En España se publica mucho pero se descubre poco

Dibujo20131029 Publicar a cualquier precio - Revista SEBBM - 0177 - portada - Web

“La «democratización» de la ciencia conduce a que no se investigue para conocer, sino para publicar. Si no hay publicación, no hay carrera científica. El lema publish or perish como esencia de la labor del científico.” Nos lo cuenta Félix M. Goñi, “Publicar a cualquier precio,” Revista SEBBM, Sep 2013, que edita un dossier con cuatro artículos titulado “Publicar a cualquier precio.” Recomiendo a todos que lean dichos artículos, merece la pena. Permíteme un breve resumen de cada uno.

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El doctorado ya no garantiza un puesto en una universidad

Dibujo20120713 new faculty positions versus new phds - nature nbtEsta figura muestra que en 1981, en EEUU, el número de doctores era muy similar al número de plazas académicas ofertadas en las universidades. Casi todos los doctores podían obtener una plaza en una universidad. Pero en 2011 el número de doctores es siete veces más grande que el número de plazas ofertadas. Hoy en día ya no es verdad que quien defiende su tesis doctoral puede obtener un puesto académico. Menos de 1 de cada 7 lo lograrán (pues muchas plazas serán cubiertas por doctores formados fuera de EEUU). ¿Hay que reformar los cursos de doctorado y el propio doctorado para tener en cuenta este hecho? Recomiendo leer a Maximiliaan Schillebeeckx, Brett Maricque & Cory Lewis, “The missing piece to changing the university culture,” Nature Biotechnology 31: 938–941, 08 Oct 2013.

Schillebeeckx et al. proponen incorporar cursos de innovación y emprendimiento en el doctorado para fomentar la cultura empresarial de los futuros doctores, cuyo papel será liderar grupos de I+D en la industria, un rol muy diferente al de investigador principal en un grupo de investigación universitario. Un enfoque mucho más pragmático del doctorado que hace hincapié en la transferencia de tecnología, en la comercialización, en la gestión y en el liderazgo. Su propuesta es cambiar la cultura de la universidad respecto al postgrado, el doctorado e, incluso, el postdoctorado. 

En EEUU parece que ya hay mucha gente que lo tiene muy claro. En España les seguimos los pasos de lejos. ¿Crees que hay reformar la formación de tercer ciclo teniendo en mente las futuras salidas profesionales de los doctores? ¿Debe incorporarse la cultura del emprendimiento y la innovación en el doctorado? ¿Qué opinas? Usa los comentarios, si te apetece, claro.

Qué futuro laboral le espera a un joven doctor en física de partículas

Dibujo20130906 job hunting - unemployed now taking longer to find a job - news com au

Para un joven doctor en física de partículas lograr un postdoc que le permita iniciar una carrera académica es cada día más difícil (la competencia es terrible). Muchos tienen que cambiar de área de investigación, o bien abandonar la esperanza y dirigirse hacia la industria. El Fermilab, en Batavia, cerca de Chicago, lleva décadas produciendo doctores en física para la industria local en el entorno de Chicago. Sin embargo, el CERN no tiene ningún polo concreto que absorba a los jóvenes doctores que no pueden continuar su carrera laboral en física de partículas. Por ello, su mayor problema es encontrar un puesto de trabajo, no ya un buen puesto de trabajo, sólo un puesto de trabajo. Nos lo recuerda Adrian Cho, “After the LHC, the Deluge,” Science Careers, Aug 29, 2013. Recomiendo leer también Chris Knight, “A field where jobs go begging,” Symmetry Magazine, April 2010; Calla Cofield, “From particle physics to the computing industry,” Symmetry Magazine, Sept. 2012; “How particle physics improves your life,” Symmetry Magazine, March 26, 2013.

Adrian Cho entrevista a varios físicos jóvenes. Peter Onyisi (31 años) pensaba que le sería imposible encontrar un trabajo académico, pero lo logró en la Universidad de Texas (UT) en Austin, tras superar a otros 85 candidatos. ¿Muchos? No tantos, para muchas plazas académicas en EEUU compiten más de 100 aspirantes y muchos jóvenes muy brillantes no logran plaza. Björn Penning (34 años) postdoc en la Universidad de Chicago y en el Fermilab (Batavia, Illinois) afirma que “Para los jóvenes físicos de partículas los tres problemas más importantes son encontrar un puesto de trabajo, encontrar un puesto de trabajo y encontrar un puesto de trabajo.”

