Reseña sabatina: «S=ex². La ciencia del sexo» de Pere Estupinyà

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«En ciencia, cada investigador sabe que lleva una tenue linterna que le permite iluminar sólo una parte de una enorme habitación oscura. Uno enfoca hacia una dirección y otro en otra. Por separado pueden iluminar diferentes rincones y llegar a conclusiones totalmente dispares. Pero poco a poco, cuando las luces científicas van aumentando y juntándose unas con otras, la habitación empieza a revelar su contenido. Y sólo el que no quiere ver se resiste a modificar sus ideas preconcebidas.» Extracto de la página 78 del nuevo y muy recomendable libro de Pere Estupinyà, «S=ex². La ciencia del sexo,» Debate, abril 2013. El texto sigue más o menos así: «Muchas veces se descubre una ventana a otra sala oscura todavía más grande, que, vaya paradoja, aumenta nuestro desconocimiento sobre la realidad. Éste es el lento proceso que estamos siguiendo con la naturaleza, el universo y el cerebro humano, esperando que algún día la luz científica sustituya a la oscuridad y la elucubración.»

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PNAS, Nature, Science, Amenábar, y la discriminación de género en la contratación de personal en universidades norteamericanas

Si en Nature se habla de la discriminación de género en ciencia, PNAS no va a ser menos y también habla de discriminación de género en ciencia, y por supuesto, Science tampoco se puede quedar atrás y también habla de discriminación de género en ciencia, y como no, si todo el mundo tiene la discriminación de género en la boca, la Mula Francis también ha hablado y habla de discriminación de género en ciencia, y todo coincidiendo con el próximo estreno de la nueva peli de Amenábar. Cada revista lo ha contado desde un enfoque diferente (PNAS sobre matemáticas, Nature sobre concesión de proyectos de investigación, Science sobre contratación de personal en universidades, y Amenábar sobre ciencia feminista contra religión machista). Casi los mismos datos vistos desde prismas completamente diferentes. Para mí es curioso observar este tipo de coincidencias. ¿Forzadas? ¿Casualidad? ¿Marketing? Recapitulemos.

Nature: Herbert Marsh, Lutz Bornmann, “Do women have less success in peer review? An extensive collaborative analysis concludes that the perception is unwarranted,”  Nature 459: 602, 27 May 2009 .

PNAS: Janet S. Hyde, Janet E. Mertz, «Gender, culture, and mathematics performance,» PNAS 106: 8801-8807, June 2, 2009.

Science: Jeffrey Mervis, «U.S. Higher Education: Report Finds No Gender Bias in Faculty Hiring,» Science 324: 1250-1251, 5 June 2009 .

¿Qué puede decir la Mula Francis sobre el tema? Nada, solo mostrar la figura clave del nuevo artículo en Science. El estudio fue solicitado por el Congreso americano en 2002 a la National Science Foundation con un coste de 1.3 millones de dólares. Se han estudiado 500 departmentos de 89 universidades (un total de 1800 contrataciones de profesores). Si en 2006 se hablaba en Science de discriminación hacia la mujer a la hora de ser contratada en universidades americanas, ahora que se publican los datos de este estudio, en 2009 ya no hay discriminación. Todo un avance. Si teníamos a Bush ahora tenemos a Obama. Si había discriminación ahora ya no la hay. Lo dicho, mírate la figura clave del artículo y dime lo que te parece.

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La pornografía hace 35.000 años y la teoría del caos

Dibujo20090514_ivory_pronography_representation_woman_science_magazine_marketing¡Cómo cambia una noticia en función del titular! Un artículo científico puede ser algo frío como el hielo. Sin interés para nadie. O una noticia que llama la atención de todos los medios. Un artículo en Nature publica el descubrimiento de la estatuilla de marfil de mamut de una «diosa» femenina más antigua. Bueno, muy bien, qué bonito. Science «vende» el descubrimiento como el de una estatuilla de marfil de una mujer «bien dotada» y sugiere el nacimiento de la pornografía hace más de 35 mil años. No solo es una de las esculturas más antiguas conocidas y la más antigua conocida que representa una figura de una mujer. ¡Es una prueba de la existencia de la pornografía hace 35 mil años! Y más aún, Andrew Curry en Science nos sugiere que las primeras esculturas humanas tenían un sentido «erótico» (al menos las únicas que se han conservado). ¡Bonita vuelta de hoja! Amigos, el marketing es así. El artículo es Andrew Curry, «The Earliest Pornography?,» ScienceNOW Daily News, 13 May 2009 .

