Nota dominical: El enigma del color rojizo de Sirio entre los años 800 a.C. y 600 d.C.

Dibujo20130127 sirius - optical -left- and Chandra x-ray -right

En 1760, Thomas Barker, “On the Mutations of Stars,” Philosophical Transactions of the Royal Society, escribió que Arato, Horacio, Cicerón, Séneca y Tolomeo clasificaban a Sirio, la estrella más brillante del firmamento visto desde la Tierra, entre las estrellas rojas más brillantes; Tolomeo las lista su “Almagesto” en el orden Arturo, Aldebarán, Póllux, Antares, Betelgeuse y Sirio. Sin embargo, el astrónomo persa Al Sufi (903-986) no incluyó a Sirio entre las estrellas rojas de la lista de Tolomeo, añadiendo algunas más (entre ellas la débil estrella Algol, que no es roja). Schiaparelli [1] y See [2] nos relatan la historia de estas descripciones de Sirio como estrella “rojiza” en los libros de astrónomos, filósofos y literatos griegos y romanos.

Una historia más moderna y detallada nos la presenta Ceragioli en 1995 [3]. Entre 1760 y 1839, hubo un gran debate sobre el significado de “rojizo” en los textos griegos y romanos. Entre 1839 y 1874, se aceptó que Sirio era la única estrella conocida que había cambiado de color como afirmaba Alexander von Humboldt en su “Kosmos.” Entre 1874 y 1927 se reabrió el debate, sobre todo gracias al artículo de See [2]; a principios del s. XX la mayoría de los astrónomos pensaban que el centelleo de Sirio era el responsable de que hubiera sido clasificada como estrella “rojiza,” pero se descubrieron textos de Mesopotamia, Egipto y Babilonia que también hablaban del color “rojizo” de Sirio. Entre 1927 y 1959 se desarrolló la teoría moderna de la formación y evolución de las estrellas, y desapareció de la escena astronómica la idea de que Sirio una vez fue “roja.” Pero entre 1959 y 1993, astrónomos que desconocían el debate anterior a 1927, redescubrieron los textos que afirmaban la rojez de Sirio y volvió a renacer la idea, cual ave Fénix.

La cuestión de si Sirio fue “roja” o no tiene asociado un grave problema, hay textos de la misma época que afirman que era “roja” y otros que afirman que era azul o blanca. Por ejemplo, Manilio y Avieno afirman que era “azul,” y la mayoría de los textos chinos la describen como “blanca” (Sima Qian, 100 a.C.; Ban Gu, Ban Chao y Ma Xu, 100 d.C.; Liu Biao, 200 d.C.; Li Chun-feng, 646 d.C.) [4]. ¿Por qué en ciertos lugares del mundo veían a Sirio como roja y en la misma época en otros lugares la veían como blanca? Sirio B es una enana blanca resultado de una explosión de una supernova cuyo progenitor era la pérdida de materia forma progresiva y suave [corrección gracias a Fer137] de una estrella progenitora de entre 5 y 7 masas solare una estrella gigante roja de entre 5 y 7 masas solares, ¿podría haber ocurrido esa una explosión tipo supernova hace unos 2000 años? No, todos los datos astrofísicos a la vista de las teorías de la evolución estelar indican que Sirio B es una enana blanca que tuvo que nacer hace no menos de 200 millones de años (p.ej. [5]).

¿Cuál puede ser entonces la explicación del color rojizo de Sirio? Como todas las explicaciones astrofísicas razonables para un cambio de color en los últimos 2000 años han sido descartadas en múltiples y variados estudios, todo indica que la explicación más razonable es un fenómeno atmosférico: el tono rojizo en el cielo cuando la estrella está cerca del horizonte [6]. ¿Por qué un astrónomo tan reputado como Tolomeo calificó a Sirio como estrella roja? Según algunos estudios porque estaba más interesado en el significado astrológico de su color “furiosamente rojo” que en su apariencia física (su color real).

El enigma del color de Sirio seguirá vivo durante mucho tiempo, pero la ciencia tiene claro que Sirio no cambió de color desde cientos de millones de años.

Referencias

[1] G. V. Schiaparelli, “Rubra Canicula, Considerazioni sulla Mutazione di Colore che si dige avvenuta in Sirio,” Atti dell’ I. R. Accademia di Scienze, Littere ed Arti degli Agiati, Serie III. Vol. II, fac. II, anno 1896; Vol. III, Fasc. I, anno 1897, Rovereto.

