Obesidad: predisposición genética, influencia ambiental, o ambas cosas

La esperanza genética en la medicina está en boca de muchos, pero la conexión entre un gen y una enfermedad es ficticia, salvo casos excepcionales, y la conexión entre una compleja red de genes y una enfermedad, también. El ambiente, el entorno, influye y mucho, pero siempre en combinación con los genes. Lo afirman la mayoría de los estudios más recientes. ¿El gen de la obesidad? ¿Los genes de la obesidad? Las predisposiciones genéticas detrás de los caracteres complejos son muy difíciles de estudiar, sobre todo porque la respuesta genética varía en función de los cambios ambientales. Un estudio sobre los efectos genéticos y del medio ambiente en la obesidad ha considerado el efecto de distintas dietas en múltiples líneas genéticas de moscas Drosophila. Reed et al. han estudiado el peso corporal como fenotipo en respuesta dietas ricas en grasas, bajas en calorías y con alto contenido de azúcar. Varios rasgos relacionados con el metabolismo, tales como el azúcar en la sangre y los niveles de lípidos almacenados, dependen de las interacciones entre la genética de una línea concreta y la dieta a la que ha estado sometida. Las diferencias genéticas y las diferentes dietas, por sí solas, son incapaces de explicar estadísticamente el peso corporal. Los autores creen que, al menos en las moscas, hay gran número de interacciones entre genes y dieta, que influyen de diversas formas sobre el fenotipo resultante. Nos lo cuenta Laura M. Zahn, “Genetics: Do These Genes Make Me Look Fat?,” Science 328: 670, 07 May 2010, haciéndose eco del artículo técnico de Laura K. Reed et al., “Genotype-by-Diet Interactions Drive Metabolic Phenotype Variation in Drosophila melanogaster,” Genetics, Published Ahead of Print: April 12, 2010.