Atención, pregunta: Debería EE.UU. copiar el sistema de salud pública de Cuba

A veces cuando leo algo no sé si va en serio o va en broma. El 30 de abril leí en Science un artículo sobre las excelencias del sistema de salud pública cubana. El artículo proponía que el Presidente Obama debería tomar buena nota e incluso imitar a Cuba en su reforma del sistema sanitario público en EEUU. A mí el artículo me resultó muy curioso. No por las estadísticas que presentaba, todas repletas de datos oficiales del gobierno cubano, que podrían estar adulterados, sino porque una revista tan norteamericana como Science publicara un artículo loando las excelencias de un país que ha sufrido un embargo terrible durante 50 años y sigue. En su momento pensé en escribir una entrada en mi blog. Pero luego pensé que la semana que viene seguro que alguien protesta y le envía una carta al editor vociferando coces contra el artículo y entonces aprovecho y la escribo. No ocurrió y no le di mayor importancia. Lo olvidé en el buzón de borradores pendientes. Mea culpa. Esta semana Science publica dos cartas al editor y una respuesta de los autores. Se han hecho de rogar. Aprovecharé la excusa. Al grano. Lo primero una traducción libre (algo resumida) y luego los comentarios al editor.

El artículo en liza es Paul K. Drain, Michele Barry (Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, California, EEUU), “Fifty Years of U.S. Embargo: Cuba’s Health Outcomes and Lessons,” Science 328: 572-573, 30 April 2010. La esperanza de vida en Cuba, a pesar del embargo en alimentos, medicinas y suministros médicos, es similar a la de EEUU y superior a la de otras regiones de América Latina. Durante los primeros 30 años del embargo, con el apoyo soviético, subió 12’2 años. Después del colapso de la Unión Soviética, durante el periodo especial, la ayuda exterior se tambaleó y la economía de Cuba y la salud público sufrieron un duro golpe. La ingesta calórica de los adultos disminuyó en un 40%, el porcentaje de recién nacidos con bajo peso (< 2500 gramos) se incrementó un 23%, la anemia se hizo común entre las mujeres embarazadas y el número de operaciones de cirugía realizadas disminuyó un 30%. Tras una década de periodo especial la tasa total de mortalidad aumentó un 13%.

Lo más duro fue el embargo en la importación de medicinas. Por ejemplo, la escasez de medicamentos provocó un incremento del 48% en el número de muertes por tuberculosis de 1992 a 1993, hasta el punto de que el número de casos de tuberculosis en 1995 fue el triple que en 1990. Fue un periodo muy duro. Estados Unidos en el año 2000 eliminó las restricciones para la venta de alimentos a Cuba, pero las restricciones para medicamentos y suministros  médicos no fueron derogadas.

El pueblo cubano se crece ante la panuria y pese a las dificultades para obtener medicamentos y suministros médicos, la buena labor de los profesionales de la salud cubanos y las medidas de salud globales adoptadas en el país han permitido que Cuba presente índices de salud pública mejores que la mayoría de los países de América Latina y comparables a los de la mayoría de los países desarrollados. Cuba tiene el mayor promedio de esperanza de vida (78’6 años), el mayor número de médicos por habitante (59 médicos por cada 10000 personas) y las tasas más bajas de mortalidad en partos y bebés lactantes entre los 33 países de América Latina y el Caribe.

¿Es un sinsentido comparar Cuba con EEUU en cuanto a salud pública? En 2006 el gobierno cubano invirtió el 7’1% del PIB del país en salud pública. El costo anual de la atención para la salud en EEUU supone un 15’3% del total del PIB. Cuba gastó menos en salud pública que la mayoría de los países europeos. ¿Cómo con un coste tan bajo se puede explicar un éxito tan grande? Durante el embargo el gobierno ha puesto el énfasis en la prevención de enfermedades y en la atención sanitaria primaria. Según afirman los autores del artículo: Cuba tiene uno de los sistemas más activos de atención primaria de salud en el mundo. Al educar a su población sobre la prevención de enfermedades y la promoción de la salud, los cubanos dependen menos de los suministros médicos para mantener una población sana. En EEUU ocurre justo lo contrario: los suministros médicos y las nuevas tecnologías sanitarias, con un coste muy alto, son fundamentales para mantener a la población sana.

