La cafeína en el néctar de las flores mejora la memoria olfativa de las abejas

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Los insectos polinizadores son atraídos por el sabor del néctar, que además de azúcares también contiene sustancias como la cafeína. Un nuevo artículo en Science afirma que la cafeína potencia la respuesta de las neuronas asociadas al aprendizaje olfativo y a la memoria de las abejas, actuando como un receptor antagonista de la adenosina. Aunque la cafeína tiene cierto sabor amargo, no repele a las abejas, todo lo contrario les hace recordar con más fuerza el «buen» sabor del néctar de las flores que contienen esta sustancia (como los cafetos y algunos cítricos). Para los humanos la cafeína es tóxica a altas dosis, pero a bajas dosis es «gratificante» y mejora el rendimiento cognitivo y la memoria. Me ha sorprendido bastante descubrir que estos efectos también se observan en las abejas. Quizás otros alcaloides y otras sustancias con actividad neurofarmacológica, además de repelentes para ciertos insectos, también jueguen un papel importante en la respuesta de sus polinizadores. El artículo técnico es G. A. Wright et al., «Caffeine in Floral Nectar Enhances a Pollinator’s Memory of Reward,» Science 339: 1202-1204, 8 Mar 2013. Nos cuentan muchos detalles curiosos sobre las abejas Lars Chittka, Fei Peng, «Caffeine Boosts Bees’ Memories,» Science 339: 1157-1159, 8 Mar 2013.

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2008 Ig Nobel, Arqueología: El armadillo «arqueólogo» como pesadilla para el arqueólogo humano

¿Cómo interpreta un arqueólogo la antigüedad de los objetos o restos que encuentra? Como un agente del CSI utiliza todos los datos que tiene disponibles, pero uno de los más importantes es la posición de dichos objetos en la secuencia de estratos (estratigráfica) en el suelo: los restos más recientes están encima de los restos más antiguos. ¿Qué pasa si ciertos restos han sido movidos verticalmente por agentes externos? Por ejemplo, por animales que excaven túneles y cuevas en el suelo. Este tipo de efectos «externos» debidos a animales no han sido estudiados en detalle por los arqueólogos hasta muy recientemente.

En Brasil (y en gran parte de iberoamerica) el animal «enemigo» número uno del arqueólogo es el armadillo. Los armadillos, cual arqueólogos, tienen cierto «gusto» por los restos de culturas del pasado, especialmente tiestos y otros objetos cerámicos. Estos objetos son cambiados de estrato, tanto hacia arriba como hacia abajo por los armadillos, lo que puede confundir el análisis estratográfico del arqueólogo humano.

Los investigadores brasileños Astolfo G. Mello Araujo, y José Carlos Marcelino, «The Role of Armadillos in the Movement of Archaeological Materials: An Experimental ApproachGeoarchaeology, 18: 433-460, 2003 , han tratado de estudiar experimentalmente: (1) ¿realmente mueven restos arqueológicos los armadillos? ¿preferentemente hacia arriba o hacia abajo? ¿en qué cantidades? (2) ¿pueden mezclar objetos entre diferentes estratos? ¿cuánto? (3) ¿hay algún patrón que identifique la acción de los armadillos? (4) ¿prefieren mover restos de cierto peso, tamaño o forma particulares? y (5) ¿se puede reconocer la acción del armadillo a partir de la forma en que están distribuidos los restos?

El armadillo cuya biología ha sido más estudiada es el armadillo de nueve bandas (Dasypus novemcinctus). Estos animales seleccionan lugares para vivir similares a los elegidos por los humanos: con suelos bien drenados, cerca de bancos de ríos, y alejados de las inundaciones estacionales. Es curioso que en el sureste de Brasil se les llame «profanadores de tumbas» por la costumbre de los armadillos de vivir en cementerios y cavar cuevas en las tumbas.

Para cuantificar el efecto de los armadillos sobre los restos arqueológicos, el equipo investigador realizó experimentos en el zoo de Sao Paolo, Brasil, en un depósito de restos simulado. Sin entrar en detalles sobre el estudio, podemos resumir sus conclusiones más importantes. (1) los armadillos son responsables del movimiento de restos arqueológicos, aunque lo hacen de una forma bastante aleatoria (poco predecible), (2) pueden mover los restos tanto hacia arriba (incluso hasta la superficie) como hacia abajo (incluso a gran profundidad), (3) hay ciertos patrones espaciales que permitirían reconocer la acción del armadillo, (4) no hay ninguna correlación entre el tamaño, forma, o peso de los restos y la magnitud del desplazamiento vertical u horizontal de los mismos, y (5) los restos movidos por los armadillos tienden a ser colocados con su eje mayor con un ángulo de hasta 30º respecto a la horizontal.

