El juego de la vida es un ejemplo de un autómata celular, diseñado por el matemático británico John Horton Conway en 1970. Un filosilicato es un mineral formado por capas de tetraedros de (SiO4)4- unidos entre sí por los tres oxígenos de la base del tetraedro formando una red hexagonal y con el cuarto oxígeno de cada tetraedro apuntando hacia afuera de la capa. Los átomos de silicio y oxígeno pueden estar en su estado fundamental (0) o en un estado excitado (1). En la figura de arriba los átomos de silicio y oxígeno excitados se representan por un punto negro y un círculo, resp. Los oxígenos pueden cambiar su estado en función del estado de sus 6 oxígenos vecinos y los silicios en función de sus 3 silicios vecinos. Las reglas son similares a las del juego de la vida de Conway. El estado de los átomos de oxígeno y silicio puede cambiar con las siguientes reglas: un nodo de silicio en estado 0 pasa a estado 1 sólo si tiene 1 o 3 vecinos en estado 1, y uno en estado 1 permanece en dicho estado sólo si tiene 2 vecinos en estado 1; un nodo de oxígeno en estado 0 pasa a estado 1 sólo si tiene dos vecinos en estado 1, y uno en estado 1 permanece en dicho estado sólo si no tiene vecinos en estado 1, o si tiene 6 (regla R65), 4 (regla R68) o 3 (regla R72) vecinos en estado 1. Los patrones robustos en este juego de la vida con filosilicatos corresponden a defectos estables. Más información y ejemplos en Andrew Adamatzky, “Game of Life on Phyllosilicates: Gliders, Oscillators and Still Life,” Physics Letters A 377: 1597-1605, 2013 [arXiv:1306.0253].
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Simulación numérica multiescala de las burbujas de la espuma
La belleza de la espuma bajo luz diurna es indudable, pero el estudio mediante ordenador de la evolución (reología) de cada una de las membranas líquidas (películas de jabón) que la forman no es nada fácil pues involucra escalas en espacio y tiempo que varían en seis órdenes de magnitud. Se publica en Science un nuevo modelo matemático que permite una simulación multiescala de gran precisión basada en tres etapas: en la primera se calcula la solución de equilibrio estático, en la segunda se estudia el drenaje del líquido a través de las membranas y las fronteras entre ellas, y en la última se calcula la posible rotura en las zonas más delgadas de las películas de fluido. Este proceso se repite de forma iterativa. El resultado es una simulación sin precedentes de la evolución de la espuma lejos del equilibrio. Las espumas tienen una gran variedad de aplicaciones en la industria y en el diseño de materiales. Por ello, la simulación multiescala de su física promete importantes repercusiones prácticas. Nos lo cuenta Denis Weaire, “A Fresh Start for Foam Physics,” Science 340, 693-694, 10 May 2013, que se hace eco del artículo técnico de Robert I. Saye, James A. Sethian, “Multiscale Modeling of Membrane Rearrangement, Drainage, and Rupture in Evolving Foams,” Science 340: 720-724, 10 May 2013.
Simulan la interacción entre genotipo y desarrollo embrionario en la evolución del fenotipo de un diente
Las simulaciones por ordenador de la evolución se suelen centrar en el genotipo y en el fenotipo, obviando el papel del desarrollo embrionario. Dos españoles publican en Nature una simulación de la evolución del diente de los mamíferos que lo tiene en cuenta. Isaac Salazar-Ciudad, ahora en la Universidad de Helsinki, Finandia, que fue Contratado Ramón y Cajal en la Universidad Autónoma de Barcelona, España (no quiero entrar en una discusión de la “fuga de cerebros,” pero estamos en un caso claro), y su estudiante de doctorado Miquel Marín-Riera (UAB), han estudiado la evolución de la morfología de la forma tridimensional del diente con énfasis en los mecanismos de regulación genética durante el desarrollo embrionario. Este tipo de simulación permite determinar qué aspectos de la morfología 3D evolucionan de forma más fácil. Más información en español en UAB, “Simulan en 3D la evolución por selección natural de la forma de órganos complejos,” SINC, 1 mayo 2013. Para información divulgativa más técnica recomiendo P. David Polly, “Evolution: Stuck between the teeth,” Nature AOP 01 May 2013; el artículo técnico es Isaac Salazar-Ciudad, Miquel Marín-Riera, “Adaptive dynamics under development-based genotype–phenotype maps,” Nature AOP 01 May 2013.
