Un famoso ecólogo congoleño pillado in fraganti por plagiar multitud de artículos científicos

En agosto de 2011, un ecólogo holandés llamado Patrick Jansen notó que le resultaba familiar un artículo para la revista International Journal of Biodiversity and Conservation (IJBC) que le había tocado revisar. Su sospecha le llevó a utilizar el software antiplagio que usa con sus propios alumnos. El resultado fue que un 90% del texto había sido copiado de un artículo suyo de 2007 en la revista Conservation Biology (él era coautor junto con un ecólogo francés llamado Pierre-Michel Forget). El artículo enviado a IJBC estudiaba un árbol (Baillonella toxisperma) en la República del Congo. Su artículo con Forget estudiaba otro árbol (Carapa procera) en la Guinea Francesa. Salvo por estos pequeños cambios, casi todo el texto, las figuras, las tablas y los análisis estadísticos eran idénticos. La revisión por pares de Jensen era doble ciego, luego no podía conocer el nombre del autor del plagio. Tras insistir e insistir al editor de la revista logró que le revelara el nombre del plagiador, el famoso ecólogo congoleño Serge Valentin Pangou (toda una autoridad en el campo en su país). La revista Science ha entrevistado a Pangou que ha confesado que es el único autor del plagio y que añadió los nombres de sus coautores sin su permiso y sin que ellos supieran que el artículo era un plagio. Que el jefe asuma toda la responsabilidad de un plagio le honra pues es algo muy excepcional (lo habitual es culpar al “becario de turno”). Nos lo ha contado Michael Balter, “Reviewer’s Déjà Vu, French Science Sleuthing Uncover Plagiarized Papers,” Science 335: 1157-1158, 9 March 2012.

Forget decidió comprobar si otros artículos de Pangou también eran plagios y descubrió un gran número de ellos. Contactó con los editores de las correspondientes revistas y les indicó el plagio. Para su sorpresa hubo revistas que reaccionaron muy rápido, retractando los artículos correspondientes, pero otras revistas fueron muy lentas y tuvo que insistir e insistir en reiteradas ocasiones para lograr que el editor decidiera actuar ante un plagio obvio. Una de las revistas que reaccionó más lento fue Food Chemistry, de Elsevier; Forget para convencer al editor del plagio tuvo que contactar con los autores del artículo plagiado y que ellos solicitaran la retracción del paper. Science ha consultado con el editor de esta revista que dice que reaccionaron lo más rápido posible, pero que Pangou solo había plagiado el 59% del artículo. ¡Increíble!

¿Sabían los coautores de Pangou de sus malas prácticas? Science ha entrevistado a varios de ellos y por lo que parece ni siquiera sabían que eran coautores de los artículos; por ejemplo, Neela de Zoysa, que aparece en 4 de los artículos plagiados, tiene una buena excusa ya que aparece afiliada en los artículos a una universidad de Sri Lanka en la que conoció a Pangou en 1985, pero desde 1991 está afiliada a universidades estadounidenses. Otros coautores de Pangou han ofrecido explicaciones de corte similar (aunque algunos afirman que sabían que eran coautores de Pangou, pero que no habían leído los artículos antes de su envío a la correspondiente revista). Pangou les descarga de responsabilidad.

Para Forget, lo peor del caso de Pangou es que, al ser africano, mucha gente puede creer que plagiar es una conducta típica de los investigadores de este continente. Afortunadamente, plagiadores los hay por todas partes, incluso en nuestro propio país.

Posible plagio de Miguel Delibes y sus colegas

Lo prometido es deuda… prometí borrar esta entrada y la borro. Cuando uno escribe algo enfadado pasan estas cosas… por la web quedarán muchas copias de esta entrada como era originalmente…

Rosa M. Tristán me cuenta en “La Fundación Oso Pardo acusa a Delibes de Castro de plagio,” Ciencia, El Mundo, 28 de enero de 2012.

