La vacuna contra la caries: realidad o ficción

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Me ha llamado la atención “Una nueva vacuna contra la caries dental” (visto en Menéame), que hace referencia al artículo técnico de los británicos Julian K.-C. Ma et al. “Characterization of a recombinant plant monoclonal secretory antibody and preventive immunotherapy in humans,” Nature Medicine 4: 601-606, 1998 (citado más de 210 veces en ISI WOS). El resumen deja claro que de vacuna, nada de nada. De nuevo el periodista se “extrapola” en sus funciones. Posible tratamiento, parece que sí. ¿Qué ha pasado con esta línea de investigación en los últimos 10 años? ¿Habrá algún día una vacuna contra la caries? No soy experto pero como cualquiera puedo buscar por Internet y ver qué hay al respecto.

Tras el resfriado común, la caries dental es la enfermedad más común entre nosotros. La causa principal de la caries es  la bacteria Streptococcus mutans (el smile de la figura, extraída de B. Islam, S.N. Khan, A.U. Khan, “Dental caries: from infection to prevention,” Med. Sci. Monit. 13: 196-203, 2007 ) que forma parte de la flora bacteriana “normal” en la superficie de los dientes (A). S. mutants se adhiere fuertemente al diente gracias a la adhesina (B), se ponen a fermentar carbohidratos generando polisacáridos extracelulares que ayudan a la formación de colonias (C), además de liberar ácidos que desmineralizan el diente (D). La mayoría de los tratamientos contra la caries tratan de combatir esta bacteria. B. Islam et al. nos comentan que se han descubiertos varias sustancias en plantas (fitoquímicas) que reducen la virulencia de S. mutants, que son la base de los tratamientos con hierbas (como el de Ma et al.), pero que todavía queda mucho por estudiar en este campo.

La complejidad del estudio de la caries es debida a que la flora bacteriana de la placa dental humana presenta un ecosistema con más de 200 especies (de bacterias). Aunque S. mutans es considerado el principal causante de las caries, junto con S. sobrinus, también influyen muchas otras bacterias como S. anginosus, S. constellatus, S. gordonii, S. intermedius, S. mitis, S. oralis, S. salivarius, y S. sanguis, que cooperan entre sí en dicho ecosistema. Estas interacciones interespecíficas son poco conocidas en el actualidad, aunque están siendo muy estudiadas por las repercusiones económicas de un tratamiendo contra la caries, por lo que no podemos esperar una “cura” contra la caries en los próximos años (M.I. Klein et al. “Tansmission, diversity and virulence factors of Streptococcus mutans genotypes,” J. Oral Sci. 47:59-64, 2005 ).

dibujo20090103cariesmedicina¿Cómo actuaría el tratamiento preventivo ideal contra la caries? El antibiótico (rombos azules) debería reducir la virulencia de las bacterias evitando que se adhiera al diente. Quizás interaccionando con los polisacáridos necesarios para esta adhesión. También debería controlar el nivel de ácidos en el ecosistema para que las bacterias que generan dichos polisacáridos limitaran su producción. Un medicamento ideal se dosificaría en forma de chicle, como el patentado por Oragenics en 2004 que aún no ha visto el mercado. La compañía ha cambiado de nombre y diversificado su oferta farmacológica.

Oragenics proclama haber desarrollado una cepa de S. mutans que produce pequeñas cantidades de un antibiótico (Mutacin 1140) que es capaz de matar a las demás cepas de S. mutans. De esta forma, el ecosistema bacteriano dental cambia poco y se elimina al más peligroso enemigo de la caries. El medicamento parece bastante prometedor y un estudio reciente (O.G. Ghobrial et al. “Pharmacodynamic activity of the lantibiotic MU1140,” International Journal of Antimicrobial Agents 33: 70-74, 2009 ) indica que no se observa en laboratorio la producción de resistencia a dicho medicamento. Aún así, que yo sepa, todavía la FDA no ha aprobado que dicho antibiótico sea utilizado en estudios clínicos en humanos. Todavía faltan muchos años para que se pueda encontrar en el mercado.

PS (6 enero 2009): Nuestro amigo Xarkymule nos pregunta “un enjuague bucal, ¿no debilitaría la flora normal? ¿podría ser perjudicial usarlo?” Respuesta rápida: si se usa correctamente es beneficioso. No soy experto y cualquier lector interesado en esta cuestión debería consultar con su dentista. Yo recomendaría consultar si la combinación pasta dental y colutorio habitual que se usa es la correcta y cuál es el modo de uso adecuado.

Recomiendo la lectura del artículo de Francisco J. Enrile de Rojas, Antonio Santos-Alemany, “Colutorios para el control de placa y gingivitis basados en la evidencia científica,” RCOE, 10: 445-452, 2005 (el pdf es de acceso gratuito). Hay muchos tipos de enjuages bucales y locutorios, con composición muy variada y que deben ser utilizados de forma diferente. Los colutorios más “flojos” tienen clorofila y aceites esenciales como bactericidas. Los más fuertes clorhexidina y similares. Los hay con alcohol y sin él. Debes leer el prospecto y la manera en que deben ser tomados (algunos se pueden tomar directamente, otros requieren ser diluidos en agua). Hay pasta dental con bactericidas y las hay sin ellos. Debes consultar con tu dentista si la combinación de la pasta dental y el colutorio que usas es “correcta”. Como en todo, el secreto está en el equilibrio.

“Los colutorios antisépticos se basan en clorhexidina (tipo Oraldine) o en aceites esenciales (tipo Listerine) penetran el biofilm bacteriano, pero no provocan ningún cambio en la composición bacteriana de la placa supragingival (si bien producen una reducción de la flora microbiana total). El colutorio de clorhexidina presenta ciertas desventajas. Puede provocar la aparición de manchas y tinciones oscuras en los dientes y la lengua y restauraciones. Estos efectos no deseados que se derivan del uso regular, no se han observado de forma habitual con los enjuagues de aceites esenciales, si bien existen algunas quejas sobre su sabor. Hay colutorios que contienen el triclosán, la hexetidina, los compuestos de amonio cuaternario, el delmopinol, la sanguinarina, y otros. Por ejemplo, la hexetidina, un fármaco antiséptico y antifúngico, no produce alteraciones importantes en la flora oral autóctona, ni permite un crecimiento bacteriano patógeno. En resumen, los colutorios, en particular, la clorhexidina y los aceites esenciales disminuyen la formación de placa y la gingivitis, incluso en zonas de difícil acceso, teniendo excelentes características de seguridad y tolerabilidad.”