Para qué sirve tener una gran nariz

Se ha especulado durante mucho tiempo cuáles son los beneficios que ofrece la gran diversidad de tamaños de nariz que se observa entre los humanos. Marlijn Noback de la Universidad Eberhard Karls de Tübingen, Alemania, y sus colegas creen haber descubierto la respuesta estudiando el tamaño de la cavidad nasal en el cráneo, que resulta ser esencial para la humidificación y calentamiento del aire inspirado antes de llegar a los pulmones. Gracias a un análisis morfométrico asistido por ordenador han medido el tamaño y la forma de las cavidades nasales de 100 cráneos de 10 grupos humanos que viven en 5 climas diferentes. Los individuos de climas fríos y secos tienen cavidades nasales más alargadas y estrechas que los que viven en climas cálidos y húmedos. Los autores creen que las grandes narices ayudan a mezclar el aire y a aumentar su temperatura y grado de humedad a medida que se inhala. El artículo técnico, tanto para narigudos como yo como para los que no lo sean, es Marlijn L. Noback, Katerina Harvati, Fred Spoor, «Climate-related variation of the human nasal cavity,» American Journal of Physical Anthropology, first published online: 9 JUN 2011.

Hay seres humanos que viven y respiran en casi todos los ambientes climáticos de la Tierra. Durante mucho tiempo se ha mantenido la hipótesis de que la cavidad nasal juega un papel importante en la adaptación climática de los humanos. Los pulmones son muy sensibles a la temperatura del aire y la humedad por lo que es importante que la nariz regule estos factores en el aire que se inhala y lo acondicione de forma adecuada. La mayoría de los estudios sobre el papel de la nariz se han centrado en la parte visible de la nariz y de la apertura nasal, olvidando la morfología de la cavidad nasal tras la apertura nasal, a pesar de que esta es la parte crucial de la nariz en cuanto al acondicionamiento del aire. El calentamiento y la humidificación del aire inspirado depende del área de contacto entre el tejido de la mucosa nasal y el aire. La cavidad nasal mejorar este contacto gracias a una mayor relación superficie-volumen, a un aumento del tiempo de residencia del aire en la cavidad, y la inducción de una turbulencia mayor.

Los autores del estudio se han centrado en la función de la cavidad nasal en el acondicionamiento del aire en la inspiración y en la retención de la humedad. Su estudio estadístico multivariante confirma su hipótesis de que existe una relación entre el clima y la forma de la cavidad nasal. Esto complementa estudios previos que encontraron ciertas correlaciones entre la temperatura y el rostro humano, aunque no las encontraron entre la presión de vapor de aire inspirado y la forma de la cara, como ha mostrado el nuevo estudio; además, el nuevo trabajo apoya la idea de que la forma de la cavidad nasal tiene cierto grado de independencia con respecto al resto de la cara. El estudio indica que la forma de la cavidad nasal depende más de una combinación de los factores climáticos cálido-seco y frío-húmedo, que de estos factores por separado, cálido y frío, y seco y húmedo.

Una cuestión curiosa es que normalmente se pensaría que en un clima seco y frío sería más difícil acondicionar el aire; sin embargo, esta idea surge al considerar por separado la humedad y la temperatura. El análisis de regresión múltiple muestra que la presión de vapor y la temperatura tienen efectos opuestos sobre la forma de la cavidad nasal (como muestran las figuras de arriba). Los climas fríos se relacionan con mayores cavidades nasales con gran abertura nasal y cavidades nasales superiores más alargadas, mientras que los climas secos están relacionados con cavidades nasales menores con aberturas nasales más pequeñas y con las cavidades nasales superiores más cortas. Según los autores, el efecto de la temperatura sobre la forma de la cavidad nasal parece estar centrado en el aumento de la turbulencia durante la inspiración. El efecto de la presión de vapor parece ser diferente y en parte contradictorio con el anterior. Por ello, para entender la forma de la cavidad nasal hay que tener en cuenta ambos factores de forma conjunta, humedad y temperatura.

Para mí, lo más curioso de este estudio es que lo más importante no es la forma externa de la nariz (si la napia es más grande o más pequeña), sino la forma de la cavidad nasal (que no es visible desde el exterior). En la forma exterior de la nariz también influyen otros factores, como la edad, el sexo (género), el estilo de vida e incluso la dieta. En esto último los autores del artículo se remiten a estudios previos.