En una reciente encuesta a 956 físicos de partículas (343 de ellos eran postdocs) realizada en el congreso Snowmass 2013 resultó que el 60% aspira a una carrera académica. Elizabeth Worcester (37 años) postdoc en el Laboratorio Nacional Brookhaven, en Upton, Nueva York, dice que “Aunque sólo uno de cada diez postdoc acaben logrando un trabajo académico fijo (tenure-track), ninguno pierde la esperanza de ser el que lo logre, si no lo pensara así no estaría realizando un postdoc.” Pero no hay que ser pesimistas, la mayoría de los jóvenes “que abandonaron la física de partículas son felices y opinan que su formación ha sido muy valiosa para su trabajo actual,” sobre todo por lo que han aprendido de programación (informática), análisis de datos y estadística.

Descubierta una red de autocitas entre cuatro revistas brasileñas

Dibujo20130828 citation stacking - four brazilian journals - outside jcr

Cuatro revistas brasileñas han perdido su índice de impacto en el último Journal of Citation Reports JCR 2012 de Thomson-Reuters y han sido puestas en cuarentena. Mauricio Rocha-e-Silva pensó que había descubierto la gallina de los índices de impacto. Desde 2009, junto a otros tres editores de revistas han estado publicando artículos que contienen cientos de citas a artículos de las revistas de los demás, cuyo único objetivo es incrementar su factor de impacto. Los algoritmos de análisis de autocitas de Thomson Reuters fueron engañados hasta el 19 de junio de 2013, el día que alguien descubrió la trampa. Con los nuevos algoritmos de análisis de autocitas se evitará que esto vuelva a ocurrir en el futuro. Por supuesto, Rocha-e-Silva, médico ya jubilado, ya no es editor de su revista, con sede en São Paulo (ha sido despedido por la editorial); sin embargo, los otros tres editores siguen en su puesto. Nos lo cuenta Richard Van Noorden, “Brazilian citation scheme outed. Thomson Reuters suspends journals from its rankings for ‘citation stacking’,” News, Nature 500: 510–511, 29 Aug 2013.

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Qué significa que el 50% de los artículos científicos sean de acceso abierto

Dibujo20130822 free papers may have hit a tipping point - science mag

Un estudio financiado por la Comisión Europea afirma que el 50% de los artículos científicos publicados en 2011 y más del 43% de todos los publicados desde 2004 están, a día de hoy, disponibles en acceso abierto (gratuito) en la web. ¿Está cambiando el panorama de la publicación científica? Unos verán el vaso medio lleno y otros medio vacío. En mi opinión este resultado no es debido al movimiento open access per se, si no a la dinámica natural de la web, que ya forma parte íntegra del trabajo de muchos científicos. El informe es Eric Archambault et al. (Science-Metrix), “Proportion of Open Access Peer-Reviewed Papers at the European and World Levels—2004-2011,” European Commission DG Research & Innovation, August 2013 [PDF]. Recomiendo leer a Richard Van Noorden, “Half of 2011 papers now free to read. Boost for advocates of open-access research articles,” Nature 500: 386–387, 22 Aug 2013, y Jocelyn Kaiser, “Half of All Papers Now Free in Some Form, Study Claims,” Science 341: 830, 23 Aug 2013. En español recomiendo “El acceso abierto a las publicaciones de investigación alcanza el llamado «punto sin retorno»,” Comunicado de Prensa de la Comisión Europea, 21 Ago 2013

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Francis en ¡Eureka!: Las planarias recuerdan tras regenerar su cabeza

Dibujo20130713 Decapitated worms regenerate head with old memories

El audio de mi sección ¡Eureka! en La Rosa de los Vientos, Onda Cero, lo puedes escuchar siguiente este enlace. Como siempre, una transcripción del audio, enlaces e imágenes relacionadas.

