El arte malo cuanto más se contempla más malo parece

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El Ecce Mono de Borja ha atraído a miles de personas a la iglesia del Santuario de la Misericordia de esta pequeña ciudad de la provincia de Zaragoza (España), algo que nunca hubiera logrado la obra de arte de Elías García Martínez. Quizás la obra de Cecilia acabe formando parte de la exposición del MOBA (Museum Of Bad Art), el único museo del mundo dedicado a recolectar, preservar y exhibir lo más pésimo del arte. Yo diría que quienes visitan Borja para admirar la obra de Cecilia siguen la propuesta de Marcel Duchamp sobre “el arte como puro ejercicio de la voluntad, sin necesidad estricta de formación, preparación o talento.”

¿Cuánto más contemplamos una “obra de arte” más interesante y bella nos parece? ¿Cómo influye la exposición a una obra en la preferencia estética y el juicio sobre su valor? La cuestión sobre si la exposición del “arte malo” lo puede transformar en “arte bueno” ha sido estudiada por Aaron Meskin (Universidad de Leeds, Inglaterra, RU) y varios colegas. El artículo científico concluye que la simple exposición al arte malo hace que parezca aún más malo, y además que la exposición al arte bueno junto al malo hace que el bueno parezca más bueno. Yo me permito concluir que las obras del MOBA nunca acabarán formando parte del MoMA (Museum of Modern Art). El Ecce Mono de Borja acabará en el olvido, como también lo hará el Ecce Homo de Borja cuando sea restaurado. El artículo técnico de Aaron Meskin, Mark Phelan, Margaret Moore and Matthew Kieran, “Mere Exposure to Bad Art,” Brit. J. Aesthetics, AOP Feb 28, 2013.

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Espero que no te hayas perdido a Marte en el CAC de Málaga con ma.r.s de Thomas Ruff

Esta foto no es de la exposición, no hago fotos en galerías, pero estas impresionantes fotografías son parte de la exposición que se puede ver ahora en el CAC de Málaga.

 El sábado pasado fui al CAC (Centro de Arte Contemporáneo) de Málaga con mi hijo para pasear y ver qué había de nuevo. Para mi sorpresa me encontré con una colección espectacular de fotos de Marte a tamaño gigante (más de 2 metros) obtenidas por la Mars Renaissance Orbiter de la NASA. La exposición está firmada por el fotógrafo Thomas Ruff (dicen que es el el fotógrafo más relevante de la escuela alemana de los noventa). La exposición ma.r.s es espectacular. Merece realmente la pena ir a verla. Por lo que me cuentan en Twitter acabó el domingo 29 de enero. Las fotografías de la exposición están aquí. He de confesar que me impresionó mucho la exposición y a mi hijo también, que trató de buscar personas y animales en las fotos. No podía entender que en un Marte así no hubiera vida. Siento no haber podido avisar antes. Los despistes que tiene uno.

Arte y medicina: solo para estómagos vacíos

Obras de la pintora china Lam Qua (fechadas en la década de 1830) que retratan a pacientes del hospital de Cantón, China, que fundó en 1834 Peter Parker, diplomático, médico y misionero. Retratos de pacientes con tumores grandes u otras deformidades importantes. Obras espeluznantes por su dramatismo pero que hay que contemplar con el estómago vacío. Parker donó dichos cuadros (unos 80) a la Biblioteca de Medicina Histórica de la Universidad de Yale que ofrece por internet una pequeña gran muestra de dichas obras. Visto en la charla de Gonzalo Claros (Universidad de Málaga), “De los libros manuscritos a la Bioinformática,” Centro Principia, 06 febrero 2010. Recomiendo ver el vídeo de la charla que mezcla sus justas dosis de arte, medicina, biología, e informática.

