El sheriff de la ciencia (ISI WOS) persigue a los editores malvados y amenaza con retirar del JCR sus revistas

Hace poco tratamos el problema de la revistas que incrementan de forma ficticia su índice de impacto gracias a las autocitas y poníamos el ejemplo de “Folia Phoniatrica et Logopaedica”. Son prácticas que no son recomendables y algunos criticaron mi última frase “Hecha la ley, hecha la trampa. España está llena de pícaros, … ¿alguien se atrave a imitar la idea con alguna revista española en el JCR?”

¿Qué tiene que decir la empresa Thomson Reuters propietaria del Institute of Scientific Information (ISI) responsable del Web of Science (WOS) y de la asignación de índice de impacto a las revistas del Journal of Citation Reports (JCR) al respecto de estas maniobras de los editores? James Testa, en nombre de la empresa, describe su postura en “Playing the system puts self-citation’s impact under review,” Nature 455: 729, 9 October 2008 .

“La práctica de las autocitas para incrementar el índice de impacto no es nueva. Thomson Reuters tiene constancia de que muchas revistas están haciendo uso de ella. La contribución de las autocitas al índice de impacto se tiene en cuenta en el Journal Citation Reports desde su creación en 1975. Desde hace unos años, estos datos son presentados a nuestros subscriptores para que puedan apreciar su efecto en el índice de impacto.”

De hecho, es verdad, si vemos más allá del índice de impacto y contemplemos la gráfica de citas de cada revista. Por ejemplo, para “Folia Phoniatrica et Logopaedica” en el JCR 2007, la figura de al lado muestra en color AMARILLO las autocitas en función del año. Como se puede observar, la gran barra amarilla de los años 2007 (sólo autocitas), 2006 (muchísimas más autocitas que citas) y 2005 (lo mismo) nos indica que la revista está sufriendo un proceso de “ajuste” de su índice de impacto por parte del editor. La barra amarilla es muy sospechosa. Os recomiendo que miréis dicha gráfica (si tenéis acceso a una subscripción universitaria al JCR) para vuestras revistas favoritas, para comprobar si “canta” mucho la labor del editor (obviamente, algunas autocitas tiene que haber en todas las revistas).

Continuemos con las palabras oficiales de la empresa. “Thomson Reuters revisa las autocitas de las revistas con objeto de determinar si su índice de impacto ha sido artificialmente “engordado” gracias a las mismas. Lo que implica que “mienten” sobre su contribución a la literatura científica. El concepto de índice de impacto como medida [bibliométrica] objetiva e íntegra es cuestionable si el nivel de autocitas es muy alto.”

¿Qué acciones toma la empresa contra los “malvados” editores “ingenieros del índice de impacto”? Yo no lo sabía, pero Testa nos recuerda que “NUEVE revistas que estaban en el JCR 2006 han desaparecido del JCR 2007 porque presentan índices de autocitas excesivamente altos.” Estas revistas son las siguientes: Acta Petrologica Sinica, Boletín de la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio, Dental Materials Journal, Industrial Management & Data Systems, International Applied Mechanics, New Carbon Materials, Pedosphere, Physikalische Medizin Rehabilitationsmedizin Kurortmedizin, y Building Research and Information. Es una pena que una de ellas sea una revista española.

El sheriff Testa no es tan malo como los editores malvados y premiará a los editores que demuestren que se han rehabilitado con su reinserción en el JCR. En sus palabras: “Las autocitas de las revistas retiradas del JCR se revisan todos los años. Una vez que haya evidencia de que el problema de las autocitas exageradas haya sido resuelto, con lo que podremos volver a calcular un índice de impacto fiable para dichas revistas, volverán a ser incluidas en el JCR que corresponda. Dichas revistas seguirán siendo indizadas en otros productos de Thomson Reuters” (como el Web of Science).

Pero te preguntarás ¿y qué pasa con la malvada “Folia Phoniatrica et Logopaedica”? El sheriff Testa nos indica que su caso está siendo estudiado (juzgado) y que se tomará una decisión al respecto de su aparición en el JCR 2008 (que estará disponible en el verano de 2009).” Uy, uy, uy, que me huelo que va a ser “cabeza de turco”. Lo siento por el editor.

¿Dónde está el corte? ¿Qué nivel de autocitas “permite” Thomson Reuters en una revista? Según su JCR Notices, “las revistas suprimidas tienen índices excepcionalmente altos de autocitas, del orden del 90% del total. Este nivel de autocitas tiene un importante efecto sobre el ranking de las revistas en su categoría y no refleja de forma exacta la participación real de la revista en la literatura científica en su campo.”

Mirad de nuevo la figura. No sé si coincidiréis conmigo, pero, uy, uy, uy, me huelo que “Folia Phoniatrica et Logopaedica”, que fue una de las revistas de más prestigio en su campo, va a desaparecer del JCR 2008. Tiempo al tiempo. Ya os contaré.