Hay gusanos que son capaces de regenerar partes de su cuerpo que le han sido cortadas, como su cabeza y su cerebro. ¿Qué pasa con sus recuerdos cuando regeneran su cerebro? Por sorprendente que parezca, esta semana se ha publicado que unos gusanos planos llamados planarias (Schmidtea mediterranea) pueden recuperar algunos de sus recuerdos tras ser decapitados y regenerar su cerebro. Las planarias son unos pequeños gusanos de 1 cm de longitud que viven en agua dulce y que tienen la habilidad de regenerar cualquier parte de su cuerpo que le sea cortada, desde la cabeza a la cola, gracias a que el 20% de las células de su cuerpo son células madre o totipotentes. Animales de hábitos nocturnos, las planarias rehuyen de los lugares con mucha luz. Biólogos de la Universidad de Tufts, cerca de Bostón, en EEUU, entrenaron a las planarias para que superaran su miedo a la luz y se acercaran a un trozo de comida que era iluminado por una foco luminoso. Los gusanos entrenados durante 10 días son capaces de recordar la asociación entre comida y luz durante varias semanas. El sistema nervioso central de las planarias, el equivalente a su cerebro, se encuentra en su cabeza; tras cortarle la cabeza en dos semanas les crece una nueva con un nuevo cerebro. Para sorpresa de los biólogos la planaria con su nuevo cerebro recordaba la asociación entre luz y comida (tras un breve entrenamiento de sólo 1 día para “refrescar” estos recuerdos). Parece que las planarias no perdieron todos sus recuerdos cuando les cortaran la cabeza y el cerebro.

El artículo técnico es Tal Shomrat, Michael Levin, “An automated training paradigm reveals long-term memory in planaria and its persistence through head regeneration,” The Journal of Experimental Biology, First posted online July 2, 2013 [DOI]. En español también puedes leer “Un gusano, capaz de regenerar los recuerdos tras ser decapitado,” Europa Press, 11 Jul, 2013. Sobre la regeneración del cuerpo de las planarias recomiendo leer Daniel Lobo, Wendy S. Beane, Michael Levin, “Modeling Planarian Regeneration: A Primer for Reverse-Engineering the Worm,” PLoS Comput. Biol. 8: e1002481, Apr 26, 2012.

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Estimación del rendimiendo de la inversión española en I+D

Dibujo20130621 Evolucion financiacion produccion sistema espanyol I mas D en 15 anyos

Medir con rigor, pero a corto plazo, la relación entre la inversión en I+D por habitante y la producción científico-técnica es casi imposible. Las medidas rigurosas que se pueden utilizar a largo plazo han de ser reemplazadas por otras susceptibles a crítica. Sin embargo, en 2008, annus mirabilis de la inversión española en I+D, “la producción científica por dolar invertido es superior a la de Francia y Alemania, y llega a duplicar la de EEUU. El número de artículos en Science y Nature por dolar invertido es tan solo un 10% menor al de Alemania. Y la producción de patentes por dolar invertido, aunque muy inferior a la de Alemania y Francia, es tan solo un 4% menor que la de EEUU.” Nos lo recuerdan Luis Santamaría, Mario Díaz, Fernando Valladares, Joaquín Hortal, Miguel A. Rodríguez Gironés, Adrián Escudero, “I+D+i en España: falla la inversión, no el rendimiento,” eldiario.es, 19 jun 2013; “Nubes negras se ciernen sobre la ciencia española,” AACTE, 15 jun 2013; y por supuesto (a quien tenga acceso) Luis Santamaría, Mario Diaz, Fernando Valladares, “Dark Clouds over Spanish Science,” Policy Forum, Science in Europe, Science 340: 1292, 14 Jun 2013.

Permíteme otro extracto: “En 2008 (“pico” en financiación), España invertía en I+D entre un 31% y un 66% menos que Francia, Alemania, Reino Unido y EEUU, tenía entre un 15% y un 26% menos de personal dedicado a esta actividad, y mostraba una contribución de la inversión privada al gasto total en I+D comparable a la de Reino Unido y ligeramente (entre un 11% y un 22%) inferior al resto. En ese mismo año, España producía entre un 6% y un 47% menos de artículos científicos, entre un 51% y un 83% menos de artículos en Science y Nature, y entre un 64% y un 89% menos de patentes que estos países de referencia.” Aunque el rigor de estas medidas es criticable, son una clara muestra de que “en España falla la inversión, pero no el rendimiento.”

