Francis en #rosavientos: El meteoro de Cheliábinsk, el asteroide con seis colas y las exotierras de Kepler

Dibujo20131109 Russian meteorite picture - kostanai - kazakhstan - nasha gazeta newspaper

Ya puedes oír el audio de mi sección Eureka, en La Rosa de los Vientos, de Onda Cero, siguiendo este enlace. Como siempre una transcripción libre y algunos enlaces.

Esta semana se han publicado nuevos datos sobre el meteoro que cayó en Rusia el pasado 15 de febrero en Cheliábinsk. ¿Qué novedades hay sobre este meteoro? Ya comenté en su momento en Eureka los datos iniciales sobre su trayectoria y la estimación mediante infrasonidos de su masa. Estos datos preliminares han sido revisados esta semana por dos artículos publicados en Nature y un artículo publicado en Science. El meteoro que impactó en Cheliábinsk tenía una masa entre 12.000 y 13.000 toneladas métricas, casi el doble de lo que se estimó en su momento, impactó en la parte superior de la atmósfera a una velocidad de unos 19 km/s, más de 50 veces la velocidad del sonido en esa región de la atmósfera, liberando una energía de unos 500 kilotones de TNT, que por fortuna fue, en gran parte, absorbida por la atmósfera (lo que minimizó los daños, aunque llevó al hospital por lesiones leves a 1.200 personas).

Desde el impacto de Tunguska en 1908, la Tierra no había sido testigo una colisión espacial tan destructiva. El meteoro se fracturó en miles de pedazos a una altura entre 30 y 45 km  El 75% de la masa del asteroide se vaporizó, mientras que el resto se convirtió en polvo. Sólo el 0,05% (unas 4 o 6 toneladas) sobrevivió a la explosión y cayó al suelo en forma de meteoritos. Sólo se han encontrado unos pocos meteoritos en tierra, el mayor de los cuales, con 600 kg de masa, formó un agujero circular en el hielo de la superficie del lago Chebarkul, a 60 km al suroeste de Cheliábinsk y acabó en el fondo del lago desde donde ha sido recuperado para su estudio. Los nuevos análisis de todos los datos recabados sobre este meteoro nos dan mucha información sobre este tipo de sucesos y nos permite estimar la probabilidad de futuros sucesos similares.

Más información en este blog en “Los últimos datos sobre el meteoro de Chelyabinsk,” LCMF, 7 Nov 2013. Los tres artículos técnicos son Jiří Borovička et al., “The trajectory, structure and origin of the Chelyabinsk asteroidal impactor,” Nature, AOP, 06 Nov 2013; P. G. Brown et al., “A 500-kiloton airburst over Chelyabinsk and an enhanced hazard from small impactors,” Nature, AOP 06 Nov 2013; y Olga P. Popova et al., “Chelyabinsk Airburst, Damage Assessment, Meteorite Recovery, and Characterization,” Science, AOP 07 Nov 2013 [DOI].

En español te recomiendo leer a Alicia Rivera, “El superbólido ruso alcanzó un brillo aparente de 30 veces el Sol,” El País, 6 Nov 2013, Teresa Guerrero, “El riesgo de meteoritos peligrosos es 10 veces más alto de lo que se creía,” El Mundo, 7 Nov 2013, José Manuel Nieves, “La otra mitad del meteorito de Chelyabinsk está aún ahí arriba,” ABC, 6 Nov 2013, y “El asteroide que explotó sobre los cielos rusos mandó a más de 1.200 personas al hospital,” Agencia SINC, 7 Nov 2013.

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Otra vez el Dr. Wickramasinghe encuentra vida extraterrestre en la Tierra

Dibujo20130920 SEM diatom frustule - 25 km stratosphere - Nitzschia species - journal cosmology

