Los matemáticos de países africanos «pobres» también tienen derecho a acceder al conocimiento

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"e-Math for Africa" http://math.golonka.se

El matemático necesita lápiz y papel. Un buen cerebro y lápiz y papel. Nada más. La matemática es la ciencia del pobre. ¿Por qué hay pocos africanos que sean matemáticos? El matemático también necesita conocimiento, acceso al conocimiento. ¿Pueden los pobres acceder al conocimiento? ¿Puede un matemático africano acceder a suficiente conocimiento matemático gratuito en Internet como para poder aprender lo necesario para realizar un buen trabajo? Algunos creen que no. Anders Wändahl cree que sí. Eso sí hay una gran diferencia con el primer mundo. Aquí nos sirven la información en «bandeja de plata.» Los africanos tienen que saber buscarse la vida. Nos lo cuenta en «Not served on a silver platter! Access to online mathematics information in Africa,» Arxiv, Submitted on 18 May 2009 . “e-Math for Africa

Para desarrollar una investigación de calidad se requiere acceso al conocimiento. El «estado del arte» en un tema de investigación no está en los libros de texto ni en las monografías, sino en las revistas internacionales. Avanzar en el «estado del arte» requiere conocerlo. En el primer mundo tenemos acceso a mucho conocimiento («pagado» y «bien pagado»). MathSciNet de la American Mathematical Society y Zentralblatt MATH de la European Mathematical Society son de pago. Los africanos «pobres» se tienen que conformar con una versión reducida del segundo STMA-Z Statistical Theory. Algo es más de que nada.

Los africanos también pueden acceder a los siguientes recursos completamente gratis para todos: DOAJ Open Access journals, EMIS Open Access journals, DigiZeitschriften Digitized archive, NUMDAM Digitized archive, Project Euclid Digitized archive, Polish Virtual Library of Science Digitized archive, SwissDML Digitized archive, ArXiv.org Preprint archive, y mini-DML. También hay ciertos recursos que solo son gratis para los «pobres» (desde IP de países cuya renta per cápita sea inferior a cierta cantidad, como 1250$): HINARI, AGORA, y OARE.Ciertas grandes empresas editoriales tienen programas de acceso gratuito para instituciones de países «pobres» (el acceso tiene que ser solicitado por las autoridades de la propia institución): JSTOR (solicitud solo para países africanos), INASP PERii, eIFL.net, eJDS, y Bordeauxthèque.

En resumen, información hay mucha. La labor de recopilación de esta información desarrollada por el sueco Wändahl merece que le hayamos dedicado una entrada como esta. ¡Ánimo, adelante!

Jugando a Magnetix® con moléculas de ADN y el arte del tallado nanotecnológico

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A veces los científicos se comportan como niños. Ven como sus hijos juegan con Magnetix (y sus variantes), un juego para hacer figuras 3D con imanes colocados en los extremos de pequeñas barritas, y no se les ocurre otra cosa que hacer lo mismo con moléculas de ADN. Imposible. Ni mucho menos. Mero producto de las técnicas de autoensamblado molecular, que permiten fabricar con precisión estructuras tridimensionales complejas a escala subnanométrica. En esta técnica la molécula estrella es la de ADN. Los autores afirman que pronto podrán fabricar por autoensamblado cualquier figura 3D que les plazca. Lo que da pie a Thomas H. LaBean a proponer que pronto habrá artistas plásticos cuya herramienta de trabajo sean moléculas de ADN. Arte nanotecnológico. Imposible. Quien sabe. Nos lo propone en «Nanotechnology: Another dimension for DNA art,» Nature 459: 331-332, 21 May 2009 . El artículo técnico es de Shawn M. Douglas, Hendrik Dietz, Tim Liedl, Björn Högberg, Franziska Graf, William M. Shih, «Self-assembly of DNA into nanoscale three-dimensional shapes,» Nature 459: 414-418, 21 May 2009 .