¡Cómo les encanta a los sheriff enseñar la placa! Será que han visto muchas “pelis del oeste”.

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Inestabilidad por latigazos en chorros líquidos cargados estudiada en Andalucía (Univ. Málaga y Sevilla)

(versión del vídeo en mejor calidad 39 Mb y aún mejor calidad 96 Mb)

Uno de los grandes logros del año pasado (2007) de la Física de Fluidos española ha sido la publicación de no uno sino dos artículos en la prestigiosa revista “Annual Review of Fluid Mechanics” . Uno de ellos por investigadores andaluces, Antonio Barrero (Univ. Sevilla) e Ignacio G. Loscertales (Univ. Málaga), quizás entre los mayores expertos mundiales en chorros líquidos cargados (electrospinning) y sus aplicaciones en nanotecnología (por ejemplo, para encapsular medicamentos utilizando nanofluidos). El artículo es Antonio Barrero e ­Ignacio G. Loscertales, “Micro- and Nanoparticles via Capillary Flows,” Annual Review of Fluid Mechanics, 39: 89-106, 2007 . Para los que no lo sepan su índice de impacto en el JCR 2007 es de 9.5 siendo la revista número 1 en Física de Fluidos y Plasmas, la que le sigue tiene un índice de impacto de 3.3 (gran diferencia). De hecho estos andaluces han llegado a publicar en la mismísima Science, I.G. Loscertales, A. Barrero et al. “Micro/nano encapsulation via electrified coaxial liquid jets,” Science, 295: 1695-1698, mar 1 2002 (citado 182 veces en el ISI WOS, su artículo más citado).

El vídeo, aunque la calidad youtube es pobre (si te interesa, los enlaces de mejor calidad son preferibles) ilustra magistralmente la inestabilidad por latigazos que ha sido observada con extrema claridad por primera vez en experimentos recientes realizados por Alvaro G. Marin, Guillaume Riboux, Ignacio G. Loscertales, Antonio Barrero, publicados como vídeo en “Whipping Instabilities in Electrified Liquid Jets,” oct 1 2008 .

Los chorros líquidos pueden desarrollar diferentes tipos de inestabilidades, como las de Rayleigh-Plateau que rompen el chorro líquido en gotas. Cuando las propiedades del líquido cambian, por ejemplo cuando se electrifica (se carga eléctricamente su superficie) puden aparecer nuevos tipos de inestabilidades. La más común se denomina inestabilidad por latigazos (whipping instability) que se caracteriza por rápidos y violentos latigazos del chorro similares a los del látigo de Antonio Banderas como el zorro o los de Harrison Ford como Indiana Jones.

El vídeo muestra la dinámica de un chorro de glicerina líquida cargada en un baño líquido con hexano (un dieléctrico), lo que permite mejorar la visualización de la inestabilidad. Los autores del vídeo consideran que es probable que esta sea la primera vez que este fenómeno se visualiza con suficiente claridad como para poder analizar sus características y cómo cambias éstas cuando se modula el caudal del chorro. Entre las características sorprendentes observadas en el vídeo se encuentra la estabilización espontánea del chorro cargado a una distancia crítica del electrodo de tierra.

Traducción libre del vídeo: Los chorros líquidos cargados pueden desarrollar cierto tipo de inestabilidades llamadas “inestabilidades de latigazo” (“Whipping Instabilities”). Estas inestabilidades se manifiestan como una secuencia de movimientos caóticos similares a un látigo que es lanzado violentamente. Esta inestabilidad es difícil de observar debido a que los “latigazos” son muy violentos y rápidos. Sin embargo, cuando estos experimentos se realizan dentro de un medio líquido, los autores han observado que la inestabilidad se muestra en un régimen muy ordenado y periódico que permite caracterizar sus propiedades, como longitud de onda, frecuencia de vibración, amplitud, etc.

El chorro líquido cargado cae formando una estructura espiral cónica bastante regular cuando el caudal de líquido es bajo. Conforme se aumenta el caudal, la longitud de onda decrece, es decir, el número de vueltas en la espiral aumenta. Cuando el caudal supera cierto umbral, el movimiento se vuelve aperiódico e irregular, caótico determinista. Este comportamiento inestable se puede controlar variando la distancia entre la aguja que inyecta el chorro y el electrodo de tierra. Por debajo de cierta distancia crítica el flujo se estabiliza, de forma reversible, ya que si lo alejamos volverá a ser inestable. Sorprendetemente, el fluido cargado a corta distancia del electrodo se comporta como un fluido no cargado viscoso, incluso si cuando lo alejamos presenta una inestabilidad que lo rompe en gotas.

En resumen, unos resultados experimentales muy interesantes que han sido posibles gracias al “arte” experimental de estos andaluces “artistas” de la física de fluidos.