Una estatuilla (6 cm de alto y 3.4 cm de ancho) tallada en un cuerno de marfil de un mamut con pechos exagerados y una vagina «enorme» y bien detallada. En la línea de la famosa «Venus» de Willendorf, descubierta en 1908, aunque con menos de 25 mil años de antigüedad, la gran pregunta es ¿para qué querían estas estatuillas? ¿Qué ritual (quizás es el que estás pensando) justificaba dichas representaciones femeninas? Para un hombre «norteamericano» (debería decir occidental) moderno el simbolismo sexual es obvio. ¿Lo será también para un hombre (mujer o persona, como quieras) de hace 35 mil años? Quizás nunca lo sabremos.

La historia de la pornografía o la pornografía como parte de la historia. La química como excusa para hablar de pornografía. ¿Comorrr? En Todo químico debería conocer la teoría del caos, Publicado por emulenews en Abril 11, 2009 , empezabamos «¿Qué es la pornografía? El juez Potter Stewart en el caso “Jacobellis contra Ohio” lo tenía claro: ”es difícil definirla, pero la reconozco cuando la veo.” Lo mismo pasa con la teoría del caos en química.«

Por qué a los hombres con ojos azules les gustan más las mujeres con ojos azules

Dibujo20090509_blue_brown_eye_closeupCientíficos noruegos han comprobado que a los hombres con ojos azules les gustan más las mujeres con ojos azules. Sin embargo, a las mujeres con ojos azules no les gustan más los hombres con ojos azules que los que los tienen morenos. ¿Cómo? El estudio ha utilizado a noruegos y noruegas (el 55% son rubios y de ojos azules). Los ojos azules tienen una ventaja evolutiva, mejoran la visión de los colores azules y púrpuras (longitudes de onda más cortas), es decir, la agudeza visual bajo la tenue luz de las regiones circumpolares y los ambientes marítimos con niebla. El artículo técnico, si alguien interesa, es Bruno Laeng, Ronny Mathisen, Jan-Are Johnsen, «Why do blue-eyed men prefer women with the same eye color?,» Behavioral Ecology and Sociobiology 61: 371-384, enero de 2007 .

By the way. Siempre se ha dicho que a los españoles (morenos y de ojos oscuros) nos gustan más las rubias con ojos azules (patrón de las suecas y noruegas). Muchos pensarán que, por tanto, a los noruegos les gustan más las morenas de ojos oscuros. Todo hay que estudiarlo estadísticamente y quién si no iba a estudiarlo: científicos noruegos.

Por cierto y antes de las críticas en los comentarios. ¿Españoles morenos y de ojos oscuros? En realidad el 18% de los españoles tienen ojos azules (Carleton Stevens Coon, «The races of Europe,» The Macmillan Company, 1939 ).

Retomando el estudio noruego. Se han utilizado fotos de la cara de mujeres jóvenes y hombres adultos (curioso pero así lo declara el artículo, curioso) con ojos azules y morenos, cuyo atractivo ha sido calificado (¿cuantificado?) por hombres y mujeres jóvenes (88 en total) con ojos azules y morenos. El color de los ojos de l@s modelos de las fotos ha sido manipulado con Photoshop para que la misma cara aparezca con diferente color de ojos. No se ha observado diferencias a la hora de evaluar el atractivo de caras con color de ojos natural o trucado. Los sujetos con color de ojos moreno no han mostrado preferencia por los modelos con color de ojos azules o moreno. Sin embargo, los hombres con ojos azules prefieren a las modelos con ojos azules.

Dibujo20090409_blue_eye_superstar_paul_newmanHombres, siempre hablando de hombres. ¿Y a las mujeres? ¿Les gustan más a las mujeres con ojos azules los hombres con ojos azules? El estudio no lo ha evidenciado. Curioso. Muy curioso. Notad que si fuera así, la población de países como Noruega tendería a tener toda su población con ojos azules y sólo el 55% los tiene. Curiosos estos estudios noruegos.

