El presente y futuro de la formación de doctores en el marco de la Universidad 2.0

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La universidad tiene un doble papel formativo, producir profesionales competentes y formar a los futuros investigadores. Los cursos masivos online, MOOC por sus siglas en inglés, están transformando la educación superior en todo el mundo. Estos cursos están diseñados para que participen miles de estudiantes de forma simultánea (en el verano de 2011 un curso de inteligencia artificial ofrecido por la Universidad de Stanford, California, atrajo a 160 000 estudiantes de todo el mundo, de los que 23 000 lo culminaron con éxito). ¿También servirán para formar a los futuros investigadores? Normalmente, en la universidad presencial los profesores seleccionan a los mejores estudiantes y les orientan hacia la investigación. ¿Se puede realizar lo mismo en los cursos masivos online? La universidad tiene mucho inercia y en las últimas décadas nunca se había producido un cambio tan rápido y tan importante como se está produciendo en estos momentos. Todo lo que ofrecen las universidades tiene que cambiar para adaptarse a la nueva filosofía de los cursos masivos online, incluyendo la formación de investigadores. Las grandes universidades de EEUU son conscientes de ello y están acelerando todos los cambios necesarios para posicionarse en la cabecera del pelotón. Nos lo cuenta M. Mitchell Waldrop, “Online learning: Campus 2.0. Massive open online courses are transforming higher education — and providing fodder for scientific research,” Nature 495: 160-163, 14 March 2013.

Según la Conferencia Mundial sobre Educación Superior 2009 de la UNESCO, la tendencia dominante en la educación superior es la masificación. Casi un tercio (29,3%) de la población mundial son menores de 15 años. En el mundo hay 165 millones de personas matriculadas en la educación terciaria (datos de 2011) y para el año 2025 se espera que se alcance un pico de 263 millones de personas. Para acomodar los 98 millones de nuevos estudiantes universitarios en el mundo se han de crear cuatro universidades de 30 000 alumnos cada semana durante los próximos quince años. La movilidad de estudiantes va en aumento, pero la solución a bajo coste más obvia son los nuevos modelos de enseñanza masiva online. Más información en Stamenka Uvalić-Trumbić, Sir John Daniel, “Let a thousand flowers bloom! Rankings and Accountability in Higher Education: Uses and Misuses,” UNESCO GLOBAL FORUM, UNESCO, Paris, 16-17 May 2011.

Las ventajas de los cursos MOOC son bien conocidas. Por ejemplo, pueden incorporar décadas de investigación pedagógica sobre cómo los estudiantes aprenden mejor y permiten que los profesores se liberen de la monotonía que supone repetir lo mismo todos los años en cursos introductorios. Además, la información sobre los alumnos y su proceso de aprendizaje que se puede recabar gracias a los datos que se pueden obtener a partir de la participación online de miles de alumnos promete revolucionar la investigación en pedagogía, con lo que los cursos MOOC acabarán reinventándose varias veces en los próximos lustros. Sin embargo, también hay problemas. Las empresas MOOC se enfrentan al reto del alto fracaso (baja tasa de finalización), de cómo obtener beneficios y de cómo involucrar de forma masiva a los profesores (muchos no muy convencidos de las ventajas que para ellos suponen este tipo de cursos). Por otro lado, los sistemas de educación superior públicos, como el español, se enfrentan al reto de reinventar la rueda o incorporarse a la tendencia en EEUU confiando la labor de gestión a empresas privadas. Producir un vídeo de alta calidad requiere muchas horas de trabajo y un equipo de profesionales. ¿Quién va a financiar los costes?

Pero la cuestión que quiero poner sobre la mesa en esta entrada es la formación de científicos e investigadores. ¿Habrá algún día cursos MOOC de postgrado y doctorado que habiliten a una tesis doctoral? A priori, nada parece impedirlo. ¿Puede realizarse una tesis doctoral vía online sin contacto físico con el director de la tesis y su equipo? Para la dirección de la tesis doctoral a miles de alumnos que han superado los cursos doctorado no parece factible recurrir a miles de profesores doctores. ¿Puede un gran investigador dirigir de forma masiva cientos de tesis  doctorales de calidad? En mi opinión, el cuello de botella de la educación MOOC es el doctorado (la formación de doctores). Quizás el futuro de los sistemas universitarios públicos, como el español, sea la formación de doctores. ¿Sabrá España recoger el testigo?

Utiliza los comentarios para opinar, si te apetece.

Estimación de la participación de los alumnos en los cursos online tipo Coursera

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Esta figura de , “Emerging Student Patterns in MOOCs: A (Revised) Graphical View,” e-Literate, Mar 10, 2013, nos muestra la realidad actual de los cursos online tipo Coursera que ahora están muy de moda entre las grandes universidades de EEUU. El número de preinscritos es un número ficticio, que no refleja la realidad del curso. A la hora de la verdad, sólo un pequeño número de inscritos acaban siendo participantes activos que finalizan el curso. La mayoría de los preinscritos (60-80%) abandona el curso antes de la segunda semana. Una gran parte (“No-Shows”) nunca entra en el curso una vez comienza. Hay estudiantes que navegan por los contenidos (“Observers”) sin realizar ninguna actividad programada. Los hay que realizan alguna actividad (“Drop-ins”) o que realizan muchas pero sin cumplir como un alumno activo (“Passive participants”). Finalmente, una minoría actúa como lo haría un alumno convencional en una universidad presencial (“Active participants”). Obviamente, todo esto sólo refleja que el “estudiante” de un curso online no es como el de una universidad presencial o a distancia convencional. Por cierto, me he enterado de esta entrada de Phil Hill gracias a un tuit de Juanjo Valderrama ‏@jjvaarq.

Ya lo comenté en “Atención, pregunta: ¿Cuál será el papel de España en la universidad del futuro?” donde me hice eco de la opinión de Luis Garicano, “La universidad del futuro,” El País, 23 Sep 2012. Os copio otro extracto diferente.

“Como en la música, los vídeos, etcétera, la irrupción de Internet va a suponer un incremento gigantesco del valor creado por la universidad, al permitir que todos puedan asistir a cursos de Stanford o Princeton. Los retornos se van a concentrar en las superestrellas. Con la televisión, todos los aficionados pueden ser seguidores del mejor club, y si pueden ver a Messi, no hay razón para que vean fútbol de segunda. La consecuencia es que la diferencia entre lo que gana la estrella y lo que gana el siguiente se multiplica: la competencia en el mercado empuja el salario de Messi hacia decenas, o centenares, de veces el del otro. Lo mismo puede suceder con las universidades. ¿Por qué va alguien a sentarse en una clase cutre en “Ecuaciones Diferenciales” si puede seguir gratis la que se enseña en Stanford? Dentro de poco tendremos al Messi de “Cálculo,” el Messi de “Machine Learning,” el Messi de “Financial Engineering,” etcétera, y los demás serán simples ayudantes de docencia que ayudan a resolver problemas.”

“Cualquier español en el paro que sea espabilado, trabajador y motivado tiene una oportunidad única para aprender y formarse desde su casa para acceder a un mercado global en el que salir adelante sin esperar al fin de esta interminable crisis.” Hay que “aprovechar las oportunidades de este mundo globalizado.”

“Decálogo del Profesor Investigador y Docente” en el Foro “Profesor Anecado”

Reproduzco aquí un texto que he leído en el Foro “Profesor Anecado” [enlace y comentarios] que refleja la sensación que tienen muchos profesores tras haber leído el informe que la comisión de expertos ha dirigido a Wert. La copia es literal, siento la falta de originalidad, pero mi idea es darle difusión a este texto. En España el esperpento de Don Ramón siempre está a la orden del día.

“El futuro Personal Investigador y Docente (por ese orden) deberá tener en cuenta las siguientes pautas para promocionar o estabilizar su carrera profesional (que no académica):

1. Participar de la “vida universitaria” no te beneficiará en nada, por ello, abstente de interesarte por las asignaturas del grado en el que estés “apuntado”, por ejemplo, o por estar en comisiones o Juntas de Centro. Tu vida universitaria debe centrarse a un despacho cómodo donde escribir (mejor en tu casa).

2. Céntrate pues en escribir, en publicar. La palabra clave ahora es SEXENIO (si lo puedes pedir). Lo demás NO importa.

3. Los cursos, proyectos de innovación, y demás actividades destinadas a mejorar tu formación docente son prescindibles. La docencia pesará poco en tu evaluación, por tanto, da igual ofrecer o no una “docencia de excelencia”.

4. Da igual cómo transmitas el conocimiento, por muchos que tengas. Puedes hablar con la zeta, no saber hablar, o,ser mudo, porque siempre, al amparo del sistema Bolognese, podrás permitirte tener una actitud pasiva en clase.Tu docencia puede limitarse a mandar unos trabajos para hacer en clase o procurar no dormirte cuando los alumnos los expongan. Una buena idea sería aprovechar esos ratos para perfilar algún articulillo. Lo importante es que la poca docencia que se te va tomar en cuenta esté bien evaluada, por tanto, aprueba a mucha gente (no falla).

5. No es necesario que te vuelques en el uso de Nuevas Tecnologías docentes. Prepararte para ello te restará tiempo para investigar. El uso de WORD y del correo electrónico para mandar tus artículos a revistas de impacto es más que suficiente. Hacer bonitos PowerPoints o explorar las posibilidades de plataformas docentes solo es bueno si el tiempo invertido en ello te va a ahorrar esfuerzos para dar clase o para evaluar a los alumnos, aunque esto en realidad de igual, ya que aprobando los alumnos no se quejarán y te valorarán bien.

6. ¿Has pensado en realizar una estancia en el extranjero? ¿Qué edad tienes? Si vives en casa de tus padres y encuentras una beca (ahora hay muchas) puedes salir al extranjero, así aprovechas y escribes. Eso sí, si te vas, asegúrate de que te conservan de algún modo un sitio en tu departamento, ya que vas a tener que irte al menos tres años. Si eres profesor, habla con el Rector, a ver si te puede mantener el sueldo durante estos tres años claro, y a tus compañeros de departamento, que ahora tendrán que dar más clase si te vas, les va a encantar, aunque al menos te tendrán lejos.

7. ¿Quieres ser Decano de una facultad? Procura tener un par de sexenios y, sobre todo, ser amigo del Rector porque él es quien te nombrará. Las Juntas de Centro a partir de ahora estarán poco frecuentadas porque pertenecer a ellas no sirve de nada en el currículum y como ellas no eligen al Decano es de preveer que tampoco lo controlarán. Por cierto, ser Decano no servirá de nada para promocionarte; al contrario, podrá ser tenido en cuenta negativamente, ya que el cargo te quita tiempo para investigar. Eso sí, te da unas pesetillas y te reduce docencia. Un cargo ideal para retirarte o si no tienes ya aspiraciones de progresar.

Esto mismo es prodigable con respecto a Vicedecanos o Secretarios, aunque cuídate mucho de tener sexenio para que te puedan nombrarte como uno de ellos. Así, puesto que ocupar cargo puede ser tenido en cuenta negativamente, aléjate mejor del Decanato, será además un lugar aburrido y con poca gente, porque si para tener cargo académico es necesario tener sexenio/s y no tener ya aspiraciones, y además estar allí no cuenta, en muchos centros será difícil encontrar a gente que ocupe esos cargos. Lo más probable además es que gente joven, allí, poca haya, estarán muuuyyyyy ocupados en publicar.

8. ¿Cuantos años llevas en la Universidad? Si son muchos y no tienes o tienes pocos sexenios, date por muerto. Hay que haber sido productivo desde el principio, ya no te va a dar tiempo a compensar tu falta de actividad investigadora. Así qué prepárate una jubilación anticipada dando clases (te vas a inflar); clases que no pesarán por cierto si alguna vez te evalúan el currículum.

9. Si no eres funcionario aún, no te preocupes. Aunque tengas muchos méritos (investigadores), muchos sexenios y seas un Einstein tampoco vas a ser Titular de inmediato, o nunca lo vas a ser. Tienes que acreditarte. Y sólo se convocarán acreditaciones cuando haya plazas que las respalden. En la situación económica actual plazas habrá pocas y por tanto, también pocas acreditaciones. A esas acreditaciones por tanto acudirán masivamente gente de toda la nación (lo mismo quizá ya catalanes no), así que ten cuidado, porque si no te la dan, lo mismo el de Asturias te saca de tu puesto, ya que detrás de esa acreditación había una plaza convocada en Sevilla y a tí no te la han dado, pero a él, sí.

10. Si tienes un rato, entra en Academia 1.0 y dale al botón. Lo mismo la ya concursada Aneca se cabrea y se lía a dar acreditaciones. Lo dudo. Por cierto, centenas de compañeros tuyos lo estarán pensando, así que date prisa, porque lo mismo en esta semana lo cierran y cambias los criterios. Es lo que han recomendado los expertos. También puedes orar con el también extinto Papa para que alguna disposición transitoria te permita pasar a mejor situación, aunque conociendo la forma de legislar, por Decreto, tan famosa últimamente, no creo que esto se tenga en cuenta.

En resumen, cada situación es un mundo, pero en este nuevo mundo muchos de nosotros, yo al menos, no encontramos cabida.”

Como siempre, me gustaría conocer vuestra opinión al respecto, si os apetece, en los comentarios.

El informe sobre el sistema universitario español … a Wert (y V). El voto particular de los juristas

“Toda medida de reforma del gobierno de las universidades debe poderse ubicar como nueva nota en el pentagrama de nuestro ordenamiento jurídico melódicamente, en forma que guarde la debida armonía con sus restantes sonidos.” Santi Romano.

Los dos miembros juristas del comité de expertos han acompañado el informe dirigido al Ministro Wert sobre el Sistema Universitario Público Español (SUPE) de un voto particular, una adenda en la que disienten de parte de su contenido, al que tachan de anticonstitucional. Según estos juristas, el sistema de selección del profesorado y de gobierno de las universidades sugerido por los siete restantes miembros del comité de expertos requiere cambios drásticos en la Constitución. “El marco constitucional español en materia universitaria encuentra explicación histórica y se inspira en el constitucionalismo europeo, no en el Derecho constitucional británico o norteamericano.” Por ello, trasladar los modelos universitarios anglosajones requiere “modificaciones de no poca envergadura en nuestro ordenamiento jurídico.” Confieso, que nunca pensé que “la voluntad es caminar hacia la desfuncionarización” sea anticonstitucional. Además, requiere una profunda revisión del Derecho Público en España. La verdad, yo no tenía ni idea, pero si los expertos así lo afirman quizás haya que pensar más sobre este asunto.