La formación universitaria en medicina en Cuba hace hincapié en la atención primaria desde 1960, cuando Cuba creó un sistema de salud que alienta a los médicos jóvenes a trabajar en las zonas rurales. En 1974 se dictaminó que todos los licenciados en medicina deben dedicar 3 años a la práctica de la medicina comunitaria en una zona rural (para devolver al Estado los costes que ha supuesto su formación). En la actualidad, alrededor del 65 % de los médicos se dedican a la medicina de atención primaria y el resto inician su formación como médico especialista. Cuba también ha creado una infraestructura de salud para apoyar la medicina de atención primaria: el país cuenta además de con grandes hospitales, con 498 policlínicas (básicamente centros de atención primaria) y cada policlínica sirve como núcleo de organización para entre 20 y 40 consultorios. Todo cubano visita o es visitado por un médico de un consultorio por lo menos una vez al año. Cuba además tiene una de las tasas más altas de vacunación. Toda la atención sanitaria es gratuita para los pacientes, excepto para algunos medicamentos no subvencionados. El énfasis en la medicina de atención primaria, la alfabetización en salud de los ciudadanos y la cobertura universal en salud son los artífices de que Cuba presente uno de los sistemas de salud del mundo desarrollado más efectivos para su bajo presupuesto (mejor relación coste/eficiencia).

Los autores del artículo acaban indicando que EE.UU. podría aprender de Cuba lecciones muy valiosas acerca del desarrollo de un sistema de salud universal que hace hincapié en la atención primaria. Los autores recomiendan que el Congreso solicite al NIH (Instituto Nacional de la Salud) un estudio de los éxitos del sistema de salud cubano y cómo se puede emprender una nueva era de cooperación entre los científicos de EE.UU. y los cubanos. Además, de eliminar el embargo para la exportación de medicinas y material sanitario a Cuba.

Tras el resumen vienen los comentarios (también traducidos y resumidos).

Katherine Hirschfeld lo tiene claro, cuidado con la fuente de los datos. En “Cuban Health Care: Consider the Source,” Science 329: 627-628, 6 August 2010, protesta porque los datos presentados en el artículo de Drain y Barry tienen como fuente el gobierno cubano. Para ella estos datos son un descarado lavado de cara del sistema de salud cubano. Ella no se cree que el sector salud cubano sea un oasis de humanismo e igualitarismo en el que los ciudadanos no se encuentren afectados por el problemas asociados al autoritarismo, la represión de la información y los graves abusos contra los derechos humanos que han caracterizado el régimen de Castro en sus 50 años de historia. Las publicaciones e informes oficiosos de periodistas y médicos disidentes del régimen han documentado una miríada de problemas sistémicos de Cuba encarnados en la organización y la prestación de asistencia sanitaria. Los resultados de dichos trabajos son desfavorables para el gobierno cubano y revelan un sistema de salud plagado de corrupción, autoritarismo, desigualdad, falsificación de datos y abusos de los derechos humanos. Cualquier artículo académico que evalúe la situación del sistema de salud en Cuba debe discutir la forma en que estos problemas sistémicos falsean la la investigación empírica.