Imagina que encuentras en algún lugar de la Tierra una diatomea, un fósil de una diatomita, un alga unicelular que vivió en el fondo de los lagos de agua dulce hace más de 70 millones de años. Imagina que la identificas como una diatomita del género Nitzschia sp. ¿Afirmarás en un artículo científico que has encontrado vida extraterrestre en la Tierra? Nalin Chandra Wickramasinghe, astrofísico británico de origen cingalés, lo hace todos los años varias veces y logra copar las noticias “científicas” de ciertos medios. Sus artículos se publican en “revistas” científicas de dudosa credibilidad, como el Journal of Cosmology (una página web con ISSN). Wickramasinghe encuentra sus diatomeas en meteoritos, en polvo de la estratosfera obtenido mediante globos sondas y en otros lugares exóticos. Su argumento es sencillo. Si no sé cómo ha llegado la diatomea a ese lugar en los últimos 70 millones de años, en lugar de tratar de investigarlo, afirmo con rotundidad que su origen es extraterrestre, como no, una prueba indiscutible de la panspermia. Por supuesto, Wickramasinghe lleva reclamando el Premio Nobel por su descubrimiento de vida extraterrestre en la Tierra desde hace varios años. ¡Qué tontos los de la Academia Sueca que no se lo han concedido aún! Tiene 75 años y acabará falleciendo sin recibirlo, craso error de la Academia Sueca, el descubridor del origen de la vida en la Tierra fallecerá sin el reconocimiento que todos le debemos. Menos mal que José Manuel Nieves, “Científicos británicos creen haber encontrado vida extraterrestre en la atmósfera,” Ciencia, ABC.es, 20 Sep 2013, le reconoce todo el mérito que merece. No tengo nada en contra de Nieves, pero sus artículos pseudocientíficos en ABC.es rayan lo histriónico, seguro que apunta al Carnaval de Iker Jiménez. Me apena mucho que Nieves no sea el único (RT Actualidad, NTN24, Quo, Europa Press, Discover, etc.). Me apena también que algunos críticos sean menos duros de lo que deberían y siembren cierta sombra de duda donde no hay ninguna (Bad Astronomer).

Por cierto, si algún despistado quiere leer el artículo original, para echar una risas, debe saber que es de acceso gratuito (open access): Milton Wainwright, Christopher E. Rose, Alexander J. Baker, Briston, K.J, N. Chandra Wickramasinghe, “Isolation of a Diatom Frustule Fragment from the Lower Stratosphere (22-27 km). Evidence for a Cosmic Origin,” Journal of Cosmology 22: 10183-10188, 2013. Por supuesto, las carcajadas son mayores cuando uno ojea otras joyas de la producción científica de Wickramasinghe. ¡Qué lo disfrutéis!

Perdona, estimado lector, porque en esta entrada me hago eco de la pseudociencia, pero ya lo hice en “La polémica del falso meteorito contaminado con diatomeas que apoya la hipótesis de la panspermia,” 13 marzo 2013, y supongo que no será la última vez que Wickramasinghe aparecerá en este blog. Lo siento mucho.

PS (21 Sep 2013): Recomiendo leer a Luis Alfonso Gámez, “¿Microbios alienígenas en la atmósfera terrestre? Más bien no,” Magonia, 21 Sep 2013.

PS (24 Sep 2013): Sobre cómo pudo haber llegado una diatomea a la baja estratosfera (huracanes, volcanes, etc.) recomiendo leer Richard Gordon, “Critique of a claimed discovery of a diatom from outer space,” Kurzweil, Sep 21, 2013 (en español en Prueba y Error).

Francis en ¡Eureka!: Tres posibles fragmentos del bólido de Tunguska

Dibujo20130504 Tunguska rocks - fragments meteorite or comet

El audio de mi sección ¡Eureka! en La Rosa de los Vientos, de Onda Cero Radio, ya está disponible. Sigue este enlace para escucharlo. Como siempre, una transcripción escrita con imágenes y enlaces a los artículos técnicos.

El evento de Tunguska ocurrió a las 7:17 de la mañana (hora local) del 30 de junio de 1908 en una región apartada de Siberia cerca del río ruso Tunguska. Hay muchas teorías que tratan de explicar lo que ocurrió, pero ¿cuál es la teoría más aceptada por la ciencia actual? Se cree que el evento de Tunguska fue causado por un meteoro que se quemó en la atmósfera terrestre de entre 50 y 80 metros de diámetro, que entró en la atmósfera a unos 20 km/s y con una inclinación entre 30 y 45 grados respecto a la horizontal. Lo más probable es que fuera un trozo de un cometa con una densidad similar a la del cometa Halley (unos 0,6 g/cm³), que quizás contuviera un núcleo rocoso más pequeño. La explosión ocurrió a entre 8 y 10 km de altura liberando una onda de choque que provocó grandes daños en un área de unos 2.000 kilómetros cuadrados (como la provincia más pequeña de España, Guipúzcoa). La explosión fue detectada por numerosas estaciones sismológicas de la época y por una estación barométrica (que mide la presión atmosférica) en el Reino Unido. Incendió y derribó cientos de miles árboles. La Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa de 1917 retrasaron la primera expedición científica de la Academia Soviética de Ciencias hasta 1921 (durante el gobierno de Lenin) dirigida por Vernadsky y Kulik que pretendía encontrar nuevos meteoritos para la colección de la Academia de Ciencias de Rusia. La expedición no alcanzó el epicentro y se repitió en 1927. Allí observaron árboles que estaban de pie, pero sin ramas ni hojas, a modo de postes de teléfono. Se cree que les podó la onda de choque expansiva de la explosión en la atmósfera. Sin embargo, nunca se encontraron meteoritos o fragmentos del supuesto meteoro, ni tampoco un cráter de impacto provocado por el mismo.