La adenda empieza afirmando que “el nivel docente e investigador de la mayoría de nuestros centros públicos de enseñanza superior es, sinceramente, alto. Esta realidad es conocida y reconocida por gran parte de nuestra sociedad, como acreditan los datos del CIS y de otros institutos demoscópicos. Los sondeos periódicos indican que en España el profesorado de los centros públicos es valorado positivamente por el 88% de la población y solo un 10% de nuestra sociedad lo valora negativamente.” Ello no quita que haya que buscar la excelencia, pero utilizar modelos de éxito como el MIT, Harvard o Cambridge requiere asumir riesgos jurídicos.

En cuanto al nuevo sistema de contratación de profesorado propuesto por el informe, los miembros juristas afirman que ”desde un enfoque técnico jurídico, no podemos asumir sin preocupación una voluntad manifestada de caminar hacia la desfuncionarización progresiva del profesorado. Las universidades públicas en España desempeñan un servicio público.” Por ello, no es fácil “acomodar fórmulas de contratación propias del ámbito privado, pues quien contrata es una universidad pública sometida a los principios y reglas del Derecho público. La relación entre una Universidad privada y sus profesores nunca puede ser funcionarial, ha de establecerse a través de un contrato laboral. La libertad de cátedra se reconoce y garantiza en nuestra Constitución, para asegurar que el profesor-funcionario goza de la libertad científica, concebida como exención de trabas políticas y administrativas en el desempeño de su función docente e investigadora. La libertad de cátedra es reflejo, al igual que la autonomía universitaria, del gran compromiso que contrae el Estado, como Estado de cultura, con una ciencia libre y que debe preservarse, siempre y en todo caso, en el ámbito de las universidades públicas.” Por ello, “las bases sobre las que se asientan las universidades públicas son diferentes a las que tienen las universidades privadas.” Como resultado un proceso de “desfuncionarización” del PDI universitario es anticonstitucional.

Los dos miembros juristas del comité apuntan a mantener el sistema actual de selección de profesorado. “Creemos muy razonable mantener una primera fase en la selección del profesorado, que prescinda por entero de si hay o no plazas dotadas para acceder al cuerpo de Profesores Titulares y al de Catedráticos de universidad. Esa primera fase supone que el esfuerzo que despliega un joven intelectual para formarse en los departamentos de nuestras universidades o de las extranjeras a que pueda acceder, por abrir o mantener líneas de estudio o de investigación, de publicaciones de menor o mayor impacto, de pronunciar conferencias, intervenir en seminarios, dirigir o juzgar tesis doctorales, asumir la docencia con vocación y entrega, y un infinito etcétera. La selección en segunda fase, para el acceso a cualquiera de los dos cuerpos de funcionarios docentes, tiene hoy problemas señalados por la comunis opinio: en la práctica no hay una auténtica competencia entre candidatos y, la tendencia que se observa en las distintas universidades es a facilitar la concesión de la plaza al acreditado de la Universidad de origen. La realidad que se acaba de describir se observa, desde fuera, como una endogamia de los equipos universitarios.” ¿Cómo proponen corregir la endogamia del sistema? Premiando a los mejores docentes en la segunda fase de selección. ”El profesor será un científico, pero en cuanto docente solo tendrá, de ordinario, una pequeña proporción de estudiantes dotados de la infrecuente vocación investigadora. De aquí que las pruebas que configuren la segunda fase de la selección para ocupar plazas en cualquiera de los dos cuerpos de profesores funcionarios han de diseñarse pensando en evaluar la calidad de la enseñanza a transmitir por los candidatos en las aulas, en sus textos y en el resto de su tarea docente.”

En mi opinión, los juristas quieren defender al área del Derecho, en la que las publicaciones internacionales brillan por su ausencia (el Derecho es propio de cada país y se publica en revistas locales). Para ello abogan por un fuerte contenido en docencia a la hora de elegir a los profesores, contrarrestando el fuerte contenido investigador que abogan los otros siete expertos del comité. “El protocolo de evaluación y selección debe garantizar la contratación de los mejores jóvenes con vocación docente por las respectivas universidades. Su papel es clave para evitar toda dosis de endogamia, porque una vez que un joven se incorpora mediante contrato a un Departamento será difícil de sustituir, aunque éste no sea particularmente capaz. La LOU introdujo las categorías relativas a los profesores permanentes en régimen de derecho laboral con el propósito de flexibilizar la plantilla del profesorado universitario. Sin embargo el resultado no ha sido el esperado. Tanto las universidades como los propios profesores contratados doctores han considerado que la situación de profesor contratado doctor es transitoria, en la práctica, una etapa previa por la que los profesores noveles caminan hacia la condición de profesores permanentes funcionarios, meta natural de todo joven profesor que busca estabilidad y cuyo fin último es gozar de la independencia que aporta ser titular de la libertad de cátedra.” Yo no lo sabía pero según estos juristas “el profesor contratado goza de un status de menor estabilidad que el funcionario y carece de la independencia de que dota a este su libertad de cátedra.”

En relación al gobierno de las universidades, como dicen que “los profesores de Derecho somos los más conservadores de todos los hombres,” recuerdan que el nuevo sistema de gobierno requiere cambiar el Derecho Público y la Carta Magna, por lo que no podrá ser aceptado por el Tribunal Constitucional. Sus argumentos a mí me parecen pura retórica, pero como no soy jurista, supongo que estarán bien fundamentados.  “El buen gobierno debe afrontarse en el caso español respetando tres grandes premisas jurídicas: a) la enseñanza superior es un servicio público de carácter nacional, cuya prestación concierne a los intereses generales de toda nuestra población y de aquí que el Estado no esté plenamente desapoderado sobre la materia; b) las competencias administrativas sobre las universidades están ampliamente transferidas a las respectivas Comunidades Autónomas, y e) la Constitución no contempla a la Universidad como una mera materia administrativa, sino también como un derecho fundamental a la autonomía. La adecuada combinación de estos tres factores supone que nuestro Derecho público ha de buscar necesariamente fórmulas organizativas complejas y a la par eficientes para ser capaces de combinar capacidad de decisión y asunción de responsabilidad.”

“Los dos profesores de Derecho que suscriben la adenda” nos recuerdan “el enorme interés que las Comunidades Autónomas tienen por el control de sus universidades: gracias a ellas pueden formar los cuadros de sus dirigentes (tanto ideológicos como operativos) y utilizarlas como plataforma de adoctrinamiento de largo alcance.” En su opinión, “las Comunidades Autónomas han de convivir con unas universidades, cuyo derecho a la autonomía deben respetar.” Por ello, están en contra “del cambio propuesto en el informe que propicia un significativo peso de la Comunidad Autónoma en el Consejo de la Universidad.” En su opinión, “esta dificultad no se soluciona con las altas dosis de autonomía meramente “semántica” y bien intencionada que puedan aliñar informes o futuras leyes.” Más aún, yo no lo sabía, pero el Tribunal Constitucional (TC) ya declaró inconstitucionales en 1987 varios párrafos de la LRU “por vulnerar el derecho de las universidades a su autonomía.” Por lo que parece “atribuían al Consejo Social funciones estrictamente académicas, vulnerando la Constitución.” Otra sentencia de 1992 también iba en la misma línea.

Por ello, “la doctrina de nuestro Tribunal Constitucional nos conduce a tener que concluir que, en nuestro criterio, tanto la llamada “Universidad de Patronato,” propugnada en un informe elaborado por una Ponencia para la Generalitat de Catalunya, como la denominable “Universidad de Consejo,” defendida en este informe, pueden contener elementos que inviten a ser declarados inconstitucionales por considerar el TC, en su caso y día, que pueden conllevar una injerencia de las Comunidades Autónomas en el contenido esencial de la autonomía de las Universidades, cercenando sus potestades de autonormación, autoorganización y autogobierne, afectando indebidamente su espacio de libertad intelectual, sin el cual no es posible la creación, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, de la técnica y de la cultura.”

En mi opinión, la exposición de la adenda parece razonable hasta que llega el momento de proponer ”directrices alternativas para mejorar la calidad del gobierno de nuestras universidades.” En mi opinión, los dos juristas meten la pata hasta el fondo con “sus recomendaciones: a) el Claustro de la Universidad, cuya composición debe ser más reducida, tendrá competencia para elegir a quienes compondrán el Consejo de la Universidad de entre los claustrales cualificados al efecto; b) los miembros del Consejo de la Universidad serán claustrales pertenecientes a los cuerpos de profesores funcionarios con cualificación teórica y/o la experiencia práctica en la gestión de entes públicos, siendo elegido el Rector por el Consejo de Universidad entre sus miembros o, por mayoría reforzada tras una convocatoria pública elaborada al efecto; c) el Rector es la máxima autoridad académica y ejecutiva de la Universidad, será elegido por el Consejo de la Universidad, mediante voto secreto, por mayoría simple, de entre sus miembros o por mayoría de dos tercios tras una convocatoria pública; aconsejamos estudiar la posibilidad de que el Rector pueda nombrar a los Decanos de las Facultades y a los Directores de Escuelas, además de a los miembros de su equipo rectoral; y d) el Consejo Social se mantendrá con composición y función similar a la actual.”

En resumen, el Ministro Wert y la comunidad universitaria tendrán que dialogar para decidir qué cosas implantar entre las recomendaciones del comité de expertos, siempre que no violen la Constitución. No será fácil. Como dice Antonio Ramírez de Arellano López, Rector de la Universidad de Sevilla, en la carta que ha enviado a toda su Comunidad Universitaria “el nuevo diagnóstico, uno más, no aporta novedades importantes a reflexiones ya conocidas y ampliamente debatidas. En cuanto a las propuestas, la parte nuclear de las mismas es discutida en la adenda con profundidad y rigor por los dos reputados juristas que formaban parte de la comisión, y es valorada como ajena e imposible, o escasamente recomendable, en el ordenamiento jurídico español. Es de justicia destacar la defensa que este voto particular hace de “lo público” y de la autonomía universitaria, en su significado y logros, y de su manifestación especial en un gobierno elegido por y entre universitarios, con los matices que corresponda y con las medidas de refuerzo de la rendición de cuentas que sean oportunas, que habrá que discutir.” Por cierto, Antonio Ramírez de Arellano es Catedrático de Física de la Materia Condensada en la Facultad de Física (Doctor en Física (1991) y Licenciado en Economía (1999) por la Universidad de Sevilla).

Esta es mi última entrada sobre el documento “Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español,” PDF (84 páginas) y la “Addenda al informe (voto particular),” PDF (31 páginas).

Índice de entradas:
El informe sobre el sistema universitario español que la comisión de expertos ha dirigido al Ministro Wert (I). Introducción
El informe sobre el sistema universitario español … a Wert (II). La selección del profesorado
El informe sobre el sistema universitario español … a Wert (III). La evaluación externa de la universidad
El informe sobre el sistema universitario español … a Wert (IV). El gobierno y la financiación de las universidades
El informe sobre el sistema universitario español … a Wert (y V). El voto particular de los juristas

El informe sobre el sistema universitario español … a Wert (IV). El gobierno y la financiación de las universidades

La recomendación más importante del comité de expertos respecto a los órganos de gobierno de las universidades es reforzar el papel del Rector, que será elegido y responderá ante el Consejo de la Universidad. Los demás órganos de gobierno reducirán su tamaño y, si fuera necesaria, se unificarán entre sí todos los “pequeños.” Además, recomiendan un catálogo de títulos a nivel nacional, un mínimo de alumnos por título y una reducción general de las dimensiones del sistema. En general, las recomendaciones parecen razonables, aunque será muy difícil que la CRUE (Conferencia de Rectores de Universidades Españolas) acepte sin más estos cambios. Un punto a destacar es que los expertos afirman que ha sido un grave error la implantación de títulos de duración 4+1 en lugar de los anteriores 3+2, como han hecho otros países europeos, pero que no se puede volver atrás pues el coste sería demasiado alto. En cuanto a la financiación, como es obvio, hay que incrementarla y racionalizarla, facilitando la inversión privada y el mecenazgo. Yo destacaría el incentivo a las becas-préstamo, poco habituales en nuestro país. Permíteme unos extractos.

Los órganos de gobierno universitario son muchos y con demasiados miembros; como resultado, los procesos de toma de decisión son largos, costosos y poco eficientes. [Hay que] mejorar y agilizar el proceso de rendición de cuentas y la profesionalidad de la gestión. Esta Comisión de Expertos cree que las universidades que opten por las reformas recomendadas progresarán más y más velozmente que las que no lo hagan. La reducida financiación de las universidades es un problema, pero no es el único problema. El cambio más significativo que se propone es la sustitución del Consejo de Gobierno y del Consejo Social por un único órgano, el Consejo de la Universidad, que es el que elige al Rector, cuya autoridad se refuerza. La figura del rector con poderes reforzados permitirá una universidad pública mucho más ágil, científica y eficaz, de la que se beneficiará la sociedad en general y los estudiantes. La cuestión no es, pues, si una universidad debe ser pública o privada para ser excelente: tal alternativa es una falacia. Lo que las mejores universidades tienen en común es un rector con capacidad ejecutiva, con notable autonomía financiera y de contratación y que, finalmente, responde ante la sociedad en su conjunto y no sólo ante los intereses de los colectivos internos de su propia Universidad. El Rector será un académico designado directamente por el Consejo de la Universidad, ante el que responde. Se recomienda que la elección del rector sea precedida de un anuncio internacional de búsqueda de candidatos, estando el cargo abierto tanto a académicos españoles como a extranjeros.”

“La Comisión considera que es esencial reducir su número, tamaño y sus atribuciones. Debe tenderse a una mayor profesionalización de las tareas de la gestión universitaria. Debe evitarse la creciente dedicación del PDI a tareas burocráticas. El PDI está asumiendo cada vez más competencias administrativas que no le son propias, en detrimento, por tanto, de la docencia y la investigación que constituyen su tarea fundamental. Se recomienda que los Departamentos universitarios se mantengan como unidades de docencia e investigación, en uno o varios ámbitos del conocimiento y en uno o varios centros. Se recomienda que su tamaño sea mayor que el actual, produciéndose fusiones si fuera necesario. En cualquier caso, se recomienda que la existencia de un departamento esté justificada por su calidad científica.”