¿Corrompe el factor de impacto a los jóvenes científicos?

Dibujo20130328 high impact paper vs low impact paper - cartoon

Hoy en día, un joven científico es evaluado en función del factor impacto de las revistas en las que publica y del número de citas de sus propios artículos. La calidad de su producción científica no se mide de ninguna otra forma. Por ello, muchos jóvenes científicos toman decisiones clave en su carrera académica en función del factor de impacto; decisiones tan importantes como en qué tema trabajar, en qué revista publicar y qué puestos académicos solicitar. La dependencia excesiva en el factor de impacto es perniciosa para los jóvenes, que son corrompidos por algo ajeno a la producción científica de calidad. Nos lo contaron Eve Marder, Helmut Kettenmann, Sten Grillner, “Impacting our young,” PNAS 107: 21233, Dec. 14, 2010.

Todo el mundo sabe, pero muchos olvidan, que el factor de impacto se inventó para ayudar a los bibliotecarios a decidir a qué revistas suscribirse. El factor de impacto da una idea aproximada de la influencia que tiene una revista científica en su campo. Utilizarlo para evaluar un individuo, un departamento, o incluso una institución es un abuso (como está demostrado en múltiples estudios). Como pasa con muchos asuntos pseudocientíficos, todo el mundo recuerda cuando funciona bien, pero se olvida muy fácil cuando falla de forma garrafal (y lo hace más a menudo de lo que a muchos les gustaría). Usarlo para evaluar a los científicos (jóvenes) no tiene ningún sentido, más allá del ahorro en costes (pues la evaluación la puede hacer una máquina en lugar de un par). 

La actividad científica se entronca en la creación y la difusión de nuevos conocimientos. La revisión por pares debe cuestionar si un trabajo se ha realizado con rigor, aplicando los controles apropiados y un análisis estadístico correcto, si los datos y el texto son claros y suficientes para la replicación de los resultados, y si los argumentos expuestos tienen sentido lógico. Más aún, los revisores también ponen hincapié en la importancia potencial y en la novedad de la contribución. Como es de esperar, estos factores son los más relevantes para la aceptación del artículo en las revistas de alto factor de impacto. Pero la novedad es una navaja de doble filo, pues a veces se opone a la importancia; un resultado inesperado suele tener consecuencias difíciles de predecir. Muchas veces es un error premiar a los investigadores jóvenes en función de las novedades que se cruzan (por casualidad) en su carrera científica. Más aún, puede ser un grave error penalizar a los que tienen un proyecto robusto, de mayor importancia y de mayor impacto global, pero carente de novedades a corto plazo. La ciencia de calidad no debería basarse en “burros que han tocado la flauta.”

La hipocresía inherente a la elección del factor de impacto como única herramienta para medir la calidad científica socava los ideales que subyacen al avance científico. Muchos jóvenes brillantes y creativos se desilusionan y abandonan su carrera científica al ver que otros jóvenes, por pura suerte, copan los pocos puestos académicos disponibles. Hacer demasiado énfasis en las publicaciones en revistas de alto factor de impacto puede ser una receta desastrosa para el futuro de muchos jóvenes.

¿Existe alguna solución? Lo ideal sería reemplazar el factor de impacto como único indicador de excelencia y utilizar la evaluación por pares siempre que sea posible. Más aún, a ser posible, que dicha evaluación incluya científicos de prestigio internacional. Se requiere más tiempo y más esfuerzo, pero todos los científicos (senior) en activo deberían estar dispuestos a participar en estas evaluaciones porque esta es la única manera de liberar a los jóvenes científicos de la tiranía del factor de impacto.