En el estudio noruego también se ha preguntado a 443 jóvenes adultos de ambos sexos y diferente color de ojos, cuál es el color de ojos de sus parejas. La única correlación significativa observada en las respuestas es que los hombres con ojos azules tienen parejas con ojos azules. La correlación no ha sido observada en mujeres con ojos azules.

¿Por qué estudiar estas cosas? Desde el punto de vista genético mendeliano, tener ojos azules es un carácter recesivo, concuerdan genotipo y fenotipo (una persona con los ojos marrones tiene al menos un alelo marrón en el cromosoma 15, alelos azules y marrones, y puede tener cualquier combinación en el 19, alelos azules y verdes). ¿Por qué se conserva un carácter recesivo como los ojos azules? Lo que los noruegos han observado es que se conserva porque a los que tienen los ojos azules les gustan los ojos azules.

Ecología humana. «Selección natural» en grupos humanos. En las regiones del planeta en las que tener ojos azules no es una desventaja es natural que se observe una preferencia por el fenotipo que los presenta. Lo curioso es que ambos sexos no tengan las mismas preferencias.

Cómo miramos y cómo nos miran (o sobre «un repaso rápido» antes de «atacar»)

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Lo primero que una persona mira de otra persona es la cara. Lo que se mira luego y cómo se mira depende del sexo. Un hombre mira a una mujer de forma diferente a como mira a otro hombre. Una mujer mira a otra mujer de forma diferente a como mira a un hombre. Todos los sabemos. ¿O no? La primera evidencia experimental publicada en revistas internacionales (según sus propios autores) que ratifica, por un lado, y cuantifica, por otro, lo que todos ya sabemos (o intuimos) la obtuvieron psicólogos alemanes el año pasado [rescato un borrador de mi blog]. Utilizaron un «seguidor del movimiento de los ojos» (eye-tracker) y presentaron 30 fotos de 15 hombres y 15 mujeres vestidos con ropa informal a un conjunto de 13 hombres y 14 mujeres entre 19 y 37 años quienes no sabían para qué era el estudio (pensaban que se medía la dilatación de su pupila en función del nivel de gris de las imágenes). El resultado de su estudio aparece resumido en la figura de arriba. Tanto hombres como mujeres tienen como objeto principal de atención la cara de la persona que observan. Tras mirar la cara, los hombres miran antes y durante más tiempo los pechos, mientras que las mujeres prefieren observar las piernas. El estudio lo realizaron investigadores alemanes del Lehrstuhl für Biologische und Klinische Psychologie, Friedrich-Schiller-Universität Jena, Johannes Hewig, Ralf H. Trippe, Holger Hecht, Thomas Straube, and Wolfgang H. R. Miltner, «Gender Differences for Specific Body Regions When Looking at Men and Women,» Journal of Nonverbal Behavior 32: 67-78, junio de 2008 .

¿Por qué? Los psicólogos evolutivos lo asocian a la búsqueda de pareja («ligar») para obtener ventajas reproductivas en la pareja: buscamos en el sexo opuesto las características físicas que indican buena salud, un buen fenotipo y una buena calidad genética. ¿Eran todos los voluntarios seleccionados para el experimento heterosexuales? Según los propios autores, sí, lo eran («the results of the rating data correspond with the heterosexual orientation of the participants»), aunque en ningún momento afirman que se lo preguntaran. ¿Por qué una mujer le mira las piernas a otra mujer tanto como a un hombre? Los investigadores (todos hombres) especulan que por comparar socialmente a sus rivales («some kind of rivalry and social comparison, yet further research is necessary to examine such effects»).

Alguno de vosotros me dirá que no se cree que este estudio sea el primero que estudia cómo miramos y cómo nos miran como proclaman los autores del artículo. Por supuesto, tiene razón. Los autores afirman que es el primer estudio en el que se usan fotografías de cuerpos vestidos. ¿Cómo? Sí, es así, estudios previos utilizaban fotografías de cuerpos desnudos o con poca ropa. Incluso hay estudios que han utilizado fotografías eróticas (no sé si pornográficas ya que se aclara en el artículo, ni se muestran las fotos). ¿En el artículo? Bueno, me refiero a un artículo concreto. ¿Interesado? ¡Ay pillín! ¡Ay pillina! El artículo que he ojeado (habrá muchos más) es de los norteamericanos Heather A. Rupp y Kim Wallen, «Sex Differences in Viewing Sexual Stimuli: An Eye-tracking Study in Men and WomenHormones and Behavior 51: 524-533, April 2007 . Por cierto, estudiaron a las mujeres durante el periodo menstrual, antes y después, y a los hombres en intervalos equivalentes de tiempo (tres sesiones por individuo). Estudiaron mujeres que tomaban la píldora anticonceptiva y que no la tomaban.

