Aceptan un artículo de Mathgen en una revista de matemáticas cuyo editor principal es español

¿Quién es el responsable de que un artículo generado por ordenador sea aceptado en una revista internacional? Mathgen es un generador online de artículos de matemáticas basado en SCIgen. El 13 de agosto de 2012, el editor principal de la revista open access Advances in Pure Mathematics aceptó un artículo enviado el 3 de agosto que había sido generado por Mathgen. ¿Realmente ha sido sometido a revisión por pares el artículo generado por Mathgen? A priori, uno tiende a dudarlo. “Independent, Negative, Canonically Turing Arrows of Equations and Problems in Applied Formal PDE” [copia en PDF] es un artículo sin sentido, imposible de entender y con un formato inaceptable, pero ha sido aceptado. La respuesta en plan broma del autor ficticio Professor Marcie Rathke (University of Southern North Dakota at Hoople) a los comentarios de los revisores no fue entendido por el editor, quien los aceptó sin más y solicitó el pago de los 500$ por el artículo. Obviamente, Nate Eldredge no quiso gastarse ni un dólar, pero nos lo cuenta en su entrada “Mathgen paper accepted!,” That’s Mathematics!, Sep. 14, 2012.

Lo que apena de este caso es que el editor principal de Advances in Pure Mathematics es un profesor español del departamento de geometría y topología de una prestigiosa universidad española. No tengo ni idea de qué puede haber ocurrido, pero ahora mismo es el hazmerreír de toda la comunidad matemática internacional. Una pena.

 

Las revistas de acceso gratuito y la revista PLoS ONE

Este vídeo de PhD Comics explica muy bien lo que son las revistas de acceso gratuito (open access). Me ha recordado que hace unos días, un compañero de la Universidad Politécnica de Valencia se sorprendió cuando le dije que PLoS ONE es la revista científica que publica más artículos al año del mundo. Según ISI WOS, publicó 4403 artículos en 2009, 6722 artículos en 2010, y 12075 artículos en 2011. ¿Cuántos lleva en 2012? En septiembre ya había superado los 12000, lo que apunta a que se acercará a los 20000 para finales de año. ¡Una barbaridad! Por ello, la revisión por pares de PLoS ONE es como la lotería, te pueden tocar revisores que acepten casi cualquier cosa, o te pueden tocar unos “cabrones” que te saquen los colores (mi amigo dice que le han pasado ambas cosas y no lo entendía). Los editores no pueden realizar con éxito su labor de elegir de forma adecuada a los revisores, dado el enorme volumen de artículos que manejan al año, de ahí que la revisión por pares sea “ligera” (por decirlo de forma políticamente correcta).

¿Cuál es la segunda revista por volumen de artículos publicados al año? Mi amigo, y varios de los oyentes de la conversación, no se lo podían creer, pero la segunda en volumen es Physical Review B que publicó 5676 artículos en 2009, 6032 artículos en 2010, y 6148 en 2011 (en 2012 publicará un número similar). Escribo esta entrada para mi amigo, que pensaba (inocente él) que Physical Review Letters tenía que publicar muchos más artículos que Physical Review B. Obviamente, yo no recordaba los números, pero le dije que tenía que publicar como la mitad. Para él (y para tí que lees esto), PRL publicó 3414 artículos en 2009, 3119 en 2010, y unos 3244 en 2011.

Los artículos publicados en una revista tras ser rechazados en otra reciben un mayor número de citas

Los 1.841 nodos son revistas y los enlaces indican el flujo de manuscritos reenviados de una revista a otra tras ser rechazados. Science, Nature y PNAS se encuentran en el centro. (C) Science. 