Se requieren más estudios para conocer mejor el efecto de los armadillos (y de otros animales) sobre los restos arqueológicos, con objeto de poder determinar mejor el contexto en el que han sido encontradas las piezas o restos y facilitar su datación e interpretación. Aún así, lo que queda claro es la afición de los armadillos por la arqueología.

Domesticación del burro y de la mula (pero no de la Mula Francis, afortunadamente)

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¿Habéis estado en Mijas «pueblo»? Una de sus atracciones para turistas son los famosos «burro taxi» (como el de la foto, el number one). El burro es un animal importante, no sólo para Mijas, sino también para toda la cultura mediterránea. Por ejemplo, el año pasado se celebró el Congreso Internacional «The Role of the Donkey and the Mule in the Culture of the Mediterranean«, en la Isla de Hydra, cerca de Atenas, Grecia, del 12 al 14 de octubre de 2007. ¿Cómo se domesticó al burro? El artículo de divulgación «Domestication of the donkey,» no puede pasar desapercibido en este blog, que comenta como noticia la publicación del artículo técnico de Stine Rossel, Fiona Marshall, Joris Peters, Tom Pilgram, Matthew D. Adams, and David O’Connor, «Domestication of the donkey: Timing, processes, and indicators,» PNAS | March 11, 2008 | vol. 105 | no. 10 | 3715-3720.

El equipo de investigación dirigido por la Dra. Fiona Marshall (en su web tenéis su foto junto a un cráneo de burro) ha estudiado 10 esqueletos de burros encontrados en cuevas dedicadas a los burros en el complejo funerario de uno de los primeros faraones de Egipto, mostrando que hace 5000 años el burro estaba en sus primeras fases de domesticación (los burros encontrados parecen animales salvajes, pero muestran aperos que indican que eran animales domésticos). El ancestro salvaje del burro es el asno salvaje africano (Equus africanus) que sólo ha poblado África y partes de Arabia. Los estudios zooarqueológicos indica que los burros fueron domesticados por los egipcios hace unos 6000 años. Aunque hay pruebas de que los burros también fueron domesticados en el Sahara hace unos 9000 años por pastores saharauis. En general, la domesticación de animales por el hombre empezó hace unos 11000 años.

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El nuevo estudio ha utilizado marcadores genéticos que muestran que la domesticación del asno salvaje se desarrolló «pronto», antes de que su código genético sufriera los cambios que hoy en día observamos. También han estudiado los metacarpos de los esqueletos encontrados que son más parecidos a los del asno salvaje que a los del burro moderno, aunque cambian mucho de un esqueleto a otro, y en algunos son una versión intermedia de los de ambas especies.

Todos los esqueletos de Abydos muestran aperos y ciertas patologías en sus huesos consistentes con el hecho de que eran utilizados como animales de carga. Las similitudes morfológicas con los asnos salvajes, incluso siendo usadas como bestias de carga, muestran que el fenotipo de los burros evolucionó significativamente durante los primeros periódos dinásticos en Egipto. Los estudios confirman resultados de otros investigadores que muestran que la domesticación de los animales fue un proceso lento y mucho más complicado de lo que se había pensado en el pasado.

Hay que destacar que el burro fue fundamental en la Historia de la humanidad ya que la domesticación del asno salvaje transformó todos los sistemas antiguos de transporte en Africa y Asia y afectó a la organización de las primeras ciudades y de las sociedades nómadas (pastoriles). No sólo en Mijas disfrutamos de los burros…

Asociación de Amigos del Burro (Burrolandia, cerca de Madrid)

Asociación para la defensa del burro

No he sido capaz de encontrar la web de la «Asociación Malagueña de Amigos del Burro,» Pasaje Esperanto, 1, 29007 Málaga (Tel: 952 391 799, Tel: 952 391 790). Si alguien quiere o puede ayudar… no vendría mal un enlace.