La universidad está excelentizada, o pedagogos y docencia universitaria

“La universidad está excelentizada. ¿Quién la desexcelentizará? El desexcelentizador que lo desexcelentice, buen desexcelentizador será.” Repítase varias veces en voz alta hasta dominar su lectura a viva voz.

Los profesores no lo hacemos bien. Muy pocos son excelentes docentes. La mayoría son “normalitos.” Se sabe que existen malos docentes. La excelencia universitaria “requiere” que los docentes seamos excelentes. Debemos aprender a enseñar. Los pedagogos son nuestra salvación. Vive la pédagogie! ¿Son buenos pedagogos los pedagogos? ¿Deberían serlo?

Las encuestas de Evaluación del Profesorado indican que las Facultades de Ciencias de la Educación, que “deberían” ocupar el primer puesto en calidad docente, no lo ocupan. Por ejemplo, en la Universidad de Málaga, curso 2005-2006, el primer puesto es para la Fac. Filosofía y Letras con 3,93 (sobre 5,00), mientras que la Fac. Ciencias de la Educación con sólo un 3,81 ocupa el quinto lugar (por ejemplo, el 8º lugar es para la E.T.S. Ingeniería Informática con un 3,71). El mejor Departamento de Fac. Ciencias de la Educación es Teoría e Historia de la Educación, con un 4,08 (también sobre 5,00), ocupando el 9º lugar dentro la UMA y ninguna de las titulaciones de esta facultad se encuentra entre las 10 mejor valoradas. En el curso 2006/2007, la Fac. Ciencias de la Educación bajó el 6º lugar con un 3,80 (la Fac. Derecho es la primera) y ninguno de sus Dptos. ni titulación entró entre los 10 primeros. ¡Grandes pedagogos son los pedagogos! ¿Deberían serlo? Bueno, deben “saber enseñar a enseñar” lo que no implica que deban “saber enseñar,” ¿o sí?

El número del 2 de enero de 2009 de la prestigiosa revista Science dedica un monográfico a la educación y sus avances. Son artículos muy interesantes, aunque destaco uno: Greg Miller, “Computers as Writing Instructors,” Science 323: 59 – 60, 2 January 2009 , que trata de contestar la pregunta ¿pueden los ordenadores enseñar a redactar mejor a los niños? Se han desarrollado aplicaciones software que valoran la calidad de la redacción de un texto, que destacan errores y recomiendan mejoras. Por ejemplo, Pearson Education ha desarrollado el software WriteToLearn, aunque muchos otros, como Vantage Learning y Educational Testing Service. Millones de estudiantes en EE.UU. están utilizando estas aplicaciones que valoran (puntúan) sus redacciones según varios criterios, lo que facilita la posterior corrección por parte del profesor.

¿Cómo evalúan estos programas la calidad de la redacción del texto? Comparándolo con las evaluaciones hechas por humanos de otros textos similares en base a ciertos parámetros estadísticos. Los programas utilizan técnicas de aprendizaje automático así como técnicas de análisis automático de textos. ¿Evalúan bien estos programas? No hay estudios rigurosos, pero la opinión de la mayoría de los expertos es que evalúan bien la mayoría de los textos (Mark Shermis, pedagogo de la Universidad de Florida, en Gainesville, afirma que el 95% de los textos), aunque lo hacen muy mal en poesía y prosa poética. En sus palabras, “no son programas para identificar a un futuro gran novelista.”

Un uso muy interesante de este tipo de aplicaciones software es la ayuda al estudio del inglés para quienes no lo tienen como lengua materna (como la mayoría de los hispanohablantes). Estos estudiantes pueden autoevaluarse y detectar sus deficiencias.

Otro artículo interesante es Yudhijit Bhattacharjee, “A Personal Tutor for Algebra,” Science 323: 64 – 65, 2 January 2009 , donde nos hablan de Cognitive Tutor un software desarrollado por John Anderson, profesor de la Carnegie Mellon University, en Pittsburgh, Pennsylvania, distribuido por la spinoff Carnegie Learning, para la ayuda al aprendizaje del álgebra en educación secundaria. Un ejemplo, sea la ecuación “3(x – 2) = 21.” Si el alumno trata de simplificar el miembro izquierdo escribiendo “3x – 2,” el tutor le dará una pista, indicándole que no ha multiplicado correctamente. Más aún, el sistema registrará internamente que el alumno no ha comprendido bien la propiedad distributiva. Si el alumno repite su error, el sistema podría ayudarle indicando que debe “multiplicar 3 por 2.” El sistema también podría recomendarle que dividiera ambos lados de la ecuación por 3. Si el alumno solicita más ayuda, el sistema le puede ofrecer múltiples problemas similares para que practique con las mismas técnicas hasta dominarlas. El software está siendo utilizado por cientos de miles de alumnos de educación secundaria en EE.UU.

Los estudios científicos sobre la utilidad del software son contradictorios. Algunos indican que los alumnos que utilizan el programa logran mejores puntuaciones. Otros, por el contrario, no observan ventajas significativas. Los autores de uno de estos estudios afirman que estos resultados contradictorias claramente muestran las grandes dificultades prácticas a la hora de evaluar la efectividad de las tecnologías educativas: los resultados dependen mucho de cómo se desarrolle el estudio. Además, la importancia de la labor del profesor cuando se utilizan este tipo de tecnologías no puede ser despreciada. Sin un buen profesor que acompañe al software su utilidad práctica es muy limitada (para la mayoría de los estudiantes). La mayoría de las experiencias indican que los primeros años en los que un profesor utiliza este tipo de software conducen a mejores resultados que cuando su uso se convierte en rutina. Probablemente, es el propio incentivo del profesor el motor de los buenos resultados. Discernir la diferencia entre el efecto del profesor y el del software es extremadamente difícil.

Mucho software, mucha tecnología, mucha metodología, mucha pedagogía, … pero el profesor siempre es el eslabón más importante de la cadena educativa.

3 pensamientos en “La universidad está excelentizada, o pedagogos y docencia universitaria

  1. Los pedagogos son el cáncer de la educación…o al menos un tumor

  2. ¡Has vuelto, emulenews! Estas enviciado :-)

    Parece que los de Science se han enterado ahora del rollo del “Automatic Essay Grading”. La verdad es que es efectivo. Pero que los lectores no se equivoquen: estos programas efectivos no “entienden” nada, simplemente evalúan ciertos parámetros que están correlacionados positivamente con la calidad del “essay” (_en la población de los “essays” reales_). Esto quiere decir que es muy fácil “engañar” a estos programas con redacciones agramaticales, o llenas de disparates… pero no con redacciones reales de alumnos. A mí particularmente me gusta mucho la técnica del “Latent Semantic Analysis” (LSA) y a tí también te gustará: es álgebra lineal, (SVD, singular value decomposition, o sea, diiagonalización de matrices rectangulares.)

  3. Gracias, JL, por tu instructivo comentario. Una pena que “PROF SVD” (Gene H. Golub) falleciera en 2007, es el “padre” de que la SVD se use para “casi todo.” Sus algoritmos para calcular la SVD están entre los más usados de la historia de la informática.

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