Publicado en Nature: ALMA, PdBI, y el gas molecular galáctico en el que se forman las estrellas

Galaxias con z=1,2; arriba, fotos del Hubble; abajo, distribución de CO observada en el PdBI. (c) Nature.

Las estrellas de las galaxias se forman en nubes de gas molecular denso y frío, con temperaturas entre 10 y 100 K, lo que dificulta mucho su observación astronómica. Una vez formada una estrella, su presión de radiación expulsa este gas de su entorno, lo que facilita su observación en el infrarrojo. Sin embargo, la mayor parte de dicho gas es hidrógeno molecular (H2), invisible en esta región del espectro, en la que sólo podemos observar moléculas polarizadas, como el monóxido de carbono (CO). A partir de modelos predictivos, la distribución de masa total de la galaxia y la distribución observada de CO se puede estimar la distribución de H2. Usando este procedimiento, el español Santiago García-Burillo, del Observatorio Astronómico Nacional, y sus colaboradores han determinado la distribución de gas molecular galáctico en dos muestras de galaxias con un corrimiento al rojo de z≈1 y z≈2, las épocas en las que el universo tenía el 40% y el 24%, respectivamente, de su edad actual, épocas en las que sólo se habían formado el 50% y el 25%, resp., de todas las estrellas observadas hoy en día. Han descubierto que la masa de gas disponible para la formación de estrellas en dichas épocas es mucho mayor que en la actualidad (el 44% de la masa galáctica para z=2,3 y el 34% para z=1,2). Han utilizado el interferómetro milimétrico Plateau de Bure Interferometer (PdBI), uno de los más sensibles del mundo situado a 2550 m. de altura en los Alpes franceses, que utiliza la tecnología más reciente desarrollada para el futuro interferómetro Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), actualmente en construcción en Chile. Todo apunta a que cuando ALMA, que está a mayor altura que PdBI, esté en funcionamiento en 2011 se nos abrirá una nueva ventana al universo. Nos lo cuenta Andrew Blain, “Astrophysics: Less greedy galaxies gulp gas,” News and Views, Nature 463: 745-746, 11 February 2010, que se hace eco del artículo técnico de L. J. Tacconi et al., “High molecular gas fractions in normal massive star-forming galaxies in the young Universe,” Nature 463: 781-784, 11 February 2010 [disponible gratuitamente en ArXiv].

El radio de la gigante roja Betelgeuse en Orión está decreciendo y nadie sabe el porqué

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Betelgeuse (α Orionis) es la estrella más brillante de la costelación de Orión, una gigante roja. Fue la primera estrella de la que se midió su diámetro mediante técnicas de interferometría (en 1921). Charles H. Townes, Premio Nobel por inventar el láser, y su grupo han mostrado que el diámetro de Betelgeuse ha decrecido un 15% en los últimos 15 años. La sorpresa: sin cambiar de brillo aparente. Las cefeidas cambian de diámetro pero también de brillo periódicamente (p.ej. ℓ Carinae tiene un periodo de 35.5 días). ¿Por qué Betelgeuse no ha cambiado de brillo? Nadie lo sabe. Nos lo ha contado Stefan de Backreaction en “Shrinking Betelgeuse,” Sunday, June 14, 2009, comentando el artículo técnico Townes, C. H., Wishnow, E. H., Hale, D. D. S., Walp, B., “A Systematic Change with Time in the Size of Betelgeuse,” The Astrophysical Journal Letters 697: L127-L128, 2009.