Hay barrios en los que es más fácil comprar una “gitana” (muñeca con traje de faralaes) para colocar sobre el televisor que un kilo de azúcar (o ciudades de plástico como Cáceres o Santiago)

Curioso artículo publicado en El Economista, 09 mayo 2008.

Hay barrios en los que las casas de ayer son hoy tiendas y hoteles. Este fenómeno ya ha transformado los cascos históricos de muchas ciudades españolas, que son casi decorados concebidos para hacer dinero. La mecánica del problema es la siguiente: el centro de las ciudades se abarrota de tiendas para turistas, lo que eleva el precio del suelo. Los ciudadanos se van a vivir a zonas más baratas. Dado que lo que deambula por el barrio son visitantes de fuera, escasean los negocios normales. Lo que sí hay son locales que venden productos de artesanía y gastromía típicos, así como souvenirs. Para comprar comida o ropa hay que desplazarse a otras zonas. Gildo Seisdedos, director del Foro de Gestión Urbana del ¡E Business Business School, habla de “ciudades de plástico”. No son barrios reales, sino zonas orientadas al consumo. Este doctor en Economía señala lo que muchos ayuntamientos ya han asumido: “Nadie vive en esas áreas”. Seisdedos hablaba así ayer, en el primer primer Congreso Internacional del Comercio Urbano, celebrado en Málaga, con la participación del Consejo Superior de Cámaras de Comercio y otras entidades públicas y privadas. “Piensa en Cáceres. El centro es magnífico, pero parece de cartón cartón piedra”. Casi todo el casco histórico histórico de Santiago de Compostela está lleno de tiendas, restaurantes y hostales para turistas, recuerda Seisdedos. Y así ocurre en otras muchas muchas ciudades. Este y otros expertos piden que Administración y constructores se impliquen.

Francesc Muñoz dirige el observatorio observatorio de la Urbanización de la Universidad Autónoma de Barcelona. “La pequeña y mediana empresa quieren que el comercio sea de calle. Que existan más zonas peatonales, que se mejore mejore la accesibilidad… Este es un concepto inconexo con lo que hace hace el resto de la ciudad”. Una ciudad que se expande hacia la periferia, que han ido ocupando las grandes superficies. En la última década de crecimiento inmobiliario, ni Constructores ni Administración han pensado en crear ciudades ‘amigables’. El precio del crudo elevará el coste que tiene para los ciudadanos desplazarse en coche a la periferia para comprar.

Tiendas sin muros…, ni horarios. Una tendencia que se refuerza en España es la de los centros comerciales sin muros; es decir, que las propias calles sean centros comerciales, una idea que alabó esta semana semana el presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Javier Gómez-Navarro. Una opción que permite aprovechar el buen clima, pero que tiene sus contras, según Francesc Muñoz, como la subida del precio del metro cuadrado. Gómez Navarro atacó la politica de liberalizar los horarios comerciales: “Son las grandes empresas las que pueden permitirse abrir los domingos. Y no es que al abrir los domingos se compre más, sino que lo que se compra el domingo ya no se compra el lunes”, señaló.

Con las ciudades pasa más o menos lo mismo que con algunos seres humanos: si se lo proponen, pueden convertirse en lo que quieran. Para ello, deben tener claro qué imagen quieren proyectar y potenciar sus puntos fuertes. Pueden fijarse la meta de convertirse en un lugar de diversión sin fin, como Las Vegas, o un punto cultural, como Barcelona. “Tienes que saber elegir qué imagen te conviene”, dice Francesc Muñoz, director del Observatorio de la Urbanización de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Por ejemplo, si quieres ser una ‘ciudad cultural’, levanta una Universidad en el centro histórico. Se llenará de estudiantes y se tomará más interesante para inversores de tipo cultural”.

Anuncios