Urgente: Hasta el 28 de febrero de 2010 todo el archivo de la Royal Society gratis con motivo de su 350 aniversario

Royal Society Digital Journal Archive Free from 23 Nov-28 Feb 2010

Acceso directo al Philosophical Transactions Archive 1665-1886

Una oportunidad que no puedes despreciar, el acceso completo a una de las revistas más antiguas de la historia, con 350 años de edad (nació el 30 de noviembre de 1660) y más de 65000 artículos gratis.

Han preparado una página web espcial para un acceso rápido a lo más significativo en Trailblazing the Royal Society.

También puedes acceder a las experiencias personales de múltiples autores en el número especial de la revista titulado “Personal perspectives in the physical sciences for the Royal Society’s 350th anniversary,” editado por Michael Pepper. Por cierto, me ha gustado mucho el artículo de Richard S. Ellis, “Gravitational lensing: a unique probe of dark matter and dark energy,” Phil. Trans. R. Soc. A 368: 967-987, 13 March 2010, y el de P. P. Edwards, M. T. J. Lodge, F. Hensel, R. Redmer, “… a metal conducts and a non-metal doesn’t,” Phil. Trans. R. Soc. A 368: 941-965, 13 March 2010.

¿Estas interesado en leer la teoría de las mareas de manos del propio Isaac Newton explicada ante la Sociedad por Edmund Halley? Isaac Newton and Edmund Halley, “The True Theory of the Tides, Extracted from That Admired Treatise of Mr. Isaac Newton, Intituled, Philosophiae Naturalis Principia Mathematica; being a Discourse Presented with That Book to the Late King James, by Mr. Edmund Halley,” Phil. Trans.  19: 445-457, 1695-1697.

¿Quieres leer el artículo original de Michael Faraday en el que introdujo las palabras electrodo, ánodo, cátodo, anión, catión, electrolito, etc.? Michael Faraday, “Experimental Researches in Electricity. Seventh Series,” Phil. Trans. R. Soc. Lond.  124: 77-122, 1834.

¿Los artículos originales del método hamiltoniano para la mecánica clásica? William Rowan Hamilton, “On a General Method in Dynamics; By Which the Study of the Motions of All Free Systems of Attracting or Repelling Points is Reduced to the Search and Differentiation of One Central Relation, or Characteristic Function,” Phil. Trans. R. Soc. Lond. 124: 247-308, January 1, 1834; “Second Essay on a General Method in Dynamics,” Phil. Trans. R. Soc. Lond. 125: 95-144, January 1, 1835.

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Por qué no se sabe si los elefantes corren o no, si ya se publicó en Nature que sí

Parece una chorrada. O los elefantes corren, o los elefantes no corren. Lo que está claro es que si se te acerca un elefante a 25 km/h, lo último en que te pondrás a pensar es si corre o no hacia tí. Aún así, ¿cómo es posible que nadie sepa si corren o no? Yo recuerdo haber leído en Nature que sí que corren (“Its official: elephants can run” [1]), que lo había descubierto John Hutchinson, investigador del Royal Veterinary Collage (Reino Unido) [2]. Sin embargo, ahora leo [3] que no, que en realidad, lo que afirmó fue que “a primera vista los elefantes que se mueven a gran velocidad parece que caminan: las patas delanteras de los elefantes rápidos caminan, mientras que las traseras pueden trotar.” Un nuevo estudio del belga Norman Heglund, científico en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) [4,5] afirma ahora que en cierto sentido, los elefantes corren y en otros sentidos, no. “El desplazamiento locomotriz a gran velocidad de un elefante no encaja del todo en ninguna de las categorías clásicas, como ‘carrera’ o ‘trote’. Lo cierto es que depende de qué definición de ‘correr’ se utilice”, apunta Heglund.

No sé tú, yo ya estoy hecho un lío. En mi opinión los elefantes ni corren, ni trotan, ni caminan, los elefantes “elefantan.” ¿No crees que es la mejor solución? Bueno, no sé si estará de acuerdo el pionero Etienne-Jules Marey que estudió el movimiento de los elefantes mediante fotografías en 1887, comparándolo con el de humanos y caballos [6].

Bueno, aparte de las bromas te recomiendo que leas en español [2] y te culturices sobre estos temas, siempre de interés para todos, máxime cuando en este blog le tenemos cierto cariño a los elefantes (“Por qué los elefantes tienen las orejas tan grandes,” 13 Octubre 2008).

