La termocronometría indica que el Gran Cañón del Colorado fue excavado hace unos 70 millones de años

Cómo y cuándo se formó el Gran Cañón del Colorado ha sido objeto de controversia desde hace más de 150 años. La mayoría de los geólogos creía que se formó hace entre 5 y 6 millones de años. Se publica en Science un nuevo estudio que apunta a que el Gran Cañón ya fue exacavado hace unos 70 millones de años, con una profundidad de unos pocos cientos de metros. La nueva medida se ha obtenido por termocronometría utilizando granos de un mineral llamado apatita (Ca5(PO4)3F). Se han utilizado dos variantes de esta técnica basadas en isótopos de helio, 4He/3He, y de uranio-torio, (U-Th)/He, conduciendo ambas a un resultado similar. La termocronometría permite determinar cuándo el mineral sufrió un enfriamiento observando el contenido de isótopos en sus cristales. El nuevo artículo técnico es R. M. Flowers, K. A. Farley, “Apatite 4He/3He and (U-Th)/He Evidence for an Ancient Grand Canyon,” Science Express, Nov. 19, 2012 [DOI]. Los interesados en conocer más detalles sobre la termocronometría disfrutarán con David L. Shuster, Kenneth A. Farley, “4He/3He thermochronometry,” Earth and Planetary Science Letters 217: 1-17, 2003 [copia pdf gratis].

Los dos isótopos de helio se producen en el mineral de dos formas diferentes. Las desintegraciones radioactivas de tipo alfa del uranio (U) y torio (Th) producen átomos de helio-4 (4He). Mientras que el helio-3 (3He) se produce por espalación (fragmentación o fisión) debida a la colisión con protones de los rayos cósmicos. La termocronometría se basa en el análisis de la difusión del helio en el mineral, proceso que ocurre a temperaturas moderadas (de 20 a 250 ºC). La difusión depende de la temperatura y de la masa atómica del isótopo de helio; la cantidad inicial esperada también depende de la cantidad de uranio y torio. El proceso no es muy complicado y uno de los autores, Kenneth A. Farley, es uno de los padres de esta técnica, por ello creo que se puede tener bastante confianza en el resultado del nuevo artículo. Obviamente, un orden de magnitud en la edad del Gran Cañón es un cambio muy grande y habrá que esperar a futuros análisis que otras técnicas para confirmar de forma definitiva la nueva datación.