La historia de cada artículo, desde que es enviado por primera vez a una revista, hasta que acaba siendo publicado en ésta o en otra, está envuelta en un halo de misterio debido al anonimato implícito en la revisión por pares. Sin embargo, dicha historia influye en el impacto (número de citas) que tendrá una vez publicado, según un estudio bibliométrico publicado en Science. Una encuesta realizada por e-mail a unos 200.000 autores principales de artículos de Biología publicados en 923 revistas, a la que solo contestaron 80.748, ha descubierto que el número de citas a los artículos que fueron publicados en una revista tras haber sido rechazados en otra es mayor en promedio que el de los artículos que fueron aceptados en un primer envío. Más aún, muchos de esos artículos han sido citados desde la revista en la que originalmente fueron rechazados. Un resultado sorprendente que indica que o bien los artículos han mejorado tras la primera revisión gracias a los comentarios de la revisión por pares, o bien los artículos que van en contra del statu quo tienden a ser rechazados con más frecuencia, pero acaban causando un mayor revuelo tras ser publicados y con él acaban recibiendo un mayor número de citas (“En ciencia no hay mala publicidad: Los artículos más criticados alcanzan un mayor impacto,” 26 sep. 2012). El artículo técnico es V. Calcagno, E. Demoinet, K. Gollner, L. Guidi, D. Ruths, C. de Mazancourt, “Flows of Research Manuscripts Among Scientific Journals Reveal Hidden Submission Patterns,” Science Express, Published Online October 11 2012 [podcast inteview to Vincent Calcagno].

Obviamente, el análisis estadístico realizado muestra que los datos tienen mucha dispersión y que el beneficio en número de citas obtenido en los artículos reenviados es pequeño (aunque el valor p < 0,0001). Así que cuidado con extrapolar las conclusiones de este tipo de estudios (sobre todo se lo digo a los jóvenes). Además, este beneficio se obtiene solo si el artículo es reenviado a una revista dentro del grupo de revistas de temática afín (los autores han usado las categorías del ISI Web of Science); tratar de evitar que nos toquen los mismos revisores enviando el artículo a una revista con una temática colateral conduce a un menor impacto.

En resumen, un nuevo artículo que viene a confirmar lo que yo siempre le digo a mis estudiantes de doctorado: que te rechacen un artículo no es malo, más aún, puede llegar a ser incluso bueno. Por supuesto, yo siempre se lo digo en relación al valor que pueden llegar a tener los comentarios de los revisores en las mejoras que se puedan introducir en el artículo. Nunca imaginé que además pudiera estar correlacionado con un mayor impacto. Los estudios bibliométricos son cada día más sorprendentes.

En ciencia no hay mala publicidad: Los artículos más criticados alcanzan un mayor impacto

Muchos científicos odian que se critique su trabajo, pues piensan que ello conlleva un bajo impacto y bajo número de citas. Sin embargo, los análisis bibliométricos afirman todo lo contrario. Filippo Radicchi (Universitat Rovira i Virgili) ha estudiado el número de citas de los artículos en 13 revistas importantes y ha descubierto que los más criticados (con comentarios enviados al editor que se publican en la propia revista) son más citados en media; además, entre los artículos más citados de cualquier revista siempre hay un alto porcentaje de artículos que han sido “comentados” (o criticados). El dicho popular “Que hablen de mí, aunque sea mal” adquiere todo su sentido en el mundo de las publicaciones científicas. Más aún, el estudio de Radicchi apoya la hipótesis de que las disputas y críticas entre científicos son claves para la producción y difusión del conocimiento, y para el avance de la ciencia. El artículo técnico es Filippo Radicchi (Universitat Rovira i Virgili, Tarragona, Spain), “In science “there is no bad publicity”: Papers criticized in technical comments have high scienti c impact,”  arXiv:1209.4997, Subm. 22 Sep 2012.

La controversia científica es parte coyuntural del progreso científico. Grandes avances científicos del pasado, como el modelo heliocéntrico de Copérnico, la teoría de la evolución de Darwin o la deriva de los continentes de Wegener, han estado rodeados de disputas, críticas y controversias de todo tipo. Por supuesto, muchas investigaciones controvertidas acaban en el olvido o siendo rechazadas, como la fusión fría o la memoria del agua. Aún así, lo que parece claro de la historia de la ciencia es que los cambios revolucionarios suelen ser polémicos y encuentran cierta resistencia antes de ser aceptados.