¿Qué pensáis que fue la parte del cuerpo que más tiempo miraron los hombres del estudio en las fotos de mujeres practicando sexo explícito? La cara. La cara de las mujeres. Igual que en el estudio de 2008 para mujeres vestidas, la cara fue lo contemplado por más tiempo según los «eye trackers» (que no mienten). ¿Se encontraron diferencias entre las mujeres que tomaban la «píldora» y las que no la tomaban? Las primeras pasaron más tiempo contemplando objetos contextuales (ropa, decoración) que en las regiones genitales, como ocurrió con las segundas. ¿Afecta el ciclo menstrual en cómo las mujeres miran fotos eróticas? Según el estudio, no, no se ha encontrado evidencia al respecto.

Bueno, alguno me dirá, yo quiero leer este último estudio, pero no tengo acceso a ScienceDirect de Elsevier. No hay problema, aquí está una versión gratuita (os recuerdo, no hay ejemplos de las fotos de sexo explícito utilizadas, no os vayáis a confundir buscando lo que no hay).

Este tipo de estudios, que yo no entiendo pues soy científico-técnico y no científico-social, siempre me dejan con «mal sabor de boca.» ¿Realmente se pueden extraer conclusiones (especular) hasta el extremo que los investigadores lo hacen? Quizás todos los científicos-técnicos también especulamos.

Los hombres son rojizos y de Marte, las mujeres son verdosas y de Venus

dibujo20081219hombrerojomujerverdeHay algo que ni John Gray en «Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus,» podía llegar a imaginar en su famosísimo libro de autoayuda para parejas, el color de la piel de los hombres es rojizo (los hombres son rojos) y el de las mujeres es verdoso (las mujeres son verdes). Esta diferencia de color permite percibir la difference entre un hombre y una mujer (algo útil para que diferenciemos un/a travestido/a de una pareja potencial). Así lo ha demostrado un estudio desarrollado en la Universidad de Brown por el científico cognitivo Michael Tarr y su estudiante de doctorado Adrian Nestor.

Han promediado 200 fotos de caras de hombres y mujeres para obtener la imagen de una cara andrógina (ver figura). Han vuelto más verdes o más rojos algunos puntos distribuidos aleatoriamente en la imagen. Tres voluntarios han determinado si la cara parece de hombre o perece de mujer en una muestra de 20 mil diferentes versiones de esta cara andrógina (algunas más vedosas y otras más rojizas). El resultado es simple: las caras más verdes son asociadas a caras de mujeres y las más rojizas a caras de hombres. Las regiones de la cara más relevantes para esta elección son las mejillas, la nariz y los lados de la boca.

¿Por qué? Los autores no lo saben, aunque proponen que debe haber alguna ventaja evolutiva en esta diferencia de color.

Los interesados en más detalles técnicos sobre el estudio pueden recurrir al artículo original Adrian Nestor, Michael J. Tarr, «Gender Recognition of Human Faces Using ColorPsychological Science 19: 1242-1246, December 2008 , al que podrán acceder gratuitamente aquí quienes no tengan acceso a Wiley InterScience. Brevemente, han usado una imagen de la Face Database, base de datos del instituto alemán Max Planck, en la que han modificado el color en el formato CIE L*a*b* mediante una algoritmo de corrección del factor gamma. El resto es un análisis estadístico estándar en psicología (usando una Toolbox de Matlab).

En mi opinión, el gran «defecto» de este estudio es que sólo hayan usado 3 probandos (jóvenes estudiantes de Brown). Un estudio más riguroso hubiera requerido utilizar una muestra mucho más grande de probandos. ¿Quieres probar tú mismo?

