El proyecto SETI cumple 50 años desde que se publicó en Nature

La búsqueda de inteligencia extraterrestre (Search for ExtraTerrestrial Intelligence o SETI) celebra el 50 aniversario de su publicación original en Nature el 19 de septiembre de 1959. La búsqueda no ha dado frutos por ahora, lo que no significa que no existan civilizaciones alienígenas en nuestra galaxia. Sólo significa que puede que no usen la radio para comunicarse. La Tierra lleva emitiendo al espacio ondas de radio y televisión solo desde hace 70 años. Muy poco tiempo para que un proyecto SETI extraterrestre llegue a detectarnos. Conforme se van descubriendo planetas extrasolares similares a la Tierra, el proyecto SETI va encontrando objetivos prioritarios que observar con detalle. Nadie sabe lo que deparará el futuro. Nos lo cuentan en el editorial “SETI at 50,” Nature 461: 316, 17 September 2009, y en el artículo de opinión de Fred Kaplan, “An alien concept. Fifty years ago this week, a Nature paper legitimized the idea that there could be civilizations elsewhere, able to communicate and wanting to contact us,” Nature 461: 345-346, 17 September 2009.

SETI nació con el artículo técnico de Giuseppe Cocconi y Philip Morrison, “Searching for Interstellar Communication,” Nature 184: 844-846, 19 September 1959. Los autores revivieron y legitimaron las ideas de Percival Lowell en el s. XIX sobre la posibilidad de vida en Marte, pero un contexto más general: ¿estamos solos en el Universo?

If signals are present, the means of detecting them is now at hand.”

La idea del proyecto SETI nació en 1958, el Año Geofísico Internacional, cuando la Academia Americana de Ciencias (National Academy of Sciences o NAS) convocó un comité de ciencia espacial (Space Science Board) para estudiar las oportunidades científicas que brindaba el nacimiento de la era espacial, los cohetes y los satélites. Morrison, entonces profesor de astronomía de la Universidad de Cornell, era uno de los miembros. Las reuniones fueron en diciembre de 1958. Al retornar a la universidad, Morrison discutió el tema con su buen amigo y colega Cocconi. Ambos eran escépticos con respecto a los OVNIs y los “marcianitos” pero pensaron que el campo naciente entonces de la radioastronomía podría permitir la detección de señales de civilizaciones inteligentes más allá de los confines del sistema solar.

El artículo en Nature se centra en el problema de determinar qué frecuencia habría que observar para detectar las posibles señales que los alienígenas utilizarían para comunicar su existencia. El elemento más común en el Universo es el hidrógeno, que emite frecuencias electromagnéticas alrededor de los 1.420 megahercios. Los autores concluyeron que posiblemente los alienígenas que quisieran comunicar al resto de civilizaciones su propia existencia utilizarían señales con esta frecuencia. Cocconi y Morrison reconocían que su argumento era como de “ciencia ficción” pero creían firmemente que si había alguna posibilidad de que hubiera señales alienígenas de este tipo, debíamos esforzarnos en encontrarlas.

Ellos no lo sabían entonces, pero Frank Drake llevaba ya medio año buscando señales alienígenas en el mejor radiotelescopio del mundo dotado con un espejo de 26 metros sito en el National Radio Astronomy Observatory, NRAO. Unos años antes, siendo estudiante en Harvard, Drake llegó a la misma conclusión que Cocconi y Morrison sobre la búsqueda en la frecuencia de los átomos de hidrógeno. Drake recibió permiso de sus jefes para iniciar la búsqueda, aunque bajo la promesa de mantenerlo en secreto. ¡Qué hubieran dicho en el Congreso si supieran que el observatorio estaba buscando “hombrecillos verdes”!

El artículo en Nature cambió completamente las tornas y el director del observatorio, Otto Struve, decidió iniciar un proyecto oficial. Una charla que impartió en el MIT fue noticia en todos los medios y el proyecto SETI vio la luz en noviembre de 1960, cuando la NAS financió una conferencia en la NRAO para discutir la búsqueda sistemática de vida alienígena inteligente. En la conferencia estuvieron los miembros de la Orden del Delfín: Frank Drake, Otto Struve, Morrison, y un joven astrónomo llamado Carl Sagan, quien más tarde sería la imagen pública del proyecto SETI. Drake introdujo en esta conferencia su famosa Ecuación de Drake para estimar la probabilidad de existencia de vida inteligencia en nuestra galaxia.

Jill Tarter, actual director de los institutos del Centro de Investigación SETI (Center for SETI Research), cree que la ausencia de una señal positiva no constituye ninguna paradoja. Las investigaciones más rigurosas del proyecto SETI tienen menos de diez años y no podemos esperar que en tan poco tiempo se obtenga un resultado positivo. Tarter compara la búsqueda realizada hasta el momento con alguien que tomara un vaso de agua del océano Atlántico, lo observara a vista y lo volcara de nuevo al océano. Con toda seguridad afirmaría con rotundidad que en el océano no hay peces.