Fracción de artículos comentados que forman parte del 5% de los artículos más citados (círculos rellenos). Se compara con las predicciones estadísticas de un modelo que no diferencia entre artículos comentados y no comentados.

Los comentarios o cartas al editor en muchas revistas son el medio por el cual los científicas demuestran sus críticas al trabajo publicado por otros. Estos comentarios son considerados por los editores de las revistas como cualquier otro artículo y pasan por una revisión por pares. Hay comentarios positivos que aclaran o complementan el artículo comentado, pero la mayoría suelen ser críticas a las conclusiones o a la metodología utilizada. Normalmente, estos comentarios críticos suelen ir acompañados de una respuesta por parte de los autores (una deferencia muy habitual entre todos los editores). Por tanto, una manera automático de detectar comentarios críticos es considerar los comentarios que van acompañados de una respuesta de los autores. Utilizando esta regla, Radicchi ha estudiado el número de citas recibidas en la base de datos del Web of Science por los artículos de 13 revistas que han recibido “críticas.” Por ejemplo, en Physical Review Letters, el artículo más citado (más de 20.000 citas) fue un artículo criticado. Solo el 3% de los artículos han sido comentados, pero los 5 artículos más comentados están entre los 16 más citados de esta revista. Lo mismo pasa en las demás 12 revistas estudiadas (Nature, Science, Phys. Rev., etc.), los 5 artículos más comentados siempre están en el top de los más citados.

Por supuesto, el estudio de Radicchi tiene muchas limitaciones, entre ellas, que no se incluyen todas las posibles críticas a un artículo, solo las publicadas como comentarios (con respuesta de los autores) en la propia revista. Un análisis más riguroso requeriría estudiar qué artículos que citan al artículo lo hacen criticando sus conclusiones. Radicchi tiene mucho trabajo por delante investigando en dicha línea.

Los editores “lobos” que corrompen a la “Caperucita” de los autores con revistas de acceso gratuito

Lo he comentado muchas veces en este blog, el pagar por publicar (pay-per-publish) de muchas revistas de acceso gratuito está generando comportamientos poco éticos tanto de los editores como de los propios autores. Las editoriales y los editores ven un negocio redondo (en la India aparecen cada semana nuevas revistas que tratan de aprovecharse de los autores). Y los autores ven una oportunidad única para publicar con una revisión por pares “ligera” muchos artículos, con auto-plagios, plagios y muchos otros comportamientos poco éticos. Ya se sabe que el cliente siempre tiene la razón. Jeffrey Beall (autor del blog “Scholarly Open Access“) lo denuncia en “Predatory publishers are corrupting open access,” Nature 489: 179, 13 September 2012. Por cierto, ya nos hicimos eco de la labor de Beall en este blog: “La lista de “lobos” entre las editoriales de revistas de acceso gratuito,” 31 enero 2012.

El Naschie, ex-editor de Chaos, Solitons & Fractals, pierde el juicio contra Nature por difamación

No podía ser de otra forma, pero los tribunales británicos son lentos y el asunto ha tardado mucho en ser resuelto. Mohamed El Naschie demandó a Nature Publishing Group (editora de la revista Nature) por difamación al afirmar que había realizado malas prácticas como editor de la revista Chaos, Solitons & Fractals de Elsevier que habían provocado que la editorial exigiera su dimisión [ver esta entrada, esta otra, ésta, o ésta]. Un tribunal de Bristol, Reino Unido, ha desestimado la causa, afirmando que el artículo de Nature es un ejemplo de “periodismo responsable” y que la información contenida en dicho artículo es de “gran interés para el público.” Lo que opina al respecto la revista Nature nos lo cuenta Daniel Cressey, “Nature Publishing Group wins long-running libel trial. Case brought by Mohamed El Naschie dismissed, but campaigners say it proves need for libel reform,” Nature News, 06 July 2012 [los que entiendan de leyes  británicas pueden leer la sentencia original aquí].