[1] Helen R. Pilcher, “Elephants race for running status. Jumbos’ bouncy legs help them pack a pace,” News, Nature,  3 April 2003.

[2] John R. Hutchinson, Dan Famini, Richard Lair, Rodger Kram, “Biomechanics: Are fast-moving elephants really running?,” Nature 422: 493-494, 3 April 2003.

[3] “¿Los elefantes trotan y caminan a la vez?,” SINC, Europa, 12 Feb. 2010 [menéame]. Ver también Lauren Schenkman, “Is That Elephant Running? Don’t Bet on It. Elephants may not run in the traditional sense,” ScienceNOW Daily News, 12 February 2010.

[4] J. G. Genin, P. A. Willems, G. A. Cavagna, R. Lair, N. C. Heglund, “Biomechanics of locomotion in Asian elephants,” Journal of Experimental Biology 213: 694-706, Published online February 12, 2010.

[5] Kathryn Knight, “Elephants half run without bounce,” Inside JEB, Journal of Experimental Biology 213: i, Published online February 12, 2010.

[6] Oliver Sacks, “Early work on elephant gait not to be forgotten,” Nature 423: 221, 15 May 2003 (E. J. Marey & C. Pagès, C. R. Acad. Sci. 105: 149–156, 1887).

Publicado en Nature: El factor humano en la propagación del virus de la gripe A y el futuro de los antivirales

Izquierda, 4266 interacciones huésped-virus encontradas, 181 están confirmadas (verde) y las 10 proteínas del virus (rojo). Arriba derecha, una de las redes de interacción descubiertas; centro derecha, esquema del virus mostrando los segmentos de HA modificados para expresar la luciferasa Renilla. (c) Nature.

Los virus necesitan la maquinaria de replicación genética de sus células huésped para poder reproducirse. Dos estudios publicados en Nature han identificado los genes humanos que el virus de la Gripe A utiliza para su reproducción en células epiteliales del pulmón. Para ello han estudiado el ARN interferente que la célula pone en acción para defenderse del genoma del virus gripe A (un virus de ARN cuyo genoma codifica 11 proteínas). König et al. han identificado 295 genes de la célula huésped que el virus de la gripe utiliza para su beneficio propio; entre ellos, utiliza 219 para crecer de forma eficiente y 23 son necesarios para la entrada del virus en la célula. Karlas et al. han identificado 287 genes de la célula huésped que el virus utiliza para su replicación; entre ellos, 168 genes (el 59%) que podrían tener un potencial antiviral en el tratamiento de las epidemias de gripe tipo H1N1 genéricas (119 genes) y de la gripe A (o porcina) actual (121 genes), que se solapan entre sí un 60%. Estos estudios permitirán identificar nuevas dianas potenciales para los tratamientos con antivirales para las infecciones víricas con gripe H1N1. Estas nuevas dianas no serán proteínas del virus sino proteínas de la célula huésped. Aunque la pandemia de 2009 ha sido calificada como la “pandemia del lucro” por los ingentes beneficios obtenidos por las farmaceúticas Roche y Relenza gracias a las ventas millonarias del dudoso Tamiflú, hemos de recordar que el virus H1N1 ya protagonizó pandemias en 1918, 1957 y 1968, y volverá a hacerlo. Así que el desarrollo de nuevos antivirales por la farmacéuticas no debe ser olvidado si queremos estar preparados para nuevas pandemias a medio plazo. Más aún teniendo en cuenta la baja efectividad de antivirales como oseltamivir, zanamivir, amantadine y rimantadine, que atacan a dos de las proteínas del virus, debido a la resistencia que han desarrollado los virus hacia ellos. El primer estudio es norteamericano, Renate König et al., “Human host factors required for influenza virus replication,” Nature 463: 813-817, 11 February 2010, y el segundo es alemán, Alexander Karlas et al., “Genome-wide RNAi screen identifies human host factors crucial for influenza virus replication,” Nature 463: 818-822, 11 February 2010.

Publicado en Nature: ALMA, PdBI, y el gas molecular galáctico en el que se forman las estrellas

Galaxias con z=1,2; arriba, fotos del Hubble; abajo, distribución de CO observada en el PdBI. (c) Nature.