Si tienes la nariz grande, espero que te haya gustado esta entrada, y si no, espero que también. Ahora me voy al parque a pasear mi gran nariz por el contaminado aire de mi ciudad, que ahora mismo es cálido y húmedo.

Atención, pregunta: ¿Debe financiarse la investigación en función del número de citas?

Alonso Rodríguez-Navarro (Universidad Politécnica de Madrid, España) se hace esta pregunta en «Spanish funding on citations,» Nature 474: 450, 23 June 2011. Primero nos recuerda que en marzo el Gobierno de España (Cristina Garmendia) se vanaglorió de la calidad científica de nuestro país que superó a las de Australia y Suiza. Sin embargo, Suiza logra un Premio Nobel en ciencia cada década mientras que España solo ha logrado uno cada siglo. El informe de la Royal Society británica en que se basan las declaraciones de Garmendia utiliza solo el número citas totales para medir la calidad y el impacto de la producción científica de un país. Alonso nos recuerda que él ha publicado en PLoS ONE un artículo que introduce un nuevo índice bibliométrico que indica que Suiza y Australia están bastante por delante de España en cuanto a producción científica de alto impacto. Según Alonso el Gobierno está malinterpretando el uso de los índices bibliométricos (como el número total de citas) lo que puede llevar a una reducción del número de científicos jóvenes que acaban logrando una plaza, así como a recortes en la financiación de muchos investigadores que trabajan en áreas poco candentes donde un alto número de citas no es buena medida de la calidad. En opinión de Alonso el Gobierno debería tratar de resolver el gran problema del excesivo número de profesores de universidad que no destacan precisamente por sus altos logros científicos. Duras son las palabras de Alonso en lo que a mí corresponde, pues me considero profesor de universidad del montón. Para los interesados el reciente artículo de  Alonso Rodríguez-Navarro es «A Simple Index for the High-Citation Tail of Citation Distribution to Quantify Research Performance in Countries and Institutions,» PLoS ONE 6:  e20510, 27 May 2011.

¿Qué opinas al respecto de las palabras de Alonso? Para que te hagas una mejor opinión, las copia literalmente en inglés, no vaya a ser que mi traducción sobre la marcha haya falseado sus palabras introduciendo algún sesgo.

«Don’t base Spanish funding on citations

The Spanish government announced in March that Spain’s scientific research quality has overtaken that of Australia and Switzerland. It drew this conclusion from a 2011 report by Britain’s Royal Society. I question the government’s interpretation, given that the Swiss win at least one Nobel prize in science every decade and Spain has not won one for 100 years.

The Royal Society report uses total citation counts as a measure of quality and impact. But citation figures can be misleading, depending on how they are derived. For example, Switzerland and Australia emerge well ahead of Spain when adjustment is made for high-profile, but low-frequency, breakthroughs among the routine results that dominate citation counting.

The Spanish government’s apparent misinterpretation has led to a reduction in tenure for young scientists, among other funding cuts justified on the grounds that Spain has too many researchers. The government should look instead to the excessive number of university professors, who are not always picked for their research record.

Spain’s scientific societies should oppose this misguided research policy if the country’s science is to improve.»

V Carnaval de Biología: Ellas también investigan

Quique organiza la V Edición del Carnaval de Biología en su blog Feelsynapsis y propone como tema estrella en su «Post Inaugural» todo un reto para mí «Ellas (también) investigan.» La edición del carnaval empezó el 8 de junio y finalizará el 1 de julio. Afirma Quique que «Me di cuenta que no somos conscientes del papel de las féminas en la ciencia. Y pensé que podría ser una buena oportunidad para dar a conocer los nombres y los trabajos más relevantes  llevados a cabo por mujeres, para dejar patente el trabajo de las investigadoras, que con su esfuerzo han contribuido al avance de la Ciencia.» Eso sí, también entrarán otros temas, aparte del tema propuesto. Mi primera participación en el carnaval será alrededor de mi entrada previa «Machismo y ciencia, feminismo y literatura, tópicos y topicazos,» 14 diciembre 2008. Por cierto, sobre mujeres y ciencia, como primera aproximación, conviene leer en la wikipedia «Women in science

“The chief distinction in the intellectual powers of the two sexes is shown by man’s attaining to a higher eminence, in whatever he takes up, than can woman – whether requiring deep thought, reason, or imagination, or merely the use of the senses and hands.” Charles R. Darwin, «Descent of Man,» 1871.