Coincido con la comisión en que “muchos de los problemas del SUPE no se hubieran producido si España hubiera mantenido “para Bolonia” su tradicional estructura 3+2, la seguida por la mayoría de los países europeos. La reorganización de los estudios universitarios en 4 años (grado)+1 año (máster), ha sometido a las universidades a considerables tensiones para adaptarse a la nueva estructura 4+1, que aún perduran. Las actuales circunstancias de agotamiento de las universidades, producidas por esa reforma aún no concluida, aconsejan ser prudentes a la hora de realizar cambios en este aspecto. La elección para España del modelo 4+1, además de alejarnos de esos países en lugar de converger con ellos, ha planteado algunos problemas adicionales, especialmente para las carreras más largas y las que tienen una proyección profesional regulada (como las enseñanzas técnicas). Los ingenieros e ingenieros técnicos encuentran dificultades para que el nivel académico de sus títulos sea reconocido en cualquier país para el correspondiente ejercicio profesional. Lo mismo se puede decir de otras profesiones. Pese a todo, no parece aconsejable proponer en estos momentos un regreso general de los estudios al modelo 3+2, porque la tensión a la que se ha sometido al sistema universitario con el actual proceso de cambio (que dura ya más de cuatro años) ha conducido a un considerable agotamiento de la comunidad universitaria.”

La comisión “recomienda el establecimiento de un registro nacional de títulos universitarios en colaboración con las Comunidades Autónomas, que la ANECA simplifique el sistema actual de acreditación de títulos (programa VERIFICA), favorecer una reducción, reorganización o fraccionamiento del sistema de títulos, así como una reordenación de sus facultades, escuelas y departamentos, con el fin de racionalizar y maximizar el buen uso de los recursos existentes. Para evitar la multiplicidad excesiva de títulos se propone establecer un número mínimo de alumnos para que pueda impartirse un determinado título (fijado a escala nacional, flexible, distinto en función de las distintas clases de títulos, y adaptado a la demanda habitual).

“En España, los recursos financieros destinados en la actualidad a la educación superior son menores que los de los países de ese entorno. El 80% de la financiación actual de las universidades públicas españolas procede de fondos públicos, dato muy similar al observado en Francia, Bélgica, Irlanda o Portugal. [Sin embargo,] en Reino Unido sólo un 35% es de origen público, semejante al porcentaje de otros países de la OCDE como EEUU o Japón. La financiación para el sistema público universitario español debe ser: mayor, estable y que permita y garantice su desarrollo de forma planificada y sostenida. A pesar del entorno económico actual, la previsible evolución apunta al incremento de los recursos privados.”

El círculo vicioso de la universidad ha sido “la oferta docente, la principal herramienta de captación de nuevos recursos de PDI o de apoyo (PAS) que, a su vez, exigían la ampliación de la oferta docente y la búsqueda de nuevos recursos de PDI y PAS. Esto ha producido un despliegue territorial de enseñanzas plagado de duplicaciones y de títulos artificiales muy semejantes. El poco énfasis en la investigación no sólo ha perjudicado la misión investigadora de la universidad, sino que de forma indirecta ha fomentado la ineficiencia de su función docente. Pero redimensionar el sistema es un objetivo fácil de enunciar pero difícil de abordar.” La comisión recomienda a las administraciones públicas: 1) estimar la oferta universitaria por áreas a medio y largo plazo; 2) adoptar medidas para impulsar un reducido conjunto de universidades que puedan competir en el marco internacional; 3) y que las Comunidades Autónomas revisen la oferta global de sus universidades en el grado y el postgrado, analizando el equilibrio de la oferta y la demanda junto con indicadores objetivos de calidad, teniendo una especial sensibilidad con los estudios culturalmente estratégicos.”

Todos estaremos de acuerdo con la comisión en la “necesidad de una financiación pública suficiente, sostenible y estable basada en criterios de calidad y eficiencia. El gasto medio por estudiante universitario en España (unos 10.000 euros por curso) es superior al promedio de la OCDE, lo que no significa que el sistema universitario esté bien financiado en su conjunto.” La comisión recomienda “vincular la financiación asociada a la docencia de cada universidad a la empleabilidad de sus propios titulados, de forma que se cree así un incentivo adicional para mejorar la calidad de sus programas docentes.” También recomienda “establecer normas de permanencia para los alumnos y asegurar su cumplimiento evitando estancias prolongadas en los centros universitarios (teniendo en cuenta la dedicación parcial de estudiantes que simultaneen trabajo y estudios).” Así como una “mejora y ampliación de la política de becas y diversificación de los ingresos de las universidades.” El énfasis lo ponen en “las becas‐préstamo: 1) préstamos directos financiados por el gobierno, 2) préstamos indirectos financiados por el sector privado y garantizados por el gobierno, y 3) préstamos universales basados en los ingresos familiares.” Finalmente, proponen “una generosa Ley de Mecenazgo extendida a actividades científicas sería una excelente iniciativa para captar capital (business angels) para las universidades.”

La próxima y última entrada sobre el informe estará dedicada al voto particular de dos miembros de la comisión.

El informe sobre el sistema universitario español … a Wert (III). La evaluación externa de la universidad

Hace unos años, en el Rectorado de la Universidad de Málaga, el provost de la Universidad de Berkeley, California, impartió una conferencia sobre excelencia universitaria. Para mi sorpresa, lo primero que dijo fue que aunque le hubiera presentado la Vicerrectora de Profesorado y Ordenación Académica, la excelencia universitaria no tenía nada que ver con la docencia. Su charla sólo discutió la excelencia investigadora, la selección de profesorado y la transferencia de los resultados de investigación. Recuerdo que comentó que el Estado de California les obligaba a admitir en los grados un alto porcentaje (algo así como el 80%) de alumnos nacidos en California y que por tanto en los grados no podían elegir los mejores alumnos del mundo. Sin embargo, en el postgrado tenían libertad absoluta y sólo una minoría (algo así como el 10%) eran alumnos californianos (y muchos menos de sus propios grados). La excelencia universitaria empezaba en el postgrado con una selección de los mejores alumnos de postgrado del mundo. A mí me sorprendieron sus palabras y la cara de asombro de la vicerrectora.

El informe de la comisión de expertos me ha recordado esta anécdota. “La evaluación de la calidad de las universidades debe ser por razones de investigación e innovación. Introducir una supuesta “calidad de la docencia” en la evaluación como criterio fundamental sólo contribuiría a fomentar e incrementar muchos de los excesos supuestamente amparados por las reformas del Plan Bolonia. [Pero] el segundo principio fundamental de la Magna Carta Universitatum, suscrita en Bolonia en 1988 por más de 750 universidades del mundo, establece que “en las universidades, la actividad docente es indisociable de la actividad investigadora.” Tratar de separar la transmisión de conocimientos de la generación de otros nuevos no sólo es erróneo sino contraproducente, pues no favorece ni la docencia ni la investigación: la investigación acumula conocimientos y, por tanto, mejora la docencia. Es frecuente mencionar que muchos investigadores no son buenos profesores y que, por tanto, priorizar la investigación y el trabajo original no es un buen criterio de selección del profesorado universitario. La realidad es que la recíproca (que los profesores universitarios que no investigan son peores docentes) es la cierta y que, como es natural, la investigación mejora muy considerablemente la docencia. 36 y que hoy pasan.” Muchos lectores de este blog estarán en desacuerdo con estas palabras, pero yo coincido plenamente con esta opinión de los expertos de la comisión nombrada por el Ministro Wert. ”Hay que identificar la investigación excepcional (“world leading”), que es la que distingue las universidades excelentes.”

Estoy de acuerdo con los expertos en que es falso que “la creación repetida de centros que imparten iguales enseñanzas es socialmente buena per se. Fomenta la errónea creencia de que lo mejor es tener la Facultad o la Escuela tan próxima como sea posible, obviando que lo más importante no es el lugar donde se estudia, sino la calidad de la enseñanza que se recibe.” Me ha resultado curiosa la “analogía [con] un partido de fútbol; lo que cuenta para decidir el partido no es el número total de pases entre jugadores de un equipo (universidades donde se publican muchos trabajos), sino los goles que mete (universidades donde se realizan trabajos excelentes que hacen avanzar el conocimiento y que producen tecnología y patentes innovadoras).”

No tengo ninguna crítica a este apartado del informe. Comparto la mayoría de las opiniones expresadas por la comisión y sus recomendaciones, aunque obviamente requieren una inversión en financiación. A coste cero son imposibles de implantar. Sólo unos breves extractos. “Toda evaluación de la calidad de las universidades debe ser: a) completamente externa; b) lo más objetiva posible; c) lo más sencilla y económica posible; d) pública, con gran difusión del resultado; y, finalmente, e) debería tener consecuencias para la financiación de las universidades y de sus centros (Facultades, Escuelas, Institutos, etc.). La calidad de una universidad favorece la empleabilidad de sus egresados, información que se recomienda dar a los estudiantes, por lo que se recomienda establecer un “observatorio nacional de empleo de los egresados universitarios.” [Más aún] no es recomendable que todas las universidades sean generalistas y reproduzcan el mismo patrón. La especialización debería ser una de las claves de la sostenibilidad, buen funcionamiento y mejora de las universidades. Se recomienda evitar la duplicación innecesaria de centros y títulos reorganizando, y en su caso suprimiendo, centros y departamentos si fuera conveniente. Se requiere una racionalización de la oferta académica bajo criterios de mayor calidad y eficiencia.” Yo hubiera comentado también la reorganización del listado de áreas de conocimiento.

También “es imprescindible mejorar la internacionalización de las universidades en todas sus facetas (profesorado, estudiantes, investigación, doctorados, convenios de cooperación, parques tecnológicos, etc.). [Además, hay que] recordar lo importante de la relación con las universidades de Iberoamérica, un factor adicional en la internacionalización de las universidades españolas.”

PS (18 Feb 2013): Supongo que muchos ya conocerán el U-Multirranking creado por la UE para medir la calidad de las universidades, que ha nacido con muchas críticas. “Su idea es crear un ranking con información en cinco áreas distintas: la reputación de la investigación, la calidad de la enseñanza y el aprendizaje, la internacionalización, el éxito en la transferencia de conocimiento (por ejemplo, asociaciones con empresas y start-up), y la contribución al crecimiento regional. Esperan que se inscriban en el proyecto unos 500 campus de Europa y de todo el mundo y que la primera edición se publique en 2014.” Críticas en J.A. Aunión, “Un grupo de presitigiosas universidades rechaza el ‘ranking’ impulsado por la UE. La Comisión Europea lanza un proyecto para competir con la clasificaciones más famosas,” El País, 17 Feb. 2013.

El informe sobre el sistema universitario español … a Wert (II). La selección del profesorado

La selección del profesorado es clave para garantizar la calidad de una universidad. La comisión de expertos recomienda cargarse la ANECA (relegarla sólo a contratar profesorado no funcionario), reforzar la CNEAI (que concede los sexenios que deberían servir para todo) y volver al sistema de habilitación introducido por la LOU cuando era Presidente Aznar. La clave es prevenir la endogamia, algo que la habilitación no logró, por lo que la comisión recomienda medidas como que un doctor no pueda ser profesor en su propia universidad (salvo que haya estado 3 años fuera). Todas estas medidas ya fracasaron (y hace menos de una década, qué desmemoriados son los miembros de la comisión de expertos). ¿Por qué recomendar lo que ya fracasó? En mi opinión, los expertos de la comisión tienen muy poca imaginación. Volver a un sistema que fracasó sin alterar las condiciones de contorno que llevaron a dicho fracaso no tiene ningún sentido.

Hay cosas en el informe que me gustan, como que la gestión no sea tenida en cuenta en la promoción del profesorado, pues basta que esté bien pagada, pero hay muchas otras cosas que me disgustan. Entre estas últimas, yo destacaría el maltrato a los jóvenes y la ausencia de una sólida carrera docente e investigadora. Tratar de imitar el sistema de contratación de profesorado de las universidades privadas de EEUU sin eliminar la figura del profesor funcionario no tiene ningún sentido. El gran problema de la universidad española no es la endogamia, sino el funcionariado. En mi opinión, todo profesor, incluidos los miembros de la comisión, que se les ve el plumero y ninguna de sus recomendaciones les afectan, salvo a favor, deberían ser evaluados cada cierto tiempo (pongamos cinco o seis años) y sólo si superan dicha evaluación mantener su plaza como PDI permanente. Cualquier alternativa que mantenga la “mierda” en un sistema “podrido” será un simple lavado de cara a gusto de los burócratas, pero que no servirá absolutamente para nada.

Permíteme unos extractos del texto (aquí tienes la versión completa). Para la comisión, la selección del profesorado es una de las claves hacia la excelencia. ”Las universidades deben tener capacidad para aprovechar las oportunidades y captar profesores e investigadores de primera fila con facilidad y sin importar de su origen. Actualmente esto es muy difícil, incluso imposible en la práctica, con el actual sistema de acreditaciones de la ANECA.”

Lo más urgente sobre el PDI permanente y funcionario. “Modificar el baremo y el procedimiento de las presentes acreditaciones no presenciales de la ANECA, por ser muy inadecuado. Una vez establecido el sistema de acreditaciones públicas nacionales, la ANECA perdería sus actuales competencias como agencia acreditadora del PDI de las universidades (programa ACADEMIA). Esta competencia se mantendría en el caso de doctores contratados por las universidades tanto públicas como privadas. Los acreditados por la ANECA aún sin plaza en una universidad pasarían a estar equiparados a los acreditados por el nuevo sistema de acreditaciones públicas, con idénticos derechos.”

Esta Comisión recomienda que la gestión no sea valorada como mérito para las plazas de PDI, pues no forma parte del bagaje intelectual necesario para ser un buen profesor e investigador. Se recomienda que la gestión tenga incentivos económicos adecuados así como la tradicional disminución de obligaciones docentes. Los complementos temporales por cargos de gestión no deberían ser consolidables en ningún caso. La excelencia docente e investigadora de un posible gestor puede favorecer su gestión académica, al menos por la especial sensibilidad que cabe suponerle para la docencia y la investigación, pero la recíproca es falsa. Premiar la gestión per se sólo ha promovido que se genere más gestión y burocracia cuyo fin es proporcionar “méritos” por gestión al CV de quienes participan en ella, en detrimento de la docencia y la investigación.”

Me gusta, pero se me ve el plumero, que la comisión “recomiende incrementar muy considerablemente los puntos por méritos investigadores y de transferencia (por ejemplo, al 85% del total o, al menos, 20 puntos por sexenio de investigación a título orientativo). El baremo de la ANECA otorga 55 puntos por ‘investigación’ (el máximo hasta para un Nobel), 35 por “actividad docente y profesional” y 10 por “gestión, administración y otros méritos.” Incluso el Einstein de 34 años que en 1913 aceptó su cátedra berlinesa hubiera tenido dificultades si se le hubiera juzgado con el baremo de la ANECA.” También se menciona que el baremo actual “no permitiría acreditar como catedrático a más de un premio Nobel y que perjudica muy especialmente a los jóvenes más brillantes.” Por otro lado, la comisión recomienda “reducir complementariamente (por ej. al 15%) los méritos por “docencia.” Siendo inapropiado valorar los méritos docentes por el número de años que el candidato ha dado clase o por los cursillos de “innovación educativa” que ha seguido (de hecho, estos “méritos” están generando la proliferación de “cursillos” sin valor alguno).” Junto con la eliminación por completo del baremo los “méritos por gestión,” estoy completamente de acuerdo con la Comisión en este punto. Pero repito, muchos diréis que se me ve el plumero.

