Nota dominical: Einstein nunca dijo que su “mayor error” fue la constante cosmológica

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Mucha gente cree que Einstein dijo que introducir la constante cosmológica fue el “mayor error de su vida.” Pero se trata de un mito. Einstein nunca lo dijo. O si lo dijo en privado no existe ningún documento que lo acredite. La frase “el mayor error” o “la mayor metedura de pata” (en inglés “the biggest blunder“), en relación a la constante cosmológica y Einstein, fue escrita por primera vez por el físico George Gamow en un artículo publicado en septiembre de 1956 en la revista Scientific American (recuerda que Einstein murió en abril de 1955). Gamow repitió esta frase varias veces en otros textos y gracias a ello se popularizó esta cita apócrifa como si fuera del propio Einstein.

Por supuesto, el mito no quita que Einstein se sintiera descontento con haber introducido la constante cosmológica y que en una carta al cosmólogo Georges Lemaître le dijera que “soy incapaz de creer que una cosa tan fea pueda ser real en la Naturaleza” (“I was unable to believe that such an ugly thing should be realized in Nature”). Pero, la frase en inglés “the biggest blunder” fue acuñada por Gamow a modo de hipérbole y atribuida a Einstein por otros. Hay muchos mitos alrededor de la figura de Einstein que se propagan con el tiempo, nadie sabe muy bien el porqué. Me ha recordado este hecho, bien conocido por los que hemos leído biografías rigurosas de Einstein, el artículo de Mario Livio, “Lab life: Don’t bristle at blunders,” Nature 497, 309–310, 16 May 2013.

En su artículo, Livio nos recuerda también que en julio de 1991 se publicó en la revista Nature un artículo de los astrónomos Andrew Lyne, Matthew Bailes y S.L. Shemar que anunciaba el descubrimiento del primer planeta extrasolar; yo recuerdo este artículo porque entonces yo estaba suscrito a Nature en papel y la recibía con placer todas las semanas. Para sorpresa de todo el mundo no estaba orbitando una estrella similar al Sol, sino un pulsar (una estrella de neutrones residuo de la explosión de una supernova). Pocos meses más tarde, en enero de 1992, los autores tuvieron que retractarse de este artículo, pues su error era debido a que no habían corregido de forma adecuada el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Yo recuerdo haber leído dicha retracción con cierta inquietud, pues entonces pensaba que los artículos publicados en Nature eran muy fiables gracias a su rigurosa revisión por pares. Y además, la semana anterior se había publicado otro descubrimiento similar, un sistema planetario con dos exoplanetas.

Livio nos recuerda, yo no lo sabía, que Lyne reveló su error en una reunión de la Sociedad Astronómica Americana, donde recibió una clamorosa ovación por ello. Justo después de su charla, el astrónomo Aleksander Wolszczan anunció que había descubierto otros dos planetas extrasolares orbitando otro púlsar. Su artículo en Nature, junto a D.A. Frail, titulado “un sistema planetario alrededor del púlsar PSR 1257+12,” corrió mucha mejor suerte, pues fue confirmado con un artículo en Science en 1994, titulado “confirmación de planetas de masa terrestres alrededor del púlsar PSR 1257+12.” Gracias a ello, Wolszczan y Frail están en la carrera hacia el Premio Nobel (de hecho, mucha gente afirma que el primer planeta extrasolar se descubrió en 1994, olvidando el descubrimiento de 1992).

Wolszczan siempre ha dicho que el artículo de Lyne fue la “inyección de confianza” que le convenció de que las señales en sus datos sobre el púlsar PSR 1257+12 eran señales reales de exoplanetas. Si su artículo a Nature no hubiera sido enviado antes de la retracción de Lyne, quizás, Wolszczan hubiera descartado dichas señales y no sería uno de los candidatos más firmes al Premio Nobel de Física en los próximos años.

Los errores son una parte esencial del proceso científico. Si te ha picado la curiosidad esta entrada, y tienes acceso a una suscripción a Nature, te recomiendo leer el artículo de Livio en Nature. No te arrepentirás.

Francis en el Journal of Feelsynapsis #7: “Mitos del bosón de Higgs”

En el último número del Journal of Feelsynapsis, #7 de noviembre de 2012 [PDF LQ 14,1 MB; PDF HQ 69,9 MB], aparece mi nuevo artículo “Mitos del bosón de Higgs,” páginas 90 a 97. Espero que te guste… permíteme abrir boca con los tres primeros párrafos.