«La idea de que las mujeres no avanzan en ciencia al mismo ritmo que en otras actividades debido a su incapacidad innata para ello ha sido considerada en serio por ciertos catedráticos de renombre. Ben A. Barres (neurobiólogo de la Universidad de Stanford) nos explica por qué esta hipótesis es completamente errónea en “Does gender matter?,” Nature 442: 133-136, 2006 [copia gratis]. Ben nació mujer pero cambió de sexo y ahora es hombre. Ben lo tiene claro: La razón de la diferencia de género en ciencia no es otra que la discriminación. No hay pruebas científicas de que los niños tengan ninguna ventaja sobre las niñas en ciencia. Por el contrario, la evidencia científica está a favor de que la discriminación social está detrás de esta diferencia. Y Ben sabe de lo que habla porque sufrió la discriminación de género en sus propias carnes. Nos cuenta que cuando estudió en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), cuando era la única mujer en su clase, fue capaz de resolver un complejo problema matemático. Ninguno de sus compañeros varones fue capaz de hacerlo. El profesor afirmó en público, ante todos, «seguro que tu novio te lo ha resuelto.» Más tarde solicitó una beca postdoctoral en Harvard con 6 artículos en revistas impactadas, que perdió ante un varón, con solo uno. Protestó y le dijeron que su currículum era mejor, pero que preferían al varón. Se cambió de sexo. Dio un seminario, ya como “Ben” y uno de los catedráticos que asistió, que la conoció previamente como mujer, afirmó: “Hoy, Ben Barres ha dado un gran seminario, está claro que es mucho mejor que su hermana.” Pero Ben y su hermana eran la misma persona.»

Para más detalles merece la pena leer a Cornelia Dean, “A Conversation with Ben A. Barres. Dismissing ‘Sexist Opinions’ About Women’s Place in Science,” The New York Times, July 18, 2006. Para los que entiendan inglés, merece la pena ver este vídeo de Google que presenta una charla del propio Ben A. Barres titulada «Some Reflections on the Dearth of Women in Science,» Harvard University, March 17, 2008 [Power Point slides].

La ausencia de mujeres en los puestos más elevados de la escala científica no es un fracaso de la mujer, sino de las ciencias, que no han sido capaces de atraer y retener a las mujeres mejor dotadas para una carrera científica (como sí han logrado hacer con los hombres). Ello ha supuesto una pérdida de (bio)diversidad en el (eco)sistema científico que ha significado un enorme desperdicio de talento y creatividad. El déficit estructural en la ciencia que provoca que las mujeres sean tratadas de manera diferente es el último responsable de la baja representación de las mujeres en la élite científica. Los múltiples obstáculos legales, políticos y sociales bloquean la participación plena de las mujeres en las ciencias. La ciencia necesita tanto a los hombres como a las mujeres. Reconozco que es un tópico, pero las mujeres en investigación son más minuciosas, detallistas y perfeccionistas; además los hombres están más preocupados por su carrera científica y por acumular poder, cuando a las mujeres estos aspectos acientíficos les preocupan menos (según los estudios estadísticos de opinión). ¿Qué es hacer ciencia de calidad para un hombre y para una mujer? Las encuestas indican que los hombres hacen hincapié en la creatividad y la presentación de la investigación con calidad, mientras que las mujeres hacen hincapié en la integridad y la exhaustividad de los proyectos. El progreso de la ciencia necesita de ambos enfoques (y de todos los intermedios). Más información sobre el papel de la mujer en la biología en Louise Luckenbill-Edds, «The Educational Pipeline for Women in Biology: No Longer Leaking?,» BioScience 52: 513-521, June 2002.

A quienes aburren estos comentarios generales sobre el papel de la mujer en la ciencia y/o a quienes prefieren ir al grano y leer las biografías de grandes científicas europeas, les recomiendo el libro «Mujeres en la ciencia» publicado por la Dirección General de Investigación de la Comisión Europea. «Mediante este libro quisiéramos homenajear a las mujeres científicas europeas de todas las épocas», continúa el Comisario Potocnik. «El libro narra las interesantes historias de diversas heroínas de la ciencia europea, algunas conocidas, pero otras muchas no, y mediante sus relatos enriquece y completa la historia del conocimiento científico destacando su lado femenino.» La publicación se puede descargar de la web en formato libro en pdf y audiolibro, y describe la biografía y los apasionantes logros de científicas sobresalientes como Emmy Noether, Rosalind Franklin, Marie Curie-Sklodowska y Hildegard von Bingen. Los audios en MP3 de cada biografía están muy bien también para practicar el inglés.