Un punto con el que no estoy del todo de acuerdo es que se pretenda mantener el sistema de áreas de conocimiento, algo que no tiene ni pies ni cabeza se mire por donde se mire. En el programa ACADEMIA de la ANECA se mete a todas las áreas de conocimiento similares en el mismo cajón, la macroárea de conocimiento, de tal forma que “los “expertos” [que evalúan los CV de los candidatos a acreditación] sólo pertenecen al campo general [las macroáreas de conocimiento], pero no son necesariamente especialistas (del área de conocimiento específica del candidato), algo imprescindible para juzgar con conocimiento de causa.” En mi opinión, las áreas de conocimiento son un lastre para el sistema y habría que deshacerse de ellas en pro de los departamentos o de los centros.

A medio plazo, un cambio en el acceso a las plazas de PDI permanente y funcionario: “Reforma del acceso a las plazas de PDI permanente por medio de dos vías: (1) acreditaciones públicas nacionales en los dos niveles actuales de profesor funcionario titular (TU) y catedrático (CU); las universidades seleccionarían después a los acreditados como hasta ahora. Y (2) la contratación directa e indefinida por las universidades de doctores españoles y extranjeros, también como CU y TU, sin restricción; no sería necesaria la acreditación previa de la ANECA. Según la actual LOMLOU, el PDI contratado puede alcanzar el 49% del total de PDI de la universidad (aunque actualmente sólo representa el 15%).”

El vía (1) es un retorno al sistema de habilitación introducido por la LOU. Las novedades que se introducen son meros lavados de cara, como “que sólo formen parte de las comisiones los profesores permanentes que tengan concedido un número de sexenios próximo al período de tiempo necesario para obtenerlos, con un mínimo de dos,” o que “en el caso de que el número de candidatos fuera superior al triple de las acreditaciones públicas convocadas, la comisión procedería a seleccionar previamente entre ellos un número igual al triple de esas acreditaciones.” En la vía (2) destacaré que “los profesores contratados por esta vía serían elegibles para cargos académicos como los funcionarios, y podrían tener igualmente sexenios y complementos por docencia (quinquenios).”

El informe está lleno de frases vacías de contenido, como que “la comisión recomienda especialmente evitar la situación que viene repitiéndose desde hace decenios, la alternancia de períodos de relativa abundancia y de otros de gran escasez de plazas, que conduce a que el SUPE no seleccione sólo a buenos candidatos en el primer caso y a que se pierdan muchos de éstos en el segundo.” Muy bien, pero cómo se logra; según la comisión basta seguir sus recomendaciones, pero ni los miembros de la comisión se creen lo que están diciendo. ¿Por qué los “complementos salariales para el PDI” deberían estar “ligados al rendimiento investigador en su conjunto (Centro, Departamento, Instituto, etc.)”? Según la comisión para “que se incentive la selección de los mejores.” ¿Para qué sirve que quien trabaje más gane más sueldo para quienes no trabajan nada? En mi opinión, pagar más a quien más trabaja es necesario, pero los que trabajan menos no deberían recibir beneficios.

Las medidas para prevenir la endogamia en el informe no tienen ni pies ni cabeza. La endogamia está dentro del sistema y hay que extirparla, no basta con perjudicar a los más jóvenes. Se nota que en la comisión de expertos no había ningún joven. La comisión “recomienda impedir cualquier tipo de contratación por una universidad de un doctor propio, salvo que éste hubiera estado previamente vinculado a otra universidad, institución académica o centro investigador reconocido, español o extranjero, por un período no inferior de 3 años.” Además, que “las convocatorias de plazas de PDI deberían ser internacionales y las vacantes deberían aparecer en inglés en las webs de las universidades y en una sección especial de la web del Ministerio tipo Open positions in Spanish universities.” O rescatar el Programa Ramón y Cajal, pero con otro nombre tenure track. “Esta Comisión recomienda que las universidades ofrezcan contratos a doctores por un tiempo de cinco años con la indicación de que esas plazas podrían transformarse en plazas permanentes de PDI contratado doctor. Para favorecer a los jóvenes brillantes, la transformación de ese contrato en indefinido como profesor titular contratado, requeriría que la labor realizada por el doctor en esos cinco años fuera de elevado nivel científico.”

Obviamente, los que disfrutamos de muchos sexenios agradecemos que la comisión recomiende que “los tramos de investigación de seis años o “sexenios” deberían estar mejor retribuidos (y de forma creciente, más el segundo que el primero, el tercero que el segundo, etc.) y con independencia del cargo (titular o catedrático) con el que se hubieran obtenido; además, se puedan conceder con independencia del tipo de dedicación del PDI (i.e., a todo funcionario o contratado que los solicite) de forma que no estén limitados a los funcionarios; y, finamente, que no estén limitados a los seis actuales.” Supongo que el PDI que tenga pocos sexenios estará en contra de esta medida, pero a mí se me ve el plumero. Otra cosa diferente es que la comisión recomiende que los sexenios se utilicen para todo. “Se recomienda el uso de los sexenios como criterio básico para ocupar cargos académicos de responsabilidad. Para los cargos de Rector, Vicerrector, Decano y Director de Escuela o de Departamento se recomienda tener al menos 3/2/2/2 sexenios respectivamente, que deberán estar “vivos”.” No sé, pero yo creo que los gestores, para ser buenos gestores, deben dedicarse sobre todo a la gestión y no a falsear sus CV con sexenios obtenidos con el esfuerzo de otros.

Me gusta, aunque veo poco factibles, algunas recomendaciones al estilo anglosajón como que “las universidades deben tener capacidad para mejorar los salarios de su PDI permanente y para captar talento y/o retener a los mejores, estableciendo incentivos, incluso de forma negociada con los interesados, y ello por razones de excelencia investigadora.” Y también “la creación de cátedras especiales con nombre (cátedras extraordinarias o “named chairs”). Sería deseable potenciar el mecenazgo, con un trato fiscal muy generoso.”

Sobre los Profesores Ayudantes: “Es conveniente que las universidades incrementen la oferta de Profesores Ayudantes, con una ocupación de las plazas muy limitada en el tiempo y absolutamente improrrogable. Su escasez actual es resultado de la errónea premisa de que todo Profesor Ayudante debe acabar siendo Profesor Titular, lo que ha llevado a las universidades a no ofrecer plazas de Profesores Ayudantes pese a que pueden constituir el primer paso de una carrera académica.”

Sobre los los Profesores Asociados: “Deberían responder al espíritu y la letra de la LOMLOU (profesionales muy cualificados que se prestan a ofrecer temporalmente su experiencia o especiales conocimientos a las universidades).”

Sobre los Profesores Eméritos: “Se debe incidir más en los méritos investigadores, requiriendo al menos cuatro tramos de investigación o sexenios reconocidos. Se recomienda que la condición de emérito sea concedida de forma automática a todo candidato con seis sexenios.”

Sobre el Personal de Administración y Servicios (PAS): “Mejora de la selección y eficacia del PAS introduciendo criterios de calidad y de rendimiento específicos para el PAS.” Por cierto, me ha hecho un poco gracia, pero es una gran verdad. “Evitar la actual “PASificación” del PDI que, desde hace años y al amparo de las mal llamadas “nuevas” tecnologías, está asumiendo cada vez más funciones administrativas que no le son propias.” Una gran verdad.

En resumen, me gusta que se recomiende un cambio en el baremo del programa ACADEMIA de la ANECA y que se recomiende reforzar las plazas de profesor permanente no funcionario, pero creo que la contratación de profesorado en el SUPE necesita un cambio más drástico y mucho mejor pensado.

El informe sobre el sistema universitario español que la comisión de expertos ha dirigido al Ministro Wert (I). Introducción

La comisión de expertos ha hablado. El proceso no ha sido fácil. Nombrada el 13 de abril de 2012, han enviado el informe al Ministerio el 12 de febrero de 2013 (se hizo público el 15 de febrero). La comisión sufrió dos abandonos (“por razones personales”) entre sus once miembros iniciales y además un voto particular de dos de ellos (que acusan de anticonstitucional las propuestas del informe para la selección de profesorado y para la gobernanza de las universidades). Como resultado tenemos un informe con cuatro puntos, dos de ellos firmados por nueve miembros y otros dos firmados por sólo siete. Un informe que ya está provocando enormes críticas y aún no ha empezado a ser debatido en serio. ¿Qué hará el Ministro Wert con este polémico informe? El anuncio oficial en “La Comisión de Expertos para la Reforma del Sistema Universitario Español entrega el documento con sus propuestas al Ministro José Ignacio Wert,” MECD 15 Feb 2013; el documento “Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español,” PDF (84 páginas) y la “Addenda al informe (voto particular),” PDF (31 páginas).

Te lo confieso, yo me leí el informe el pasado viernes por la noche, después de cenar. Mi opinión ya lo ofrecí en Twitter. Hay cosas que me gustan y otras con las que disiento. Pero lo que tengo seguro es que lo que haga el Ministro Wert no tendrá nada que ver con este informe. El informe es papel mojado. Hoy he vuelto a leerlo (lo sé, lo sé, llámame masoquista). Permíteme destacar algunos puntos extrayendo trozos del texto. Espero que quienes no se molesten en leer el informe puedan tener una idea clara de su contenido gracias a estos extractos.

El informe estudia la situación del Sistema Universitario Público Español (SUE) aunque sus recomendaciones serán de aplicación sólo al Sistema Universitario Público Español (SUPE). Como era de esperar, el informe empieza con una frase de cara a la galería. ”El progreso del SUE desde la transición a la democracia ha sido enorme y su papel ha sido extraordinario en el desarrollo cultural, económico y social del país; en suma, en el bienestar de los españoles. Nuestras universidades han avanzado mucho desde la Ley de Reforma Universitaria (LRU) de 1983, pero aún podían haber progresado más incluso con la modesta financiación que reciben. España necesita con urgencia generar un crecimiento sostenible que permita reducir drásticamente el desempleo, disminuir su fuerte endeudamiento y hacer frente a la presión de los cambios demográficos a los que se ha de enfrentar en el curso de este siglo. La principal fuente del crecimiento económico son las nuevas ideas. En opinión de esta Comisión de Expertos, el sistema universitario español requiere una profunda reforma para cumplir adecuadamente esas dos tareas: la formación de la juventud y la generación de nuevas ideas y conocimiento.”

¿Cómo sabemos que el SUE no funciona bien? El primer argumento siempre es el mismo (todos estamos cansados de oírlo una y otra vez), la falta de Premios Nobel. ”La falta de universidades españolas de excelencia es incontrovertible. Por lo que se refiere a la mencionada generación del conocimiento, España no ha tenido un sólo premio Nobel científico desde hace más de un siglo: el único lo obtuvo Santiago Ramón y Cajal en 1906. En el polo opuesto se puede situar al Trinity College, con 32 premios Nobel, pese a ser sólo un College entre la treintena que tiene la Univ. de Cambridge (la universidad con más premios Nobel del mundo). Lo mismo sucede si examinamos el número de patentes: el sistema universitario público español tuvo 401 en 2010. Como comparación, un solo profesor del MIT, Robert Langer, tiene 811 patentes a su nombre, que han sido usadas por 250 empresas y han dado lugar a 25 nuevas empresas.”

El segundo argumento en contra es más razonable (lo que no quita que también sea discutible), la empleabilidad. ”Las universidades no preparan a los jóvenes suficientemente para encontrar un trabajo adecuado al título que reciben. Entre los 27 países de la UE27, España es el país de Europa con menor tasa de empleo para titulados con educación terciaria, el 53%, porcentaje sólo igualado por Turquía y a comparar con el 66% de media para la UE27. Pese a que desde 1996 hasta el 2010 ha habido booms, crisis, recesiones, burbujas y pinchazos, la proporción de titulados universitarios que tiene un trabajo adecuado a sus estudios sólo ha oscilado entre el 46% y el 48%. Toda reforma universitaria debe estar encaminada a prestar un mejor servicio a los estudiantes y a la sociedad española en su conjunto, pues la universidad debe estar al servicio de los ciudadanos que la financian, de la sociedad, no de sí misma.”

Muchos agradecerán una breve estadística sobre el SUE (sobre todo los que nunca se han preocupado por estos temas). ”Hay 50 universidades públicas y 31 privadas; de las 50 universidades públicas, 47 son presenciales, una no lo es (UNED), y dos son especiales (UIA y UIMP); de las 31 privadas, 5 no son presenciales. Hay 236 campus universitarios, ubicados en municipios diferentes, que ofrecían (datos del 21 Sep 2012) un total de 2541 grados universitarios (= 1972 + 569, univ. públicas + privadas), 3292 (= 2607 + 685) másteres oficiales y 1751 (= 1564 + 187) doctorados. En total, en el curso 2011‐12 había 1.469.653 estudiantes, un 3% más que en el curso anterior. El profesorado con vinculación permanente a las universidades públicas está hoy compuesto de a) catedráticos de universidad (CU) y profesores titulares (TU), que son funcionarios, y de b) doctores contratados de forma indefinida. Al grupo de funcionarios (CU y TU) hay que sumar los catedráticos y titulares de escuela universitaria (CEU y TEU), cuerpos hoy en proceso de extinción. La distribución actual es la siguiente (datos del 17 Oct 2012): Funcionarios, 11748 CU y 30876 TU, lo que da un factor CU:TU de 1:2,6. A éstos hay que sumar 1411 CEU y 7066 TEU; en total, 51101 funcionarios. A estas cifras hay que añadir (datos del 1 Ene 2011) 1095 interinos de estos cuerpos, 9 (CU), 895 (TU), 1 (CEU) y 190 (TEU). PDI doctor con contrato indefinido: 8556 (incluyendo “contrato fijo discontinuo”), un 15% del total de PDI permanente. PDI con contrato de duración determinada: 42266. Por otro lado, hay más de cinco mil acreditados sin plaza (octubre de 2012) por el programa ACADEMIA de la ANECA (que según la Comisión no presenta las debidas garantías académicas ni jurídicas que garanticen la selección de los mejores). Hay 1853 acreditados como CU y 3253 como TU aún sin plaza. Además, ya es PDI funcionario un total de 10592 acreditados, correspondientes a un total de 3972+3380 titulares y 3240 catedráticos, que representan el 67.5% de los acreditados. Los 5106 acreditados sin plaza citados en el texto representan el 32.5% restante. La tasa de éxito en las acreditaciones (evaluación positiva) es alta, de casi el 69% para CU y del 67.2% para TU respecto del total de evaluados.”

