La hormesis y el riesgo de contraer cáncer tras una exposición a dosis bajas de radiación ionizante

Rafael, lector habitual de este blog, tras leer “Por qué la radiactividad causa miedo entre el público general,” 18 abril 2011, donde mencioné la hormesis, me ha recomendado la lectura de un par de artículos: Mark P. Little et al., “Risks Associated with Low Doses and Low Dose Rates of Ionizing Radiation: Why Linearity May Be (Almost) the Best We Can Do,” Radiology 251: 6-12, April 2009; y E. Cardis et al., “Risk of cancer after low doses of ionising radiation: retrospective cohort study in 15 countries,” BMJ 331: 77, 29 June 2005 [varios de los autores son españoles].  Os resumo dichos artículos e incluyo algunos datos adicionales.

El efecto hormético (“beneficioso”) de la radiactividad a bajas dosis no está demostrado fuera de toda duda por los estudios epidemiológicos. Hay estudios que han encontrado evidencia del efecto “beneficioso” y otros estudios que han encontrado evidencia del efecto “perjudicial” de bajas dosis de radiactividad. Por tanto, Little et al. proponen que la mejor solución de compromiso es considerar que los efectos horméticos no se dan en las exposiciones a bajas dosis de radiactividad y que lo mejor es utilizar la ley lineal sin umbral recomendada por la ICRP (International Commission on Radiological Protection). Su artículo presenta un análisis de la evidencia científica publicada sobre los riesgos respecto al cáncer (de tiroides, mama, pulmón, etc.) y otras enfermedades de la exposición a dosis bajas y moderadas de radiactividad tanto en supervivientes de las bombas atómicas lanzadas en Japón, entre trabajadores de centrales nucleares y entre radiólogos clínicos. Este análisis confirma que dicha evidencia es consistente con las recomendaciones de la ICRP, en contra del uso de un umbral para dosis bajas (u hormesis).

Para medir el riesgo de contraer cáncer tras una exposición a bajas dosis de radiactividad podemos estudiar a los trabajadores de la industria nuclear cuya radiactividad es medida de forma regular y continuada. El mayor estudio realizado hasta el momento entre estos trabajadores comprende 407391 trabajadores de 15 países estudiados durante unos 12’7 años en media. El exceso de riesgo de contraer algún tipo de cáncer (salvo leucemia) relativo a la media que se ha observado entre estos trabajadores es de un 0’97 por Sv (sievert); con un 95% de confianza estadística está en el intervalo [0’14, 1’97]. En el caso de la leucemia el exceso de riesgo es algo mayor, en concreto, 1’93 por Sv. Como resultado, este amplio estudio concluye que la dosis de radiactividad que reciben los trabajadores de las centrales nucleares durante su trabajo incrementa su tasa de morir debido a un cáncer entre un 1% y un 2% respecto a la media (del orden del 20% de las personas muere de cáncer, pero entre los trabajadores de centrales nucleares este número sube en media al 22%). Para los amantes de los números hay que indicar que 24158 (el 5’9%) de los trabajadores han muerto durante el estudio, 196 entre ellos de leucemia y 6519 de otros tipos de cáncer. La dosis media de radiación acumulada por ellos durante el estudio ha sido de 19’4 mSv; el 90% de los trabajadores ha recibido dosis menores de 50 mSv y menos del 0’1% ha recibido dosis acumuladas mayores de 500 mSv. Quiero recalcular este dato; el exceso de 1’93 por Sv acumulado durante todo el estudio es una extrapolación del resultado observado, ya que el 90% de los trabajadores estudiados ha recibido dosis menores de 50 mSv. También quiero recalcar que Cardis et al. aclaran que estudios previos sobre la población de supervivientes de las bombas de Hiroshima y Nagasaki muestra niveles de exceso de cáncer similares a los obtenidos en este estudio.

Según Cardis et al., la recomendaciones de la ICRP (International Commission on Radiological Protection) limitan las dosis aceptables para los trabajadores de centrales nucleares a 50 mSv por año y a 100 mSV por cada 5 años. Para el público en general el límite recomendado es de 1 mSv por año. Entre los trabajadores estudiados, menos del 5% han recibido dosis acumuladas mayores de 100 mSv durante toda su carrera y la mayoría de estos trabajadores las recibieron durante los primeros de la industria nuclear, cuando las recomendaciones ICRP eran menos estrictas que en la actualidad. Si el estudio se limita a estos trabajadores resulta un incremento de la tasa de riesgo de mortalidad por leucemia, cáncer de pulmón y cáncer de la pleura de un 5’9% (entre -2’9% y 17’0% con un intervalo de confianza del 95% ) y de un 9’7% (entre 1’4 y 19’7% al 95% C.L.) para el resto de los cánceres. Fijaros que un valor negativo (como -2’9%) indica un posible efecto hormético.