Cálculo aproximado de la latitud de Arlés (Francia) a partir de una pintura de Van Gogh

La manera más sencilla de localizar a la estrella polar (la estrella alfa (más luminosa) de la Osa Menor) es trazar una línea recta que une las dos estrellas más brillantes de la Osa Mayor (más fácil de localizar porque es mucho más brillante que la Osa Menor). Las estrellas beta y alfa de la Osa Mayor, Merak y Dubhe, están separadas unos 5º en el cielo. Midiendo en el cuadro de Van Gogh con una regla se observa que Merak se encuentra al triple de distancia del horizonte que de Dubhe, luego se encuentra a unos 15º sobre el horizonte. La estrella polar se encuentra fuera del cuadro a una distancia de Dubhe cinco veces mayor que la que le separa de Merak, es decir, a unos 25º. Por tanto, la estrella polar se encuentra a unos 45º sobre el horizonte según el cuadro. Mirando en la wikipedia resulta que la latitud de Arlés, la ciudad de Francia cuyo puerto fluvial se retrata en el cuadro, está situada a 43º40′ 41” N. Realmente sorprende que un cálculo tan grosero de un resultado tan exacto. Esta entrada me la ha sugerido la Imagen Astronómica del Día de hoy, “Astronomy Picture of the Day: Starry Night Over the Rhone,” September 21, 2010.

Following a line connecting the two Big Dipper stars on the right, the North Star Polaris could be easily found, the height of which can then be estimated and actually gives the latitude where the painting was created.” APOD, 2010, September 21. Releyendo el texto y buscando enlaces, he encontrado este enlace con un cálculo similar.

El hombre cuántico del escultor Julian Voss-Andreae

El físico cuántico, ahora escultor, Julian Voss-Andreae tiene una serie de esculturas en las que trata de visualizar la dualidad onda-partícula de la mecánica cuántica. Un ejemplo perfecto de la integración entre el arte moderno y la ciencia contemporánea. “El hombre cuántico,” una escultura que dependiendo del ángulo, a cierta distancia, aparece y desaparece como por arte de magia (más fotografías aquí). Un efecto similar lo logró con la “Venus Cuántica.” Como no podía ser menos un físico cuántico tiene la necesidad de escribir artículos, así que Julian ha escrito algunos sobre su propio arte, como Julian Voss-Andreae, “Towards Quantum Sculpture,” June 25, 2008. Visto gracias a ““Quantum Objects”: Physics-inspired art by Julian Voss-Andeae,” Symmetry Breaking, November 30, 2009.

La neurociencia del arte y la belleza

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La belleza y el arte absolutos no existen para los historiadores del arte que los contextualizan, deconstruyendo socialmente la obra y su contexto para lograr entender por qué una obra es bella, es arte, y otra no, en palabras de Martin Kemp, historiador del arte emérito de la Universidad de Oxford, GB. ¿Tiene algo que aportar la neurociencia al respecto? Kemp colabora con Mengfei Huang y Andrew Parker, neurocientíficos de su universidad, en un estudio sobre la percepción neuronal de la belleza en obras de arte. Presentan pares de obras similares (autorretratos de Rembrandt y versiones de los mismos por pintores de su escuela) a grupos de personas no expertos en arte y estudian su actividad neuronal con objeto de determinar si su respuesta cerebral es diferente ante la obra auténtica o ante una buena copia. Muchos de estos retratos son desconocidos para los sujetos estudiados. Martin Kemp no nos desvela los resultados de este estudio (actualmente en desarrollo y que será publicado en un futuro cercano), pero se sorprende por el interés que despierta la historia del arte en los neurocientíficos en su artículo “Art history’s window onto the mind,” Nature 461: 882-883, 15 October 2009.

El artículo, contar cuenta pocas cosas, pero me ha resultado curioso. Según Kemp, los investigadores también están estudiando la respuesta neuronal de obras de arte abstracto, como las obras de Mark Rothko, que aunque hoy nos parezcan bellas y artísticas, hace siglos parecerían “basura.”

Por cierto, ¿cuál de las dos obras que abren esta entrada te parece más bella, más artística? ¿Cuál de las dos obras crees que es de autoría del maestro? Por supuesto, contesta sólo si ya no sabes la respuesta correcta sólo con verla, este autorretrato es bastante famoso.