El informe de la comisión cae en los tópicos de siempre. ¿Cómo medir la actividad investigadora del PDI en el SUPE? En base a los sexenios (“tramos de investigación” de seis años) que sólo pueden ser obtenidos por el personal docente e investigador (PDI) funcionario (unos 51.100 en total). “Las cifras no son alentadoras: el 37.6% del PDI funcionario no tiene ningún sexenio, el 20% sólo posee uno y el 18.4% tiene dos sexenios reconocidos. Por tanto, más de la mitad (el 57.6%) del PDI funcionario tiene un sexenio reconocido o ninguno, es decir, tiene una actividad investigadora nula o casi inexistente. Al margen de las posibles matizaciones y de la cautela con la que siempre hay que considerar datos de este tipo, es evidente que el panorama de la investigación en las universidades españolas es manifiestamente mejorable.” El informe arremete contra “la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) que afirmó que en el ámbito de la investigación, la producción científica española es la novena mayor del mundo: España genera el 3.4% de la producción global. Dos tercios de esta producción científica es generada en las universidades. Un resultado más que notable si consideramos que España sólo invierte en I+D+i un 1.38% de su PIB, muy lejos del 2.3% que es la media de la OCDE. Ello revela una eficiencia extraordinaria: con poco, hacemos mucho.” Según el informe, “el problema, obviamente, es que esa productividad sólo mide el número y no la calidad e importancia de las publicaciones; es decir, mide muy poco.” De nuevo, la comisión mira a lo que más brilla. “El número de trabajos publicados por premio Nobel en una universidad de élite es, más o menos, de unos 12000. Si el criterio del número fuera aplicable a nuestro país, España habría obtenido varios premios Nobel en 2011.”

El contenido del informe sigue las siguientes líneas. “Una universidad vale, sobre todo, lo que vale su personal docente e investigador (PDI). Por tanto, la selección del profesorado (cap. I) es el aspecto más importante para dos de las funciones esenciales de la universidad, docencia e investigación, es decir, para la transmisión y la generación de conocimiento. Una buena selección del PDI contribuirá decisivamente a la calidad de la universidad y al servicio que ha de prestar a la sociedad. La evaluación externa de las universidades (cap. II), pública y fácilmente consultable por los alumnos y por la sociedad en su conjunto, obligará a las universidades a competir más en la selección de su alumnado, basada en el mérito y asociada a un sistema de becas adecuado y suficiente (la Comisión recomienda que se potencie el distrito único). También hay que reformar el sistema y los órganos de gobierno de las universidades (cap. III), así como el procedimiento de selección de los cargos unipersonales (rector, decanos, etc.). Todos los informes previos sobre el SUPE coinciden en que éste es un punto clave. Como el buen funcionamiento de una universidad depende de su financiación (cap. IV), el informe propone un considerable incremento de los fondos como condición necesaria, pero no suficiente, de la mejora de las universidades.”

En las próximas cuatro entradas hablaré del contenido de cada uno de los cuatro capítulos. Lo siento a quienes aburran este tipo de asuntos.

Varias opiniones sobre el estado de la universidad y de la investigación en España

Twitter combina la inmediatez con la reflexión, pues a veces lo que se le quiere decir a alguien no cabe en 140 caracteres y hay que reflexionar cómo cortarlo, lo que no es lo mismo que reflexionar sobre cómo contarlo. Ayer tuve una curiosa conversación con @eulez sobre el estado actual de la universidad española que finalizó con un lacónico “es muy fácil posicionarse en un discurso teórico sobre “lo que hay que hacer”.” Obviamente.

Ana Ripoll, que fue rectora de la Universidad Autónoma de Barcelona, nos cuenta en “Hacia un nuevo modelo de Universidad pública,” El País, 31 ene 2013, que “debemos aprovechar la crisis para dar un salto cualitativo hacia la excelencia. Si la Universidad española quiere destacar en el ámbito internacional necesita mejorar. (…) Las universidades deben apelar a sus valores y utilizar sus fortalezas para (…) construir un nuevo modelo de Universidad. (…) Si queremos tener universidades intensivas en investigación, hay que ser más selectivos en la oferta de estudios, primar los grupos de máxima excelencia e iniciar políticas activas de captación de investigadores excelentes. Es imprescindible redimensionar las universidades.” Hay que “avanzar hacia un nuevo modelo con un sistema propio, no burocratizado, de captación, selección y promoción del profesorado, acorde con las necesidades docentes y de investigación estratégica; un sistema que permita ganar adaptabilidad, mediante contrataciones y retribuciones más flexibles y adaptadas a los resultados académicos. (…) Para huir de la mediocridad [hay que] reconocer las singularidades y apostar por estructuras descentralizadas en las que cada centro llegue a ser motor y protagonista de su actividad académica.” Se requiere “una estructura corporativa menos numerosa en los rectorados y una estructura fuertemente operativa en los centros capaz de desarrollar sus objetivos estratégicos.” En resumen, “un cambio en el marco normativo y en la legislación vigente. (…) Mantener y preservar el carácter de servicio público de las universidades está fuera de duda, pero, a su vez, es trascendental una acción proactiva de las universidades en la búsqueda de fondos privados, que les permita ganar autonomía financiera e incorporar estabilidad en su financiación.”

Juan Hernández Armenteros (Universidad de Jaén) y José Antonio Pérez García (Univ. Politécnica de Valencia), expertos en financiación universitaria, nos cuentan en “Universidades públicas, financiación, recortes y productividad,” El País, 27 ene 2013, que “la Universidad española -amén de sus problemas- es francamente productiva (por sus resultados en relación con sus recursos): No hay exceso de universidades, tenemos una universidad cada 582.000 habitantes, por una cada 283.000 habitantes del Reino Unido y una por cada 94.000 habitantes de Estados Unidos; estamos a la cabeza de tasa de titulación (79%) de nuestros estudiantes de los países europeos, solo por detrás de Gran Bretaña y Dinamarca en rendimiento académico; los universitarios tienen una tasa de paro del 10%, frente al 26% del mercado de trabajo; la Universidad española produce el 3,3% de la producción científica mundial y el 4% de las citas científicas, cuando el tamaño de nuestra economía es el 2,2% de la mundial y nuestro comercio exterior el 1,9% del mundial; las universidades públicas proporcionan formación superior por un curso completo a sus estudiantes con el 76% de los recursos totales que cobran a sus alumnos las universidades privadas.” Pero “el tsunami de la consolidación fiscal casi nos ha retrotraído a los años noventa en recursos y, sobre todo, en costumbres. Los modelos de financiación han sido borrados del mapa. Si era necesario el ajuste (que no lo era), era posible recortar de otra manera, con mas finura, más inteligencia, más criterio. No es este el camino que requiere la mejora de la excelencia. (…) Nos jugamos el futuro.”

Alonso Rodríguez Navarro (profesor emérito, Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas, Universidad Politécnica de Madrid), nos cuenta en “Las causas del fracaso de la investigación en España,” El País, 30 ene 2013, que “el número de publicaciones científicas de siete universidades estadounidenses: MIT, Columbia, California-Berkeley, Harvard, Princeton, Stanford y CALTECH, más el Instituto Howard Hughes es, aproximadamente, igual que el de España [en los últimos 12 años], pero en ese tiempo esas instituciones han obtenido 29 premios Nobel en ciencias. Estas publicaciones sirven igual para 29 premios Nobel o para ninguno, depende de quien las haga. Otro ejemplo, (…) en el “Global Ranking” el CSIC está en noveno lugar, el MIT está en el puesto ¡46! (…) A principios de los ochenta, la presencia de la ciencia española en los foros internacionales era mucho menor que su potencial. Por ello, había que estimular a los investigadores a publicar en revistas internacionales prestigiosas, la llamada “década prodigiosa” de 1985 a 1994; el crecimiento en el número de publicaciones fue espectacular en comparación con la inversión económica. Pero esa era una política coyuntural, con fecha de caducidad, (…) si se mantenía mucho tiempo, sería mortífera para la investigación. (...) Nuestras autoridades científicas no entienden que si se financia poco y se exigen muchas publicaciones, lo que se obtiene son muchas publicaciones y poco o ningún progreso importante del conocimiento. (…) España ocupa el noveno lugar en el mundo atendiendo a su posición en los Essential Science Indicators del ISI, Alemania es tercera, Japón es cuarto y Francia es sexta. (…) España adelantó a Japón en 2001, a Francia en 2009, a Alemania en 2011 y en 2011 hemos duplicado a Japón. ¿Puede alguien creér[selo]? (…) Estamos como con la burbuja inmobiliaria.”

Atención, pregunta: Para qué le sirve a una universidad patentar una chorrada sin sentido

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Algunas noticias que llegan a portada en Menéame dejan una sensación extraña. Uno no sabe si reir por el chiste o llorar de pena. Un investigador de la UPM (Universidad Politécnica de Madrid) ha solicitado la patente del “diseño de un nuevo reactor de fusión nuclear limpio” de tipo confinamiento inercial [portada en menéame]. La patente es “Reactor Nuclear de Fusión,” Observatorio I+D+i UPM - A1B2. La solicitud de patente es una vergüenza. Un troll de patentes ha engañado a la UPM o la UPM se ha dejado engañar o no sé cómo habrá sido. El informe del experto de la Oficina Española de Patentes lo deja claro [pág. 34-35]: “Por lo tanto y a modo de resumen, podríamos concluir que en las soluciones propuestas en las reivindicaciones 1ª a 14ª de la presente solicitud no se aprecia actividad inventiva por considerarse obvia para un experto en la materia la ejecución de dicho reactor nuclear de fusión a partir de los documentos D01 y D02, y por lo tanto la patentabilidad de la invención se vería cuestionada conforme al artículo 8 de la ley 11/86 de patentes.” Pero, la verdad, no hay que ser experto para darse cuenta de que la patente es basura, con mayúsculas, BASURA. Me apena mucho que la UPM haya entrado al trapo y se haya dejado engañar de forma tan burda. Yo no soy experto en fusión nuclear y me he dado cuenta al vuelo, ¿habrán sido consultados al respecto los expertos de la UPM en energía nuclear? Lo dudo mucho. La patente está tan mal escrita y cualquiera puede darse cuenta de que no tiene ni pies ni cabeza. Una pena. Búsqueda en Google sobre la noticia.

¿Por qué un inexperto en fusión como yo se da cuenta de que la patente es obra de un troll de patentes? Basta leer el texto por encima para darse cuenta. Como es obvio, una patente de un nuevo diseño de reactor de fusión nuclear por confinamiento inercial tiene que hablar del campo de Higgs. El bosón de Higgs está hasta en la sopa, así que también tiene que estar en esta patente: [pág. 15; línea 45] “Una idea nueva, es que el espacio contiene un campo que se extiende por todo él y que genera toda la masa en reposo, es el campo escalar H, una sola partícula H o varias familias de partículas H, puesto que los cuantos de un campo son un conjunto de partículas.” Y por supuesto, la teoría de la relatividad de Einstein tiene que ser falsa, según afirma la patente: [pág. 15; línea 51] “Se cuestiona el proceso real del incremento de la masa con el movimiento.”

La patente del reactor, además, tiene que recordar la historia de los quarks y de la cromodinámica cuántica: [pág. 15; línea 3] “En 1964, (…) Murray Gell-Mann (…) y George Zweig (…) propusieron el modelo quark (…) una parte importante en la teoría de la cromodinámica cuántica.” [pág. 15; línea 13] “Un protón está formado por dos up-quarks y un down-quark, (…) El cuadro completo de quantum-chromodynamic de lo que está sucediendo en el interior de un neutrón es complejo, importante y difícil de calcular, por ello se describen los nucleones en términos del constituent quark model (CQM).” [pág. 15; línea 35] “Si el número bariónico se conserva de forma estricta, el protón libre no podrá desintegrarse nunca (…) Las teorías de gran unificación (GUT) predicen la existencia de partículas de una gran masa, muy superior a la que tienen los protones, y podrían justificar la desintegración de los protones.”

Pero omitiendo la parte “humorística” de la patente, la parte más técnica muestra también su toque de humor negro. ¿Qué materiales propone la patente para la vasija del reactor? [pág. 9; línea 15] “La pared de contención está realizada mediante una matriz de resina de epoxi y refuerzo de grafito, o equivalentemente en acero. (…) La pared interna de la vasija puede presentar un recubrimiento sólido, pudiendo ser dicho recubrimiento litio sólido poroso. La protección adicional de la pared interna de la vasija puede consistir en un recubrimiento líquido.” [pág. 9; línea 50] “Preferentemente, las paredes interna y externa, y las paredes de blindaje de la vasija tienen forma cilíndrica en su parte central y forma de casquete esférico en su parte superior e inferior.”

¿Cómo se inducirá la reacción de fusión? Obviamente, mediante láseres. ¿Qué nuevo diseño propone la patente? Ninguno, utilizar la propuesta del LLNL (Lawrence Livermore National Laboratory, en California) [pág. 4; línea 25] “conocida como LIFE (Laser Inertial Fusion Energy), para incorporar todas las tecnologías y materiales disponibles. La fusión puede llevarse a efecto según el concepto convencional descrito (Conventional ICF), o bien, mediante el concepto más avanzado de ignición rápida (Fast Ignitor ICF).” Maravilloso, en LLNL no han logrado la fusión por esta vía, pero no pasa nada, la nueva patente propone usarla.

¿Es la primera vez que se patenta una vasija como reactor de fusión? Obviamente, no. Ese es el argumento en el que se apoya el experto de la Oficina Española de Patentes para rechazarla. Pero hay muchos otros que podría haber esgrimido.

No sé qué pensar. ¿No será que los “expertos” de la OTRI de la UPM son unos cachondos y querían que nos echásemos unas risas? Será eso, digo yo.

Por cierto, al grano, ¿para qué le sirve a una universidad patentar chorradas sin sentido? ¿Deberían los universidades tener algún tipo de control sobre las patentes que solicitan? Obviamente, a la universidad le interesa tener un gran número de solicitudes de patente en trámites, ¡queda tan bonito en los papeles!

Pido perdón a todos los que se sientan ofendidos con esta entrada. Obviamente, he escrito esta entrada con mucha ironía. Pero como soy torpe en el uso de la ironía, pido perdón de nuevo a todos los que se sientan ofendidos.

PS: Por cierto, hablando de patentes que demuestran que el autor tiene poca idea de lo que habla, también podéis consultar esta noticia y este comentario (y este otro más reciente).