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Si quieres probar tú mismo, clasifica el sexo de las dos imágenes que tienes más abajo, ambas obtenidas de la misma, la superior izquierda solamente añadiendo píxeles más ligeramente más verdosos (una de ellas, ¿cuál?) y más rojizos (la otra, ¿cuál será?). Lo dicho, un artículo pensando en los Ig Nobel, con utilidad para la industria cosmética.

Sarah Palin o Liz Taylor, ¿a quién votarías como presidente? (o ¿ lo sabe John MacCain ?)

La londinense Elizabeth Rosemond Taylor

Aznar lo hizo, Rodríguez también, y sin lugar a dudas muchos otros. Cambiar de imagen para parecer más atractivo es fundamental a la hora de recabar el voto presidencial. Si Hillary fuera candidata, a pocos días de las elecciones americanas, me estaría preguntando cómo ha cambiado su imagen desde enero. Hoy me pregunto, ¿influye la «belleza» de Sarah Palin en el voto a McCain? No soy el único. Ella cree que sí, al menos su asesor de imagen está muy bien pagado. Rachel Zelkowitz, «Right Look Trumps the Right Stuff,» ScienceNOW Daily News, 31 October 2008 , nos recuerda que los estudios científicos indican que los votantes consideran políticamente más competentes a las (mujeres) políticas cuya cara es más atractiva.

Ya se había demostrado la importancia del atractivo (independientemente del sexo) en los candidatos a la presidencia en Alexander Todorov, Anesu N. Mandisodza, Amir Goren, and Crystal C. Hall, «Inferences of Competence from Faces Predict Election Outcomes,» Science 308: 1623-1626, 2005. Pero, ¿cómo influye el sexo del candidato?

Se acaba de publicar Joan Y. Chiao, Nicholas E. Bowman, Harleen Gill, «The Political Gender Gap: Gender Bias in Facial Inferences that Predict Voting Behavior,» PLoS ONE 3: e3666, october 31, 2008 [el artículo es gratuito y de fácil lectura]. El estudio de Joan Chiao, de la Northwestern University en Chicago, Illinois, utilizó caras de políticos (candidatos a la Cámara de Representantes Americana), tanto hombres como mujeres. En una primera fase se pidió a diferentes sujetos que midieran el atractivo, la competencia, lo dominante y lo próximo que aparentaban ser los correspondientes candidatos (tras presentar su foto durante sólo 1 segundo). Más tarde, se seleccionaron 106 conjuntos de parejas de fotos y se pidió a los sujetos que decidieran a quién votarían en una hipotética elección presidencial en la que se presentaran ambos candidatos (sólo en función de su cara).

Los resultados no dependen del sexo del votante (tanto hombres como mujeres muestran la misma tendencia). En general, los candidatos masculinos y femeninos en los que se ha percibido una mayor competencia son los preferidos (esto ya había sido demostrado en estudios anteriores y sirve de chequeo del presente estudio). La novedad: en el caso de las candidatas, el atractivo físico es el mejor predictor del resultado del voto (en hombres no es un buen predictor). Tanto hombres como mujeres votantes prefieren a las mujeres candidatas a las que han calificado (en el primer test) como más atractivas.

Para Chiao los resultados indican que la idea de que el candidato más atractivo es más capaz para su futuro cargo sólo se aplica a las mujeres (candidatas). ¿Ha tenido en cuenta este sesgo sexual McCain a la hora de elegir a Palin como futura vicepresidenta?

2008 Ig Nobel, Economía: las bailarinas topless deberían evitar la píldora para lograr mayores propinas

¿Son las mujeres más guapas (atractivas sexualmente) para los hombres durante el momento más fértil de su ciclo menstrual? La mayoría de los mamíferos muestra este tipo de comportamiento, a los machos les apetece más reproducirse cuando las hembras son más fértiles (incluyendo los primates). Algunos investigadores creen que en la especie humana la evolución ha llevado a que este comportamiento se haya «perdido» o esté «oculto». Otros, por el contrario, han encontrado ciertas «pruebas» del mismo, en laboratorio. Por ejemplo, se han realizado estudios basados en encuestas a hombres que indican que las mujeres en su momento más fértil tienen rasgos faciales más atractivos, su cuerpo parece más simétrico, o tienen mayor fluidez y creatividad verbal (en opinión de los hombres).