Lawrence Bodenstein también lo tiene claro, no hay nada gratis. En “Cuban Health Care: Benefits Without Costs,” Science 329: 628, 6 August 2010, afirma que no se cree que Cuba pueda proporcionar a Estados Unidos el know-how para ofrecer una atención en salud primaria de alta calidad a bajo costo. El sistema de salud de Cuba es específico de un país pequeño centralizado. No se puede aplicar en una nación tan amplia y heterogénea, profundamente centrado en las libertades individuales, incluyendo la libertad personal para evitar la atención preventiva, como EEUU. Muchos países puede proporcionar medicina y tecnologías médicas a costos menores que los Estados Unidos, pero no se puede olvidar que la mayoría de los medicamentos genéricos de bajo costo se basan en descubrimientos realizados en Estados Unidos y un puñado de otras naciones desarrolladas. Estados Unidos carga con los gastos de un sistema de salud y una infraestructura que han producido una asombrosa serie de avances médicos en los últimos decenios. Otros países, como Cuba, se aprovecha de estos beneficios evitando al mismo tiempo la mayor parte de los costes. ¿Cuál sería la calidad de la atención de salud primaria en Cuba si solo contaran con los descubrimientos y avances médicos originarios de su país?

Obviamente, los autores se defienden. Paul K. Drain y Michele Barry les contentas en “Response—Cuban Health Care,” Science 329: 628, 6 August 2010. Hirschfeld expresa escepticismo respecto a la validez de datos de salud de Cuba, pero es infundado. Los datos de morbilidad y mortalidad anual por edad, sexo, causa de muerte y región geográfica en Cuba se han publicado desde 1970, a partir de datos reales recogidos en cada policlínica y hospital. Cada año, Cuba presenta datos nacionales sobre 42 indicadores de salud, así como causas de mortalidad a la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Teniendo en cuenta la integridad y la coherencia de Cuba, parece muy improbable que se hayan falsificado de forma regular los informes con datos de salud en los últimos 40 años.

Le contestan a Bodenstein recordando que ellos no abogan por reducir la financiación de la investigación médica en EE.UU., sino más bien por proporcionar un mejor acceso al cuidado médico primario en cuanto a la relación coste/eficacia, como ha demostrado el sistema de salud cubano. Por ejemplo, en 2003 los adultos estadounidenses recibieron sólo el 55% de la atención preventiva en salud recomendada. El sistema sanitario de los EE.UU. debe esforzarse por agilizar los procesos administrativos y cambiar el enfoque de hacia la prevención de enfermedades en lugar de hacia su tratamiento. Las soluciones de bajo costo adoptadas en Cuba podrían ser aplicadas para mejorar la salud de los estadounidenses y ayudar a sufragar los costos médicos en general. Y como no, vuelven a la carga, y les admiramos por ello, eliminar el embargo comercial puede favorecer una mayor colaboración entre los científicos y médicos norteamericanos y cubanos, que puede conducir a futuros avances de la medicina y a nuevos descubrimientos.

Y ya para acabar.  ¿Debería EE.UU. copiar el sistema de salud pública de España? Y para generar polémica. ¿Debería España copiar el sistema de salud pública de Cuba?

6 pensamientos en “Atención, pregunta: Debería EE.UU. copiar el sistema de salud pública de Cuba

  1. Lo iba a decir, pero ya lo pusiste en la entrada:

    Cuba tiene uno de los sistemas más activos de atención primaria de salud en el mundo. Al educar a su población sobre la prevención de enfermedades y la promoción de la salud, los cubanos dependen menos de los suministros médicos para mantener una población sana.

    La mayor contribución al incremento en esperanza de vida en los países desarrollados no se debe a carísimos (y poco efectivos) tratamientos de neurorradiología. Se debe a un mayor control del suministro de agua, la contaminación ambiental o la cobertura vacunal, entre otras. La estrategia más eficiente es la prevención primaria, desde vacunar a un crío hasta impedir fumar en lugares públicos, que un preadolescente se infle a bollería o extender el uso del cinturón de seguridad. El problema está en que estas medidas se perciben como coercitivas (y, por tanto, restan votos), mientras que la aportación de dinero a espuertas en atención hospitalaria y especializada (carísima maquinaria, especialistas ultraformados) se ve como un signo de desarrollo.
    Por lo tanto, probablemente el artículo esté sesgado y tenga alguno de los fallos que le achacan. Pero hay que saber ir más allá y reconocer algunos de nuestros fallos. Por ejemplo, el dato de que la ingesta calórica de los adultos bajó un 40%; a nadie le gusta pasar hambre pero, si pudiésemos hacer aquí algo parecido, reduciríamos enormemente la incidencia de patología cardiovascular y diabetes, entre otros