PS (21 ene. 2013): Sobre esto último, recomiendo (breve y al grano): Primeras impresiones sobre la solicitud de la patente “Procedimiento de doble criptograma simétrico de seguridad de Shannon por codificación de información para transmisión telemática y electrónica”.

¿Te apetece comparar tu universidad (si es pública y española) con las demás?

Overworked businessman.

El grupo de investigación CTS-261 de la Universidad de Granada publica todos los años un ranking en producción y productividad en investigación de las universidades públicas españolas (Ranking 2011, Ranking 2010, Ranking 2009, Ranking 2008). También publica la relación de la productividad y eficiencia en investigación con la financiación de las comunidades autónomas españolas (Relación 2010, Relación 2009). ¿Se puede comparar la universidad europea con la del resto del mundo? Se está desarrollando un nuevo ranking específico para la UE, porque los patrones marcados por EEUU no son adecuados y la comparación está muy sesgada a favorecer a estos últimos.

¿Cuál es el rendimiento en el doctorado de los becarios en España? Diferencias entre CSIC y universidades públicas, entre los becarios FPU y FPI, y en función de la normativa de cada universidad. La normativa del doctorado en España ha pegado muchos bandazos y palos de ciego en los últimos años, culminando con las actuales Escuelas de Doctorado, cuya implantación no es sencilla. La Mención de Calidad de los programas de doctorado no es una buena Mención de Excelencia. El Doctorado en la UE necesita una normativa común que permita una convergencia real. Y no solo el doctorado, sino también la selección del profesora, en España centrada en la acreditación y el índice impacto del ISI WoS como índice bibliométrico.

La Universidad de Málaga, a la que estoy afiliado, aparece en el ranking de 2011 de producción y productividad de investigación en los siguientes puestos: Ranking por artículos en revistas JCR, producción total 21/48 y productividad (producción/profesor) 41/48; ranking por tramos de investigación (sexenios), producción total 17/48 y productividad (sexenios/profesor) 30/48; ranking por proyectos I+D, producción total 17/48 y productividad (proyectos/profesor) 32/48; ranking por tesis doctorales, producción total 20/48 y productividad 37/48; ranking por becas FPU, producción total 10/48 y productividad 12/48; ranking por doctorados con mención hacia la excelencia, producción total 29/48 y productividad 45/48; ranking por patentes, producción total 12/48 y productividad 17/48; y ranking global de producción y productividad en investigación, producción total 18/48 y productividad 37/48. A la vista de estos datos se puede afirmar que la Universidad de Málaga es grande, pero poco productiva.

Además, “la Universidad de Málaga en todas las ediciones ha ocupado puestos similares en productividad (39, 38, 38, 37). Ha mantenido una regularidad en su investigación, que no es sinónimo de excelencia, por supuesto y que, por tanto, plantea la necesidad de mayores esfuerzos para mejorar sus puestos en las siguientes ediciones del ranking.”

Os copio un extracto de las conclusiones generales del ranking (y os recomiendo su lectura para más detalles):

“Las diez universidades más productivas en investigación en España en el año 2011 fueron las siguientes: Pompeu Fabra, Pablo de Olavide, Rovira i Virgili, Miguel Hernández, Autónoma de Barcelona, Politécnica de Valencia, Politécnica de Cataluña, Barcelona, Carlos III y Autónoma de Madrid. Las primeras universidades en  este ranking (Pompeu Fabra, Pablo de Olavide y Rovira i Virgili) ocupan los puestos 28, 38 y 27, respectivamente, en el ranking de  producción total. En el lado contrario, la Universidad Complutense de Madrid, por ejemplo, ocupa el segundo puesto en producción y el 29 en productividad. Por tanto, existen grandes diferencias en cuanto a los recursos humanos con los que cuentan las universidades españolas, pero éstas también difieren, y mucho, en la productividad de esos recursos humanos.”

“Al ser ya la cuarta edición de este ranking se puede observar la evolución de las universidades públicas españolas y la tendencia que éstas siguen en cuanto a la investigación que se realiza en ellas. Comparando los datos de los años 2008, 2009, 2010 y 2011 se pueden extraer varias conclusiones. En primer lugar, que hay diez universidades (Pompeu Fabra, Pablo de Olavide, Rovira i Virgili, Miguel Hernández, Autónoma de Barcelona, Politécnica de Valencia, Politécnica de Cataluña, Barcelona, Carlos III y Autónoma de Madrid) que en todas las ediciones, y en diferente orden, siempre han ocupado los diez primeros puestos de la clasificación elaborada. Siempre han mantenido un elevado nivel de productividad.”

Más información leyendo el artículo que publica el ranking…

“La mejora de esas posiciones, de la visibilidad internacional de la ciencia que se hace en España y de la productividad de las universidades españolas, debería ser uno de los objetivos fundamentales de los gobiernos de las instituciones educativas, de las comunidades autónomas y del gobierno central. Sin embargo, para ello se requiere financiación y no parece que ésta vaya a aumentar en el contexto de crisis económica actual. Esto es un problema y un desafío para el sistema universitario español, integrado en el EEES y, por tanto, dentro de un contexto competitivo, en el que las mejores universidades atraerán mejores alumnos e investigadores y conseguirán más financiación, relegando a un segundo plano a las que se estanquen.”

El bálsamo de Fierabrás de la universidad española

“Cuando el lenguaje no es correcto, lo que se dice no es lo que se quiere decir; si lo que se dice no es lo que se quiere decir, lo que se debería hacer no se hace…” Confucio.

César Dopazo y Rafael Navarro, catedráticos de la Universidad de Zaragoza, nos cuentan en “Una Universidad mal gestionada,” El País, 10 dic 2012, que “la falta de planificación estratégica está siendo letal para la universidad” en España. “La formación sistémica moderna se concibe como una mezcla de ciencia-técnica, economía y sociología en instituciones de élite del mundo. ¿Por qué no se alinean los estudios de grado en España con ese patrón? (…) Muchos continúan convencidos de que el principal problema de la docencia y de la investigación es la falta de recursos. Para ellos, dotar la enseñanza universitaria de presupuestos más generosos y alcanzar el 2% del PIB dedicado a investigación serían la solución para nuestros males crónicos. (…) Los docentes e investigadores protestan por los recortes del Gobierno central y de las comunidades autónomas pero no piden responsabilidades a sus equipos rectorales sobre una gestión manifiestamente mejorable. (…) ¿No sería más razonable seleccionar rigurosamente gestores profesionales como hacen las universidades de EEUU y de otros países desarrollados? (…) El exceso de centros y carreras de poca calidad, la reducción de oportunidades al buen profesorado, la escasa motivación y la peor utilización del personal son, entre muchas, las consecuencias de una mala gestión de los equipos gobernantes. (…) ¿Se debe “rescatar” nuestra Universidad? Quizás, pero imponiendo cambios drásticos en su gobernanza antes de insuflar el dinero necesario y suficiente.”

¿Qué opinas del “bálsamo de Fierabrás” que nos proponen Dopazo y Navarro? ¿Crees como ellos que gestores profesionales mejorarán la universidad española? ¿Dónde se encontrarán los gestores profesionales capaces de gestionar todas nuestras universidades? ¿Acabarán los expolíticos de gestores universitarios en lugar de gestores de cajas de ahorro? Utiliza los comentarios si te apetece opinar al respecto.

Un investigador español agradece en un artículo científico al INEM la financiación recibida

The first author would like to thank Spanish INEM for its funding support. The authors would also like to acknowledge partial support by the EU FP7/2007-2013, under GA 205294 (HIRF SE project), from the Spanish National Projects TEC2010-20841-C04-04, CSD200800068, and from the Junta de Andalucia Project TIC5327.” Clemente Cobos Sánchez et al., “Gradient-Coil Design: A Multi-Objective Problem,” IEEE Transactions on Magnetics 48: 1967-1975, June 2012. Me he enterado gracias a un tuit de Javier del Campo ‏(@fonamental), ver al final de esta entrada.

El INEM, Instituto Nacional de Empleo, ya no existe. Ahora se llama Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), desde la publicación de la Ley 56/2003 de 16 de diciembre. Lo que no quita que sea muy curioso que el primer autor de un artículo científico le agradezca la financiación recibida. No tengo más información, pero creo que puedo suponer sin equivocarme que tras haber finalizado su beca de investigación está disfrutando de la paupérrima cotización por desempleo. Recuerdo a los despistados que los dos últimos años de las becas predoctorales en España (FPI y FPU) corresponden a un contrato (creo que por obra y servicio) que cotiza para el desempleo, con lo que los becarios tienen derecho a 6 meses de desempleo tras su beca (no estoy seguro, pero creo haber oído que en algunas universidades españolas los FPI, pero no los FPU, están contratados durante los 4 años, luego tienen 12 meses de desempleo). Os dejo el tuit original…

Excelencia universitaria y elitismo

Como es obvio, el MIT (Massachusetts Institute of Technology), una universidad politécnica de élite en EEUU, no puede ser el modelo a seguir para toda la universidad española, ni para toda la europea. Quizás pueda ser el modelo para algunas universidades españolas o europeas de élite, pero nunca para todas. La excelencia universitaria, aunque a muchos pese, pasa por el elitismo, y en Europa lo saben. “Francia y Alemania están llevando a cabo iniciativas para reforzar sus mejores universidades,” como nos recuerda Colin Macilwain, “Excellence, Ja, Elitism, Non,” Science 338: 596-599, 2 November 2012.

¿Quién se atreve a proponer el MIT como modelo para el sistema universitario español? El Gobierno de España, según Ivanna Vallespín, “¿Quién mandará en la Universidad?,” El País, 2 nov. 2012. “El Gobierno trabaja en una reforma de los campus [universitarios], desde la elección del rector a la contratación del profesorado, (…) [incluyendo] eliminar la Selectividad y revisar el catálogo de titulaciones. (…) Se abre el camino para acabar con el funcionariado entre el profesorado universitario y promover las contrataciones laborales según los méritos del docente, una práctica extendida en muchos países. Con este cambio de perfil de los profesores se busca acercarse más a la ansiada excelencia universitaria y un modelo de referencia, aunque difícil de conseguir, es el MIT.” No sé si Vallespín se ha colado o si realmente el Gobierno quiere que el MIT sea el modelo de referencia, pero en este último caso el Gobierno ha perdido el norte.

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La universidad como el huevo de oro de nuestra sociedad

Las universidades son claves para la prosperidad de las sociedades modernas. Desde 1862, tras la Ley Morrill (Land Grant College Act), las políticas federales y estatales de EE.UU. han mostrado un fuerte compromiso con el desarrollo de las mejores instituciones de investigación del mundo porque son incubadoras de la prosperidad. El resultado es conocido por todos; cualquier medida de calidad fiable muestra que las mejores universidades de EE.UU. son las mejores del mundo. El talento y el conocimiento producido por la investigación en las universidades sustentan muchos de los grandes logros de ese país. Pero la crisis financiera y los nuevos retos están poniendo estos importantes activos nacionales en peligro. El National Research Council (NRC) de Estados Unidos ha evaluado a sus universidades y ha publicado una serie de recomendaciones necesarias para el mantenimiento de su papel en la prosperidad de dicho país. Traducción libre de lo que nos cuenta Charles O. Holliday (que ha presidido el comité del NRC que ha realizado la evaluación) en “Universities, Key to Prosperity,” Science 336: 1482, 22 June 2012. Merece la pena leer también a Jeffrey Mervis, “Panel Says More Money, Fewer Rules Are Best Ways to Stay Ahead of Pack,” Science 336: 1491-1492, 22 June 2012.

“Mientras Estados Unidos lucha por recuperarse de una prolongada crisis económica, el gobierno se ha visto obligado a tomar decisiones difíciles. La financiación pública de la investigación se ha congelado e incluso se han producido recortes, mientras otras naciones han invertido más en investigación. Muchas universidades de Estados Unidos han tenido que aumentar los precios de matrícula, poniendo la educación universitaria fuera del alcance de muchos jóvenes. Sin embargo, el comité de la NRC indica en su informe que, sobre todo en estos tiempos difíciles, Estados Unidos no puede permitirse el lujo de penalizar la inversión en las universidades de investigación. Renovar el compromiso por mantener a estas instituciones entre las mejores del mundo, liderando el camino hacia la próxima generación de avances científicos y tecnológicos, impulsando la prosperidad de EE.UU., es de capital importancia. Hay que revitalizar la relación entre las universidades de investigación, el gobierno y la industria.”

“El informe de la NRC recomienda 10 acciones que EE.UU. debe tomar para apuntalar sus instituciones de investigación. Destaca entre ellas que el gobierno federal debe proporcionar financiación sostenible para la investigación universitaria y la educación de postgrado suficiente para garantizar que el montante de la inversión pública y privada supere como mínimo el 3% del PIB (producto interno bruto). Los Estados y las empresas deben renovar los compromisos con sus instituciones de origen que son fundamentales para su competitividad en una economía basada en la innovación. La financiación del Estado por alumno matriculado se ha reducido en un 25% o más en las últimas dos décadas. Para las universidades de investigación se recomienda que, junto con los esfuerzos del gobierno para reducir la burocracia innecesaria, se debe invertir más en infraestructura, especialmente de “ciberinfraestructura” para mejorar la productividad en la administración de programas de investigación y académicos. Además, para seguir atrayendo a los mejores estudiantes, las universidades deben reducir las tasas de abandono de los estudiantes de ciencias e ingeniería, y acortar el tiempo necesario para que los graduados obtengan sus grados.”

“Estos cambios radicales no van a suceder de un día a otro. Sin embargo, nuestros hijos y nietos se merecen las mismas oportunidades que tuvimos nosotros. La historia nos dice que el mantenimiento de un compromiso de nuestras universidades a largo plazo, tanto en tiempos de vacas gordas, como en los de vacas flacas, es la mejor manera de asegurarse de que lo harán.”

El informe es “Research Universities and the Future of America: Ten Breakthrough Actions Vital to Our Nation’s Prosperity and Security,” The National Academies Press, 2012.

Si hay que recortar, recortemos cabezas en nuestra universidad multicefálica

Esto no es un artículo de divulgación, sino de opinión y no espero que nadie esté de acuerdo conmigo. El gran problema de la universidad española es la multicefalia: Todo tiene varias “cabezas” encima. Explicar al lego la estructura “burrocrática” de la universidad española no es fácil pues está repleta de sinsentidos. En mi opinión, sobran Áreas de Conocimiento, Departamentos y Centros, entre otras cosas.