La dinámica caótica del aprendizaje del ajedrez
¿Por qué aprender a jugar bien al ajedrez es tan difícil? Un nuevo estudio afirma que la razón podría ser que la dinámica del aprendizaje por refuerzo de estos juegos bipersonales es caótica (está caracterizada por un atractor extraño). Las estrategias de juego aprendidas se comportan como órbitas (trayectorias) del sistema dinámico y son impredecibles debido su gran sensibilidad a los detalles del proceso (pequeños cambios en el proceso de aprendizaje conducen a grandes cambios en el resultado final) ). El estudio de Tobias Galla (Universidad de Mánchester, GB) y J. Doyne Farmer (Universidad de Oxford, GB; Instituto de Santa Fe, Nuevo México, EEUU), publicado en PNAS, ha consistido en la simulación por ordenador de miles de juegos de dos jugadores en los que se simulaba la toma de decisiones propia de una persona. Obviamente, eran juegos muy sencillos, pero los autores creen que si se observa la dinámica caótica para juegos tan sencillos también se debería observar en juegos más complejos (como el ajedrez o el póker). Como siempre, el nicho natural de la teoría de juegos son los mercados financieros, por ello los autores creen que su estudio podría tener implicaciones socioeconómicas; quizás los mercados son impredecibles debido a que aprender cómo evolucionan está controlado por una dinámica caótica. El artículo técnico es Tobias Gallaa, J. Doyne Farmer, “Complex dynamics in learning complicated games,” PNAS 110: 1232-1236, Jan 22, 2013. Vía ”Una explicación científica para la imposibilidad de dominar por completo algunos juegos,” CORDIS, Jan 11, 2013.
Por qué las burbujas de una Guinness descienden por la pared interna de la pinta
Los bebedores de cerveza Guinness saben que para disfrutar de una pinta bien servida hay que esperar. Muchos habrán observado en la pinta ya servida que hay burbujas que en lugar de subir descienden por la pared interna del vaso. La razón es que las burbujas de esta cerveza son muy pequeñas (porque tienen nitrógeno además de carbónico) y tras la “subida” de la cerveza se forma una zona de reflujo cerca de la pared, una capa límite delgada en la que el fluido se mueve hacia abajo llevado por y llevando con él las burbujas. La clave del reflujo es la geometría del vaso de la pinta y la interacción entre las burbujas y el fluido. Así lo afirma un nuevo artículo en American Journal of Physics que ha estudiado gracias a COMSOL la fluidodinámica de la cerveza en una vaso de un pinta y en un vaso de “antipinta” (como muestra la figura). El artículo técnico es E. S. Benilov, C. P. Cummins, W. T. Lee, “Why do bubbles in Guinness sink?,” Am. J. Phys. 81: 88-91, 2013 [arXiv:1205.5233].
Un vídeo del BSC sobre el corazón latiendo gana un concurso de la revista Science y la NSF
Este vídeo de Guillermo Marín, Fernando Cucchietti, Mariano Vázquez y Carlos Tripiana, afiliados al Barcelona Supercomputing Center, ha ganado el 2012 International Science Visualisation Challenge, concurso de la revista Science y la NSF (National Science Foundation) de EEUU. El vídeo titulado “Alya Red: A Computational Heart” presenta una simulación por ordenador tridimensional de un corazón latiendo. Aunque está en inglés, como debe ser, puedes elegir subtítulos en español, ¡qué lo disfrutes!
Más info en Special Feature on 2012 International Science & Engineering Visualization Challenge, Science, Feb 1, 2013, y Video winners, Science 1 February 2013.