He buscado un estudio más reciente y he encontrado un artículo [de acceso gratuito] específico para la leucemia (“cáncer de la sangre” que se desarrolla en la médula ósea): R.D. Daniels, M.K. Schubauer-Berigan, “A meta-analysis of leukaemia risk from protracted exposure to low-dose gamma radiation,” Occupational & Environmental Medicine, 8 October 2010. El artículo presenta un metaanálisis de 23 estudios (seleccionados entre 55 de los que se descartaron 33 por defectos en su análisis estadístico) sobre una población de más de 400000 trabajadores que reciben dosis bajas de radiactividad. Los resultados de este metaanálisis son similares a los del estudio anterior, se observó un aumento moderado de la tasa de mortalidad por leucemia del 19% (con un intervalo de confianza al 95% entre el 07% y el 32%) por cada 100 mSv de exposición acumulada. ¿Qué significa este número? Que si la tasa de cáncer en la población general es del 20%, la tasa entre los expuestos a baja radiactividad crece un 19% de dicho 20%, es decir, hasta casi un 24%.  

Una pregunta que seguro que te harás es si el riesgo de morir por cáncer entre trabajadores de centrales nucleares (que reciben pequeñas dosis durante mucho tiempo) es mayor que el de los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki (que recibieron una alta dosis pero por poco tiempo). Nos ofrece una respuesta el metaanálisis presentado en el artículo de P. Jacob et al., “Is cancer risk of radiation workers larger than expected?,” Occupational & Environmental Medicine 66: 789-796, 2009. Esta figura, extraída de dicho artículo, muestra el exceso relativo de riesgo por dosis recibida para la mortalidad por cáncer en nueve artículos científicos publicados entre 2002 y 2007 sobre los efectos de dosis bajas y moderadas de radiactividad de forma acumulada (símbolos en rojo) comparado con exposiciones a dosis altas entre los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki (símbolos azules). Las barras de error indican los intervalos de confianza al 95% para los estudios de los trabajadores en Rocketdyne, los “liquidadores” (trabajadores de emergencia) de Chernobyl y los residentes del río Techa, y al 90% para el resto de los estudios. El resultado de este metaanálisis es que el riesgo es similar. En la figura el eje horizontal es el riesgo de mortalidad por dosis medidas en Sv (dosis equivalente a un gray o Gy). Para mí lo más curioso de esta figura es la alto riesgo al que han estado sometido los trabajadores (científicos e ingenieros) del ORNL (Oak Ridge National Laboratory); la explicación es sencilla pero terrible: en los primeros años de la industria nuclear civil y militar las medidas contra la radiactividad eran ridículas (el ORNL cumplió 60 años en 2003).

Anuncios

8 pensamientos en “La hormesis y el riesgo de contraer cáncer tras una exposición a dosis bajas de radiación ionizante

  1. Será el incremento de riesgo equivalente al de los fumadores? (como yo)

    • Pablo, en el número de mayo de 2001 de la revista Scientific American aparece una tabla con los siguientes datos:

      Radiación de fondo natural (media en EE.UU.) por año: 3’1 mSv (milisieverts).
      Fumar un paquete de cigarrillos al día durante un año: 0’36 mSv.
      Trabajadores de emergencia en Fukushima por hora: 1’0 mSv.
      TAC de la cabeza (medicina nuclear): 6’9 mSv.
      TAC de la pelvis (medicina nuclear): 20 mSv.

      Fuente: National Council on Radiation Protection and Measurements; RadiologyInfo.org

      • Ojo, que el tabaco provoca cáncer debido a la multitud de elementos cancerígenos que tiene y no por la radioactividad que, como ya se ha dicho, es diminuta.

  2. Muy buena la info que proporcionas en la nota, por lo que se la exposicion prolongada aunque sea en bajas dosis no es buena bajo ningun punto de vista, la gente que trabaja haciendo rayos X tiene por lo general muchos recaudos que tomar.. y a la larga generalmente aparecen consecuencias…

    Saludos.. y EXELENTE EL BLOG

  3. muy buen blog y muy buena e util la informacion que tienes.
    me dedico a gestionar una paginas sobre esta enfermedad y me resulto muy uttil este post
    gracias por tu aporte

Los comentarios están cerrados.