El Área de Conocimiento (AC) es la primera cabeza que yo cortaría. Para quien no lo sepa, cada profesor pertenece a un AC y cada asignatura está adscrita a una sola AC, aunque puede estar vinculada a más de una. Las AC fueron creadas por el Real Decreto 1888/1984 de 26 de septiembre, para regular los concursos de provisión de plazas de los Cuerpos docentes universitarios (concretando la Ley Orgánica 11/1983, de 25 de agosto, de Reforma Universitaria, la famosa LRU). El (primer) catálogo de AC se estableció en el Anexo I de este R. D., que incluyó la primera adscripción de todas las materias y plazas preexistentes a las áreas entonces creadas. Ojear dicho anexo permite indagar cuál es el perfil originario de cada área y confirmar un gran número de arbitraridades (motivadas por intereses particulares en cada universidad). Hoy en día si buscas una asignatura, sea ”Mecánica de Fluidos,” observarás que además del AC de “Mecánica de Fluidos,” hay muchas otras AC que también la imparten, desde “Ingeniería Aeroespacial” a “Máquinas y Motores Térmicos” (por mencionar solo dos). Lo mismo pasa con muchas otras materias. La decisión del AC a la que está adscrita cierta asignatura suele depender de decisiones de “jefes” y “jefecillos” relacionadas con cuestiones de poder y favores pendientes. Como un profesor de una AC no puede impartir asignaturas de otra AC, en muchas ocasiones, la asignación de profesores a asignaturas se realiza en un reunión del AC bajo el control del “responsable” de AC.

Por cierto, mi AC se llama “Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial” (CCIA). Las asignaturas de informática suelen estar repartidas entre mi AC y “Lenguajes y Sistemas Informáticos” (LSI). En mi Universidad LSI es mucho más grande y poderosa que CCIA, pero en otras universidades ocurre todo lo contrario, CCIA es la poderosa y LSI es la débil. Muchas asignaturas que en mi universidad son de LSI, a 100 km de distancia son de CCIA, y viceversa.

En mi opinión, habría que unificar las AC en macroáreas de conocimiento, por ejemplo, siguiendo la línea ya marcada por el sistema de acreditación del profesorado de la ANECA, que acredita a los profesores en una macroárea (la mía es “Ingeniería y Arquitectura”). En mi opinión, la asignación, planificación y coordinación docentes deberían hacerse en el marco de las macroáreas para distribuir mejor los recursos humanos (hay áreas en las que sobra más profesorado que en otras, e incluso en las que falta). Por supuesto, la asignación tiene que ser racional. Si un profesor tiene experiencia docente o investigadora en una asignatura determinada, yo no veo ningún inconveniente a que la imparta, incluso si no pertenece a su AC. En resumen, el sistema de áreas de conocimiento debería reformarse en profundidad o incluso desaparecer.

Los Departamentos (DD) pequeños son la segunda cabeza que yo cortaría.Para quien no lo sepa, cada profesor y cada asignatura pertenecen a un solo DD, que comprende una o varias AC, aunque hay AC que están repartidas entre varios DD diferentes. Un profesor de un AC repartida en dos DD solo puede impartir las asignaturas adscritas a su AC y DD, no pudiendo impartir las asignaturas de su AC en otro DD. Los DD tienen cargos oficiales unipersonales, Director y Secretario, Personal de Administración y Servicios (PAS) específico (personal administrativo y personal técnico) y hasta instalaciones propias (laboratorios docentes y de investigación, despachos, salas de reuniones y seminarios, etc.). El concepto de Departamento surgió en la Ley Orgánica 11/1983, de 25 de agosto, de Reforma Universitaria (LRU) para “destruir” el sistema de Cátedras y Facultades que existía con anterioridad, ya que los catedráticos de entonces eran muy poderosos y hacían que la universidad fuera muy rígida; la estructura departamental de las universidades españolas pretendía flexibilizar los currícula tendiendo a un sistema similar al de EE.UU., donde los títulos son impartidos por los DD. La idea que subyace a la norma era que las universidades adaptasen progresivamente la organización facultativa y la transformaran en una  organización departamental (logrando, en palabras de la LRU, “una notable simplificación del actual caos de la selvática e irracional estructura jerárquica del profesorado, totalmente disfuncional”). Pero los grandes “poderes” en la universidad española, en lugar de eliminar los Centros (Facultades y Escuelas Técnicas) mantuvieron su estatus en paralelo a los departamentos. Obviamente, a más cabezas, más cargos unipersonales. Los DD nacieron para impartir asignaturas en varios centros y en varios títulos académicos. La mayoría de los primeros DD eran grandes y se fueron partiendo en trozos más pequeños (con objeto de incrementar el número de cargos y “carguillos”).

En mi opinión, habría que unificar muchos DD afines, sobre todo los más pequeños (que nacieron por favores políticos a ciertos “jefecillos”). En la universidad española hay muchos DD con menos de 10 profesores, a la par que los hay con más de 50. Muchas asignaturas idénticas según el Plan de Estudios son impartidas por diferentes AC porque están adscritas a diferentes DD. La planificación docente realizada desde un macrodepartamento que unifique DD afines permite optimizar los recursos para la asignación, planificación y coordinación de la docencia. Los macrodepartamentos además  deberían hacerse en el marco de las macroáreas para distribuir mejor los recursos de personal (hay áreas en las que sobra más profesorado que en otras, e incluso en las que falta). Los grandes DD suelen tener subdirectores y unidades docentes (UD), pero estos “carguillos” suelen tener poco poder y su misión es facilitar la gestión interna del DD. Los DD son los órganos básicos encargados de organizar y desarrollar la investigación de los profesores, pero en esta función los directores de DD suelen delegar sus funciones en los investigadores principales (IP) de cada grupo, con lo que la unificación de DD pequeños no afectará de forma negativa a la investigación.

Los Centros (CC) que comparten edificios comunes son la tercera cabeza que yo cortaría. Por CC me refiero de forma colectiva a las Facultades, Escuelas Técnicas Superiores y Escuelas Universitarias, que pueden tener edificio propio o compartirlo con otros. Estos CC son responsables de los planes de estudio, la matrícula de los alumnos, la planificación de clases y de todos los servicios ofrecidos en el marco del edificio que los aloja. Los CC tienen múltiples cargos unipersonales (Director, Secretario y Subdirectores), PAS específico (personal administrativo, secretaría, conserjería, personal técnico y de mantenimiento), e instalaciones propias comunes a todos sus DD (aulas, biblioteca, salas de estudio, laboratorios docentes, despachos, salas de reuniones y seminarios, etc.). La separación formal entre los CC y los DD tiene poco sentido desde el punto de vista de la gestión racional de los recursos disponibles, por ello en países como EE.UU. dicha separación no existe (solo existen los CC, que allí se llaman DD).

En mi opinión, cuando varios CC comparten el mismo edificio la duplicidad de ciertos servicios (secretaría, despachos de dirección, salas de reuniones, laboratorios, etc.) es un gasto innecesario que podría ser optimizado de forma trivial (eso sí, a costa de cortarle la cabeza a cierto número de “jefes” y “jefecillos”). La universidad española es tan patológica que en muchas casos los CC que comparten el mismo edificio se reparten los recursos de forma excluyente, de tal forma que un laboratorio, una sala de reuniones o incluso un aula pertenece y puede ser utilizada por un CC de forma exclusiva, estando prohibido de forma explícita (u oficiosa) su uso por los demás, incluso si están vacíos. Un sinsentido, se mire por donde se mire.

Yo no entiendo cómo cosas tan básicas como qué profesor imparte cierta asignatura son decididas por el AC, o el DD, o el CC, o por una combinación de ellos en función de la Universidad que se trate. Una asignación multicefálica de los recursos es algo que ni tiene pies ni tiene cabeza. Por supuesto, hay mucho cargo y carguillo en la Universidad que “viven” del multicefalismo y que consideran que, en su caso, el AC, el DD, o el CC, son absolutamente imprescindibles; que en lugar de tres cabezas hubiera solo una sería una debacle (para ellos, claro). En mi opinión, guillotinar el multicefalismo universitario español debe estar incluido en cualquier racionalización del gasto público.

Por supuesto, más allá de las AC, DD y CC, en la universidad española también sobran Campus y universidades, pero hoy no voy a sugerir más recortes.

Fuente de la imagen.

Hecha la ley, hecha la trampa

El Plan de Ordenación Docente (POD) para el curso 2012/13 en la mayoría de las universidades españolas está paralizado por culpa del Real Decreto Ley 14/2012, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo. Se supone que un Real Decreto Ley es de obligado cumplimiento por todos, incluso por quienes estén en desacuerdo con su contenido. Se supone… pero cuando profesores, sindicatos, decanos y directores, consejos de gobierno, y rectores están en contra de la ley, surge la trampa. Y a quién creéis que perjudicará la trampa. Obviamente, a los profesores jóvenes y a los alumnos. Los profesores que lleven más años en la universidad y ya sean funcionarios, los sindicalistas, decanos y directores, miembros de los consejos de gobierno y rectores, aunque tengan que dar su brazo a torcer y al final acaten la ley, porque al final no les quedará otro remedio, sufrirán muy poquito sus consecuencias. Los mayores perjudicados serán los alumnos.

Lo ideal es que el POD se apruebe en mayo para permitir que los profesores que tengan que impartir una nueva asignatura (que ahora con la transición de planes de estudio de ciclo a grado es algo muy habitual) tengan dos o tres meses para prepararla antes del inicio del curso (que suele ser a finales de septiembre). Retrasar la aprobación del POD hasta mediados de septiembre será un enorme perjuicio para los profesores más jóvenes, los que acabarán cargados de más asignaturas nuevas y que no tendrán tiempo material para prepararlas. Como resultado, los alumnos, además de pagar mayores tasas de matrícula, recibirán una docencia de peor calidad. Todo gracias a un R. D. Ley 14/2012 que se suponía que tenía que ser aplicado de forma urgente.

Todo por culpa de algo, que bien mirado, parece una tontería (con perdón). El R. D. Ley 14/2012 afirma que “con carácter general, el personal docente e investigador funcionario de las Universidades en régimen de dedicación a tiempo completo dedicará a la actividad docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 24 créditos ECTS.” Más o menos, esta es la carga docente máxima para todo el PDI durante el presente curso (salvo en unas pocas universidades). Por ejemplo, en la Universidad de Málaga los profesores doctores, tanto funcionarios como laborales,  imparten 240 horas (24 créditos de 10 horas) y los no doctores 270; a estos números hay que restar las reducciones horarias. Obviamente, resulta extraño que se hable en el R. D. de “créditos ECTS” que miden el trabajo desarrollado por el alumno, pero en mi opinión este es un detalle menor (que solo demuestra que quienes redactaron el R. D. Ley no son universitarios). Además, hay una regla de facto a la hora de convertir créditos y créditos ECTS en horas lectivas del profesor que afirma que 1 crédito son 10 horas y 1 crédito ECTS son 12 horas. Aplicando este criterio, los 24 créditos ECTS en lugar de 24 créditos suponen un incremento de un 20% en el número de horas lectivas, pero este incremento se compensa con la planificación docente de los así llamados grupos reducidos. Al final, lo comido por lo servido.

El gran problema del R. D. Ley 14/2012 son las excepciones y en concreto la segunda de ellas. ”Deberá dedicar a la función docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 32 créditos ECTS, quien se encuentre en alguna de las siguientes situaciones: (a) Que no haya sometido a evaluación el primer período de seis años de actividad investigadora o que haya obtenido una evaluación negativa de dicho período. (b) Que hayan transcurrido más de seis años desde la última evaluación positiva.” Una lectura rápida puede hacer creer que esto significa que quien no investigue y no tenga sexenios tiene que dar más clases, lo que a priori parece que está muy bien. Pero esta lectura rápida oculta un pequeño detalle. La evaluación de la actividad investigadora solo la puede solicitar el PDI funcionario; solo nosotros podemos tener sexenios. Qué pasa con el PDI no funcionario, que no puede someter su actividad investigadora a ningún tipo de evaluación. Cuántos créditos ECTS tendrán que impartir estos profesores, la mayoría jóvenes y en plena actividad investigadora. Si quieren ser funcionarios algún día tienen que dedicarse al 100% a la investigación; pero si tienen que impartir 32 créditos ECTS su única opción será descuidar las labores docentes o perderán el tren y otros les adelantarán. Los alumnos serán los grandes perjudicados. Por qué quienes desarrollaron el R. D. Ley 14/2012 no pensaron en los alumnos.

La otra excepción del R. D. Ley 14/2012 beneficia a unos pocos (yo entre ellos). “Deberá dedicar a la función docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 16 créditos ECTS quien se encuentre en alguna de las siguientes situaciones: (a) Profesores Titulares de Universidad, Profesores Titulares de Escuelas Universitarias o Catedráticos de Escuela Universitaria con tres o más evaluaciones positivas consecutivas, habiéndose superado la más reciente en los últimos seis años. (b) Catedráticos de Universidad con cuatro o más evaluaciones positivas consecutivas, habiéndose superado la más reciente en los últimos seis años. (c) En todo caso, cuando se hayan superado favorablemente cinco evaluaciones.” Resumiendo, beneficia quien sea funcionario y lleve más de 18 años de servicio, siempre que pida sus sexenios cada vez que le toque pedirlos, salvo a los grandes investigadores que hayan llegado a catedrático de universidad antes de cumplir 24 años de servicio, que por ser tan buenos merecen ser castigados (un sinsentido más del R. D. Ley).

En Andalucía los rectores acordaron actuar de forma común y coordinada, pero no decidieron cómo actuar. El POD quedó paralizado a la espera de que alguien les tire de la oreja y les recuerde que tienen que acatar la ley. Como siempre tiene que haber un esquirol en una huelga de manos caídas, la Universidad de Córdoba decidió aprobar las directrices para la aplicación de su nuevo POD adaptado al R. D. Ley 14/2012. Aunque dicho R. D. solo regula de forma explícita al personal docente e investigador (PDI) funcionario y utiliza una métrica de la calidad profesional del PDI que solo es aplicable a funcionarios (los tramos de investigación llamados sexenios), el consejo de gobierno de la institución cordobesa decidió aplicar el peor caso al PDI no funcionario; aunque por ley ellos no pueden solicitar los sexenios, serán tratados en igualdad a los que pudiendo solicitarlos no lo han hecho o han recibido una evaluación negativa. ¿Qué harán las otras universidades andaluzas? Las malas lenguas dicen que acabarán pasando por el aro y copiarán la decisión cordobesa. Como siempre, tarde y mal.