El caos cuántico en condensados de Bose-Einstein con acoplamiento espín-órbita
En general, un sistema físico clásico es no lineal, disipativo y caótico; por el contrario, uno cuántico es lineal, conservativo y estocástico. Todo sistema clásico es cuántico (se puede “cuantizar”), pero hay sistemas cuánticos sin análogo clásico. El caos cuántico describe lo que le sucede a un sistema cuántico que tiene un análogo clásico que es caótico (en el sentido del caos determinista en sistemas disipativos). ¿Se puede aplicar el concepto de caos cuántico a sistemas cuánticos sin análogo clásico? Un condensado de Bose-Einstein es un sistema cuántico macroscópico, pero su límite clásico como sistema de muchos cuerpos no está bien definido (la estadística cuántica no tiene análogo clásico). Sin embargo, podemos usar la estadística de las fluctuaciones de los niveles de energía y de las funciones de onda de estos sistemas macroscópicos para estudiar en laboratorio su grado de caos (“caoticidad”) y la transición de comportamiento regular a caótico. Un nuevo artículo propone el estudio del caos cuántico en condensados de Bose-Einstein que presentan acoplamiento espín-órbita. Utilizando láseres se puede inducir cambios entre los dos estados del espín de cada uno de los átomos del condensado y gracias a estos cambios en espacio y tiempo se puede inducir, según la nueva propuesta, una transición entre un comportamiento cuántico regular y caótico. La propuesta, por ahora, es solo teórica y está basada en argumentos cuasiclásicos, pero parece razonable que pueda ser demostrada de forma experimental. En su caso, sería el sistema caótico cuántico ideal para estudiar en laboratorio el caos cuántico en sistemas cuánticos sin análogo clásico. Nos cuenta esta sugerente propuesta Eva-Maria Graefe, “Viewpoint: Quantum Chaos on Display,” Physics 6: 9, Jan 22, 2013, que se hace eco del artículo técnico de Jonas Larson, Brandon M. Anderson, Alexander Altland, “Chaos-driven dynamics in spin-orbit-coupled atomic gases,” Physical Review A 87: 013624, Jan 22, 2013 [PDF gratis]. Me ha enterado gracias a un tuit de Mauricio Zapata (@mezvan): “creo que esto es un buen trabajo para…“
El origen de los anillos concéntricos de materia en la galaxia elíptica NGC 474
La galaxia elíptica NGC 474 se encuentra a 100 millones de años luz de distancia en la constelación de Piscis. Presenta capas concéntricas de materia de hasta 250.000 años luz de diámetro. No es un caso excepcional, alrededor del 10% de las galaxias elípticas presenta este tipo de estructuras. Se cree que son el resultado del canibalismo galáctico, ya que parece que NGC 474 le está robando materia a su compañera NGC 470; los desechos de las estrellas que son “robadas” forman colas de materia que darían lugar a los anillos observados en la imagen. Sin embargo, esta explicación no describe todos los detalles. Quizás, parte de los anillos han sido producidos por otras galaxias enanas que han sido “devoradas” durante los últimos miles de millones de años (APOD 2011 July 26 (trad. esp.) nos remiten a A. J. Turnbull et al., “Shell Formation in NGC474,” Galaxy Interactions at Low and High Redshift, Proceedings of IAU Symposium #186, held at Kyoto, Japan, 26-30 August, 1997, edited by J. E. Barnes and D. B. Sanders, 1999., p.191 [pdf gratis]).
Simulan la nube de gas G2 que el verano próximo se acercará a Sgr A*
“Una gran nube de gas cae en espiral hacia Sgr A* (el agujero negro central de la Vía Láctea) y lo alcanzará en 2013″ [imágenes reales]. Para predecir qué pasará y qué podremos ver desde la Tierra, Takayuki R. Saitoh (Instituto Técnico de Tokio, Japón) y sus colegas han realizado una simulación tridimensional por ordenador (abajo tienes el vídeo de youtube). La nube compacta de gas llamada G2 (Gillessen+2012) tiene una órbita elíptica alrededor de Sgr A*, el agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de la Vía Láctea, alcanzando su pericentro durante el verano de 2013. Este suceso tan excepcional permitirá estudiar en detalle la interacción de un nube de gas con un agujero negro supermasivo. Según las simulaciones numéricas la nube de gas se calentará y se alargará al aproximarse al agujero negro, alcanzando su pico de luminosidad, unas 100 veces la luminosidad del Sol, en el infrarrojo cercano en julio de 2013. Conocer estos datos es muy importante para planificar de manera adecuada las múltiples observaciones de este fenómeno realmente único. El artículo técnico es Takayuki R. Saitoh et al., ”Flaring up of the Compact Cloud G2 during the Close Encounter with Sgr A* in Summer 2013,” arXiv:1212.0349, 3 Dec 2012.
