¿Vas a ver esta noche las Perseidas? Disfrútalas con los más pequeños de tu familia

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La primera vez que se ve una lluvia de meteoritos se percibe cierta decepción. No es tan espectacular como uno esperaba. Por eso es muy importante que cuando lleves a niños pequeños (yo llevaré esta noche a mi hijo, a ver cuánto tiempo aguanta sin dormirse) les inculques la “chorrada” (para los adultos) de pedir un deseo cada vez que se vea un meteoro. El primero lo verás tú y quizás el segundo y el tercero, pero acabará siendo una bonita labor observacional para tu hijo que él mismo, muto proprio, descubra sus “dadores” de deseos (por cierto, “tu hijo/a que él/ella mismo/a” me parece una escritura excesivamente incómoda). Para hacer tiempo, cuéntale el cuento de Blancanieves y los siete enanitos, y/o la historia mitológica de Casiopea y su hija Andrómeda (ambos cuentos ilustran el pecado del orgullo). Hay muchas fuentes en Internet (aquí o aquí).

Las Perseidas tienen una ventaja, Casiopea es una constelación muy fácil de localizar (una W al lado opuesto de la Osa Mayor respecto a la estrella Polar). Microsiervos te enseña la figura que debería acompañar a esta entrada, junto con un enlace a la “Guía de Observación de las Perseidas 2009,” de la Sociedad de Observadores de Meteoros y Cometas de España (SOMYCE). La Guía es poco útil (en mi modesta opinión), salvo que seas aficionado a la Astronomía y quieras tomar nota de los meteoros que observes.

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Las cinco “leyes” de la informática: Moore, Rock, Wirth, Metcalfe y Machrone

La ley de Moore no está demostrada. Más aún, es indemostrable que “el número de transistores integrados en un chip se duplica cada 24 meses,” (en los 1970 cada 18 meses). Evidencia empírica, que algún dejará de ser válida. Una “ley” que no es una ley. Una ley indemostrable. La ley de Rock afirma que cada 4 años el coste de una fábrica de chips se duplica (luego algún día dejará de ser económicamente rentable). La ley de Wirth afirma que el software se ralentiza más deprisa de lo que acelera el hardware (por eso, para hacer lo mismo, cada día se necesita un ordenador más potente); algunos la llaman ley de Page. La ley de Machrone afirma que el próximo ordenador personal que querrás comprarte siempre tiene el mismo precio, unos 1000 euros (ahora parece que habrá que bajarlo a 500 euros). La ley de Metcalfe afirma que el valor económico de una red crece con el cuadrado del número de usuarios (a más usuarios, más beneficios). Leyes que no son leyes, sólo evidencia empírica; leyes que algún día dejarán de ser válidas. Nos cuenta las 5 leyes de la informática Philip E. Ross, “5 Commandments. The rules engineers live by weren’t always set in stone,” IEEE Spectrum, December 2003. En inglés a este tipo de leyes les llaman “rule-of-thumb” algo que podríamos traducir al español como “la cuenta de la vieja.” Reglas (elevadas a “leyes”) que nos permiten estimar cosas.

¿Matará la ley de Rock a la ley de Moore? Sí, según Jack Schofield, que afirma en “When the chips are down,” The Guardian, 29 July 2009, que la economía y no la física (ingeniería) parará la ley de Moore, aludiendo a la ley de Rock. Un ejemplo, Intel se está gastando (ha presupuestado) 7000 millones de dólares para la mejora (upgrade) de sus 7 plantas de fabricación de chips en EEUU. Global Foundries (chips AMD) ha empezado a construir una planta en Saratoga en el Estado de New York, por 4200 millones de dólares que empezará a funcionar en 2012.

Intel ha pasado de fabricar chips con transistores cuyo canal tenía 3000 nm. (3 micrómetros) a finales de los 1970, hasta los actuales 45 nm., con un objetivo a corto plazo en los 22 nm. Algunos proclaman que el límite teórico son los 18 nm., que se alcanzarán en 2014. Leo Jelinek, analista jefe la fábrica de semiconductores iSuppli afirma que la barrera de 18 nm. no es física en 2014 no es física sino económica: será demasiado caro fabricar chips más integrados.

Si el canal de los transistores no puede ser más pequeña, la única manera de fabricar chips con más transistores es hacer las obleas (y los chips) más grandes. La tecnología actual utiliza obleas de 30 cm. y se espera que para 2017 ya haya obleas de 45 cm. Otra posibilidad es hacer chips en 3D (tres dimensiones).

Obviamente, el futuro es impredecible. Yo recuerdo que tuve que aprender (cuando estudiaba en 1990) que el límite teórico (según la física) eran los 200 nm. (0,2 micrómetros).

El efecto Hamlet cuántico: decaer o no decaer

Dibujo20090812_hamlet_to_be_or_not_to_beTodo el mundo sabe que los físicos cuánticos son unos cachondos, sobre todo a la hora de elegir nombres (clonación, teletransporte, …). El efecto Hamlet cuántico (ser o no ser) podría corresponder a casi cualquier cosa en mecánica cuántica, pero el nombre estaba aún sin usar y lo ha usado el físico serbio Vladan Panković para el fenómeno de “decaer o no decaer,” parafraseando el efecto cuántico de Zenón. La verdad es que es una chorrada como cualquier otra, pero buscando tener una noticia en los medios, la selección del nombre para un fenómeno y del título para un artículo técnico son claves. Un buen titular es clave en cualquier noticia. Poca más información se puede ofrecer tan algo tan vacío de contenido, quizás queráis leer la noticia “Introducing The Quantum Hamlet Effect. To decay or not to decay: that is the question,” ArXiv Blog, August 12, 2009, o el artículo original “Quantum Hamlet Effect,” ArXiv, Submitted on 10 Aug 2009. Ambos vacíos de todo contenido (¡eh! es mi opinión).

Formación de galaxias en los posos de una taza de café

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Toma una vasija cilíndrica de unos 30 cm de diámetro (por ejemplo, un plato con fondo). Rellénala con agua (unos centímetros de altura) y añade café granulado (no soluble). Remuévelo en círculos con fuerza (un “removedor” automático es una buena ayuda). Deja reposar. El resultado será una configuración del poso de los granos de café en forma de espiral similar a una galaxia. El experimento requiere poco tiempo y es muy fácil de realizar. El resultado, sorprendente para muchos (especialmente alumnos de la licenciatura de física o de ingeniería industrial en curso de física de fluidos). La visualización es más efectiva si el fondo del recipiente es transparente. Los alumnos podrán ofrecer sus explicaciones sobre el fenómeno y el profesor podrá culturizarles sobre la generación de espirales gracias a la vorticidad del fluido. La explicación además tendrá que ser edulcorada con algunos detalles de la física de la formación galáctica, la teoría del astrónomo sueco Lindblad (1938) que propuso que los brazos espirales galácticos eran el resultado de ondas de densidad (de compresión) que rodean al centro galáctico (que actúa como un atractor): la teoría gravitohidrodinámica de formación de estructuras espirales. Más detalles del experimento y comentarios adicionales, en inglés, en el artículo de Dragia Trifonov Ivanov, y Vasil Ivanov Katsarov, “How to find galaxies in your coffee cup,” Phys. Educ. 44: 340-341, July 2009.