Los estudios en laboratorio son interesantes. ¿Pero estos efectos también se observan en la vida diaria? Hay varios estudios de este tipo, pero uno de los más interesantes es el de Geoffrey Miller, Joshua M. Tybur, y Brent D. Jordan, «Ovulatory Cycle Effects on Tip Earnings by Lap Dancers: Economic Evidence for Human Estrus?,»  Evolution and Human Behavior, 28: 375-81, 2007, que presenta la primera evidencia económica en el mundo real de la sensibilidad de los hombres a los cambios en el ciclo menstrual de las mujeres y en concreto en su atractivo sexual. Para ello han medido (durante dos meses) las propinas diarias que reciben las bailarinas de clubs nocturnos (donde bailan en topless) en función del día de su ciclo menstrual (las bailarinas utilizan tampones durante la menstruación que se cambian cuando retornan al camerino entre coreografía y coreografía). Estas bailarinas están muy motivadas para comportarse de la forma más atractiva posible todos los días, ya que sus propinas dependen de ello.

El resultado es sorprendente. Las bailarinas en los días de mayor fertilidad reciben muchas más propinas que el resto de sus competidoras (entre 5 y 30 según el club) que están bailando con ellas durante la misma noche. Destaca la comparación con las bailarinas que utilizan la píldora, como muesra la figura de más arriba. Os recuerdo que la división estándar del ciclo menstrual es: fase folicular (días 1 a 8), fase fértil (días 8 a 16) y fase luteal (días 16-28). Las bailarinas estudiadas tenían un ciclo menstrual de 28 o 29 días bastante regular (se les realizó una encuesta previa). Claramente, las bailarinas reciben muchas más propinas los días fértiles de donde los autores del estudio concluyen que son más atractivas para los hombres.

Aunque el estudio se ha realizado con sólo 18 mujeres (bailarinas), lo que limita la validez estadística de los resultados, el impacto del ciclo de ovulación de una bailarina topless sobre las propinas que recibe parece muy claro (como indica la figura de arriba). Ahora los autores deben encontrar las causas (qué es lo que un hombre ve diferente en una mujer fértil o qué señales muestra el cuerpo femenino de forma acentuada en dichos momentos).

Por qué las jirafas tienen el cuello tan largo (o nada tienen que ver los altos árboles)

Es curioso cómo le dan al «coco» las personas. ¿Explica la teoría darwinista de la evolución el largo cuello de la jirafa? ¿Hay que recurrir a ideas lamarkianas? ¿Evolución o creacionismo? Wolf-Ekkehard Lönnig, «The Evolution of the Long-Necked Giraffe (Giraffa camelopardalis L.) – What Do We Really Know? (Part 1),» en 25 páginas de texto se cuestiona ésta y muchas otras ideas. «Su opinión»: la ciencia no puede explicar el largo cuello de la jirafa gracias a la evolución (las mutaciones aleatorias según él no han tenido tiempo de permitir el desarrollo de un cuello tan largo y además el registro fósil parece indicar que convivieron los «antepasados» de la jirafa actual con cuellos de diferente longitud «simultáneamente»). Lönnigf no se ha quedado tranquilo y nos ofrece más argumentos en las 93 páginas de su Parte 2. En este segundo trabajo mucho mejor documentado «ratifica» su opinión sobre que la evolución, si ocurre, va a «grandes» saltos y no «pasito a pasito,» con lo que él ve cierta «mano oculta» detrás.

Pero, ¿por qué las jirafas tienen el cuello tan largo? No, no es para comer, ya que las jirafas (Giraffa camelopardalis) pasan más del 50% de su tiempo comiendo con el cuello en posición prácticamente horizontal, según Simmons, R.E., Scheepers, L., «Winning by a neck: Sexual selection in the evolution of giraffe,» American Naturalist, Volume 148, Issue 5, 1996, Pages 771-786, especialmente en la época seca donde la competición por la comida es más intensa y las hembras se alimentan fundamentalmente de arbustos bajos (y no de árboles altos).  Parece ser que el largo cuello de la jirafa no ha evolucionado para permitirles comer más y mejor en las alturas (sin competencia). De hecho, estudios comparados entre okapis («primos» de las jirafas pero con cuello «corto») y jirafas muestran que la longitud del cuello de la jirafa es proporcionalmente más largo que lo esperado comparando la longitud de las patas de estos animales.