[2] T. J. J. See, “Historical Researches Indicating a Change in the Color of Sirius Between the Epochs of Ptolemy. 138, and of Al Sûfi, 980, A. D.,” Astronomische Nachrichten 229: 245-271 , 1927 [copia gratis].

[3] R. C. Ceragioli, “The Debate Concerning ‘Red’ Sirius,” Journal for the History of Astronomy 26: 187-226, 1995 [copia gratis].

[4] Jiang Xiao-yuan, “The colour of Sirius as recorded in ancient Chinese texts,” Chin. Astron. Astrophys. 1712: 223-228, 1993 [copia gratis].

[5] J. B. Holberg et al., “Sirius B: A New, More Accurate View,” The Astrophysical Journal 497: 935-942, 1998 [copia gratis].

[6] D. C. B. Whittet, “A physical interpretation of the `red Sirius’ anomaly,” Monthly Notices 310: 355-359, 1999 [copia gratis].

18 pensamientos en “Nota dominical: El enigma del color rojizo de Sirio entre los años 800 a.C. y 600 d.C.

  1. Bueno, digamos que no tenemos ninguna prueba que nos haga pensar que Sirio haya cambiado de color. Sobre todo porque cualquier fenómeno que explique esto sería la mar de raro que fuese único y particular para Sirio. A mí no se me ocurre absolutamente ninguna explicación (y he pensado las más peregrinas, incluyendo contaminación local atmósferica en el área mediterránea por cualquier razón, incluyendo actividades romanas, que supongo debe estar bordeando el disparate), pero si la razón última es “ida de pinza” del colector de datos, sigue siendo interesante el tema si no más, aunque naturalmente deja de pertenecer a la astronomía y pasa a ser campo de estudio de la sociología y la psicología.

    Se me hace también un poco forzado pensar que Tolomeo pintó a Sirio de rojo por cuestiones académicas, aunque desde luego no es imposible para nada. Todo esto también me recuerda a la fiebre (casi histérica) de los canales de Marte (Schiaparelli et al.), atribuidos (pero creo que no desmostrados) a una aberración visual producida por la mala calidad visual. Al final fue más un efecto sociológico si se me apura, pero tuvo un disparador “real” claro.

  2. ¿Y deberse sencillamente a alguno de los tipos de daltonismo?

    “Menos frecuente es la ceguera para el azul, en la que faltan los conos responsables de este color y el paciente no es capaz de distinguir entre los tonos azules y los amarillos.

    ..Pero también puede suceder que, presentándose los tres tipos de receptores, alguno de ellos (frecuentemente los del rojo o el verde) sea anómalo. En este caso lo que ocurrirá será que el paciente podrá distinguir los colores dentro de un espectro más restringido, pudiendo identificar como iguales aquellos tonos que para una persona normal resultan bastante parecidos”

    Uno de esos anomalos tengo yo. Si miro Sirio me suele parecer azul, pero en un momento dado tambien cualquier otro color, incluso alguno no inventado:)

    http://www.uam.es/personal_pdi/medicina/algvilla/fundamentos/nervioso/Daltonismo/daltonismo.htm
    http://es.wikipedia.org/wiki/Daltonismo#Tipos_de_daltonismo

    • No, me da que no xD. Además, si fuese un problema ocular, digamos, afectaría a más estrellas, estamos en lo de siempre, no sólo a Sirio. Ni tampoco quedarían fuera los chinos.

  3. Nassim N. Taleb, en su libro “Anti-fragility”, cuenta que curiosamente los griegos no tenían palabra para describir el color azul, y que el color del océano, por ejemplo, lo describían como un rojizo oscuro. No me he puesto a revisar la confiabilidad de dicha afirmación, aunque él mismo describe su asombro y su búsqueda por encontrar referencias en griego antiguo al color azul. Es posible que esta sea una explicación? Será posible que algunas de las otras fuentes hayan imitado (copiado, por no llevar la contrario a tan respetado astrónomo) dicha observación, creando una suerte de convención al considerar la estrella como rojiza, en vez de azul?

