2008 Ig Nobel, Nutrición: El sonido “crujiente” y el disfrute de una patata frita

El disfrute de un buen vino requiere de todos los sentidos, la vista, el olfato, el gusto y por supuesto también del tacto. La buena comida también requiere de todos los sentidos. Placer debe ser el comer. Placer debe ser el beber. ¿Se puede disfrutar de una tortilla de patatas fritas? ¿Y si es de Ferrán Adriá? Indudablemente uno de los mejores cocineros de España, aunque su “labia” no le llega a la “suela del zapato” a Karlos Arguiñano.

¿Tiene que tener buena “pinta” una buena patata frita? ¿Tiene que “sonar” bien en la boca al crujir? Sí, así es. Una patata frita “sabe” mejor si “suena” mejor. ¿A quién le importa? Obviamente mucho a los fabricantes de patatas fritas. Massimiliano Zampini y Charles Spence, han estudiado cómo cuantifican la frescura y el buen “crujido” de patatas fritas una serie de personas en función del ruido (sonido) que producen patatas fritas cuando son mordidas con los dientes (“The Role of Auditory Cues in Modulating the Perceived Crispness and Staleness of Potato Chips,” Journal of Sensory Studies, 19: 347-363, 2004). Mediante un micrófono han capturado el sonido del crujido y con un ecualizador han amplificado sus componentes agudas (de 2 a 20 kHz) reenviándolo mediante unos auriculares a cada participante. El resultado quizás sorprenda a algunos, cuanto más se amplifica el sonido o al menos sus componentes agudas, mejor califican los sujetos del estudio a las correspondientes patatas fritas (les parecen más frescas y más buenas).

La percepción multisensorial de la realidad ha sido ampliamente estudiada. Estos estudios demuestran que la riqueza de una experiencia sensorial es mayor cuantos más sentidos estén involucrados. Para el diseñador de un producto comercial es muy importante conocer bien qué va a ser el gente con su producto, cómo van a percibirlo con todos sus sentidos, con objeto de ofrecer una experiencia sensorial integral que maximice la recompensa del consumidor cuando adquiere dicho producto. La figura de la izquierda ilustra la “ilusión de Aristóteles”: la mayoría de la gente al tocar un sólo objeto con los dedos cruzados percibe dos objetos en lugar de sólo uno. Pruébalo.

La ilusión se basa en la constancia perceptiva de que los dos lados de los dedos tienen, normalmente, sensaciones de presión de dos cosas sólo cuando hay dos cosas. En la disposición de los dedos cruzados tal que un objeto toque simultáneamente aquellos dos lados, la que explica que se perciba que hay dos objetos entre los dedos.

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