En resumen, acatar el R. D. Ley 14/2012 conlleva un perjuicio para los alumnos y para un amplio sector de profesorado. Como todo el mundo en la universidad lo sabe, en lugar de tratar de disminuir sus consecuencias se está actuando en la dirección opuesta. Una pena…

Cómo afectará la subida de tasas de matrícula a mis propios alumnos

La asignatura que yo imparto en el Plan de Estudios de Ingeniero Industrial de la Universidad de Málaga tiene 131 alumnos matriculados este curso 2011/12. Los alumnos que no la superen (mi objetivo, como todos los años, es que aprueben el máximo número de ellos por parciales, en el final de junio y en el final de septiembre) tendrán que matricularse el próximo curso, solo con derecho a tutorías y examen (el curso 2012/13 la asignatura se habrá extinguido). ¿Cómo les afectará la subida de tasas? Depende del número de veces que se hayan matriculado.

Tengo un alumno que se ha matriculado 13 veces, otro 12 veces, otro 11 veces, otro 10 veces, otro 9 veces y otro 6 veces, todos ellos sin haberse presentado a ningún examen final (y por tanto sin haber consumido ninguna convocatoria). Yo no lo entiendo, pero así es, y esta práctica es muy habitual en las Escuelas de Ingeniería. Si el alumno que se ha matriculado 13 veces logra aprobar este año, habrá pagado como mínimo el precio de 13 asignaturas (que al ser de 7,5 créditos corresponde a 97,5 créditos); bueno, en realidad habrá pagado más, pues las segundas y terceras matrículas son más caras; como mínimo habrá pagado el precio equivalente a unas 20 asignaturas (más de 2 cursos académicos completos). Da que pensar. Si alguno de estos 6 alumnos tiene que matricularse el año que viene, ¿qué pagará con la subida de tasas impuesta por el decreto de Wert? No quiero hacer números…

También tengo 5 alumnos con 5 matrículas, uno de ellos con 4 convocatorias consumidas, otro con 3 y uno con 1, además de 4 alumnos con 4 matrículas, 1 alumno con 3 matrículas y 7 alumnos con 2 matrículas; los restantes 109 alumnos son de primera matrícula.

¿Suspendo mucho? El curso 2011/12 el 30% de los alumnos no se presentó a ninguna convocatoria oficial (los exámenes parciales no corren convocatoria). Entre los presentados aprobó el 95% en junio y el 50% en septiembre. ¿Qué pasará este año? Aún no lo sé (y no quiero revelar la estadística de presentados a los dos parciales ya realizados), solo diré que yo esperaba que este año, el último de docencia de la asignatura, el número de presentados rondara el 100% y para mi sorpresa no ha sido así.

Nunca dejará de sorprenderme que una asignatura en la que aprueban todos los años (tras tres parciales y un final) más del 90% de los alumnos tenga porcentajes de alumnos no presentados superiores al 30%. ¿Por qué hay alumnos que se matriculan y no se presentan? ¿Por qué hay alumnos que se matriculan más de 5 veces sin haberse presentado a ninguna convocatoria?

No es solo un problema con mi asignatura. Me consta que es una práctica habitual en los planes de estudio de las Escuelas de Ingeniería. ¿Por qué?

Que nadie me malinterprete, en ningún momento estoy diciendo que el alto porcentaje de alumnos no presentados sea debido a los alumnos en exclusiva; seguro que hay muchos otros responsables y que el propio diseño del Plan de Estudios es uno de ellos.

La burbuja del ladrillo en la ciencia española

El gran problema de la ciencia en España es que muchos políticos piensan que basta con invertir en infraestructura para lograr ciencia de calidad internacional. La inversión estrella es la construcción de edificios para centros de investigación; da puestos de trabajo (de baja cualificación), da buena imagen (tanto entre científicos como entre quienes no lo son) y permite hacerse una foto que aparecerá en todos los medios (qué bonito es ver al político de turno inaugurando un nuevo edificio). El problema viene una vez que se ha construido el edificio, hay que llenarlo de equipamiento e infraestructura científica. En época de vacas flacas, como ahora con la crisis, el edificio queda abandonado y punto. En época de vacas gordas, como hace un lustro, no hay ningún problema, se equipa el edificio con la última tecnología disponible en el mercado internacional; ahora bien, los contratos públicos y la “burrocracia” conducen a que lo último de lo último acabe siendo instalado con un retraso de uno o dos años (lo que en ciertas tecnologías implica haber perdido uno o dos años de amortización de los equipos, e incluso que cuando estén instalados ya sean algo obsoletos). Pero no acaban aquí los problemas. El gran problema es quien usa los equipos y quien ocupa los nuevos edificios. Todo el mundo se pega hostias por ver cómo se repartirán los despachos y laboratorios, pero los políticos no dan un euro para contratar nuevo personal y para formar en el uso de los nuevos equipos al personal disponible. Como resultado las nuevas infraestructuras se infrautilizan, en el mejor caso. Eso sí, como algún científico adscrito al nuevo centro publique algún artículo en una revista de referencia (como Nature o Science), el político de turno le visita y se hace una foto dándole la mano. Recomiendo la lectura de Antonio Martínez Ron, ”La Ciencia abandonada,” lainformacion.com, 7 mayo 2012.

“La falta de inversión ha dejado algunos centros de investigación en una situación paradójica. Instalaciones desiertas, laboratorios sin investigadores y megainfraestructuras, como el Instituto de Medicina Molecular Príncipe de Asturias (IMMPA), que costaron millones de euros, el IMMPA fue presupuestada en 50 millones de euros, pero permanecen cerradas y vacías. Son las consecuencias de la falta de dinero, pero también de la ausencia de una planificación seria en materia científica. El IMMPA brilla en mitad del campus de Alcalá de Henares como la silueta de un trasatlántico. Ocupa 50.000 metros cuadrados de superficie y alberga más de 30 laboratorios, congeladores, incubadoras de CO2 y un animalario completo, pero en su interior no hay ni un solo investigador, el edificio está completamente vacío.”

“Amaya Moro-Martín, portavoz de la plataforma Investigación Digna dice que “En la universidad hay miles de ejemplos;la política expansiva del ladrillo también se puso en práctica para construir universidades. Hemos sufrido con los centros de investigación de las mismas malas costumbres que el resto de la sociedad y la burbuja del ladrillo, la costumbre de gastarte por encima de tus posibilidades”. La falta de previsión ha conducido a una situación en la que tenemos grandes infraestructuras pero no hay dinero para pagar las investigaciones y centros como el CSIC están pidiendo a sus trabajadores que ahorren en papel o agua caliente. Invertir sin un horizonte estable produce escenarios tan paradójicos como el que vivimos, con una flota de trasatlánticos vacíos y laboratorios que cogen telarañas, mientras la tripulación de investigadores se marchan con su conocimiento fuera de España porque no hay dinero para apostar por ellos.”

Atención, pregunta: ¿Puede una universidad española convertirse en un referente a nivel mundial?

Un amigo me recomendó leer a José Canosa, “Una universidad española de nivel mundial,” FAES, Cuadernos de Pensamiento Político, octubre/diciembre, 2011. Permíteme un breve resumen para incentivar su lectura a todos los interesados en una crítica razonable al Proceso de Bolonia y su efecto sobre la Universidad Española.

“El Proceso de Bolonia ha formulado un modelo de educación superior basado en tres niveles –grado, máster y doctorado–. Este modelo concuerda exactamente con el estadounidense, en el que de los tres títulos equivalentes –Bachelor, Master y Ph.D.– sólo el primero tiene una duración establecida de cuatro años. [Con todo ello] se pretende formular políticas universitarias comunes [a toda la Unión Europea], para lo cual se requieren muchas reuniones, muchos viajes, muchos documentos, mucho dinero: todo inútil. No es posible elevar y homogeneizar la calidad de las universidades por medidas legislativas y políticas. Harvard y Stanford, dos de las cinco mejores universidades del mundo, son muy distintas y han desarrollado su excelencia y tradiciones propias de forma autónoma, sin que ningún Gobierno o instancia política interviniese en dicho desarrollo.”

Podemos comparar a España con Corea, que arrancó desde cero al terminar la guerra (1950-53) y ahora tiene dos universidades (una privada y una pública) entre las 100 mejores del mundo. “Esta evolución extraordinaria fue gracias a la voluntad de cambiar las cosas por parte del Gobierno y de la industria; Corea pasó de ser un país en vías de desarrollo a una de las naciones líderes mundiales en industrias de alta tecnología. Corea se planteó: ¿no son estadounidenses las mejores universidades del mundo? Pues fundemos una o dos universidades siguiendo este modelo. Pidieron ayuda al Gobierno de EE.UU. que envió a Fred Terman (1900-1980), vicepresidente jubilado de Stanford y conocido como el padre de Silicon Valley; Terman evaluó el proyecto del KAIST (Korea Advanced Institute of Science and Technology) e informó al Gobierno coreano de sus recomendaciones: que el Instituto no estuviera bajo el control del Ministerio de Educación, que se abolieran los títulos oficiales (es decir, los títulos son concedidos y refrendados por la universidad y no por el Gobierno) y autogobierno de la universidad con autonomía plena para el nombramiento de profesores y selección de estudiantes. Esto fue lo realmente difícil: tener el coraje y la voluntad política para implementar las recomendaciones de Terman y renunciar al control político y burocrático de la universidad. Los coreanos en los años sesenta, con una sociedad mucho menos desarrollada que la española, tuvieron el coraje de intentar la creación de universidades investigadoras de nivel internacional al margen de su sistema universitario convencional.”

“Las universidades anglosajonas de élite (privadas y públicas) tienen seis características fundamentales: (1) son instituciones sin fines de lucro; (2) tienen plena independencia del poder político; (3) se financian con dinero público y privado; (4) no expiden títulos oficiales; (5) los profesores no son funcionarios y se nombran de acuerdo con normas propias de la universidad; y (6) reclutan a profesores y alumnos con talento sin considerar su origen nacional. Estas seis características tienen una importancia profunda, son condiciones necesarias para que una universidad pueda alcanzar la excelencia mundial.”

“La Junta de Gobierno, órgano ejecutivo único de la universidad, desarrolla e implanta políticas autónomas y flexibles de contratación del profesorado basadas en el mérito. Los nombramientos de profesores permanentes (associate professors o full professors con tenure) se hacen por medio de un proceso riguroso y transparente. La esencia de este proceso es un sistema de control que impide que cualquier departamento o facultad pueda nombrar a un profesor permanente, ya que los nombramientos están sujetos a la aprobación de la Junta de Gobierno, la cual tiene y ejerce un poder de veto inapelable sobre los mismos. En las universidades americanas de élite se exige que los profesores permanentes sean investigadores de nivel internacional. Las necesidades de docencia son cubiertas por los profesores permanentes y por los profesores ayudantes (assistant professors). Estos últimos obtienen un nombramiento tenure track –es decir, con posibilidad de ascenso– por un periodo estipulado de entre tres y cinco años, durante los cuales tienen la oportunidad de demostrar su potencial como investigadores. Si dan el nivel, se les nombra profesor permanente; en caso contrario, su contrato se extingue. Este modelo se conoce como “up or out” (o asciendes en el periodo estipulado o fuera). No se conoce un medio mejor para desarrollar y captar el talento investigador joven.”

“La capacidad de las universidades de atraer profesores de reputación internacional es uno de los indicadores de su calidad. Esta característica no puede existir en países como Alemania, Francia y España, en donde los profesores son funcionarios.” Además, “en las universidades anglosajonas de élite, los alumnos son admitidos por un proceso riguroso de selección basado en el mérito, porque la calidad de los alumnos también es determinante para asegurar la calidad de una universidad. En Harvard y Stanford son admitidos alrededor del 7% de los solicitantes para los estudios de grado (Bachelor). Una vez admitido en Harvard por el sistema de blind admissions (en donde no se considera el nivel económico del solicitante), el estudiante recibe una beca a su medida que depende de la renta familiar. En las universidades públicas europeas (Alemania, Francia, España) todos los alumnos que tengan el título correspondiente de secundaria son admitidos en la universidad más próxima a su domicilio, aunque hay selección según la carrera elegida.”

En opinión de José Canosa, “la solución del problema universitario español empieza por la creación de una universidad pública o privada siguiendo el modelo anglosajón. En el presente, las universidades públicas están reguladas por el Gobierno central en algo tan esencial como es el sistema de nombramiento y promoción del profesorado. Esto, por definición, no puede funcionar. El control político de la Universidad y la investigación españolas mantiene al país en un callejón sin salida. Los estatutos de Harvard o Stanford no aparecen en ningún Boletín Oficial; de hecho Harvard no tiene estatutos, sólo un sistema de gobierno que data de la mitad del siglo XVII y que sigue vigente sin ninguna modificación.”

“Una universidad de élite tiene que gozar de un autogobierno pleno, contar con los mejores profesores y alumnos posibles y tener un nivel de financiación adecuado. El sistema de gobierno de Harvard fue establecido en 1650. Consta de dos organismos, la Junta de Gobierno integrada por el presidente, el tesorero y cinco asociados más (fellows) que se designan The President and Fellows of Harvard College o the Corporation; los cinco fellows no cobran y tienen puestos en otras universidades o en el sector privado. Lo peculiar de este organismo es que se perpetúa a sí mismo; sus miembros son vitalicios y, cuando se produce una vacante (por dimisión –lo normal– o por fallecimiento), ellos mismos nombran al substituto, y así durante 360 años. Todas las decisiones importantes de the Corporation tienen que ser aprobadas por el otro organismo de gobierno, the Board of Overseers (Junta de Control), que consta de 30 miembros elegidos por sufragio de los ex-alumnos para mandatos de duración fija.”

“Una universidad de élite debe tener aproximadamente el mismo número de estudiantes de grado y de posgrado (máster y doctorado), como es el caso, por ejemplo, en el California Institute of Technology (Caltech). Tiene aproximadamente el mismo número de estudiantes que hace 35 años: 967 de grado y 1.208 de posgrado, unos 2.175 en total. El número de profesores es 1.201, es decir, un profesor por cada dos alumnos. El total del personal no docente se eleva a 2.600, por lo que hay 1,7 empleados (docentes y no docentes) por estudiante. Este supremo despliegue de medios ha dado sus frutos: 31 premios Nobel ganados por sus profesores a lo largo de la historia. Caltech es el exponente máximo de que en las universidades los números no hacen la fuerza.”

“El problema al que se enfrenta España en el ámbito universitario es principalmente político y de organización institucional, no es económico. Lo que hay que hacer es adoptar la organización, sistemas de gobierno y valores de las universidades estadounidenses, porque son las mejores del mundo. Es una cuestión de voluntad y coraje políticos, y en menor grado de medios económicos.”

¿Qué opinas al respecto de las ideas de José Canosa? Usa los comentarios si te apetece.