El autor del artículo en Nature que provocó la denuncia, nos ofrece su opinión en Quirin Schiermeier, “I was sued for libel under an unjust law. Nature reporter Quirin Schiermeier explains how one of his stories saw him face a High Court challenge — and win,” Nature 487: 141, 12 July 2012. En el juicio se enfrentó cara a cara con Mohamed Salah El Din Hamed El Naschie, que se autopublicó sin revisión por pares cientos de artículos en la revista en la que era editor. Schiermeier, alemán de origen, estuvo muy nervioso por el juicio porque no conocía las leyes británicas, pero se sintió muy aliviado cuando el proceso fue sobreseído. Buenas noticias para él y para todos los que creemos en la justicia.

La revista de acceso gratuito PLoS ONE ya publica más de 2000 artículos al mes

Peter Binfield, editor desde marzo de 2008 de la revista de acceso gratuito PLoS ONE, deja su puesto y nos resume su experiencia en un breve post. Cuando llegó a PLoS ONE se recibían al mes unos 280 artículos y se aceptaban unos 170, ahora se reciben más de 3100 y aceptan más de 2000. A este ritmo, PLoS ONE publicará más de 20000 artículos en 2012; según Binfield publicará en 2012 casi el 3% de todos los artículos que se publicarán este año en ciencia, técnica y medicina (STM por Scientific, Technical and Medical). PLoS ONE publica en un mes más que cualquier otra revista en un año entero, salvo unas 20 excepciones. Estos números indican que PLoS ONE es todo un negocio que da ingentes beneficios; recuerda que hay que pagar 1350 dólares por publicar un artículo una vez haya sido aceptado, aunque si los autores se declaran insolventes no tienen que pagar nada y más del 50% de los autores lo hacen; aún así, en plena crisis financiera mundial, habrá muchos autores que eviten enviar artículos a PLoS ONE porque no tienen financiación específica para ello y no saben que declarándose insolventes también pueden publicar gratis. Siendo la editorial PLoS una sociedad sin ánimo de lucro, a mí me gustaría que los beneficios de esta revista se redujeran, en lo posible, hasta cero, poco más allá de cubrir costes de publicación y gestión, y que el coste a pagar por artículo fuera rebajado en consecuencia. Sé que muchos no compartís mi opinión, pero yo creo que las sociedades sin ánimo de lucro no deben tener beneficios; obviamente soy un iluso. Te recomiendo leer el breve post de Peter Binfield, “PLoS ONE – a personal farewell,” everyone, May 18th, 2012.

Muchos lectores de este blog me criticáis porque me gusta recordar que el concepto de PLoS ONE como revista científica es bastante radical y difiere del de la mayoría de las revistas de acceso gratuito y/o con índice de impacto. Binfield no tiene ningún rubor en confesarlo en su post y también lo califica de “radical concept,” así que, aunque muchos me volváis a criticar, lo volveré a recordar (repito, como lo he hecho en ocasiones anteriores, que no tengo nada en contra de este concepto, pero que quien lea y cite artículos de esta revista debe ser consciente de ello). La apuesta más arriesgada (en palabras de Binfield) de PLoS ONE fue pedir a los revisores que juzguen los artículos solo por su forma (“scientific and methodological soundness”) y no por su contenido, relevancia, impacto o novedad científica, que se relegan a los comentarios asociados al artículo una vez se haya publicado cualquiera puede hacer. Según Binfield esta apuesta radical de PLoS ONE fue considerada por muchos como un error (yo entre ellos), ya que se pueden publicar artículos imposibles de “colar” en ninguna revista con índice de impacto (“otherwise unpublishable work”), que serían publicados en PLoS ONE junto a artículos muy buenos, relevantes y que realizan importantes aportaciones científicas. Sin embargo, dice Binfield que esto no ha ocurrido y que los autores tratan la revista con cortesía y respeto (“courtesy and respect”), enviando solo artículos de calidad (podéis criticarme en los comentarios pero basta ojear unas decenas de artículos de PLoS ONE para darse cuenta que no es oro todo lo que reluce). Según Binfield el 75% de los autores envían el artículo a PLoS ONE como primera o segunda opción y el número de citas por artículo es muy alto, el 88% de los artículos publicados hace más de un año tiene al menos 1 cita y el 66% tienen 3 o más. Estos números son muy altos ya que menos del 50% de todos los artículos que se publican en revistas científicas reciben al menos 1 cita.