Artículo en la revista de Elsevier Animal Behaviour titulado “Evidence of sexually selected infanticide in an endangered brown bear population” [enlace y DOI]

Me apena la situación de la ciencia en España por muchas cosas, pero sobre todo por el desprecio a la ciencia que muestran los grandes científicos españoles. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

Publicado en Nature: La cruzada contra el plagio inicia su primera campaña gracias a CrossCheck

“Cuidado plagiadores, os estamos vigilando,” advierten desde Nature. Las editoriales científicas más importantes se han unido contra el plagio (Elsevier, Springer, Taylor & Francis, Nature Publishing Group, etc.). Un software llamado CrossCheck, que utiliza una base de datos con más de 25 millones de artículos, se encargará de localizar a los plagiadores. Porque el plagio, existir, existe. Taylor & Francis ha aplicado CrossCheck durante 6 meses a todos los artículos enviados a 3 de sus revistas científicas; en la primera de ellas 21 de 216 envíos, casi el 10%, han sido rechazados por contener plagio;  en la segunda casi el 6%; peor en la tercera en la que fueron 13 de 56 artículos (el 23%) los rechazados tras la aplicación de CrossCheck; estos números no son representativos, como ha indicado Rachael Lammey, gestora de publicaciones de Taylor & Francis, ya que eran revistas en las que previamente se habían detectado plagios. Una primera aplicación de CrossCheck a los artículos publicados por 9 editoriales ha encontrado que del 7% de los artículos publicados en la actualidad son plagios y deberían ser retractados por los editores principales de las revistas. CrossCheck es un software de CrossRef que vio la luz en junio de 2008. CrossRef es una asociación sin ánimo de lucro que congrega a 3108 editoriales de revistas (tanto comerciales como de sociedades científicas). El núcleo de CrossCheck es el software de detección de plagio llamado iThenticate, desarrollado por la compañía californiana iParadigms. La gran diferencia entre iThenticate y CrossCheck es que este último incluye una base de datos con más de 25’5 millones de artículos de 48517 revistas y libros de 83 editoriales. Nos lo cuenta Declan Butler, “Journals step up plagiarism policing. Cut-and-paste culture tackled by CrossCheck software,” News, Nature 466: 167, 08 July 2010, y el Editorial, “Plagiarism pinioned,” Nature 466: 159–160, 08 July 2010.

CrossCheck tiene un coste extra en el procesado de cada artículo, pero las editoriales creen que merece la pena utilizarlo. El coste ronda 0’75 dólares por artículo comprobado, coste que se espera que decrezca conforme el volumen de artículos comprobados crezca. Obviamente, el software no tiene la última palabra. Ofrece una estimación del porcentaje de semejanza entre dos artículos y se requiere la interpretación de un experto para asegurar con precisión si el plagio existe realmente. Por ejemplo, muchos autores se autoplagian, sobre todo en ciertas secciones de sus artículos, como la introducción y la exposición del problema. Solo un experto puede tomar la decisión sobre si este tipo de autoplagio es aceptable o no. Esta labor supone una sobrecarga para los editores. Pero todo el mundo tiene claro que dicha sobrecarga es necesaria como parte de la cruzada contra el plagio.

El editorial de Nature nos recuerda que por mucho que se utilice un programa de ordenador, la labor fundamental antiplagio la tienen que asumir los propios editores de las revistas. El plagio existe, pero no hay que exagerar. Estudios anteriores sobre plagio han obtenido porcentajes bajos. Por ejemplo, un 0’2% en ArXiv y un 0’04% en PubMed. Aún así, la cruzada contra el plagio merece el esfuerzo. Una cuestión importante que nos destacan desde el Editorial de Nature es que hay diferentes grados de plagio, unos más severos y otros más leves. El autoplagio es quizás el ejemplo más claro. Otro ejemplo son los investigadores que no son anglófonos cuyo inglés es malo y parafrasean otros artículos. También nos aclaran que las revistas de Nature han utilizado CrossCheck para todos los artículos recibidos durante varios meses y han encontrado ciertas trazas de plagio, sobre todo en la información suplementaria y en los artículos de revisión, pero estos plagios no alcanzan ni el 1% de los artículos y la mayoría corresponden a autoplagios. Aunque en palabras del editor de Nature que se puede esperar… no dicen que “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.”