El coste real de las publicaciones científicas, ese gran desconocido

Dibujo20130328 open access - news dog

Se estima que la industria de las publicaciones científicas generó 9400 millones de dólares de beneficios en 2011, gracias a la publicación de 1,8 millones de artículos escritos en inglés. Por tanto, el beneficio medio por cada artículo alcanza los 5000 dólares. A esta cantidad hay que restar el coste de su gestión. ¿Cuánto dinero crees que le cuesta a una editorial publicar un artículo revisado por pares? En Nature son muy optimistas y afirman que los márgenes de beneficio son inferiores al 30%, con lo que estiman que el coste medio de producción de un artículo supera los 3500 dólares. La verdad, a mí me parece una cantidad muy grande. Los autores y revisores trabajamos gratis. El negocio de la industria de publicaciones científicas es todo un negocio. Un gran negocio. Cuando no se publican de forma abierta los costes y beneficios de un negocio de casi diez mil millones de dólares, algunos pensamos mal  (se nota que no he estudiado Ciencias Económicas). Nos lo cuenta Richard Van Noorden, “Open access: The true cost of science publishing. Cheap open-access journals raise questions about the value publishers add for their money,” Nature 495: 426-429, 28 Mar 2013.

La mayoría de las editoriales de revistas científicas de acceso abierto (open access) cobra a los autores un precio inferior al ingreso promedio de la industria. Se estima que el coste promedio de un artículo de acceso abierto en el año 2011 fue de 660 dólares (compara este número con los 5000 dólares de beneficio de la industria). Se estima que el coste promedio por artículo para la editorial de acceso abierto es de 300 dólares, con lo que se obtienen 360 dólares de beneficio (los márgenes superan el 50%, todo un negocio redondo).

Por supuesto, las cifras exactas son difíciles de conseguir. Los datos ofrecidos por las grandes editoriales son difíciles de analizar (pues hay que separar la parte correspondiente a publicaciones en revistas científicas, algo que no siempre es fácil). Se estima que Wiley tiene márgenes de beneficios del 40% y que Elsevier se queda en un 37%. Editoriales de acceso abierto como Hindawi afirman alcanzar un 50% de beneficios. El grupo Nature (NPG) se ha negado a publicar sus márgenes, incluso en un artículo en su propia revista. Un estudio del Cambridge Economic Policy Associates, afirma que las editoriales sin ánimo de lucro tienen márgenes del 20%, las universitarias del 25% y las comerciales del 35%. En mi opinión, pero repito que no soy experto, los costes de publicación de artículos científicos son mucho más bajos de lo que las grandes editoriales nos quieren hacer pensar.

La revista más grande del mundo, PLoS ONE, que cobra a los autores 1350 dólares por artículo, acepta el 70% de los artículos que recibe. Muchos congresos han sido criticados por su alta tasa de aceptación. Las revistas prestigiosas suelen tener índices de aceptación mucho más reducidos. Physical Review Letters publica menos del 35% de los artículos que recibe (si los autores quieren que su artículo sea de acceso abierto deben pagar 2700 dólares). Nature y Science publican menos del 8% de los artículos que reciben. ¿Está relacionado el prestigio con la tasa de aceptación? ¿Debe costar más un artículo de acceso abierto en una revista más prestigiosa? La realidad es que es así, las revistas más prestigiosas suelen cobrar más.

Recomiendo leer la entrevista a Jason Priem, investigador postdoctoral en el Centro Nacional para Síntesis Evolutiva (NESCent), en Eva Rodríguez, “El acceso abierto es solo el primer paso hacia un cambio más profundo en la publicación académica,” SINC, 27 Mar 2013. “La publicación en acceso abierto es mucho mejor para el científico, ya que no renuncia a su derecho con varias editoriales y conserva la capacidad de gestionar su propiedad intelectual. ¿Por qué no se estandariza en todos los países este sistema de publicación de acceso abierto a las investigaciones financiadas con fondos públicos? Los contribuyentes subsidian muchas cosas con pagos adicionales para poder usarlas, como por ejemplo el transporte público. En el mundo web, la obligación de publicar en acceso abierto favorece los modelos de negocio accesibles frente a los modelos cerrados.”

