Se venden más menús de comida rápida si las patatas fritas parecen más largas

Los restaurantes de comida rápida lo tienen todo estudiado y muy bien estudiado. Un análisis estadístico ha demostrado que se venden más menús si las patatas fritas son más largas, aunque la bolsa contenga menos patatas (su peso en gramos sea menor). Los clientes estiman el peso de las patatas fritas que acompañan al menú a ojo de buen cubero, por lo que cuanto más sobresalgan las patatas fritas de la bolsa mayor parece la cantidad que contienen. En lugar de patatas fritas más largas, se puede hacer que la bolsa de cartón tenga una forma en U, de modo que las patatas fritas sobresalgan más y parezcan más largas. Los investigadores de la Universidad Estatal de Oregón seleccionaron los paquetes de patatas fritas congeladas para que tuvieran un peso similar y realizaron un estudio sistemático en un restaurante de comida rápida concreto donde todas las patatas fritas fueron fritas en las mismas condiciones. ¿Se pueden extrapolar sus conclusiones? Ellos creen que sí. El artículo técnico para los interesados en los detalles es Catherine A. Durham, Qingyue Ling, “Impact of french fry length on the number of servings produced per case for quick service restaurants,” American Journal of Potato Research 82: 241-249, 2005. Visto en el número de septiembre/octubre de 2010 de la revista Annals of Improbable Research.

No me sorprende este estudio, lo que me sorprende es que haya una revista internacional de Springer Verlag dedicada a las investigaciones sobre la patata, una revista que nació en 1923 y que en 2010 ya ha publicado 87 volúmenes. El último volumen (octubre 2010) contiene artículos tan curiosos como el análisis de la producción de las semillas de patata en Etiopía, las tasas de crecimiento de la patata en diferentes países latinoamericanos o como han variado los precios de las papas en Alemania en las últimas décadas (yo no sabía que Alemania es el sexto productor mundial de papas).



Los humanos lo hacen mejor que los perros cuando hay ardillas terrestres

La centaurea manchada (Centaurea stoebe) es una planta invasora de los pastizales de EE.UU. con efectos devastadores. Para erradicarla a tiempo hay que detectar la presencia de sus plantones. Algunos agricultores utilizan perros entrenados para esta tarea pero otros lo hacen a simple vista. ¿Qué es mejor? Un estudio de investigadores de la Universidad Estatal de Montana ha demostrado que los perros lo hacen peor que los humanos cuando hay ardillas terrestres (Spermophilus spp.). La explicación más sencilla es que las ardillas terrestres distraen el olfato de los perros. Incluso los perros mejor entrenados, por instinto, no pueden evitar perseguir y tratar de atrapar a estos pequeños animales. Cuando no hay ardillas terrestres, eso sí, los perros lo hacen mucho mejor que los humanos gracias a su olfato, que les permite detectar a las plantas invasoras a una distancia varios metros mayor que la vista a los humanos. El efecto de las ardillas terrestres sobre los perros es solo una anécdota en un estudio técnico que demuestra y cuantifica la precisión de los perros entrenados en una tarea tan ingrata como detectar las malas hierbas en los pastizales. Para mí hay dos cosas curiosas en este estudio. Por un lado, que a veces los humanos lo hagan mejor que los perros. Por otro, que haya gente que estudie estas cosas y que haya revistas internacionales especializadas en el estudio de las plantas invasoras de los cultivos. El artículo técnico es Kim M. Goodwin, Rick E. Engel, David K. Weaver, “Trained Dogs Outperform Human Surveyors in the Detection of Rare Spotted Knapweed (Centaurea stoebe),” Invasive Plant Science and Management 3: 113-121, 2010. Visto en el número de septiembre/octubre de 2010 de la revista Annals of Improbable Research.