Publicado en Nature:

Eres investigador y no has recibido un correo de Scientific Research Publishing (SRP) solicitando que envíes un artículo científico a alguna de sus revistas. ¡No me lo creo! El spam de SRP está de moda y en la revista Nature no se les ocurre otra cosa que comerles la … Huai-Bei Zhou, físico de la Universidad de Wuhan en China, quien afirma ser presidente de la editorial SRP, dice que ha sido un error. Que rellenaron la web de sus revistas internacionales con artículos plagiados de otras revistas de prestigio que tenían títulos similares. Que era sólo para probar el sistema informático. Que era temporal. Que no pasa nada. Lo demuestra que copiaron los PDF literalmente, sin ni siquiera cambiarles el nombre de la revista plagiada. ¿Para qué molestarse? Era sólo una prueba de los sistemas informáticos. Ya los han borrado. ¡Tras un año de pruebas! Por ejemplo, el primer número de la nueva revista Journal of Modern Physics (que apareció en 2009) plagiaba artículos publicados en el año 2000 en la revista New Journal of Physics del Institute of Physics (IOP) británico (esta revista es open-access, sus artículos son de descarga gratuita). Obviamente, tras la amenaza del IOP de emprender medidas legales en contra de SRP, dicho número ha sido borrado de la página web. ¿Importa? Nos lo cuenta Katharine Sanderson, “Two new journals copy the old. Volunteer with publisher says duplication was a technical ‘mistake’,” News, Nature 463, 148, 13 January 2010.

Varios miembros de los comités editoriales de las revistas de SRP han solicitado ser eliminados de dichos comités editoriales. Zhou afirma que conserva los e-mail en los que dichos investigadores aceptaron la invitación a formar parte de dichos comités y que se los enseñará a la revista Nature si es necesario (aunque aún no lo ha hecho). Dichos investigadores afirman que no entienden cómo están en dichos comités de revista. Que cuando recibieron un correo invitándoles a formar parte del mismo, confundieron el título de la revista y pensaron que era otra de título similar de gran prestigio. Que no se molestaron en leer nada más. Aceptaron directamente. Por ejemplo, uno de ellos, Kwang-Soo Kim, neurobiólogo de la Escuela de Medicina de Harvard, Belmont, Massachusetts, afirma que aceptó ser miembro del comité de la revista de SRP llamada Journal of Biophysical Chemistry, porque creía que en realidad le estaban invitando a formar parte del comité de la revista Journal of Biological Chemistry. “Estoy tan ocupado que no tuve tiempo de leer el correo electrónico con detenimiento,” dice Kim. Ahora ha solicitado que su nombre sea eliminado. Por cierto, el primer número de la revista Journal of Biophysical Chemistry contenía 4 artículos copiados literalmente de la revista Journal of Bioscience, de Springer, publicados en 2000.

¡Qué no has recibido ningún correo de Scientific Research Publishing (SRP)! Que no, que no me lo creo.

Nature contra el gobierno iraní: nuevos casos de plagio entre los ministros “científicos”

En octubre se hicieron eco en Nature de “El nuevo Ministro Iraní de Educación y Ciencia ha plagiado artículos científicos que serán retractados,” 1 Octubre 2009. Siguen a la carga. Parece que el gobierno iraní, como era de esperar, no ha tomado medidas para investigar estos casos. Se asombran desde Nature por ello y dedican un editorial a su asombro, “A question of integrity. Iran’s institutions must investigate allegations of scientific plagiarism as a matter of urgency,” Nature 462: 699, 10 December 2009. Más aún, publican un nuevo artículo en el que presentan nuevos casos de miembros del gobierno iraní que han plagiado artículos para, según Nature, engordar sus currículum vitae, ya que en estos países tener un CV “gordo” es buena excusa para mejorar la posición administrativa. El autor del nuevo artículo es también Declan Butler, “Plagiarism scandal grows in Iran. Investigation finds more cases of duplication in publications co-authored by ministers and senior officials,” Nature 462: 704-705, 10 December 2009. ) | doi:

Las noticias de Nature han recibido gran impacto entre los medios de prensa iraníes. Pero el gobierno no ha abierto ningún tipo de investigación al respecto. Quizás por ello desde Nature han seguido investigando y han encontrado nuevos ejemplos de plagio entre los artículos de altos cargos del gobierno iraní. Más aún, desde Nature se plantean  si estos casos no son meros incidentes sino un síntoma de los problemas que tiene la ciencia y la publicación de artículos en los países en vías de desarrollo (“whether such incidents are symptomatic of conditions also common in other developing countries“).  Problemas como las dificultades con el inglés o la presión por publicar como prerrequisito para la promoción académica. Lo que está claro es que por ahora la evidencia ha saltado sólo en Irán.