El píxel ideal: Nanocubos de plata distribuidos al azar sobre una nanocapa de oro recubierta de polímero
El píxel ideal para una célula fotovoltaica o el sensor CCD de una cámara digital debe ser eficiente, selectivo y barato de fabricar a gran escala. Los mejores absorbentes de luz son metamateriales, pero son difíciles de fabricar debido a su peculiar geometría. David Smith (Univ. Duke, Durham, Carolina del Norte) y sus colegas han fabricado el píxel ideal distribuyendo al azar nanocubos de plata (74 nm de lado recubiertos de 3 nm de oro) encima de una nanocapa de oro (50 nm de grosor) recubierta a su vez de una fina nanocapa de un polímero transparente (de solo unos nanómetros de grosor). El tamaño de los nanocubos y el grosor de la nanocapa de polímero determinan el rango de frecuencias ópticas que absorbe el píxel. El secreto es que cada nanocubo actúa como una nanoantena que produce plasmones en el metal, cuya relación de dispersión depende del ratio entre el grosor de la nanocapa de polímero y el lado del cubo de plata. La gran ventaja de la nueva propuesta nanotecnológica es que no importa la geometría de la distribución de los nanocubos, caigan donde caigan al fabricar el píxel sus propiedades no se ven afectadas. Una ida realmente sugerente y curiosa que se publica hoy en Nature. Nos lo cuenta Katharine Sanderson, ”Sprinkled nanocubes hold light tight. Device based on scattered silver cubes could scale up light absorption for solar power,” Nature News, 05 Dec. 2012. El artículo técnico es Antoine Moreau et al., “Controlled-reflectance surfaces with film-coupled colloidal nanoantennas,” Nature 492: 86-89, 06 Dec 2012.
El láser de agujeros negros ópticos

Quizás te has preguntado alguna vez si la radiación de Hawking de un agujero negro puede ser utilizada para fabricar un láser óptico. Para ello se requiere una cavidad óptica resonante que actúe como amplificador (recuerda que LASER significa amplificación de luz por emisión estimulada de radiación). El análogo gravitatorio a esta cavidad podría ser el espaciotiempo entre los horizontes de sucesos de un agujero negro y un agujero blanco. Los agujeros blancos no existen en la Naturaleza. Sin embargo, en lugar de agujeros blancos se podrían utilizar sus análogos físicos. Usando fibra óptica se pueden fabricar tanto agujeros negros ópticos como agujeros blancos ópticos, aunque la radiación de Hawking aún no ha sido observada en ellos (el artículo en PRL y la noticia del año pasado aún generan muchas dudas). Usando simulaciones numéricas por ordenador se puede comprobar si el concepto funciona. En el caso unidimensional, la idea funciona, como han demostrado Daniele Faccio, Tal Arane, Marco Lamperti, Ulf Leonhardt, “Optical black hole lasers,” Classical and Quantum Gravity 29: 224009, 18 Oct. 2012 [arXiv:1209.4993].
De Juana la Loca hasta las baterías de litio viajando por algunos carnavales de ciencias

Doña Juana I de Castilla y Aragón (1479-1555), Juana la Loca, Reina Propietaria del trono de España, fue la reina más poderosa de su tiempo, aunque nunca gobernó. Su padre, su esposo y más tarde su propio hijo afirmaron que estaba loca, mientras muchos nobles castellanos y los comuneros pretendían que dicha locura era pura invención de quienes querían usurparle el trono. Juana fue “internada” en Tordesillas, pues el confinamiento era el tratamiento oficial para la locura en su época. Sin embargo, todos los hijos de Juana, esposas y esposos de estos, incluso sus nietos ya en edad adulta, sobrinos y sobrinas, visitaban Tordesillas a menudo y le profesaban respeto, admiración y cariño. Si se tratara de una mujer alienada, celosa y delirante sería difícil imaginar de qué modo hubiera podido crear las condiciones de esa unión familiar alrededor de su persona, por tantas generaciones y ramas familiares. La leyenda de la “locura de amor” que Juana profesaba por su marido, Felipe “el Hermoso,” nació cuando Juana fue heredera legítima del trono de Castilla, tras varias muertes inesperadas, entre ellas la de su hermano Juan y su hermana Isabel. Con anterioridad no hay ninguna documentación al respecto. La salud “oficial” de Juana siempre osciló según las necesidades políticas. Además, como en la Edad Media la locura era un “vicio,” Juana ha pasado a la historia como mujer lujuriosa, dominada por la desesperación, carente de prudencia y rebelde. Nos lo cuenta Begoña Matilla, “El mito de la Reina Juana: ¿“la Loca”?“
Pensar la locura de Juana desde la óptica del saber actual, nos induciría a error. Juana fue una mujer moderna para su tiempo que logró, desde las armas que las mujeres podían esgrimir en los inicios de la Edad Moderna, no perder su titularidad real por la que luchó con uñas y dientes, y hacer posible el gobierno de sus descendientes. Juana organizó estrategias políticas para asegurar la sucesión legítima de su hijo Carlos al trono, como esquivar la voluntad paterna, rompiendo todos los códigos de la época al no volver a casarse después de enviudar, a pesar de las muchas presiones recibidas. Además, cuando los Comuneros se alzaron contra Carlos V y la liberaron de su encierro, Juana logró esquivar sus pretensiones, que de facto, hubieran desheredado a Carlos. Gracias a ella, los Austrias ganaron la partida del poder en España.
