Explicación del fenómeno de poltergeist mediante causas “físicas”: la proyección de ondas cerebrales de entropía

En el servidor de artículos arxiv.org muchas veces aparecen artículos de difícil publicación en revistas de investigación científica. Algunos son interesantes, otros son “chorradas”. El artículo “Some conjectures about the mechanism of poltergeist phenomenon” pretende explicar este fenómeno para-psicológico mediante la proyección de ondas por parte del cerebro (una especie de telequinesis):

A decrease in entropy (creation of order) in brain of pubescent people (or young women!!) throws a greater amount of entropy (disorder) into the brain environment, which, in exceptional cases, originates poltergeist disturbances. In practice, poltergeist is interpreted as a by-product of the entropy increase (dS/dt)Env expected in consequence of the second law.”

El “espeluznante” resumen es como sigue:

Poltergeist accounts concern at least four kinds of strange spontaneous manifestations, such as burning of materials, failures of electric equipments, rapping noises and movements of objects. A simple analysis of phenomenology of these disturbances shows that they might have a common origin, that is, a reduction in strength of molecular bonds due to an enhancement in polarization of vacuum which decreases the actual electron charge. Arguments based on Prigogine’ nonequilibrium thermodynamics are proposed, which show how transformations in brain of some pubescent childs or young womans might be the cause of these effects.”

Estos autores parece que siguen la estela de Nicola Tesla, gran inventor, que propuso la “propagación por el aire (sin cables) de la electricidad” en un contexto “esotérico”. Por supuesto, esto no tiene nada que ver con el trabajo en wireless electricity en el MIT de MARIN SOLJACIC, la “witricidad” (Witricity) que podéis ver en acción en vídeo.

Spam científico (Scientospam), índice de Hirsch (h-index) y calidad de un investigador

Dimitrios Katsaros et al. presenta un trabajo muy interesante sobre cómo medir la calidad de un investigador utilizando un nuevo índice bibliométrico que pretende ser independiente del  (robusto al) spam (scientospam) de forma que un autor y sus colaboradores, gracias a las auto-citas, no puedan “falsear” fácilmente: “Spam: It’s Not Just for Inboxes and Search Engines! Making Hirsch h-index Robust to Scientospam“. Los autores consideran que la calidad de un artículo se mide mejor por el número de autores que lo han citado (y posiblemente ¿leído?) en lugar de por el número de citas, introduciendo un nuevo índice llamada índice f (f-index). Introducen una medida vectorial que vuelven escalar multiplicándola por un vector de “promedio” y la medida resultante la aplican al modo de Hirsch para calcular su índice f. La idea no es mala, aunque en la práctica este índice es mucho más difícil de calcular a mano que el de Hirsch.  

Los resultados muestran que, como es de esperar, índices h altos o muy bajos conducen a índices f altos o muy bajos. Sin embargo, en la banda media, las diferencias entre ambas medidas son muy grandes. Validar cuál es mejor es extremadamente difícil, como los autores reconocen. Aunque he de darles la razón, cuantas más medidas cienciométricas existan mejor que mejor. Así que bienvenida sea una nueva.

Hablando de índices al estilo del de Hirsch, ¿cómo está la ciencia española en cuanto a índice-h? Aunque no es una página oficial y no incluye a todas las comunidades autonómicas, es interesante consultar la página índice h de geocities y el listado por áreas de conocimiento de investigadores con índice h superior a 20. Sobre el índice h es interesante el artículo de opinión aparecido en EL PAIS, escrito por Ricardo García.  Hay muchos otros artículos a favor y en contra de este índice, o  el artículo del grupo SCImago al respecto.

Otra “incorrecta” demostración de la conjetura de Riemann: Aizenberg’s “Lindelöf’s hypothesis is true and Riemann’s one is not”

La conjetura de Riemann está considerada como el problema abierto más importante de toda la matemática; su demostración será premiada con un millón de dólares (premio Clay del milenio); sin embargo, su refutación no recibirá ni un solo dólar. En el último lustro se han publicado múltiples demostraciones (incorrectas) y refutaciones (falsas) de la misma. La última, un artículo muy cortito de 6 páginas, la acabo de leer: L. Aizenberg “Lindelöf’s hypothesis is true and Riemann’s one is not” en el servidor arxiv.org de preprints. El autor tiene 13 artículos en revistas del JCR. Mi primera lectura fue sospechosa: el autor afirma en la “Remark 2.1” que el Teorema 8.12 del libro de Titchmarsh, “The Theory of Riemann zeta-function”, Oxford Press 1988, es falso; más aún el presenta un demostración “brief, elementary and pretty simple and I see no mistakes in it”, mientras que la demostración de Titchmarsh es “complicated and rests on four lemmas, all quite non-elementary, (so) I suspect that Theorem 8.12 is incorrect”. El libro está en su segunda edición (revisada) y no tengo noticias de que nadie haya encontrado dicho error. Por tanto, el artículo de Aizenberg tiene que ser incorrecto.

Buscando en sci.math, Oleg Eroshin muestra donde está el error (un error de primero de carrera o de un primer curso de cálculo): El autor afirma que

(c) arxiv.org

Lo que es falso, ya que t-t0 cambia de signo en el intervalo de integración y el teorema del valor medio en forma integral no es aplicable.

No sé como no pude darme cuenta del error en mi primera lectura. Estoy perdiendo facultades.