Los afectados por las acusaciones han declarado que no han plagiado los resultados (sólo han copiado de otros artículos para la introducción, no para los resultados) y que en su caso ha sido algo accidental y debido a una pura negligencia. Especialistas consultados por Nature parece que dudan de los resultados nuevos aportados por algunos de estos artículos. Muchos han sido retractados por los editores de las revistas.

Nature ha iniciado lo que parece ser una caza de brujas contra la ciencia iraní. ¿Exageran? En mi opinión, sí. “Mírate el culo a ver si está sucio en lugar de mirar el de los demás.”

Cuidado si tienes un coautor joven, puede meter la gamba y lo pagarás caro

Dibujo20090801_sperm_cells_from_stem_cells_paper_retracted_by_chief_editorHazlo bien. Cuida mucho los artículos que firmas como coautor.  Revísalos con sumo cuidado, sobre todo si los ha escrito uno de los coautores más jóvenes. Que no te pase lo que al Dr. Karim Nayernia de la Universidad de Newcastle, Gran Bretaña. Uno de los mejores trabajos científicos del año tirado directamente a la basura. O casi. Su mejor trabajo científico de los últimos años fue escrito (quizás solo en parte) por Jae Ho Lee, un joven postdoc que plagió dos párrafos de la introducción de otro artículo. El resto, impecable. El editor detectó el plagio en las pruebas y le solicitó a Nayernia una segunda versión. La envió pero no sirvió de nada, la decisión del editor ya había sido tomada. Graham Parker, editor principal del Journal Stem Cells and Development, retractó su artículo. Publicado online antes de las pruebas finales hace 3 semanas, ha copado titulares de prensa científica por todo el mundo (hasta Nature se hizo eco de la noticia). La cuestión es simple: es suficiente razón para retractar este trabajo científico titulado “In Vitro Derivation of Human Sperm from Embryonic Stem Cells,” el que dos párrafos de la introducción hayan sido copiados (plagiados) de un artículo de revisión de M.C. Nagano titulado “In vitro gamete derivation from pluripotent stem cells: progress and perspective,” aparecido en Biology of Reproduction. La polémica está servida como nos cuenta Alison Abbott en “Editor retracts sperm-creation paper. Plagiarism accusation hits stem-cell research,” News, Nature, Published online 30 July 2009. Recomiendo los comentarios a esta noticia (algunos han sido borrados por el moderador).

Estas cosas pasan porque en la era de Internet los artículos aparecen en la web “antes de tiempo.” Un artículo no es un preprint aceptado. Tiene que pasar por el proceso de pruebas (proofs) en el que se pueden incluir cambios (en el título, autores, agradecimientos, resumen, contenidos, etc.) a discreción del editor y los autores. El problema con el artículo de Karim Nayernia fue detectado en la primera versión de las pruebas. El editor le informó del problema. Nayernia informó al editor que dichos dos párrafos “plagiados” habían sido un error y ofreció una segunda versión de las pruebas que no incurrió en flagrante error. Pero Graham Parker no dio su brazo a torcer. Afirma que aunque ese sea el único problema del artículo (los que lo han podido leer y entienden del tema así lo afirman), no puede ser publicado porque indica que ha habido un comportamiento malintencionado por parte de los autores. Algo completamente intolerable.

Obviamente, Nayernia ha enviado el artículo a otra revista, eliminando el nombre de Jae Ho Lee como primer autor y poniendo el suyo en su lugar. Menor índice de impacto para el CV. ¿Realmente importa tanto el índice de impacto de un artículo que ya es mediático? ¿Le aceptarán el artículo en la nueva revista? ¿Habrá cambiado también el título? ¿Rechazarán uno de los grandes trabajos del año en células madre solo por este revuelo mediático en torno al plagio? ¿Acabará el artículo publicado en Nature Precedings sin índice de impacto porque Nayernia estuvo demasiado ocupado como para revisar en detalle un artículo de uno de sus postdoc?

Los autores senior tienen una obligación con los autores más jóvenes (sean graduados o postdocs). No solo les tienen que enseñar a investigar con calidad, también a escribir artículos con calidad. El respeto a la escritura, al arte de la escritura. Pero ello requiere tiempo. Y los seniors, siempre muy ocupados con labores de gestión, tienen poco tiempo. Muy poco tiempo. Servirá este caso para que se apliquen el parche… quien sabe.