El artículo de Nature que encumbró a Uri Geller como mito de los poderes psíquicos

La conferencia que impartió el 14 de mayo en Bilbao James Randi, “el mago que desenmascaró a Uri Geller,” me recordó que aún no he hablado en este blog del artículo que apareció en la prestigiosa revista Nature en 1974 sobre los poderes psíquicos de Uri Geller. Tras dicho artículo la fama de Geller llegó al extremo de aparecer en el programa de TVE “Directísimo” en 1975, uno de los momentos más famosos de dicho programa de Iñigo. Para los pocos que no lo recordéis, os dejo el siguiente vídeo de youtube (el momento más “doblador de cucharas” de toda la televisión española).

El artículo en cuestión es Russell Targ & Harold Puthoff, “Information transmission under conditions of sensory shielding,” Nature 251: 602 – 607, 18 October 1974 [pdf gratis]. Presenta los resultados de varios experimentos sobre telepatía en los que intervenía Uri Geller, quien encerrado en una habitación blindada tenía que realizar un clásico truco de magia, dibujar en papel una copia de los dibujos que otras personas habían realizado con anterioridad e introducido dentro de sobres opacos y bien sellados. Se realizaron 13 experimentos en 7 días; en los primeros, alguno de los experimentadores que se encontraba en la habitación conocía el dibujo que había dentro del sobre, por lo que no era posible saber si Geller usaba poderes paranormales o algún tipo de información subliminal; en los últimos experimentos se evitó esta posibilidad eligiendo los sobres aleatoriamente de forma que ninguno de los presentes supiera  lo que había dibujado en el sobre. No siempre Geller fue capaz de lograr su hazaña, llegó a alegar razones “paranormales” como que había perturbaciones “mentales” que le impedían una buena conexión telepática. Incluso cuando logró la hazaña,  su mérito es discutible pues los dibujos que realizó se parecen al original como una nube con forma de conejo a un conejo. Aún así, los investigadores concluyeron de su estudio que Geller había acertado más de lo esperado por puro azar (obviamente no tuvieron en cuenta la posibilidad muy razona ble de que usara algún “viejo” truco de magia).

Geller necesitó, según el experimento, hasta 20 minutos de “conexión psíquica” para realizar sus dibujos. ¿Qué tipo de respuestas ofreció Geller? El artículo presenta varios ejemplos. Permíteme que te muestre algunos. En el dibujo de arriba tienes un diablo (target) que fue ofrecido en un sobre cerrado a Geller en tres ocasiones; los resultados que dibujó (responses 1, 2 & 3) son muy diferentes entre sí; salvo en el tercer caso, donde aparece algún tridente, interpretar que estos dibujos son copias “razonables” del original es bastante discutible. Por supuesto, en otros dibujos lo hizo algo mejor, como en el racimo de uvas de abajo (figura b); pero en la figura a de abajo aparecen dos respuestas (responses 1 & 2) bastante alejadas del objetivo (target). No sé qué opinarás tú al respecto, pero a mí no me convencen.

Los que quieran ver más ejemplos de dibujos “telepáticos” de Geller pueden consultar el artículo técnico [pdf gratis]. Yo no soy aficionado a la TV, pero hay una serie llamada “El Mentalista” (no recuerdo la cadena) donde el actor protagonista imita a los mentalistas capaces de realizar lo que Geller hizo delante de los investigadores. Como bien sabrás, James Randi acusó a Geller de ser un charlatán y éste lo demandó ante los tribunales de justicia en varias ocasiones.

Para mí, la cuestión clave en este asunto no es si Geller es un charlatán (o un mago), obviamente lo es, sino cómo aceptó el editor de Nature que se publicara en su prestigiosa revista un artículo como el de Targ y Puthoff. En 1973 Nature cambió de editor, David Davies (geofísico del MIT) sustituyó a John Maddox, quien volvió a ser editor a partir de 1980. Un editorial de Davies explica la razón de la publicación en 1974 del artículo Targ y Puthoff de una forma muy sencilla: el artículo es un ejemplo del rigor con el que hay que hacer investigaciones en parapsicología y temas afines; aunque sus conclusiones pueden ser incorrectas, Nature tenía que publicar el artículo para dar ejemplo sobre cómo hay que aplicar el método científico en estos asuntos. Obviamente, la justificación no se sostiene por ningún lado y en mi modesta opinión lo que Nature y su nuevo editor buscaban era una noticia llamativa que apareciera en todos los medios. Maddox era muy conocido, Davies también quería serlo. Además, revistas como Nature y Science respaldan parte de su prestigio gracias a sus múltiples apariciones en los medios. Una pena, pero hoy en día aún siguen así las cosas en el mundo de las publicaciones científicas.

No quiero profundizar más en este tema, pero tampoco deseo acabar esta entrada sin recordarte que no te dejes engañar, porque no te pueden engañar, eres muy inteligente, tanto como James Randi y como a él, no te pueden engañar.

PS: En Menéame, onnabancho extrae un par de párrafos del libro “Flim Flam!,” de Randi, en el que se dedica un capítulo entero a Targ, Puthoff y Geller. Os traduzco dichos párrafos de Randi:

“Cuando el artículo científico titulado “Information Transmission Under Conditions of Sensory Shielding” apareció en octubre de 1974 en la revista británica Nature, ya había dado muchas vueltas. Desde 1972, Russell Targ y Harold Puthoff, sus autores, lo habían enviado a varias publicaciones de EE.UU. como parte de los resultados de su proyecto de investigación en el Instituto de Investigación de Stanford (Stanford Research Institute o SRI). Todas lo habían rechazado. Su aceptación por Nature fue algo realmente curioso, especialmente porque el artículo fue retenido por el editor sin que apareciera en la revista durante 8 meses, un tiempo sin precedentes en esta revista, mientras se realizaba un proceso de pulido del artículo, que fue calificado por el editor como un conjunto de retazos diversos pegados sin ton ni son (traducción libre del inglés “a ragbag of a paper”).

Nature es una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo. Por ello que se aceptara para publicación este artículo tan inusual causó inicialmente una gran sorpresa, máxime cuando todo el mundo sabe que los estándares de calidad de Nature son muy altos. Lo que mucha gente no sabe es que el artículo fue aceptado tras un largo proceso de revisión y poda en el que las partes más descabelladas fueron siendo eliminadas a petición de los editores de la revista. El editor de Nature publicó un extenso editorial que abría dicho número de Nature en el que explicaba que el artículo de Targ y Puthoff se publicaba para que los científicos de otros campos pudieran ver en qué se estaba convirtiendo el campo de la parapsicología. El editorial calificaba los resultados y conclusiones del artículo como “débiles,” “desconcertantemente vagos,” “limitados,” “defectuosos” e incluso “ingenuos.” Aún así, Nature aceptó el artículo iniciando una larga cascada de publicidad en los medios. Incluso el New York Times cayó en la trampa, considerando dicho trabajo científico como respetable. Si el Times hubiese sabido lo que sabemos ahora, habría cubierto la noticia de la publicación del trabajo de Targ y Puthoff en sus páginas de espectáculos y entretenimiento.”