2008 Ig Nobel, Paz: La dignidad y los sentimientos de nuestras amigas las plantas

“La aventura de las plantas” era una serie documental cuya banda sonora fue compuesta por Joël Fajerman. Era un sonido “new age” mucho antes de que este tipo de música fuera calificada así. Confieso que me gustaba la música electrónica (y me sigue gustando, pero ya sólo los “clásicos”) y me compré la BSO para poder disfrutarla.

La experiencia de muchos horticultores y aficionados a la jardinería indica que el crecimiento y la salud de las plantas se ve influida por la música. Las plantas son seres vivos que responden al ambiente en el que crecen. Un ambiente relajado (con música clásica) les va mejor que un ambiente “ruidoso” (con música rock), como han probado ciertos estudios. ¿Tienen sentimientos las plantas? ¿Debemos respetar a las plantas como seres vivos?

Los suizos están avanzados en muchas cosas, por ejemplo, en promulgar los derechos de las plantas. El Comité Ético Federal Suizo en Biotecnología No-Humana (Swiss Federal Ethics Committee on Non-Human Biotechnology, ECNH) y con él los ciudadanos suizos han adoptado el principio legal de que las plantas tienen dignidad, que ha de ser respetada por todos, como seres vivos que son. El documento resumen “The Dignity of Living Beings With Regard to Plants. Moral Consideration of Plants for Their Own Sake” está muy bien ilustrado y merece la pena leerlo. Aunque sólo sea por curiosidad.

Algunos puntos expuestos en el documentos son los siguientes: 1. Los miembros del Comité consideran que dañar arbitrariamente (sin causa) a las plantas es moralmente no permisible. Por ejemplo, cortar una flor a una planta en la calle sin razón racional. 2. Los dueños de las plantas no son dueños absolutos de ellas (por razones morales, como no lo somos de nuestros hijos). 3. La modificación genética de las plantas debe realizarse bajo límites bioéticos bien consensuados, sólo permisible si es para preservar su biodiversidad. 4. No se pueden patentar plantas, ya que viola su dignidad.

Tenemos que alimentarnos de las plantas, pero también lo hacemos de las vacas o de los cerdos. Debemos respetar la dignidad de estos seres vivos que comparten con nosotros el viaje de la Tierra por los confines del Universo.

Nota: Por cierto, nunca he entendido los Premios Nobel de la Paz y tampoco los Premios Ig Nobel de la Paz. Supongo que serán necesarios, pero el beneficio que de ellos hacen “personajes” como Al Gore no es de mi agrado (aunque lo será de muchos de vosotros, lo siento por disentir). Este es el último Premio Ig Nobel que me queda por comentar. Ya no os daré más la barrila con estos premios, hasta el próximo año.

2008 Ig Nobel, Arqueología: El armadillo “arqueólogo” como pesadilla para el arqueólogo humano

¿Cómo interpreta un arqueólogo la antigüedad de los objetos o restos que encuentra? Como un agente del CSI utiliza todos los datos que tiene disponibles, pero uno de los más importantes es la posición de dichos objetos en la secuencia de estratos (estratigráfica) en el suelo: los restos más recientes están encima de los restos más antiguos. ¿Qué pasa si ciertos restos han sido movidos verticalmente por agentes externos? Por ejemplo, por animales que excaven túneles y cuevas en el suelo. Este tipo de efectos “externos” debidos a animales no han sido estudiados en detalle por los arqueólogos hasta muy recientemente.

En Brasil (y en gran parte de iberoamerica) el animal “enemigo” número uno del arqueólogo es el armadillo. Los armadillos, cual arqueólogos, tienen cierto “gusto” por los restos de culturas del pasado, especialmente tiestos y otros objetos cerámicos. Estos objetos son cambiados de estrato, tanto hacia arriba como hacia abajo por los armadillos, lo que puede confundir el análisis estratográfico del arqueólogo humano.

Los investigadores brasileños Astolfo G. Mello Araujo, y José Carlos Marcelino, “The Role of Armadillos in the Movement of Archaeological Materials: An Experimental Approach,” Geoarchaeology, 18: 433-460, 2003 , han tratado de estudiar experimentalmente: (1) ¿realmente mueven restos arqueológicos los armadillos? ¿preferentemente hacia arriba o hacia abajo? ¿en qué cantidades? (2) ¿pueden mezclar objetos entre diferentes estratos? ¿cuánto? (3) ¿hay algún patrón que identifique la acción de los armadillos? (4) ¿prefieren mover restos de cierto peso, tamaño o forma particulares? y (5) ¿se puede reconocer la acción del armadillo a partir de la forma en que están distribuidos los restos?

El armadillo cuya biología ha sido más estudiada es el armadillo de nueve bandas (Dasypus novemcinctus). Estos animales seleccionan lugares para vivir similares a los elegidos por los humanos: con suelos bien drenados, cerca de bancos de ríos, y alejados de las inundaciones estacionales. Es curioso que en el sureste de Brasil se les llame “profanadores de tumbas” por la costumbre de los armadillos de vivir en cementerios y cavar cuevas en las tumbas.

Para cuantificar el efecto de los armadillos sobre los restos arqueológicos, el equipo investigador realizó experimentos en el zoo de Sao Paolo, Brasil, en un depósito de restos simulado. Sin entrar en detalles sobre el estudio, podemos resumir sus conclusiones más importantes. (1) los armadillos son responsables del movimiento de restos arqueológicos, aunque lo hacen de una forma bastante aleatoria (poco predecible), (2) pueden mover los restos tanto hacia arriba (incluso hasta la superficie) como hacia abajo (incluso a gran profundidad), (3) hay ciertos patrones espaciales que permitirían reconocer la acción del armadillo, (4) no hay ninguna correlación entre el tamaño, forma, o peso de los restos y la magnitud del desplazamiento vertical u horizontal de los mismos, y (5) los restos movidos por los armadillos tienden a ser colocados con su eje mayor con un ángulo de hasta 30º respecto a la horizontal.

Se requieren más estudios para conocer mejor el efecto de los armadillos (y de otros animales) sobre los restos arqueológicos, con objeto de poder determinar mejor el contexto en el que han sido encontradas las piezas o restos y facilitar su datación e interpretación. Aún así, lo que queda claro es la afición de los armadillos por la arqueología.