Descubierta una red de autocitas entre cuatro revistas brasileñas

Dibujo20130828 citation stacking - four brazilian journals - outside jcr

Cuatro revistas brasileñas han perdido su índice de impacto en el último Journal of Citation Reports JCR 2012 de Thomson-Reuters y han sido puestas en cuarentena. Mauricio Rocha-e-Silva pensó que había descubierto la gallina de los índices de impacto. Desde 2009, junto a otros tres editores de revistas han estado publicando artículos que contienen cientos de citas a artículos de las revistas de los demás, cuyo único objetivo es incrementar su factor de impacto. Los algoritmos de análisis de autocitas de Thomson Reuters fueron engañados hasta el 19 de junio de 2013, el día que alguien descubrió la trampa. Con los nuevos algoritmos de análisis de autocitas se evitará que esto vuelva a ocurrir en el futuro. Por supuesto, Rocha-e-Silva, médico ya jubilado, ya no es editor de su revista, con sede en São Paulo (ha sido despedido por la editorial); sin embargo, los otros tres editores siguen en su puesto. Nos lo cuenta Richard Van Noorden, “Brazilian citation scheme outed. Thomson Reuters suspends journals from its rankings for ‘citation stacking’,” News, Nature 500: 510–511, 29 Aug 2013.

Dibujo20130828 football fans - brazil

La “ingeniería” del factor de impacto es una práctica inmoral que practican muchos editores de revistas. Thomson Reuters detecta las autocitas excesivas y lucha contra ellas retirando la revista del JCR. Por supuesto, no siempre son responsables los editores, ya que también se detectan grupos de autores que se autocitan entre ellos, incrementando el índice de impacto de las revistas en las que publican. Pero lo más curioso es cada día las prácticas utilizadas por editores y autores inmorales son más “inteligentes” y tratan de engañar de forma explícita a los algoritmos automáticos de detección de Thomson Reuters. Por ello, están mejorando dichos algoritmos de forma constante y continua.

Abel Packer, coordinador del sistema de publicaciones abiertas (open access) patrocinadas por el gobierno de Brasil, llamado SciELO, afirma que la acción de los cuatro editores es “lamentable e inaceptable,” pero añade que estos editores han caído en la tentación debido a la mala política de la Agencia del Ministerio de Educación de Brasil, llamada CAPES. Muchos editores brasileños han hecho campaña durante años contra la política de la CAPES. Dice el propio Rocha-e-Silva que la CAPES “siempre se han negado rotundamente a cambiar de política.”

En concreto, se acusa a la CAPES de evaluar los programas de posgrado (maestría y doctorado) en función del índice de impacto de las revistas en las que publican los estudiantes de investigación. Estos estudiantes publican sobre todo en revistas brasileñas, con lo que se justifica la práctica de engordar el índice de impacto de dichas revistas de forma artificial utilizando malas prácticas. En respuesta, CAPES ha dicho que ninguno de los artículos publicados entre 2010 y 2012 en las cuatro revistas retiradas del JCR será tenido en cuenta en la evaluación de los programas de posgrado.

Bruno Caramelli, editor de la Revista da Associação Médica Brasileira, y Carlos Roberto Ribeiro de Carvalho, director del Jornal Brasileiro de Pneumologia, argumentan que su idea era exponer la calidad de los artículos que se publican en revistas brasileñas, para atraer nuevas contribuciones de calidad, sin ninguna intención de incrementar su índice de impacto de forma inmoral.

Por supuesto, no se trata de un caso específico de Brasil. En el último JCR 2012 publicado en junio de 2013, se retiró el índice de impacto a 37 nuevas revistas, con un total acumulado de 66 revistas retiradas. Estas revistas pasan por un purgatorio de dos años y si logran demostrar que ya no realizan prácticas inmorales recuperan su índice de impacto; en otro caso, son retiradas de forma definitiva y tienen que reiniciar todos los procesos de petición de índice de impacto como cualquier nueva revista. Por supuesto, 66 revistas de 10.853 representan sólo el 0,6%. Es decir, se trata de un problema de menor importancia. Pero ya se han detectado nuevas revistas que el año que viene saldrán del listado JCR 2013. El prestigio de Thomson Reuters está en juego y el que mete la pata, si le pillan, cumple su purga.

4 pensamientos en “Descubierta una red de autocitas entre cuatro revistas brasileñas

  1. No entendo porque un reportage tan bueno de denuncia tinne que postar chicas en el carnaval o haciendo fiesta. No compreendi la relacion: significa decir que la ciencia que se hace en Brasil no es seria, criticar la CAPES – una de las mejores agencias de capacitación de Sur America – vinculando la imagen de carnaval e futebol?

    • Ana Lucena, la imagen de hinchas de fútbol no está vinculada a la CAPES sino a cuatro editores de revistas que han querido hacer su “carnaval” y han actuado como hinchas de fútbol.

      • Carnaval es el de Nature, desde hace años he seguido la actividad, y puedo decir que esa revista comete enormes faltas de ética, trabajos incluso que no se han replicado (curiosa doble moral sobre otras revistas a las que acusan de falta de este elemento), y una enorme gama que apuntan a un jugoso juego dictado por las “leyes” de mercado y bajo mercenarios ideológicos como la fundación randi mediante “periodistas” y “blogs nature”.
        Si el peer-review está en crisis, Nature está empezando con su crisis, que no puede ocultar más.

  2. A modo de disgreción:

    Es interesante que Nature la revista élite y multibillonaria siempre hace algún reportaje sobre algún escándalo, ya sean los problemas del peer-review, o de los transgénicos, o de la seudociencia… Sin embargo, me llama mucho la atención que jamás se haya puesto en atención a los ejes fundamentales de la corrupción en Nature: a) fraudes, b) difamacionws, c) falta de ética y atracción de publicidad.
    Sé que este blog se dedica a calificar de seudociencia al caso de la “memoria del agua”, pero me parece increíble que nadie haya hecho nada para denunciar a el editor John Maddox, su eculapio Walter Steward y Phillip Ball, incluyendo al no menos celebre James Randi. ¿Qué defiende Nature? ¿por qué nadie ha denunciado el flujo de capitales de la fundación educativa james randi, sense about science y otras orgnaizaciones “escépticas” que pagan fomentan periodistas que dicen falsedades en nature sobre temas que no conocen a profundidad?
    A un poco más de 20 años, es necesario reinvestigar el caso, el problema no solo está en la multinacionales y con gobierno con falta de ética sino en ese enorme fraude llamada “escepticismo científico”.. Si el fraude Maddox-Randi se ha destapado en el conocido “fraude Horizon-BBC”, es tiempo de investigar a fondo el caso de 1988 y subsecuentes actos difamatorios de “divulgadores escépticos”, “investigadores” (me niego llamar investigador a personas que se dicen físicos, ingenieros, médicos o matemáticos que aunque tienen Phd de has dedicado a mentir en medios de comunicación y blogs).

    Nature no es garantía de calidad, ese mito de que es la revista más prestigiosa debería ser investigado y re-evaluado.

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