    • Pues no lo sé, pero hasta donde yo sé el koiné sí tenía palabras diferentes y bien diferentes no sólo para el azul del mar, y el rojo, sino para el azul del cielo y el marrón. De hecho tenemos el prefijo (griego, naturalmente) eritro-, que significa literalmente rojo (y el Erythros Pelagos era el nombre clásico del Mar Rojo), y kyanos- para el azul (oscuro). Otras lenguas no sé, pero el griego con los colores mucho lío no tenía. El tema de los nombres de los colores en absoluto suele generar confusión, por ejemplo el galés (clásico, creo) el azul y el verde usaba la misma palabra, pero ya se encargaba de colocarle la coletilla, con lo cual diferenciaba *más* que de tener una palabra unívoca (tal celeste, tal forestal, tal marino, tal herbáceo, etc.). Date cuenta que el problema sigue siendo “el color con referencia a”, si describen a Sirio como rojo y la catalogan junto a otras estrellas obviamente e indiscutiblemente rojas, el problema es el que es.

      En cualquier caso, para precisar un color suele usarse un referente estable y universalmente conocido (antiguamente en castellano, por ejemplo, el marrón se decía castaño, por obvios motivos, y fue sustituído por la palabra francesa marron que significa en francés exactamente lo mismo: castaña). Si dijeron que era roja, querían decir (casi todos) que era roja, el problema es que parece claro que nunca ha sido roja (al menos en tiempos contemporáneos a los registros).

  4. La descripción que hace Arato de la estrella Sirio es alarmista, como si la temiese a ella y a sus compañeras.

    “…Se presenta como su guardia un perro de fauces espantosas. Arroja llamas por sus fauces, pero el fuego es menos intenso en sus patas. Los griegos la denominan con el nombre peculiar de Sirio”

    Al referirse al orto o ascenso de Leo, Arato vuelve a describir a Sirio con un tono ominoso:

    “Regresan al cielo la cabeza de la monstruosa Hidra, la veloz Liebre, Proción y el propio Sirio, es decir, de todo su cuerpo, las patas delanteras del rabioso Perro”. Y al describir la entrada de Martes en Cáncer, escribe: “cuando el mortífero Sirio haya soplado sobre la tierra en su orto, modera los calores dañinos”.

    Al parecer, la traducción latina de Sirio es llama que brilla o llama brillante, de ahí el cromatismo rojizo que algunos autores mencionan en sus escritos. Aunque Arato no menciona de modo explícito que la estrella sothiaca es rojiza o amarillenta sino que la describe como una llama. De ahí viene la asociación con el brillo anaranjado o rojizo de otras estrellas como Arturo, Antares y Betelgeuse. Al ser Arato una mezcla de mitógrafo y divulgador astronómico resulta difícil hallar una razón para su visión temerosa de Sirio, pero hay que indicar que gran parte del material que usó para escribir sus Fenómenos es de raíz egipcia vía Eudoxo de Cnido. Sea como fuere, y en el plano estrictamente astrofísico, el sistema binario siriano ofrece una anomalía (¿un agujero negro?, ¿una supernova?) que tiene cierto reflejo en el poema de Arato.

    • Artemio, ¿una anomalía? Los modelos de supernovas actuales explican bien el sistema binario siriano si la supernova ocurrió hace unos 225 millones de años.

      • Supernova no. Pero la nebulosa planetaria que formase la gigante roja al final sería espectacular a esta distancia (aunque a saber donde estaría Sirio en aquella época)

      • Me refiero a que esa enana blanca no se genera en una supernova. Ni la antigua Sirio B (unas 5 Masas solares) ni Sirio A (2 Ms) tiene masa suficiente para una supernova II.

        Si acaso en un futuro, cuando Sirio A se ponga gigante roja, quizas Sirio B pudiera acretar parte de su masa (aunque está a 20 U.A) y llegar al limite de 1.4 masas solares (le faltan 0.4) y explotar como Supernova tipo IA, no lo se.

      • He calculado como sería una hipotetica supernova 1a como esa vista desde la Tierra. Una esfera de radio 8 años-luz tendria un area de unos 10^34 m2, una de esas supernovas dicen que son 10^44 Julios, serían 10^10 J/m2, como 2 toneladas de dinamita por metro cuadrado, si no me he equivocado. Aunque buena parte de esa energia quedase por el camino, y tampoco llegase de golpe, una fracción de eso ya me parece una burrada.

