El origen más probable del remanente SNR 0509–67.5 de una supernova tipo Ia es la colisión de dos estrellas enanas blancas

Da gusto ver un artículo News & Views en Nature firmado por un español, española en este caso. Pilar Ruíz Lapuente, Universidad de Barcelona, firma “Astrophysics: Progenitors of type Ia supernovae,” Nature 481: 149–150, 12 January 2012, un artículo ilustrado con una foto del remanente SNR 0509-67.5  de una supernova de tipo Ia que explotó hace 400 ± 50 años. En teoría una supernova de tipo Ia es el resultado de la explosión de una enana blanca cuya masa ha superado cierto umbral, el límite de estabilidad de Chandrasekhar, alrededor de 1,4 veces la masa del Sol; hay dos mecanismos posibles para que la masa de la enana blanca crezca hasta alcanzar dicho límite, la transferencia de masa de una estrella compañera y la colisión de dos enanas blancas. Identificar la estrella progenitora que cedió su masa es muy difícil, sobre todo para supernovas observadas hace cientos de años, pero hay técnicas que permiten observar el eco de la luz que emitió dicha estrella. La progenitora de la  supernova SN 1572 observada por Tycho Brahe a los 26 años de edad ha sido identificada por este método (no sin controversia). Sin embargo, la progenitora de la supernova cuyo remanente SNR 0509-67.5 se observa en la Gran Nube de Magallanes no ha sido observada. Gracias a que el eco de la luz de esta estrella puede ser observado desde la Tierra, esta ausencia parece indicar que esta supernova de tipo Ia es el resultado de la colisión de dos enanas blancas. No se puede asegurar al 100%, pero los autores del artículo publicado en Nature hoy afirman que la evidencia es de 3 sigmas. Sí, en Astronomía también se utilizan las técnicas de contraste de hipótesis nulas cuando se quiere afirma que algo no observado ha podido pasar. El artículo técnico es Bradley E. Schaefer, Ashley Pagnotta, “An absence of ex-companion stars in the type Ia supernova remnant SNR 0509−67.5,” Nature 481: 164–166, 12 January 2012.

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El telescopio Kepler descubre dos nuevos planetas circumbinarios, que orbitan dos estrellas en lugar de una

La mayoría de las estrellas de tipo solar son binarias, forman parte de un grupo de dos o más estrellas en órbita mutua. El primer planeta circumbinario, Kepler-16, fue descubierto por el telescopio Kepler (Science, septiembre 2011). Hoy se publica en Nature la observación de dos más, Kepler-34 b y Kepler-35 b, ambos son planetas gigantes gaseosos. Kepler-34 b orbita dos estrellas tipo solar cada 289 días y Kepler-35 b orbita un par de estrellas más pequeñas (89% y 81% la masa del Sol) cada 131 días. Haber encontrado 3 planetas circumbinarios con órbitas casi coplanares a sus dos estrellas entre todos los planetas observados por Kepler permite estimar el porcentaje de planetas de este tipo entre las estrellas cercanas a nosotros en la Vía Láctea; el nuevo artículo estima que el ~1% de las estrellas binarias tienen planetas gigantes en orbita casi coplanar con dichas estrellas; este resultado implica que debe haber más de un millón de planetas de este tipo en nuestra galaxia. Nos lo cuenta John Southworth, “Astronomy: A new class of planet,” Nature, published online 11 Jan. 2012, que se hace eco del artículo técnico de William F. Welsh et al., “Transiting circumbinary planets Kepler-34 b and Kepler-35 b,” Nature, published online 11 January 2012.

Los planetas circumbinarios son famosos entre los aficionados a la ciencia ficción gracias al planeta Tatooine en Star Wars. Algunos planetas circumbinarios pueden ser habitables, aunque los tres descubiertos hasta ahora no lo son. Kepler-16 b es demasiado frío, y Kepler-34 b y Kepler-35 b son demasiado calientes. Además el clima de estos planetas es muy extremo. Conforme Kepler vaya observando nuevos planetas seguro que se encontrarán más ejemplos y quizás alguno sea habitable, quizás alguno sea Tattoine.

El telescopio espacial Kepler de la NASA está revolucionando la ciencia de los exoplanetas. Kepler está estudiando una población de 150.000 estrellas en las constelaciones del Cisne (Cygnus) y la Lira (Lyra) y ya ha encontrado más de 2.000 candidatos de planetas en tránsito a través de su estrella (lo que requiere una alineación adecuada entre el plano orbital de los planetas y nuestro punto de vista). Hace un siglo se pensaba que nuestro sistema solar era un ejemplo típico de sistema planetario, pero todo cambió cuando se descubrió en 1995 el planeta 51 Pegasi b, un gigante gaseoso (su masa es la mitad de la de Júpiter) que orbita su estrella a solo 0,052 UA (unidades astronómicas), es decir, 100 veces más cerca que Júpiter orbita el Sol. Quizás nuestro sistema solar no era tan típico como pensábamos. Pero hay planetas aún más exóticos, como WASP-17, el planeta más masivo, con un radio doble que el de Júpiter y una densidad de solo el 6%) y WASP-18, cuya masa es 10 veces la de Júpiter pero orbita a su estrella una vez cada 23 horas (Júpiter orbita el Sol cada 11,9 años terrestres).