Las estrellas de las galaxias se forman en nubes de gas molecular denso y frío, con temperaturas entre 10 y 100 K, lo que dificulta mucho su observación astronómica. Una vez formada una estrella, su presión de radiación expulsa este gas de su entorno, lo que facilita su observación en el infrarrojo. Sin embargo, la mayor parte de dicho gas es hidrógeno molecular (H2), invisible en esta región del espectro, en la que sólo podemos observar moléculas polarizadas, como el monóxido de carbono (CO). A partir de modelos predictivos, la distribución de masa total de la galaxia y la distribución observada de CO se puede estimar la distribución de H2. Usando este procedimiento, el español Santiago García-Burillo, del Observatorio Astronómico Nacional, y sus colaboradores han determinado la distribución de gas molecular galáctico en dos muestras de galaxias con un corrimiento al rojo de z≈1 y z≈2, las épocas en las que el universo tenía el 40% y el 24%, respectivamente, de su edad actual, épocas en las que sólo se habían formado el 50% y el 25%, resp., de todas las estrellas observadas hoy en día. Han descubierto que la masa de gas disponible para la formación de estrellas en dichas épocas es mucho mayor que en la actualidad (el 44% de la masa galáctica para z=2,3 y el 34% para z=1,2). Han utilizado el interferómetro milimétrico Plateau de Bure Interferometer (PdBI), uno de los más sensibles del mundo situado a 2550 m. de altura en los Alpes franceses, que utiliza la tecnología más reciente desarrollada para el futuro interferómetro Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), actualmente en construcción en Chile. Todo apunta a que cuando ALMA, que está a mayor altura que PdBI, esté en funcionamiento en 2011 se nos abrirá una nueva ventana al universo. Nos lo cuenta Andrew Blain, “Astrophysics: Less greedy galaxies gulp gas,” News and Views, Nature 463: 745-746, 11 February 2010, que se hace eco del artículo técnico de L. J. Tacconi et al., “High molecular gas fractions in normal massive star-forming galaxies in the young Universe,” Nature 463: 781-784, 11 February 2010 [disponible gratuitamente en ArXiv].

Nuevo experimento Michelson-Morley limita las variaciones de la velocidad de la luz en 17 órdenes de magnitud

S. Herrmann et al., “Rotating optical cavity experiment testing Lorentz invariance at the 10-17 level,” Phys. Rev. D 80, 105011 (2009) [8 pages] (ArXiv preprint 5 Feb 2010) nos presentan los resultados de uno de los últimos test de tipo Michelson-Morley de la constancia e isotropía de la velocidad de luz. Han comparado las frecuencias de resonancia de dos resonadores ópticos ortogonales conforme el dispositivo era rotado en una mesa giratoria. Los datos demuestran que la velocidad de la luz es constante e isótropa (no varía en función de la dirección considerada) al menos en 17 órdenes de magnitud. Est8e es el mejor test de la isotropía de la velocidad de luz hasta el momento (el mejor test previo sólo lo afirmaba hasta 16 órdenes de magnitud).

No sé el porqué, pero me gustan este tipo de test que verifican la validez de la relatividad especial (la constancia de la velocidad de la luz) hasta límites extremos.

La masa en reposo más probable para el bosón de Higgs

 

Los mismos resultados experimentales se pueden visualizar gráficamente de muchas formas diferentes. El “arte” o la técnica o incluso la ciencia de la visualización científica se dedica a estudiar como lograrlo. Me ha sorprendido una figura que presenta Jens Erler, del Departamento de Fïsica Teórica de la Universidad Nacional Autónoma de México, en “The Mass of the Higgs Boson in the Standard Electroweak Model,” ArXiv, February 10, 2010. Como veis arriba es una figura que presenta la probabilidad de que el bosón de Higgs tenga una masa en reposo entre 100 y 210 GeV. La figura muestra un pico muy claro alrededor de 116 GeV, y probabilidades muy pequeñas, despreciables, por encima de 160 GeV. El autor afirma que su figura incorpora los resultados más recientes de las búsquedas del bosón de Higgs, tanto directas (en LEP2 y el Tevatrón) como indirectas (tests de precisión en ambas instalaciones). Me gusta esta figura. Erler afirma que con una confianza del 90% la masa del Higgs está en el intervalo [115, 148] GeV, con preferencia a valores menores 120 GeV. Lo dicho, me gusta, aunque quizás no tenga nada que ver con la realidad… en este blog ya sabéis que tenemos preferencia por una bosón de Higgs con una masa del orden de 120 GeV.