Esta semana ha sido noticia la publicación de tres meteoritos encontrados en la zona de Tunguska que podrían ser fragmentos del bólido. ¿Qué se sabe sobre estos nuevos meteoritos?Andrei E. Zlobin (del Museo Geológico del Estado de Vernadsky, de la Academia Rusa de Ciencias, en Moscú) publica en un famoso servidor por internet de artículos científicos llamado ArXiv que encontró en 1988 tres rocas similares a meteoritos que presentan rastros de fusión térmica y que podrían ser fragmentos del meteoro de Tunguska. La misión de Zlobin en la expedición a Tunguska de 1988 era estudiar el efecto del calor generado en la explosión del bólido en la corteza del tronco y de las ramas de los árboles de la región. Su estudio estimó que el pulso de calor en en los árboles fue entre 13 y 30 J/cm², capaz de quemar la corteza, pero no de fundir las piedras en el suelo. En la expedición se hicieron decenas de agujeros en la turba del suelo para buscar rocas fundidas. Entre el 24 y el 26 de julio de 1988, acamparon cerca de la orilla del río Khushmo y Zlobin, a título personal, buscó meteoritos en la zona de aguas poco profundas cerca de la orilla del río. Recogió más de 100 rocas con un peso total de 1,5 kg que fueron llevadas a Moscú. Entre esas rocas se han encontrado los nuevos tres meteoritos.

El nuevo artículo técnico es Andrei E. Zlobin, “Discovery of probably Tunguska meteorites at the bottom of Khushmo river’s shoal,” arXiv:1304.8070, 29 Apr 2013. Yo destacaría un artículo anterior que estudió las propiedades térmicas del impacto es Andrei E. Zlobin, “Quasi Three-dimensional Modeling of Tunguska Comet Impact (1908),” Planetary Defense Conference held on March 5-8, George Washington University, 2007 [pdf gratis].

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La polémica del falso meteorito contaminado con diatomeas que apoya la hipótesis de la panspermia

Dibujo20130311 possible fossil diatom in possible Carbonaceous chondrites meteorite

La panspermia afirma que el origen de la vida en la Tierra fue extraterrestre (microorganismos que llegaron a ella hace miles de millones de años). Un supuesto meteorito que cayó en diciembre de 2012 en Sri Lanka (su porosidad y composición apuntan a que su origen es terrestre), muestra diatomeas (un tipo de alga unicelular microscópica) al ser observado en un microscopio electrónico. La belleza y la perfección de los supuestos microfósiles de diatomeas indican claramente que su fuente es la contaminación terrestre del falso meteorito (se habrá mojado con agua). Imaginar que estas diatomeas hayan sobrevivido en perfecto estado a la ablación del meteoro tras su entrada en la atmósfera es tener mucha imaginación. Más aún, el autor principal del estudio, N. C. Wickramasinghe, más pseudocientífico que científico, ha publicado su trabajo en su propia “revista” (una página web que “imita” una revista). Todo ello genera gran número de dudas. “Las afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias.” Quien defienda la panspermia tiene que reconocer que aún no existen pruebas a favor de esta idea y que sólo gracias al método científico, aplicado con rigor, se podrán obtener dichas pruebas.

Los interesados en este tipo de polémicas disfrutarán con N. C. Wickramasinghe, J. Wallis, D.H. Wallis, Anil Samaranayake, “Fossil diatoms in a new carbonaceous meteorite,” Journal of Cosmology 21: 37, 10 Jan 2013 (esta noticia ha renacido como ave fénix gracias a KFC, “Astrobiologists Find Ancient Fossils in Fireball Fragments,” The Physics arXiv Blog, Mar 11, 2013, por la aparición del artículo como arXiv:1303.2398) . Más detalles en N. C. Wickramasinghe et al., “On the cometary origin of the Polonnaruwa meteorite,” Journal of Cosmology 2: 38, 13 Jan 2013; N.C. Wickramasinghe et al., “Authenticity of the life-bearing Polonnaruwa meteorite,” Journal of Cosmology 21: 39, 4 Feb 2013; Jamie Wallis et al., “The Polonnaruwa meteorite: Oxygen isotope, crystalline and biological composition,” Journal of Cosmology 22: 2, 5March 2013; Chandra Wickramasinghe, “First Life: Discovering the Connections between Stars, Cells, and How Life Began,” BioScience 63: 141-143, 2013.

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