2008 Ig Nobel, Química: Coca-Cola y Pepsi-Cola, los anticonceptivos del pobre

Muchas prostitutas en el tercer mundo se lavan sus zonas íntimas con Coca-cola (o Pepsi-cola) para aprovechar sus propiedades espermicidas. En algunos lugares del mundo se considera un remedio casero para evitar contraer el SIDA. ¿Realmente las “colas” tienen este propiedad? El estudio científico “Effect of ‘Coke’ on Sperm Motility,” escrito por Sharee A. Umpierre, Joseph A. Hill, y Deborah J. Anderson, publicado en New England Journal of Medicine, 1985, vol. 313: 1351, 1985, parece confirmar esta propiedad inaudita del refresco  más popular del mundo (no he podido leer el artículo porque su texto parece que no está accesible por Internet). Sin embargo, por contra, el artículo “The Spermicidal Potency of Coca-Cola and Pepsi-Cola,” escrito por C.Y. Hong, C.C. Shieh, P. Wu, y B.N. Chiang, publicado en Human Toxicology, 6: 395-396, 1987, parece desmentir dicha propiedad. El uso de Coca-cola, Coca-cola sin cafeína, Coca-cola sin azúcar, no reduce la motilidad de los espermatozoides in vitro (menos del 70% en un periodo de una hora). El uso de la Coca-cola tras el coito como anticonceptivo es solamente un “mito” y además puede ser contraproducente ya que puede producir ciertas infecciones.

En este segundo estudio podemos leer que “aunque un estudio previo proclamó lo contrario, el efecto espermicida de la Coca-cola es muy débil comparado con otros agentes espermicidas.” ¡Cómo es posible que el dinero del contribuyente se gaste en estudios como estos!

Las propiedades “míticas” de la cola, no sólo que es un espermicida, sino que es capaz de disolver carne, que corroe monedas de metal, que es excelente para dar brillo al cobre, etc., quizás están asociadas al hecho de que es uno de los símbolos más famosos de los EEUU y de su “way of life,” ratificado por el secretismo con el que se oculta la fórmula de su composición.

De hecho, la Coca-cola es parte de gran número de artículos científicos curiosos en los que da la sensación de que los autores los han escrito tras disfrutar de buen ron-cola o similar. Por ejemplo, David W. Mudge y David W. Johnson, “Coca-Cola and kangaroos,” The Lancet, 364: 1190, 2004, donde se reportan los problemas de salud de un cazador de canguros de 44 años que afirmaba consumir unos 4 litros de Coca-cola diarios y unos 10 litros mientras estaba de cacería noctura. Su problema, fue incapaz de ponerse de pie tras un oportuno baño al retornar de una de sus correrías, razón por la cual fue internado en el hospital. Los médicos le recomendaron que dejara de tomar Coca-cola. Lo hizo y unos seis más tarde ya no tenía ningún problema muscular. ¿Fue la Coca-cola la causa de su debilidad muscular? 

Otro ejemplo, los españoles M.J. Gavilán, M. Fernández-Nieto, Santiago Quirce y Joaquín Sastre, publicaron “Urticaria caused by Coca-Cola,” Journal of Allergy and Clinical Immunology, 109: S221, 2002, donde afirman que un chavala de 16 años sufrió episodios agudos de urticaria generalizada tras la ingestión de Coca-Cola durante al menos 8 años. Ella afirmó que cuanto más Coca-cola bebía, más agudos eran los efectos sobre su piel. Los médicos descubrieron este caso porque una vez tuvo que ser internada en el hospital. Los médicos decidieron comprobar la relación causa-efecto por sí mismos y la verificaron sin lugar a dudas. ¿Qué le pasaba a la muchaba? Probablemente, era alérgica a la cafeína. ¿Cómo confirmarlo? Le inyectaron cafeína por vía intradérmica (por vía parenteral) y la reacción confirmó la hipótesis.

¿El cuerpo humano absorbe mejor la cafeína contenida en la Coca-cola que la contenida en el café o en el té? El esudio de Vincent Marks y J.F. Kelly, “Absorption of caffeine from tea, coffee, and Coca cola,” The Lancet, 301: 827, 1973, nos demuestra que no es así, como muestra la figura de abajo, extraída de dicho artículo, que muestra que tanto el té como la cafeína se absorben en sangre de forma similar y que la absorción de la cafeína de la Coca cola es más lenta que dichas infusiones.

¿Se absorbe la cafeína más rápido en la saliva durante la ingesta de café que de Coca-cola? No, como demuestran Anthony Liguori, John R. Hughes, y Jacob A. Grass, “Absorption and Subjective Effects of Caffeine from Coffee, Cola and Capsules,” Pharmacology Biochemistry and Behavior, 58: 721-726, 1997, en la siguiente figura de su “interesante” estudio sobre el tema.

Estos son sólo algunos pocos ejemplos del gran número de estudios que se han realizado sobre los efectos de la Coca-cola sobre la salud. Lo confieso, a mí no me gusta. ¿Y a tí?

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