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6 pensamientos en “El proyecto SETI cumple 50 años desde que se publicó en Nature

    • Eulez, he cambiado el enlace (era recursivo) por el de Menéame a dicha noticia.

      Te refieres al pulso observado en diciembre de 2008 por Ragbir Bhathal, astrofísico de la Universidad de Western Sydney, Australia, y colaborador del proyecto SETI desde hace más de 20 años. Ragbir abrió una botella de champán y lo celebró. La prensa mundial deseosa de publicar noticias sensacionalistas se encargó de darle fama mundial durante los primeros meses de 2009.

      Eulez, un pulso no significa nada. Desde entonces, Ragbir está investigando cuál pudo ser la causa del pulso que observó (problema de la instrumentación, fenómeno astrofísico, o un mero ruido en los datos). Ragbir afirma que todas las noches apunta sus instrumentos hacia las coordenadas del cielo donde observó el pulso. Todos las noches. No lo ha vuelto a observar. Si no lo vuelve a observar es como si no hubiera observado nada.

      Un pulso observado por el proyecto SETI es sólo una noticia que llega a portada en Menéame (hoy con 2466 meneos es de las meneadas de toda la historia).

      Un pulso observado por el proyecto SETI es sólo un motivo como cualquier otro para abrir una botella de champán, disfrutar de ella en Navidad, adquirir cierta fama y protagonizar una historia para contar a los nietos.

      La ciencia requiere una sucesión de pulsos.

      Más información (en inglés) en, por ejemplo, Greg Callaghan, “Watch this space,” The Australian, May 09, 2009.

  1. en realidad la antena ceo que arecibo si no me equivoco , recibio una señal breve, se desenfoco al antena y se comprobo de que no era algúna interferencia propia de la tierra. no recuerdo si esta señal la llamaron WOW.El tema no es que los radiotelescopios sean muy rudimentarios, el tema es al gran distancia, que viaja la onda.
    Arecibo mando unaseñal en sistema binario

  2. Lo del WOW fue una famosa historia de 1977.

    emulenews, te equivocas un poco a la hora de evaluar la noticia. Primero dices que “la prensa mundial” se hizo eco del “descubrimiento”. Solo lo publicó un periódico local, a pesar de la supuesta importancia del hallazgo. Sobre lo del “pulso”, la investigadora en cuestión aseguraba que la medida fue repita sucesivas veces y que no lo anunció hasta estar segura. Es más, se supone, y por eso preguntaba, que iba a publicar un paper sobre el asunto.

    Pero nunca más se supo, por eso preguntaba.

  3. hola a todos. encuentro varios problemas en el proyecto SETI relacionados con la tecnologia necesaria para poder considerarse una civilizacion avanzada y mirandonos a nosotros mismos. 1. teconoligia de sigilo, es obbio que si nuestros armamentos tienen una clara tendencia a ser invisibles a la deteccion de todo tipo, una civilizacion avanzada podria tener naves y otras tecnologias muy avanzadas en este sentido de modo que no las podriamos detectar.
    2. La seguridad de la informacion. Dicho lo anterior y observando que cada dia nosotros nos preocupamos mas por mantener nuestra informacion erosnal segura, encryptar mejor nuestros mensajes etc, es muy peobable que la scomunicaciones de una civilizacion avanzada no se relaice mediante ondas de radio si no por algo parecido al entrelazamiento cuantico, si a esto sumamos el problema espacio temporal que llega con las hondas de radio, estas no son factibles para colonizar galaxias y mantenerse comunicados con los centros de mandos, una civilizacion avanzada no las usaria como medio de comunicacion por obbias razones de seguridad y velocidad.
    3. Si una civilizacion verdaderamente avanzada podria ser detectada por nosotros, seria poco probable que no nos ayan detectado ya ellso antes y que pudiendo controlar campos grabitatorios y talvez otras fuerzas qu edesconocemos a antojo, podrian perfectamente ocultarse tanto en las estrellas lejanas como en nuestra propia orbita sin ser detectados y ser como un discovery chanel que mira a las criaturas salvajes que pueblan un pequenio planeta llamado tierra.

    A todo esto sumo que si existen diversas civilizaciones avanzadas en el universo estas con capacidad de hacer la guerra, tendrian muchas razones para no ser detectados… y si son pacificos tendrian mas razones apra qu elso humanos no los detecten ya que nosotros no lo somos.

    De modo que tenemos que esperar a encontrar una civilizacion mas retrasada que la nuestra o captar un error o un accidente en una mas avanzada.

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