  5. Francis, Arato menciona al Perro (mayor) en la que se halla Sirio en términos ominosos. La explicación canónica apunta a una supernova como origen de la anomalía siriana hace 225 millones de años. El término anomalía lo introduces tú: “En la década de 1920, se descubrió una anomalía en el movimiento orbital de Sirio B alrededor de Sirio A. Esta fluctuación tiene un periodo de unos 6 años y es lo que trataron de explicar Benest y Duvent en 1995”.

    Fer127, ¿y por qué no un agujero negro?

  6. Fer137, Francis lo explica con claridad, veremos si efectúa algún matiz.

    “Quizás debemos empezar recordando qué es Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno visible desde la Tierra y la quinta más cercana al Sol, a unos 8,6 años luz. Este sistema estelar binario está formada por Sirio A, una estrella blanca de la secuencia principal con una masa de 2,12 ± 0,06 masas solares y un diámetro es 1,711 ± 0,013 veces mayor que el del Sol. Y por Sirio B, una enana blanca con una masa similar al Sol (1,000 ± 0,016 masas solares) y un diámetro similar al de la Tierra. Sirio B rota alrededor de Sirio A con un periodo de 50 años y nació de la explosión de una supernova cuyo precursor era una estrella de entre 5 y 7 masas solares que ocurrió hace unos 250 ± 20 millones de años. Se estima que el sistema binario de Sirio se formó hace unos 225 ± 25 millones de años. En la década de 1920, se descubrió una anomalía en el movimiento orbital de Sirio B alrededor de Sirio A. Esta fluctuación tiene un periodo de unos 6 años y es lo que trataron de explicar Benest y Duvent en 1995”.

    Francis menciona dos estrellas blancas; Sirio A, que es una estrella blanca de la secuencia principal con una masa de 2,12 ± 0,06 masas solares, y Sirio B, que es una enana blanca. También alude a la progenitora de Sirio B, una supernova que brotó de una estrella de entre 5 y 7 masas solares. Y a su vez, Benest y Duvan conjeturaron que Sirio C sería una enana roja o una enana marrón con entre 36 y 50 veces la masa de Júpiter, que rota con un periodo de unos 6,3 años alrededor de Sirio A a una distancia de unas 4,2 unidades astronómicas (algo menos que la órbita de Júpiter alrededor del Sol). ¿Cabe invocar la existencia de un agujero negro para explicar a Sirio C? En mi opinión, es plausible hacerlo.

  7. Dogones je, je, permite que ponga en orden mis ideas y las case con los datos para exponer mi punto de vista, que, en cualquier caso, es subjetivo y falible.

    • Por no hablar de los Vogones, de la Guía del Autoestopista Galáctico (quizas Douglas Adams se inspiró en los Dogones para ese nombre)

      Y ya puestos:

  8. No es plausible que la estrella cambie realmente de color sin que lo hayan registrado los chinos. Por otro lado, resulta también casi increíble buscar un fenómeno que actúe de filtro atmosférico y que sólo afecte a Sirio. Así que el problema rompe por la parte más débil: el observador. ¿Existe algún escenario donde un observador pueda ver, de forma “objetiva” (es decir, como un fenómeno consistente y sostenido en las mismas circunstancias), que el blanco azulado toma una tonalidad rojiza? La única diferencia aquí respecto a otras estrellas similares sería el brillo de Sirio, y que quizás esta gente “forzase” la vista de alguna manera en sus observaciones, surgiendo así una tonalidad ficticia -que ellos juzgarían real precisamente por su observación forzada-, una especie de remedo de los canales (inexistentes) de Marte. No se me ocurre nada más plausible.

    A ver si acabamos descubriendo que esta gente usaba una especie de gafas o algo así para calibrar intensidades xD.

  9. En mi opinión, Sirio siempre fue fulgente/resplandeciente (blanca) con independencia de la descripción lingüística de determinados autores como Arato y Claudio Ptolomeo. Estos últimos la equipararon a una llama brillante pero no dijeron que esa llama fuese anaranjada o rojiza, simplemente dijeron que su brillo era el de una llama. Ahora bien, es posible que en determinadas épocas del año Sirio mostrase un tono rojizo en el momento de ascender por el horizonte, lo que unido a épocas de gran actividad solar condujese a relativizar el cromatismo de Sirio (blanco fulgente) por otro menos blanco y más rojizo. Pero lo que me intriga de este asunto es el énfasis dramático que Arato pone en su poema al referirse a Sirio y al Can Mayor, la constelación en la que se halla la estrella sothiaca.

Los comentarios están cerrados.