Según Binfield, el concepto radical de evaluación por pares de la revista PLoS ONE ha sido todo un éxito y ha sido muy bien recibido por los científicos. Por ello, PLoS ONE ha supuesto toda una revolución en el panorama de las publicaciones científicas. ¿Qué opináis al respecto?

Un artículo científico retractado porque se publicó por un error administrativo

Las grandes editoriales, como Elsevier, están gestionando las publicaciones en revistas científicas como un negocio tipo “bueno, bonito y barato,” sin preocuparse para nada de la ciencia. Un artículo publicado en la revista Computers & Mathematics with Applications (CMA) ha sido retractado porque “no presenta ningún contenido científico y fue aceptado debido a un error administrativo.” Un artículo enviado el 15 de abril de 2009, aceptado el 20 de julio de 2009 y publicado en enero de 2010. Durante dos años y pico nadie se ha dado cuenta de que este “artículo” no es un artículo científico sino una chorrada sin sentido. ¡Increíble! Si te apetece echar una ojeada al artículo (Elsevier lo ha eliminado) aquí tienes una copia en la web de los autores. Visto en “Math paper retracted because it “contains no scientific content”,” Retraction Watch, April 17, 2012.

¿Quién es responsable de que ocurran estas cosas? Obviamente el editor principal (lo que no exculpa a la Editorial como responsable último). Cuando este artículo fue aceptado era Ervin Y. Rodin, que ha sido substituido por Leszek Demkowicz. De hecho, uno de los autores del artículo en CMA también tiene un artículo retractado en otra revista que también era editada por Rodin, Applied Mathematics Letters (“Faked data, unsubstantiated claims, and spirituality add up to a math journal retraction,” Retraction Watch, March 15, 2011), ha sido substituido por A. Tucker. Por lo que parece Elsevier no ha justificado oficialmente la retirada de Rodin como editor de estas dos revistas.

Un famoso ecólogo congoleño pillado in fraganti por plagiar multitud de artículos científicos

En agosto de 2011, un ecólogo holandés llamado Patrick Jansen notó que le resultaba familiar un artículo para la revista International Journal of Biodiversity and Conservation (IJBC) que le había tocado revisar. Su sospecha le llevó a utilizar el software antiplagio que usa con sus propios alumnos. El resultado fue que un 90% del texto había sido copiado de un artículo suyo de 2007 en la revista Conservation Biology (él era coautor junto con un ecólogo francés llamado Pierre-Michel Forget). El artículo enviado a IJBC estudiaba un árbol (Baillonella toxisperma) en la República del Congo. Su artículo con Forget estudiaba otro árbol (Carapa procera) en la Guinea Francesa. Salvo por estos pequeños cambios, casi todo el texto, las figuras, las tablas y los análisis estadísticos eran idénticos. La revisión por pares de Jensen era doble ciego, luego no podía conocer el nombre del autor del plagio. Tras insistir e insistir al editor de la revista logró que le revelara el nombre del plagiador, el famoso ecólogo congoleño Serge Valentin Pangou (toda una autoridad en el campo en su país). La revista Science ha entrevistado a Pangou que ha confesado que es el único autor del plagio y que añadió los nombres de sus coautores sin su permiso y sin que ellos supieran que el artículo era un plagio. Que el jefe asuma toda la responsabilidad de un plagio le honra pues es algo muy excepcional (lo habitual es culpar al “becario de turno”). Nos lo ha contado Michael Balter, “Reviewer’s Déjà Vu, French Science Sleuthing Uncover Plagiarized Papers,” Science 335: 1157-1158, 9 March 2012.

