El presente y el futuro de los grandes telescopios de neutrinos

Los neutrinos de energía ultra alta (UHE) atraviesan distancias cosmológicas sin atenuación y sin cambiar de trayectoria, apuntando con precisión a su fuente, por ello nos permiten explorar el cosmos con unos ojos extraordinarios. Neutrinos con energías en el rango de los PeV (petaelectrónvoltios) e incluso en los EeV (exaelectrónvoltios) que dejan por los suelos las energías de pocos TeV del LHC en el CERN (un EeV es un millón de TeV). Telescopios de neutrinos como IceCube, ANTARES, AMANDA, Auger, ANITA, Baikal, ARA, ARIANNA, y RICE, son el complemento ideal de los detectores de neutrinos que utilizan aceleradores como fuente, como OPERA, MINOS, K2K, T2K, MiniBooNE y NOvA. Se ha celebrando esta semana en Erlangen, Alemania, la conferencia VLVnT11 “Very Large Volume Neutrino Telescope Workshop (2011),” del 12 al 14 de octubre. El tema estrella de esta conferencia es el futuro de la astronomía de neutrinos de alta energía. Por ahora, el mapa del cielo observado con neutrinos UHE es negro, muy negro (aún no se ha detectado ninguno), pero en los próximos años empezará a brillar y quizás acabe siendo tan espectacular como el obtenido por el telescopio espacial Fermi.

Un buen resumen del estado actual de este campo nos lo ofrece Markus Ahlers,”The neutrino sky at very high energies,” VLVnTN11. He ojeado algunas transparencias de las charlas y pocas cosas me han sorprendido Los rayos cósmicos de alta energía más interesantes son los que ocurren en el “tobillo” de la “pierna cósmica,” los que llevan a la Tierra una vez al año por cada kilómetro cuadrado y los neutrions UHE son los más interesantes entre ellos.

El universo conocido y el universo que creemos conocer

Este vídeo de youtube, visto casi 9 millones de veces, nos muestra el universo conocido, una pequeña porción de todo el universo que creemos que existe (salta al minuto 3:00 para ir al grano). La forma de cuña del universo que observamos en el vídeo es debida a que estamos dentro de la Vía Láctea, que nos impide ver en ciertas direcciones. Gracias a superordenadores podemos reconstruir la parte del universo a nuestro alrededor que no hemos visto pero que creemos que sabemos cómo es, como nos muestra el siguiente vídeo (Bolshoi Simulation, visto aquí). ¡Qué los disfrutéis!