“El año 2012 pasará a los anales de la historia de la física por el descubrimiento del bosón de Higgs en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN, cerca de Ginebra. La única partícula predicha por la teoría del modelo estándar de las partículas elementales que aún faltaba por encontrar permitirá estudiar el campo de Higgs, responsable de que haya partículas con masa, y las propiedades del universo cuando solo tenía una billonésima de segundo tras la gran explosión (el big bang). Además, muchos físicos creemos que la física del campo de Higgs podría ser una puerta hacia el descubrimiento de nuevas leyes físicas más allá del modelo estándar.

La noticia ha copado todos los medios, pero muy pocos han ofrecido una explicación satisfactoria. Las partículas que tienen masa la adquieren por interacción con el campo de Higgs, no con el bosón de Higgs, que es la excitación de tipo partí-cula de este campo. El vacío del campo de Higgs no está plagado de bosones de Higgs, sino de bosones de Higgs virtuales, que no son partículas, y que de hecho se definen así: como las excitaciones del campo que no son partículas. El vacío del campo de Higgs no es como una piscina de agua que se extiende por todo el universo, ni las partículas son como peces que avanzan a su través arrastrando el agua a su paso. Este vacío es tan “vacío” como pueda serlo el del campo electromagnético o el del campo del electrón.

Alrededor de la partícula de Higgs se han generado un gran número de mitos y malentendidos. Muchos físicos evitan ideas matemáticas y conceptos abstractos cayendo en analogías inadecuadas que en lugar de ayudar al profano solo le confunden más. En este artículo trataré de aclarar algunos de los mitos sobre el bosón de Higgs; no están todos, pero espero haber incluido los más comunes.”

Seguir leyendo en el último número del Journal of Feelsynapsis, #7 de noviembre de 2012 [PDF LQ 14,1 MBPDF HQ 69,9 MB; flash página a página].

Falsos mitos sobre Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior

Me ha sorprendido leer por casualidad el siguiente artículo de José Manuel Bayod, “Mitos sobre Bolonia,” El Mundo, Campus, 14 de enero de 2009 , que, en mi opinión, da exactamente en el grano. Lo resumo brevemente (con ligeros cambios).

“En la universidad española se nos han ‘colado’ algunas ideas que podríamos llamar impostoras, porque no pertenecen genuinamente a los objetivos del Proceso de Bolonia.1. No es cierto que toda Europa vaya a tener los mismos títulos universitarios. Lo normal es que las universidades ofrezcan títulos con los nombres que consideren oportunos. Sólo se propone que haya tres niveles de formación (llamados en español Grado, Máster y Doctorado) y que cada título esté encuadrado en uno de esos niveles.

2. Bolonia no exige que dejemos de hacer evaluaciones a través de un único examen y pasemos a la evaluación continua. Para medir ciertos resultados del aprendizaje será más útil una evaluación continua, pero para otros lo serán las pruebas finales.

3. El EEES no ha originado todos los cambios que están sucediendo en la docencia en la universidad española. Ni mucho menos. Desde antes de que los ministros se reunieran en Bolonia, ya existían motivos de tipo social que obligaban a poner en cuestión los viejos modos de gestionar la universidad, de elaborar planes de estudios y de impartir la docencia.

4. Tampoco pide la convergencia europea que los títulos universitarios se limiten a la formación para el empleo, y menos a la formación para el primer empleo. Aunque entre los objetivos de la convergencia son promover la posibilidad de trabajar en otro país europeo y favorecer la empleabilidad a largo plazo.

El proceso de convergencia europea ha promovido que la docencia se enfoque sobre las necesidades de los estudiantes. Un estudiante precisará una formación básica y amplia que le dote de capacidad para aprenden nuevos conceptos y nuevas técnicas de forma autónoma.

Éstas y otras cuestiones se han convertido en mitos de Bolonia. Muchos universitarios dan por hecho que se deben al movimiento renovador de Bolonia, pero en realidad ni tienen su origen en él ni las respuestas a las cuestiones que plantean son iguales en toda Europa. Cuanto antes desmontemos los mitos, mejor.”