El arte moderno de la complejidad genómica en biología

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Hace años un gen estaba asociado a una característica física del fenotipo. Hoy sabemos que esto no es verdad. La biología de sistemas ha demostrado que cada una depende de la interacción de una compleja red de genes entre sí y con el entorno. La figura de arriba muestra dos diagramas de correlación entre los genes expresados para dos fenotipos diferentes en la mosca de la fruta. Hay similitudes pero también hay muchas diferencias. Viendo estos diagramas es muy difícil distinguir qué genes son los responsables últimos de dichos fenotipos. Todo está imbricado y regiones muy alejadas del genoma se ven afectadas. Estos diagramas de colores, que parecen cuadros de arte moderno, aparecen cada día con más asiduidad en los artículos técnicos. Sin entrar en los detalles, esta visualización científica de estos datos multidimensionales ofrece al lego una obra artística abstracta con cierta belleza, la propia del arte moderno. La visualización científica, la rama de la ciencias computacionales que estudia como representar datos multidimensionales mostrando sus interrelaciones, destacando lo “funcional” en lo estrictamente complejo, tiene muchas veces más de arte que de ciencia, la artesanía de los datos. Nos lo cuenta Judith E. Mank, “Journal Club,” Nature 461: 701, 8 october 2009.

Judith nos recuerda que Trudy Mackay, en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en Raleigh, EEUU, y sus colaboradores están estudiando las bases genéticas de los fenotipos más distintivos de la mosca de la fruta, Drosophila melanogaster. Su enfoque sistémico está basado en el estudio de más de 10.000 genes que son correlacionados entre sí y con diferentes expresiones fenotípicas. La elegancia de esta complejidad se expresa en figuras geométricas de vivos colores que podrían ocupar las paredes de cualquier galería de arte moderno. El artículo técnico J. F. Ayroles et al. “Systems genetics of complex traits in Drosophila melanogaster,” Nature Genetics 41: 299–307, 2009. La belleza de esta figura se conjuga con nuevos datos que muestran las conexiones entre conceptos clásicos como la herencia y conceptos nuevos como la pleitropía (un gen como responsable de efectos fenotípicos o caracteres distintos y no relacionados).

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Jugando a Magnetix® con moléculas de ADN y el arte del tallado nanotecnológico

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A veces los científicos se comportan como niños. Ven como sus hijos juegan con Magnetix (y sus variantes), un juego para hacer figuras 3D con imanes colocados en los extremos de pequeñas barritas, y no se les ocurre otra cosa que hacer lo mismo con moléculas de ADN. Imposible. Ni mucho menos. Mero producto de las técnicas de autoensamblado molecular, que permiten fabricar con precisión estructuras tridimensionales complejas a escala subnanométrica. En esta técnica la molécula estrella es la de ADN. Los autores afirman que pronto podrán fabricar por autoensamblado cualquier figura 3D que les plazca. Lo que da pie a Thomas H. LaBean a proponer que pronto habrá artistas plásticos cuya herramienta de trabajo sean moléculas de ADN. Arte nanotecnológico. Imposible. Quien sabe. Nos lo propone en “Nanotechnology: Another dimension for DNA art,” Nature 459: 331-332, 21 May 2009 . El artículo técnico es de Shawn M. Douglas, Hendrik Dietz, Tim Liedl, Björn Högberg, Franziska Graf, William M. Shih, “Self-assembly of DNA into nanoscale three-dimensional shapes,” Nature 459: 414-418, 21 May 2009 .

¿Quién será el primer artista plástico que en lugar de tallar madera se dedice a tallar bloques de moléculas de ADN? Obras que sólo podrán ser contempladas bajo microscopio electrónico.

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Entre el Amor y la Vida. Reflexiones sobre la abstracción y la negación del objeto [por Fernando Ruiz Villaespesa]

Amor grabado de Fernando Ruiz Villaespesa.

Amor. Obra-grabado de Fernando Ruiz Villaespesa.

Copiado de la página web del artista granadino afincado en Málaga Fernando Ruiz Villaespesa.

“Por suprematismo, se entiende la supremacía de la sensibilidad pura en las artes, entre ellas, las plásticas” Casimir Malevich.

El valor de la obra de arte reside, exclusivamente, en la sensibilidad con que se expresa, reside, igualmente, en la energía creadora que deposita el artista sobre el soporte en el que fija la representación gráfica de su sensibilidad.

