Hacia la cura del dolor gracias al veneno de la mamba negra

Una nueva clase de toxinas polipeptídicas, las mambalginas, aislados en el veneno de la mamba negra, la serpiente más venenosa de África, pueden eliminar el dolor gracias un subtipo particular de canales iónicos sensibles a los ácidos (ASIC por Acid-Sensing Ionic Channels), tanto en las neuronas del sistema nervioso central como en el periférico. Las mambalginas tienen un efecto analgésico tan fuerte como la morfina. Siendo tan efectivas contra el dolor, tienen la ventaja de que no son tóxicas (solo se ha demostrado en ratones) y no tienen contraindicaciones respiratorias (también demostrado solo en ratones). Eric Lingueglia (CNRS, Francia) y sus colegas creen que las posibilidades farmacológicas de las mambalginas son muy prometedoras. Por supuesto, es esencial comprender mejor el dolor para desarrollar nuevos analgésicos. Las mambalginas pertenecen a la familia de las toxinas de tres bucles, como muestra la reconstrucción tridimensional que aparece en la imagen central de la figura que abre esta entrada (esta estructura ha sido obtenida de forma aproximada usando analogías con estructuras conocidas). Las mambalginas son inhibidores potentes, rápidos y reversibles de todos los subtipos de canales ASIC que se expresan en el sistema nervioso central (tanto los ASIC1a, como los ASIC1a+ASIC2A y ASIC1A+ASIC2B). Por tanto, son toxinas muy prometedoras en el campo de los analgésicos, aunque el factor decisivo serán las pruebas en humanos requerirán un proceso largo y lento. El artículo técnico es Sylvie Diochot et al., “Black mamba venom peptides target acid-sensing ion channels to abolish pain,” Nature 490: 552–555 (25 October 2012).



La mamba negra (Dendroaspis polylepis) debe su nombre al color negro dentro de su boca, pudiendo variar el color de su piel de verde amarillento a un gris metalizado. Con una longitud promedio de 2,5 metros, se han llegado a observar ejemplares de hasta 4,5 metros. Muy agresiva si se siente amenazada, es una de las serpientes más rápidas del mundo, capaz de moverse de 16 a 20 km/h. Su mordedura inyecta cerca de 100 mg de una  dendrotoxina, un veneno mortal para un hombre adulto entre 10 y 15 mg. El veneno de esta serpiente no es el más tóxico, pero su naturaleza agresiva, la gran cantidad de veneno que inyecta y su gran velocidad la convierten en la serpiente más peligrosa del mundo. Datos extraídos de la wikipedia.

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