¿Quién será el primer artista plástico que en lugar de tallar madera se dedice a tallar bloques de moléculas de ADN? Obras que sólo podrán ser contempladas bajo microscopio electrónico.

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El genio más extraño entre todos: Dirac, según Bohr

Dibujo20090521_Cover_Book_The_Strangest_Man_Paul_Dirac_BiographyAsí describía el físico danés Niels Bohr al físico británico Paul A. M. Dirac («the strangest man») y así se titula su biografía escrita por Graham Farmelo, «The Strangest Man: The Hidden Life of Paul Dirac, Quantum Genius,» Faber and Faber, January 22, 2009 . Callado, monosilábico, en sólo 6 años se convirtió en una leyenda de la talla de Albert Einstein. Ahora que la antimateria «está de moda» con la película «Ángeles y Demonios» no es mal momento para recordar a Dirac. Frank Close, revisa este libro en «Paul Dirac: a physicist of few words,» Nature 459: 326-327, 21 May 2009 .

Para los pocos que no lo sepan, Dirac descubrió (teóricamente) la antimateria en 1928 al obtener una ecuación invariante relativista para la dinámica del electrón. Hasta el descubrimiento experimental 4 años más tarde del antielectrón (positón) por Carl Anderson en los rayos cósmicos la idea de la antimateria era extremadamente esotérica, incluso para el propio Dirac. 

La ecuación predice el espín del electrón, su momento magnético y la estructura fina observada en las líneas espectrales de los átomos. Sólo tiene un defecto. También predice electrones de energía negativa que parecían «electrones» de carga positiva y energía positiva. Algo difícil de «tragar» para cualquier físico en aquella época, cuando sólo se conocían el electrón y el protón como partículas elementales. ¿Serían los electrones «positivos» iguales a los protones? J. Robert Oppenheimer mostró que en dicho caso la materia sería inestable y no existiríamos. Dirac buscó una solución que hoy casi nos da risa. Un «mar» de infnitos electrones de energía negativa completamente lleno en el que la teoría modelaba la presencia de «huecos» (que aparecerían como partículas de carga positiva y energía positiva). [Nota: repito «positiva» dos veces como licencia poética].

En 1931, Dirac introdujo el término «antielectrón» (precursor del término antimateria) y afirmó que estas partículas no podían existir (serían inestables y se destruirán al mero contacto con un electrón). Robert Millikan impartió una conferencia en la Universidad de Cambridge, Gran Bretaña, donde Dirac trabajaba, mostrando imágenes de rayos cósmicos obtenidas por Anderson que se comportaban como electrones de carga positiva (se doblaban en el sentido contrario al esperado para un electrón en un campo magnético). Nadie pensó que tendrían nada que ver con la teoría de Dirac (sus extraños «huecos» en el «mar» de electrones de energía negativa).

El 2 de agosto de 1932, Anderson quedó finalmente convencido de que los rayos cósmicos tipo «electrón» que se doblaban en el sentido contrario al esperado eran los antielectrones de Dirac. «Descubrió el positón.» El artículo se publicó en septiembre en la revista Science. Sin haber leído el artículo en Science, el británico Patrick Blackett obtuvo también imágenes de positones un mes más tarde y contó su descubrimiento en una conferencia ante Dirac. En la audiencia estaba el soviético Kapitsa que exclamó «Dirac, ¡son tus electrones positivos!» Dirac contestó simplemente «los electrones positivos son un producto de la teoría desde hace mucho tiempo.»

Cuando Dirac era preguntado por el porqué no predijo el positón siempre contestaba: «por pura cobardía.»

Dirac recibió el Premio Nobel de Física en 1933 (junto a Schrödinger descubridor de la ecuación no relativista del electrón que lleva su nombre). Anderson lo recibió en 1936 junto a Hess (descubridor de los rayos cósmicos). Cambridge en los 1920 era el paraíso de los investigadores excéntricos y Dirac su icono.