La forma de representación de las obras de arte no determina, en absoluto, el valor especifico que contiene cada una de ellas, este valor solo puede ser medido mediante la captación de la sensibilidad y de la energía creadora depositadas por el artista y aquella que el receptor de la obra de arte sea capaz de recibir y aportar; para ello, el espectador de la obra debe estar condicionado, ante ella, solo por su propia sensibilidad y debe dejarse imbuir e influir, exclusivamente, por lo que siente ante la contemplación de la obra, menospreciando aquello que le trasmitan otros sentidos que, sin duda, le confundirán con el aporte de datos falsos como: identidad, realidad, belleza, armonía, utilidad etc.

El objeto real, como tal, confunde la percepción sensible, la respuesta a la emoción está implícita en la obra que miramos, no permite que nuestra sensibilidad integrada en el subconsciente actúe. Cuando solo existe el frío y estrecho pasillo de lo explicito para acceder al conocimiento, cuando solo podemos llegar a él a través de ese camino marcado, no hay más opción que caminar sobre el rastro de los que lo han recorrido previamente. El autor no deja opción a que la sensibilidad del actor interaccione en la obra que observa, con lo cual la posibilidad de aportar algo a la acción artística que debería ser compartida por ambos, es nula.

Por el contrario, cada uno de los que mira una obra de arte con una visión sensible aporta una parte de esa visión en la acción artística e incrementa el valor artístico de la obra con solo esa mirada sensible y, por ende, comprensiva.

La inquietud del artista comienza cuando tras el largo camino andado da el último y definitivo paso que lo transporta a la nueva senda en la que el objeto y la representación, en la que había creído hasta ahora, se quedan muy atrás, este último paso separará el pasado del futuro y no tendrá vuelta atrás ¡ el cambio se ha efectuado! La sustitución de la realidad común por la realidad íntima e individual se ha consumado y, con ella, la percepción que se tenía antes de la acción artística ha cambiado de forma irremediable.

Todas estas reflexiones pueden llevar a la confusión del lector haciéndole pensar que el que escribe niega todo valor a la representación y al objeto, no cometan ese terrible error, baste el ejemplo de una colección de arte en la que todos los objetos artísticos pertenecieran a grandes maestros del renacimiento y que el propietario de ella consiguiera extraer toda la sensibilidad y energía depositada en las obras por sus autores ( Miguel, Leonardo, Rafael, ), tras ello, buena parte de los críticos, estudiosos del arte y observadores, más o menos cualificados, no notarían el gran cambio operado en ellas, el sujeto sensible, tanto autor como receptor, sí lo apreciaría.

El arte contemporáneo, en su sentido más literal, no puede estar al servicio de nada ni de nadie, solo es la manifestación de la sensibilidad del creador que se expresa mediante su energía artística y su obra. Por lo tanto, la obra puede estar cargada de datos, representaciones, objetos, símbolos, o bien, carecer de ellos pero si está imbuida de la sensibilidad y expresada mediante la energía artística se convertirá así en obra arte.

Cuando la sensibilidad del espectador del arte alcanza la altura sufriente, cuando le es posible trascender la falta de datos, está preparado para reconocer el hecho artístico en objetos y materias cotidianos que son abstractos en su esencia: una sombra, el movimiento del agua, el viento, la luz que se proyecta, una grieta, una roca, un destello…, muchas cosas que nos rodean y que siempre han conmovido profundamente al ser humano, son disformes y, sin embargo, han sido reconocidas como bellas y, por tanto, han inspirado hechos artísticos.

Un paso más sería que, mediante esa percepción el espectador lograra comprender que las acciones sin forma ni contorno, aquellas que no informan de nada preciso, en las que no hay datos que lean el significado, aquellas cuya comprensión requieren un esfuerzo propio, en las que la sensibilidad del receptor es tan importante como la del autor, son hechos artísticos absolutos, como aquellos de los que hablábamos antes, los que nos acompañan desde que el ánima dejó atrás la animalidad.

Concluyo, por tanto, acción o hecho artístico no es aquello que se consagra como tal por el beneplácito: político, crítico, mercantil , ni el sitio en el que se muestre o albergue la obra, sino la cantidad de energía y sensibilidad aportadas tanto por el autor como por el observador del evento artístico.

Vida grabado de Fernando Ruiz Villaespesa.

Vida. Obra-grabado de Fernando Ruiz Villaespesa.