  2. Una documental realizado por Michael Moore llamado Sicko da la nota acerca de la salud estadounidense y el “lobby” que tienen las aseguradoras de salud para evitar tener una medicina mas socializada.
    Hablo con conocimiento de causa, desde mas al sur, exactamente en Argentina, en donde vivo. Aquí no es precisamente la panacea, pero existe salud garantizada por el estado en hospitales públicos y además, por el solo hecho de ser trabajador, uno se encuentra asociado a una “Obra Social”, que hace las veces de organizacion prestataria de salud pero sin costos.
    Son estructuras mejorables, pero infinitamente superiores al hecho existente en Estados Unidos en donde, aun con plata para asociarse a un seguro médico, las aseguradoras pueden no cubrirte.

  3. Recomendamos la lectura del articulo:
    “Impacto del emabrdo en la salud del puebloc ubano. Parcialidad aberrante” que puede leerse en:
    http://medicinacubana.blogspot.com/2006/11/impacto-del-embargo-en-la-salud-del.html
    Tal vez, “los distinguidos expertos médicos”, como se auto titulan en el informe estos investigadores, no contaron con el tiempo suficiente en el año que duró el estudio para entrevistar a los médicos y a otros profesionales que forman parte de la variada sociedad civil cubana. Bien pudieron estos distinguidos investigadores entrevistar a los miembros de Instituto de Economistas Independientes de Cuba e incluir en sus documentos de referencias, los múltiples estudios que sobre la realidad cubana estos economistas habían elaborado por aquel tiempo. Muchos de estos profesionales cuentan con una vasta experiencia por haber trabajado por largos años en dependencias centrales del Estado cubano.
    ¿Por qué no consultaron a los profesionales del Colegio Médico Independiente de Cuba ó extendieron sus indagaciones a los miembros de otras organizaciones profesionales y sindicales independientes?

  4. “¿Por qué no consultaron a los profesionales del Colegio Médico Independiente de Cuba ó extendieron sus indagaciones a los miembros de otras organizaciones profesionales y sindicales independientes?”

    ¿Quizás por que vieron que no venía al caso perder el tiempo con propaganda barata?

  5. Una opinion autorizada:
    Hilda Molina es doctora especialista en Neurocrirugía y Restauración Neurológica. Fue fundadora de las Escuela Cubana y Latinoamericana de Restauración Neurológica (CIREN). Por sus méritos científicos fue elegida diputada al parlamento cubano en 1993. En el año 1994 renunció por decisión propia a todo lo que la vinculaba al régimen cubano debido a que el gobierno se proponía convertir el CIREN en una institución exclusiva para extranjeros que pagaran en dólares.
    El mito del sistema de salud cubano.
    http://www.elcato.org/node/1570

  6. “pese a las dificultades para obtener medicamentos y suministros médicos, ”

    a ver si va a ser precisamente por eso.¿nadie ha oído hablar de la iatrogenia???

    Bueno, hablando ahora en serio, la calidad de la medicina cubana no ha sido nunca puesta en duda: ni antes ni después de Fidel.

    Mantener sano al 90% de la población, a base de prevención (vacunas) y medicamentos genéricos no es lo caro.

    Lo caro es ese 10% de población a quien se aplica medicamentos o procedimientos quirúrgicos extremadamente caros y novedosos.

    Y, sinceramente, no se hasta que punto es razonable.

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