Forget decidió comprobar si otros artículos de Pangou también eran plagios y descubrió un gran número de ellos. Contactó con los editores de las correspondientes revistas y les indicó el plagio. Para su sorpresa hubo revistas que reaccionaron muy rápido, retractando los artículos correspondientes, pero otras revistas fueron muy lentas y tuvo que insistir e insistir en reiteradas ocasiones para lograr que el editor decidiera actuar ante un plagio obvio. Una de las revistas que reaccionó más lento fue Food Chemistry, de Elsevier; Forget para convencer al editor del plagio tuvo que contactar con los autores del artículo plagiado y que ellos solicitaran la retracción del paper. Science ha consultado con el editor de esta revista que dice que reaccionaron lo más rápido posible, pero que Pangou solo había plagiado el 59% del artículo. ¡Increíble!

¿Sabían los coautores de Pangou de sus malas prácticas? Science ha entrevistado a varios de ellos y por lo que parece ni siquiera sabían que eran coautores de los artículos; por ejemplo, Neela de Zoysa, que aparece en 4 de los artículos plagiados, tiene una buena excusa ya que aparece afiliada en los artículos a una universidad de Sri Lanka en la que conoció a Pangou en 1985, pero desde 1991 está afiliada a universidades estadounidenses. Otros coautores de Pangou han ofrecido explicaciones de corte similar (aunque algunos afirman que sabían que eran coautores de Pangou, pero que no habían leído los artículos antes de su envío a la correspondiente revista). Pangou les descarga de responsabilidad.

Para Forget, lo peor del caso de Pangou es que, al ser africano, mucha gente puede creer que plagiar es una conducta típica de los investigadores de este continente. Afortunadamente, plagiadores los hay por todas partes, incluso en nuestro propio país.

Atención, pregunta: Si un revisor de un artículo te recomienda citar cierto trabajo superfluo, ¿qué haces?

Uno de cada cinco investigadores afirma que los revisores de sus artículos les han recomendado incluir referencias superfluas con el fin de que sean aceptados. Los investigadores jóvenes, además, afirman que han sucumbido a la presión y las han incluido. La “citación coercitiva” es un mal incómodo que cada día es más común. Muchos editores de revistas hacen la vista gorda o incluso la favorecen. El uso del número de citas como índice de calidad es la causa principal de este problema ético. Como los revisores no cobran por su trabajo gratuito, muchos “cobran” en citas a sus propios artículos o a los de sus colegas; hay revisores dicen que solo revisan artículos de “su tema,” es decir, en los que creen que pueden recomendar a los autores que les citen sus trabajos; para los autores este “precio a pagar” está asumido como algo “normal.” Los especialistas en ética científica creen que esta degeneración del sistema es perniciosa. Se ha publicado en Science los resultados de una encuesta sobre este tema realizada a científicos de áreas sociales y empresariales: el 86% de los autores que han contestado dice que esta coerción no es apropiada, el 81% dice que daña el prestigio de una revista, pero el 57% afirma que lo han hecho alguna vez. En ciencias puras los resultados seguro que son similares. El artículo con la encuesta es Allen W. Wilhite, Eric A. Fong, “Coercive Citation in Academic Publishing,” Science 335: 542-543, 3 February 2012; se han hecho eco del mismo Richard Van Noorden, “Researchers feel pressure to cite superfluous papers. First survey to quantify problem finds that junior faculty are more likely to be targeted,” News, Nature, 02 February 2012, y “Coercive citation in academic publishing investigated,” PhysOrg.com, February 2, 2012, entre otros.

¿Qué opinas de esta práctica? ¿Crees que es un peaje que se ha de pagar por publicar si el revisor o el editor así lo requieren? ¿Te negarías a hacerlo? Usa los comentarios, si te apetece, para mostrar tu opinión al respecto.