La Universidad española, la peor si medimos su calidad en “bruselense”

El “bruselense” es el “idioma oficial” que se habla en los documentos oficiales en la Comunidad Económica Europea. Con los años, todos acabaremos por entenderlo. La realidad europea (vivida “transnacionalmente”) y medida en “bruselense” es muy diferente a la realidad europea vista “internacionalmente.”

Desde Bruselas se están inventando constantemente nuevas varas de medir en aras al chovinismo europeo (chovinismo francés y chovinismo alemán). Ahora afirman sin que se le caigan los machos que “La Universidad española (es) la peor de 17 países avanzados,” como nos contaba hace unos días Ricardo Martínez de Rituerto, desde Bruselas, en El País, 18 nov. 2008 .

El estudio ha sido preparado en “bruselense” por tres expertos del Lisbon Council: Peer Ederer, Philipp Schuller y Stephan Willms, “University Systems Ranking: Citizens and Society in the Age of the Knowledge,” 2008 . “El estudio emplea una metodología innovadora,” muy discutible, pero que muy discutible. Para los que queráis leer menos os recomiendo la nota de prensa “European University Systems Lag in New Global Ranking. In a landmark study, the Lisbon Council finds Denmark and United Kingdom have best education systems in Europe; Germany, Austria and Spain need urgent improvements.” Como el subtítulo indica, no tiene desperdicio.

Lo primero el resultado: #1 Australia, #2 Gran Bretaña, #3 Dinamarca, #4 Finlandia, y #5 EE.UU. Por la cola, #14 Suiza, #15 Alemania, #16 Austria, y #17 España. Destaca que Polonia sea el #11 y Hungría el #12, siendo Francia el #10. El listado habla claramente del sesgo incurrido en el estudio. Un sistema universitario como el australiano, que ha logrado sólo 9 Premios Nobel en toda su historia, mejor que el británico que ha logrado 114, o el danés con 14 y el finlandés con 5, mejor que el norteamericano que ha logrado 309. Por cierto, España sólo tiene 7 Premios Nobel, 5 de ellos en Literatura y 2 en Fisiología o Medicina.

Los criterios “bruselenses” utilizados como inclusividad (“el número de titulados que un país produce con respecto a la población en edad de estudiar”), efectividad (“la capacidad de producir titulados con capacidades adaptadas a las necesidades del mercado de trabajo del país”) o respuesta (“la capacidad del sistema de reformarse y cambiar para adaptarse”), en mi opinión, son “imposibles” de medir. Son criterios muy poco objetivos a la hora de medir la excelencia.

La nota de prensa no tiene desperdicio. ¿Por qué Austria y Alemania están en la cola? Por que son muy selectivos (digo “restrictivos”) en sus sistemas educativos. “Pocos” alemanes estudian en la Universidad, que recibe a muchos extranjeros, aunque estos suelen retornar a sus países de origen. Todo ello es lo más “malo” del Sistema Universitario Alemán. Ya nos gustaría tener la capacidad en I+D y en innovación de los alemanes. ¿Por qué España está en la cola? Estamos mal en casi todas las categorías y se atreven a “recomendar” que la la universidad española debe modernizarse, estamos muy retrasados en el Proceso de Bolonia, hay una gran diferencia entre lo que se enseña y lo que las empresas demandan, y nuestros titulados, en general, están mal pagados. España tiene que “trabajar para restaurar el equilibrio entre las materias enseñadas en la universidad y el mercado laboral”. “Si quiere mejorar, España debe hacer más para modernizar su sistema educativo y acercarlo a los estándares europeos (a lo que ayudaría avanzar en los criterios de Bolonia)”, se lee en la nota de prensa.

El sistema universitario español es poco atractivo para los extranjeros (tenemos sólo un 2% de universitarios extranjeros). Ello no quita que seamos el país favorito de los veinteañeros de la Unión Europea que eligen un país para pasar con el programa Erasmus. Los mejores años de su vida, en España, toda una potencia en el universo de las becas Erasmus. Hay trece universidades españolas entre las 20 primeras de la UE que más estudiantes atrajeron en el curso 2004-2005. La de Granada, la Complutense y la de Valencia ocupaban el podio en esa clasificación. Si no es “por el excelente trabajo de nuestras universidades,” ¿por qué será?

Que la Universidad Española está mal nos lo llevan diciendo mucho tiempo. Por ejemplo, según el “Ránking Mundial de Universidades en la Web elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el mayor centro nacional de investigación de España, afirma que no hay ninguna universidad española entre las 50 primeras de la relación correspondiente a Europa elaborada por el CSIC y sólo siete (Complutense, Sevilla, Barcelona, Autónoma de Barcelona, Politécnica de Cataluña, Granada y Politécnica de Valencia) se hallan entre las 100 primeras. Su paupérrimo orden continental (52, 57, 62, 75, 80, 90 y 95) cae a un estremecedor 173, 185, 196, 224, 236, 255 y 269, respectivamente, si se tiene en cuenta el orden mundial.

¿Por qué a los españoles nos gusta pensar que “estamos en el culo del mundo”? Al final acabaremos por creérnoslo.