PNAS Plus a la saga de PLoS ONE, la más grande

Los editores de la revista PNAS han decidido crear PNAS Plus, un experimento, una sección de la revista que publicará artículos online, pero no en papel. Si el experimento sale bien, PNAS dejará de salir en papel y solo aparecerá online como PNAS Plus. A partir de enero de 2011, los autores podrán elegir si prefieren publicar en PNAS (papel y online) o en PNAS Plus (solo online). Los autores que prefieran PNAS Plus tendrán un beneficio: el límite de páginas pasará de 6 a 10 y no se cobrarán costes por las figuras en color. Por supuesto el proceso de revisión será exactamente el mismo. ¿Por qué tomar esta decisión? Desde un punto de vista verde (ecologista de salón), quieren ahorrar papel y con ello talar menos árboles. Desde mi punto de vista (viciado, quizás), quieren seguir la saga de PLoS ONE, la revista más grande, la más grande en número de artículos (a fecha de hoy en 2010 ya lo es). Lograrlo es más fácil si todos los artículos aparecen solo online. Nos lo ha anunciado Randy Schekman, Editor-in-Chief, “Creating a new option for online-only research articles: PNAS Plus,” PNAS 107: 15309, August 31, 2010.

¿No sabes qué es PNAS? Lo siento, la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) es una de las revistas de ciencia general más prestigiosas y más grandes, por el número de artículos publicados. Su primer volumen se inició en 1915. Desde entonces ha publicado 94883 artículos según el ISI WOS (a fecha de 1 de septiembre de 2010). En 2009, PNAS publicó 4219 artículos (según ISI WOS) tanto en papel como online. Este año, a 1 de septiembre de 2010, según el ISI WOS, lleva publicados 2450 artículos. Pueden parecer muchos, pero en PNAS piensan que quizás sean pocos. Pocos comparados con los que ya ha publicado PLoS ONE, a la misma fecha según el ISI WOS, ya alcanza los 5774 artículos. La revista más grande el año pasado, Physical Review B, solo ha publicado 3856 artículos y la siguiente, Applied Physics Letters, solo lleva 2407.

¿Colleva un crecimiento en el número de artículos publicados una relajación en el proceso de revisión? A priori no, pero hay que recordar que a más artículos publicados más costosa es la gestión del proceso de revisión. Claro que dentro de unos años, si PNAS Plus funciona, que funcionará, seguro que sí, se ahorrarán los costes de imprimir en papel (que son muy altos).

¿Bajarán los costes de suscripción a PNAS cuando dentro de unos años sea completamente online? Quien sabe.

Por otro lado, ¿cuando parará de crecer la revista PLoS ONE? La editorial Public Library of Science publica todos sus artículos online, luego no hay un límite físico en el número de artículos que puede publicar. Pero tendrán que poner un límite. Como se les ocurra bajar el precio por publicar un artículo, como medida comercial, lo mismo todo el mundo acaba publicando en PLoS ONE y se hunden el resto de las revistas pequeñas. Ya se sabe, el pez grande se come al chico.

Nobel contra Nobel, ciencia norteamericana barata contra ciencia europea cara, Chu contra Cohen-Tannoudji

Steven Chu y Claude Cohen-Tannoudji obtuvieron cada uno un tercio del Premio Nobel de Física de 1997. Steven Chu publicó en febrero de 2010 un artículo en Nature en el que afirmaba poder medir la dilatación del tiempo de Einstein con una precisión mayor que la del futuro experimento europeo ACES de la ESA que se instalará en la ISS. Menos de un millón de dólares en suelo de EE.UU. contra unos 100 millones de euros en el espacio. La ciencia europea apareció como “torpe” ante el dominio yanki. Claude Cohen-Tannoudji, el mejor defensor de la ciencia europea, y sus colegas afirman que la interpretación del resultado del experimento publicado en Nature no es correcta. El experimento de Steven Chu no es más preciso que el futuro experimento ACES, según nuestro admirado Cohen-Cohen-Tannoudji. Los interesados en la discusión, disfrutarán con la exposición de Claude, que defiende la ciencia europea a capa y espada. Su comentario es Peter Wolf, Luc Blanchet, Christian J. Bordé, Serge Reynaud, Christophe Salomon, Claude Cohen-Tannoudji, “Atom gravimeters and gravitational redshift,” Nature 467: E1, 02 September 2010. La respuesta es Holger Müller, Achim Peters, Steven Chu, “Müller, Peters & Chu reply,” Nature 467: E2, 02 September 2010.

El artículo técnico en cuestión es Holger Müller, Achim Peters y Steven Chu, “A precision measurement of the gravitational redshift by the interference of matter waves,” Nature 463: 926-929, 18 February 2010, del que al hilo ya nos hicimos eco en este blog, como no, en “Publicado en Nature: El experimento más preciso de la dilatación gravitatoria del tiempo mediante relojes cuánticos,” 17 Febrero 2010. Os recuerdo “Un experimento de menos de un millón de dólares obtiene un test de precisión de la relatividad general 10000 veces más preciso que el mejor hasta ahora, 1000 veces más preciso que el que obtendrá el futuro experimento ACES que la ESA pretende instalar en la ISS y que costará más de 100 millones de euros. Según la relatividad general un reloj en un campo gravitatorio más intenso corre más lento. Normalmente este tipo de experimentos se realizan en satélites y en aviones de largo recorrido. Sin embargo, Steven Chu y sus colegas han utilizado una trampa láser para medir la diferencia entre el tiempo medido por dos relojes cuánticos separados una distancia vertical de 0,1 mm. en el campo gravitatorio de la Tierra y han verificado la teoría de Einstein con una precisión de 7 partes en mil millones. Cada reloj cuántico es un único átomo de Cesio enfriado cerca del cero absoluto encerrado en una trampa atómica por láser, la tecnología que hizo que Chu (y que Cohen-Tannoudji) obtuviera el Premio Nobel en 1997.”

El experimento de Chu y sus colegas consiste en medir el corrimiento al rojo gravitatorio en las líneas espectrales de un átomo de Cesio en caída libre; este corrimiento al rojo depende de la dilatación del tiempo en el campo gravitatorio de la Tierra. Cohen-Tannoudji y sus colegas afirman que un análisis detallado del experimento muestra que el cambio de fase debido al corrimiento al rojo gravitatorio no es medible porque es compensado por un cambio de la frecuencia de Compton de los átomos durante la caída libre; el autor del análisis es Christian J. Bordé quien lo publicó en The European Journal of Physics en 2008. El resultado es que Chu y sus colegas no han tenido en cuenta este efecto y la precisión de su medida es muy inferior a la proclamada en el artículo de Nature.

La respuesta a las críticas de Chu y sus colegas no se ha hecho esperar. Su análisis original es correcto y más claro, agua. Se reafirman en las conclusiones de su artículo y afirman que el análisis de Cohen-Tannoudji no es aplicable en su caso. No es que su artículo haya tenido una revisión por pares laxa, por ser Chu quien es, no, su artículo en Nature es correcto y punto.

A palabras necias, oídos sordos. A oídos sordos, palabras necias.