Publicado en Science: el uno de enero con el dios Jano de los catalizadores

 

Jano es el dios romano bifronte, que tenía dos caras mirando hacia ambos lados de su perfil. Jano era el dios de las puertas, los comienzos y los finales. Por eso le fue consagrado el primer mes del año (que en español pasó del latín Ianuarius a Janeiro y Janero y de ahí derivó a Enero). A Jano se le consagraban los bebés recién nacidos o los matrimonios recién contraídos. La mayoría de los combustibles son grasos, son hidrófobos. Sin embargo, los biocombustibles, además de componentes hidrófobas también contienen compuestos oxigenados muy solubles en agua (hidrófilos). Por ello, los catalizadores que funcionan muy bien con los combustibles convencionales no funcionan adecuadamente con los biocombustibles. Se requieren catalizadores que cual dios Jano sean capaces de catalizar la combustión tanto de las componentes hidrófilas como de las hidrófobas de los biocombustibles. Parece casi imposible, pero se ha logrado gracias a nanocatalizadores (pequeñas esferas) con dos caras, una formada por nanotubos (que son hidrófobos) y otra por óxidos de sílice (que son hidrófilos). La deposición de paladio en la superficie de estas nanoesferas permite que actúe de dios Jano catalizador de biocombustibles para refinerías. Como no, el artículo quedó consagrado al dios Jano, siendo publicado el 1 de enero de 2010. Nos lo contó David J. Cole-Hamilton, “Janus Catalysts Direct Nanoparticle Reactivity,” Science 327: 41-42, 1 January 2010, haciéndose eco del artículo técnico de Steven Crossley, Jimmy Faria, Min Shen, Daniel E. Resasco, “Solid Nanoparticles that Catalyze Biofuel Upgrade Reactions at the Water/Oil Interface,” Science 327: 68-72, 1 January 2010.

En varios medios se ha proclamado que “Científicos logran combinar el agua y el aceite,” El Universo, Agencia EFE, 31 dic. 2009 [visto en Menéame], afirmando cosas como que “Científicos estadounidenses han conseguido hacer realidad el viejo sueño de la física de los líquidos: combinar el agua con el aceite mediante el uso de un catalizador.” El contenido de la noticia aclara el titular, en mi opinión “erróneo,” y remite a las palabras del científico argentino Daniel Resasco, de la Universidad de Oklahoma, uno de los autores de la investigación: “A diferencia de los combustibles comunes, que sólo contienen componentes hidrofóbicos, los biocombustibles contienen compuestos oxigenados como los aldehídos, alcoholes y ácidos que son muy solubles en agua.” Los nuevos nanocatalizadores amfifílicos (hidrofóbicos e hidrofílicos), llamados por los autores nanohídricos, permiten reducir el número de pasos requeridos para el refinado de biocombustibles. “El proceso permite la conversión simultánea de todos los productos oxigenados de los biocombustibles de una manera más económica y efectiva.” Además, pueden tener aplicaciones en otras áreas como la industria farmacéutica. Cuando se logre esto último se habrá logrado uno de los sueños de los farmacoquímicos (“a pharmaceutical chemist’s dream come true“).

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