El presente y futuro de la formación de doctores en el marco de la Universidad 2.0

Dibujo20130314 MOOCs rising - supply and demand - student origins - courses offered

La universidad tiene un doble papel formativo, producir profesionales competentes y formar a los futuros investigadores. Los cursos masivos online, MOOC por sus siglas en inglés, están transformando la educación superior en todo el mundo. Estos cursos están diseñados para que participen miles de estudiantes de forma simultánea (en el verano de 2011 un curso de inteligencia artificial ofrecido por la Universidad de Stanford, California, atrajo a 160 000 estudiantes de todo el mundo, de los que 23 000 lo culminaron con éxito). ¿También servirán para formar a los futuros investigadores? Normalmente, en la universidad presencial los profesores seleccionan a los mejores estudiantes y les orientan hacia la investigación. ¿Se puede realizar lo mismo en los cursos masivos online? La universidad tiene mucho inercia y en las últimas décadas nunca se había producido un cambio tan rápido y tan importante como se está produciendo en estos momentos. Todo lo que ofrecen las universidades tiene que cambiar para adaptarse a la nueva filosofía de los cursos masivos online, incluyendo la formación de investigadores. Las grandes universidades de EEUU son conscientes de ello y están acelerando todos los cambios necesarios para posicionarse en la cabecera del pelotón. Nos lo cuenta M. Mitchell Waldrop, “Online learning: Campus 2.0. Massive open online courses are transforming higher education — and providing fodder for scientific research,” Nature 495: 160-163, 14 March 2013.

Según la Conferencia Mundial sobre Educación Superior 2009 de la UNESCO, la tendencia dominante en la educación superior es la masificación. Casi un tercio (29,3%) de la población mundial son menores de 15 años. En el mundo hay 165 millones de personas matriculadas en la educación terciaria (datos de 2011) y para el año 2025 se espera que se alcance un pico de 263 millones de personas. Para acomodar los 98 millones de nuevos estudiantes universitarios en el mundo se han de crear cuatro universidades de 30 000 alumnos cada semana durante los próximos quince años. La movilidad de estudiantes va en aumento, pero la solución a bajo coste más obvia son los nuevos modelos de enseñanza masiva online. Más información en Stamenka Uvalić-Trumbić, Sir John Daniel, “Let a thousand flowers bloom! Rankings and Accountability in Higher Education: Uses and Misuses,” UNESCO GLOBAL FORUM, UNESCO, Paris, 16-17 May 2011.

Las ventajas de los cursos MOOC son bien conocidas. Por ejemplo, pueden incorporar décadas de investigación pedagógica sobre cómo los estudiantes aprenden mejor y permiten que los profesores se liberen de la monotonía que supone repetir lo mismo todos los años en cursos introductorios. Además, la información sobre los alumnos y su proceso de aprendizaje que se puede recabar gracias a los datos que se pueden obtener a partir de la participación online de miles de alumnos promete revolucionar la investigación en pedagogía, con lo que los cursos MOOC acabarán reinventándose varias veces en los próximos lustros. Sin embargo, también hay problemas. Las empresas MOOC se enfrentan al reto del alto fracaso (baja tasa de finalización), de cómo obtener beneficios y de cómo involucrar de forma masiva a los profesores (muchos no muy convencidos de las ventajas que para ellos suponen este tipo de cursos). Por otro lado, los sistemas de educación superior públicos, como el español, se enfrentan al reto de reinventar la rueda o incorporarse a la tendencia en EEUU confiando la labor de gestión a empresas privadas. Producir un vídeo de alta calidad requiere muchas horas de trabajo y un equipo de profesionales. ¿Quién va a financiar los costes?

Pero la cuestión que quiero poner sobre la mesa en esta entrada es la formación de científicos e investigadores. ¿Habrá algún día cursos MOOC de postgrado y doctorado que habiliten a una tesis doctoral? A priori, nada parece impedirlo. ¿Puede realizarse una tesis doctoral vía online sin contacto físico con el director de la tesis y su equipo? Para la dirección de la tesis doctoral a miles de alumnos que han superado los cursos doctorado no parece factible recurrir a miles de profesores doctores. ¿Puede un gran investigador dirigir de forma masiva cientos de tesis  doctorales de calidad? En mi opinión, el cuello de botella de la educación MOOC es el doctorado (la formación de doctores). Quizás el futuro de los sistemas universitarios públicos, como el español, sea la formación de doctores. ¿Sabrá España recoger el testigo?

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