Conferencia de Valeriano Claros Guerra sobre la estación VILSPA de la ESA en Villafranca del Castillo

Valeriano Carlos Guerra, que nació en Fuengirola, Málaga, ha impartido hoy en el Ateneo de Málaga una conferencia magistral titulada “Evolución de la estación VILSPA de ESA a Centro Europeo de Astronomía Espacial,” aprovechando para presentar su nuevo libro “Historia de la Estación de Seguimiento de Satélites de Villafranca del Castillo “VILSPA” (1975-2009),” escrito junto a su colaborador Rafael León Serrano y editado por INTA e INSA. Ingeniero de telecomunicaciones (UPM) de formación, ha dedicado su vida a las comunicaciones espaciales, habiendo sido Director de la Estación de Seguimiento de Satélites de Villafranca y Representante en España de la Agencia Europea del Espacio (European Space Agency, ESA) durante más de 15 años. Cuando el Apolo XI llegó a la Luna, Valeriano era el ingeniero de comunicaciones de la estación de la NASA en Maspalomas (Gran Canaria), responsable del sistema de comunicación que contactaba con los astronautas en la Luna. Su currículum, hasta su jubilación en 2007, es muy extenso.

La ESA nació en 1975 a partir de dos agencias espaciales europeas creadas en 1962, ELDO (European Launcher Development Organisation), formada por Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Australia, y ESRO (European Space Research Organisation) formada por Alemania, Bélgica, España, Francia, Holanda, Italia, Países Bajos, Suecia, Suiza y Reino Unido. VILSPA nació gracias al impulso del proyecto IUE (International Ultraviolet Explorer), propuesto en 1964 como colaboración entre la NASA, la ESA y la SERC (Science Research Council, Reino Unido). Este observatorio espacial, lanzado al espacio en 1978, estudió la radiación ultravioleta durante 18 años, hasta su desconexión en 1996. En Europa, IUE fue operado en tiempo real por astrónomos que visitaban la estación de seguimiento terrestre VILSPA. Valeriano nos ha dicho que el satélite se movía con un joystick como el utilizado en videojuegos, que obtuvo 104.000 espectros y que su legado aún se sigue utilizando en múltiples investigaciones.

Valeriano nos ha relatado los hitos más importantes de la historia de VILSPA. Quizás conviene destacar la misión GIOTTO de la ESA, lanzada el 2 de julio de 1985, cuyo objetivo era sobrevolar el cometa Halley en marzo de 1986 y fotografiarlo. Para sorpresa de muchos descubrió que del cometa parten dos chorros de polvo bien definidos, cuyo origen pueden ser cráteres en su superficie que se subliman por la radiación solar. Un guijarro del cometa colisionó con su cámara y lo dejo ciego, aunque tomó otros datos de gran interés científico. La misión de GIOTTO tuvo un final feliz cuando desde VILSPA se logró ponerlo en marcha de nuevo para realizar un sobrevuelo del cometa Grigg-Skjellerup en julio de 1992 (aunque no pudo tomar fotos pues estaba ciego). Todo un alarde técnico por parte de los ingenieros de la estación de seguimiento española.

En 1989 se lanzó el satélite de comunicaciones OLYMPUS-1 (que iba suministrar una señal de TV para Europa). Según Valeriano no se sabe la razón, quizás fuera un sabotaje, pero se enviaron órdenes equivocadas que hicieron que este satélite se pusiera a girar sin control. Durante unos seis meses estuvo fuera de control, pues solo podía comunicarse con la tierra cuando sus paneles solares veían el Sol. Las pocas ráfagas de datos que se podían recibir y enviar permitieron que los ingenieros de VILSPA lograran parar el giro del satélite, aunque había perdido mucho combustible y tuvo que ser enviado a una órbita cementerio (donde se envían los satélites geoestacionarios que ya son “basura” para evitar colisiones con otros satélites geoestacionarios).

Satélites como HIPPARCOS, XMM-Newton, INTEGRAL, HERSCHEL y PLANCK le deben mucho a VILSPA. De hecho, aún se está siguiendo en detalle a estos dos últimos, que están colocados en órbita alrededor del punto de Lagrange L2 (uno de los puntos en los que la gravedad de la Tierra y del Sol se compensan).

En resumen, la charla ha estado muy bien (aunque con muy poco público), repleta de anécdotas y con Valeriano demostrando su gran valía como divulgador.