¿Son justos los exámenes? (o las “injusticias” que todos hemos sufrido)

La injusticia del móvil (alumnos pillados con móvil son acusados de copiones en Escocia)

¿Quién no odia los exámenes? ¿Quién no ha sufrido una evaluación “injusta” alguna vez? Todo el mundo está de acuerdo, alumnos y profesores, que los exámenes deben ser “justos”, pero ¿qué significa “justicia” en este contexto? Si no nos ponemos de acuerdo todos en qué significa “que los exámenes sean justos” cualquier apelación a su “justicia” está completamente injustificada. El artículo de Mathieu Bouville, “Exam fairness,” ArXiv preprint, 29 Marzo 2008, trata de responder a esta peliaguda cuestión.

De acuerdo con Felder (“Designing Tests to Maximize Learning.” J. Professional Issues in Engineering Education and Practice, 128 (1), pp. 1-3, 2002), los estudiantes consideran injusto un examen en los siguientes casos:  (1) aparecen problemas sobre contenidos no cubiertos en las clases o en las ejercicios propuestos; (2) aparecen problemas que los estudiantes consideran de “idea feliz”, que requieren la visita de “inspiración” durante el examen; (3) tienen una longitud excesiva, con lo que sólo los “mejores corredores de fondo” entre los alumnos pueden finalizar a tiempo; (4) la puntuación es excesivamente “plana”, valorando por igual errores pequeños de cálculo y grandes errores de concepto; (5) la puntuación es inconsistente entre los alumnos, que ante el mismo error unos reciben más puntuación y otros menos. Nótese que estos ejemplos no son un buen indicativo de “justicia”. Los casos (1) y (2) afectan por igual a todos los estudiantes (en lugar de favorecer más a unos que a otros, algo claramente injusto). Parece como si muchos alumnos dijeran “este examen es injusto” cuando quieren decir “no me gusta la asignatura”.

Por justicia podemos entender “justicia en el tratamiento” al alumno: la misma vara de medir se aplica a todos los estudiantes; por supuesto, la misma respuesta debería recibir la misma calificación. En particular, podemos decir que un exámen es justo si está basado en objetivos docentes explícitos (dí lo que haces y haz lo que dices). Sin embargo, un objetivo docente podría ser adquirir la habilidad para resolver problemas rápidamente, pero favorecería a los alumnos más habilidosos. El problema de justicia se pasa a los objetivos docentes, ¿son justos?

Por “justicia de tratamiento” podemos entender “aplicar el mismo criterio (conocido a priori) a todos los estudiantes”. Sin embargo, en este sentido, dar más puntos a los alumnos cuyo apellido empiece por B (de bueno o de burrito como tú) no es menos justo que dárselos si obtienen la respuesta correcta (en ambos casos se aplica la misma regla a todos los estudiantes y en ambos casos es más conveniente para algunos alumnos y menos para otros). Podemos afirmar que todos los alumnos “serían tratados” justamente.

Obviamente la “justicia de tratamiento” no es justa en sí, sino que propaga la “justicia de los criterios” que se apliquen a todos. Si estos son justos, será justa, si no, no lo será.

¿Para qué sirven los exámenes? Puede servir para dar una puntuación y ordenar a los alumnos en función de ella, para que los alumnos auto-evalúen su propio estudio y conocimientos, para que el profesor aprende qué es lo que los alumnos no entienden de la materia, etc. La “justicia” no es aplicable a todas estas cuestiones. La “justicia” es aplicable cuando el exámen se utiliza para “valorar” el talento, las competencias o las actitudes del alumno, cuando se convierte en estimador de éstas.

El autor introduce la “justicia de oportunidades”, la “justicia democrática”, todo americano puede llegar a Presidente de EEUU, luego todo alumno puede llegar a tener la máxima calificación. Habrá ganadores y vencidos. Como en el deporte. ¿Pero tiene sentido una partición de este tipo en la Educación Superior? Ante exámenes de larga duración tenemos los alumnos “rápidos” que acaban pronto (y a veces hasta bien) y los “lentos” que se eternizan, dure el examen lo que dure, el alumno necesita cinco minutos más.

El concepto más natural de “justicia” es simplemente tratar a todo el mundo por igual, la “justicia en el trato”. Sin embargo, qué hacer cuando los alumnos tienen diferentes habilidades, a veces, no fácilmente comparables entre sí. ¿Cómo valoramos las diferentes habilidades? ¿Cuáles son las habilidades más importantes o relevantes para la materia a estudio? Depende, todo depende, del contexto. Comparemos las habilidades en un jugador de fútbol y otro de baloncesto. ¿Qué hace que un alumno sea mejor en matemáticas que en física o en literatura?

Comparar la “justicia en el trato” con la “justicia en las oportunidades” es difícil. No podemos asumir que todos los alumnos son iguales y tienen las mismas habilidades, pero deberíamos “medirlos con el mismo rasero”. Quizás las nuevas tendencias en la Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), que favorecen que los alumnos estudien para prepararse mejor para el mundo laboral, con la profesionalidad como objetivo y no como consecuencia, permitan a los profesores tomar mejores decisiones en cómo evaluar las competencias de los alumnos. De todas formas, en mi opinión, todavía queda mucho camino por recorrer.

Comentarios “robados” de Menéame.

Kirchhoff : El problema no son los exámenes en sí, sino el ánimo con el que alumnos y profesores nos enfrentamos a ellos. Yo he tenido/tengo profesores que los utilizan tanto para conseguir “pillar” a los que no se han estudiado algo como para comprobar realmente si las clases han valido para algo. Y también tengo compañeros que acuden a un examen pensando “a ver si me se 5 de diez y paso” y “me da igual que me pregunten, porque me lo se todo”.

Utah : El artículo no reflexiona sobre lo lícito de celebrar un examen, sino sobre el concepto de justicia aplicado a la corrección de los mismos; dudo de que haya personas dispuestas a poner en un aprieto a un profesor, uno con una nota mayor y otra menor con el mismo fallo. A los alumnos les faltan bemoles para cosas menores, difícilmente darían la cara ellos solos en un particular semejante.

Herumel : En la vida aparte de para una entrevista de trabajo (y hablo de la mayoria de trabajos) no son necesarios los exámenes, el trabajo diario es lo que importa realmente… Por ello deberiamos preguntarnos realmente si los examenes en sí es la manera correcta de preparar los futuros trabajadores, además de que 3 meses de vacaciones también es una forma poco cercana a la realidad de formarlos, cuando en el mejor de los casos unicamente tendrán 1 continuado en la mayoría ni eso… Creo que para favorecer a unos determinados funcionarios, nos hemos alejado mucho en la concepción global de formación para trabajar de lo que será en si el trabajo futuro…

2 pensamientos en “¿Son justos los exámenes? (o las “injusticias” que todos hemos sufrido)

  1. Los exámenes son por definición injustos: no hay nada más injusto que tratar igual a aquellos que no lo son.

    saludos.

  2. #xman: nunca más de acuerdo, chapó por el comentario (aunque LOGSE, LOU, LRLOU, etc., afirmen lo contrario).

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