La comida no puede explicar el cuello tan largo. ¿Entonces qué? El sexo. La creciente longitud del cuello de las jirafas tiene una función sexual. Los machos luchan por el dominio y acceso a las hembras. Dos machos luchan cuello con cuello, a veces hasta hacerse daño (con los pequeños cuernos), e incluso se han llegado a documentar muertes durante los combates. Los machos que vencen suelen ser los que tienen los cuellos más largos y robustos y son los preferidos por la hembras. De hecho, las jirafas tienen un claro dimorfismo sexual: los cuellos de los machos son mucho más largos que los de las hembras y su cuernos están mucho mejor armados. De hecho, el cuello de los machos aumentan con la edad durante la edad adulta haciéndolos cada vez más poderosos. Como los machos con cuellos más largos son los que se reproducen, la descendencia hereda cuellos largos y así sucesivamente, en un proceso de selección natural muy rápido. 

En resumen, es la selección sexual la que explica el largo cuello de las jirafas y no la competición por la comida.

Meneado por MarioCrack.

PS (18 feb. 2011): Recomiendo la lectura de Juan Ignacio Pérez (Uhandrea), «¿Para comer o para ligar?,» Amazings.es, 18/02/2011, que se hace eco del artículo técnico de R.E. Simmons, R. Altwegg, «Necks-for-sex or competing browsers? A critique of ideas on the evolution of giraffe,» Journal of Zoology 282: 6-12, 2010.

Las niñas son igual de buenas que los niños en matemáticas

Foto de Janet S. Hyde

Siempre se ha dicho que los niños son mejores en matemáticas que las niñas. Estudios pasados así parecían probarlo. De hecho, muchos de ellos concluían que la culpa la tenían los profesores de matemáticas que asumían esta diferencia y «mimaban» más a los niños que a las niñas. Un nuevo estudio, publicado en Science, con más de un millón y medio de alumnos de EEUU entre 2005-2007 demuestra lo contrario: las niñas son igual de buenas en matemáticos que los niños.Aunque el resultado era de esperar y algunos lo calificarían de «obvio», es importante recordar que muchos padres e incluso profesores no lo tienen tan claro, al menos así lo afirma Henry Kepner, presidente del Consejo Nacional de Profesores de Matemáticas en EEUU (National Council of Teachers of Mathematics).

Hace unos 20 años, la psicóloga Janet S. Hyde, de la University of Wisconsin, realizó otro gran estudio similar y encontró lo contrario, había una diferencia «significativa» entre las puntuaciones en los exámenes de matemáticas de los niños y de las niñas (los primeros parecían hacerlo mejor). ¿Por qué? Ella sugirió que los niños llegaban a la escuela con mejores capacidades para resolver problemas abstractos y complejos porque sus padres los habían educado así (antes de llegar a la escuela). Es decir, achacaba a la educación paterna la diferencia entre razonamiento abstracto entre niños y niñas al llegar a la escuela. Más aún, ella también suponía que los profesores, «conscientes» de estas diferencias, en lugar de «limar» estas diferencias de partida, las acentuaban con su labor docente. NOTA: el estudio desarrollado en 1990 encontró una diferencia en resultado de d=0.29 a favor de los niños, cuando se supone que una diferencia de d=0.20 es un efecto pequeño, d=0.50 es un efecto moderado y d=0.80 es un efecto grande.

El nuevo estudio de la misma investigadora parece indicar que padres y profesores han cambiado de actitud en relación a este esteorotipo. Janet S. Hyde et al. «Gender Similarities Characterize Math Performance,» Science, Vol. 321. no. 5888, pp. 494-495, 25 July 2008 , nos recuerda que en 1990 había una gran diferencia en la presencia de mujeres y hombres en altos niveles de educación matemática, en física y en ingeniería. Hoy en día, en matemáticas en EEUU el 48% son mujeres, sin embargo, ciencias físicas y muchas ingenierías se encuentran entre las carreras universitarias en las que el número de alumnas y más aún el número de graduadas (licenciadas) es muy bajo. El nuevo estudio parece indicar que estas diferencias se reducirán conforme pase el tiempo (de aquí a unos 20 años).