La imagen que mucha gente tiene de Juana está moldeada por la película “Juana la loca” (2001) de Vicente Aranda, “una explosiva historia de amor” con más erotismo que precisión histórica, remake de ”Locura de amor” (1948) de Juan de Orduña. Pilar López de Ayala interpreta el papel de una neurótica “loca de amor” que le permitió obtener un Goya. La imagen de Juana I que ofrece esta película me recuerda a una psicosis maníaco-depresiva o transtorno bipolar. Su tratamiento actual, basado en el carbonato de litio, será el leitmotiv de esta entrada, cuyo objetivo era superar el reto de los 7 carnavales lanzado por José Manuel López Nicolás (@ScientiaJMLN) en Twitter y superado por él mismo en su blog Scientia. No sé si lo he conseguido, pero no importa. Me ha servido para aprender muchas cosas sobre historia que no sabía. Espero que tú también disfrutes con mi resumen.
La Luna se formó por el impacto contra la Tierra de un planeta unas 5 veces más grande que Marte
La teoría de formación de la Luna por impacto de un planeta del tamaño de Marte contra la Tierra no explica bien las observaciones. Para obtener un acuerdo excelente hay que suponer que el planeta que impacta tiene una masa entre 4 y 5 veces la de Marte, como muestra el nuevo modelo desarrollado por Robin Canup en el Southwest Research Institute (SwRI) y financiado por el NASA Lunar Science Institute. Este vídeo muestra el resultado de sus simulaciones por ordenador mediante la técnica SPH (Smooth Particle Hydrodynamics) del impacto oblicuo a baja velocidad (v∞ = 4 km/s) de un planeta con una masa de 0,45 M⊕ (masas de la Tierra) contra la Tierra primitiva (con masa 1,04 M⊕), capaz de producir un disco de materia con suficiente masa (unas 3 ML) y momento angular como para formar la Luna (de masa ML=0,012 M⊕). La escala de colores indica la temperatura de las 300.000 partículas utilizadas, desde el azul al rojo se pasa de 2500 a 6440 K, el tiempo se mide en horas (se ha simulado un solo día) y las distancias en miles de kilómetros. Tras el impacto inicial, los planetas vuelven a chocar de nuevo, se fusionan y giran rápidamente. Sus núcleos de hierro emigran hacia el centro, mientras que la estructura fusionada desarrolla una especie de barra con brazos en espiral. Los brazos acaban dispersándose para formar un disco que contiene aproximadamente 3 masas lunares cuya composición difiere de la del planeta en menos del 1% (lo que explica la semejanza entre la composición de la Tierra y la Luna). . El artículo técnico es Robin M. Canup, “Forming a Moon with an Earth-Like Composition via a Giant Impact,” Science Express, Published Online October 17 2012 [vídeo en SwRI]. Noticia “New model reconciles the Moon’s Earth-like composition with the giant impact theory of formation,” SwRI News, Oct. 17, 2012.

Este otro vídeo muestra la formación del disco circunterrestre que dio lugar a la Luna a partir del material del manto de la Tierra, pero en el caso del impacto de un objeto pequeño de masa 0,05 M⊕ (cinco veces la masa de la Luna, como la mitad que la de Marte) y lento, con unos 20 km/s, suponiendo que la Tierra primitiva tiene una masa de 1,05 M⊕ y un periodo de rotación de 2,3 horas. El círculo gris marca el radio de Roche (2,9 R⊕). El disco de materia que resulta de la colisión tiene la misma composición que el manto terrestre en la región del impacto. La Luna se forma por acreción de la materia de este disco y se separa de la Tierra debido a las fuerzas de marea. El momento angular total del sistema se conserva, pero parte del momento angular de la Tierra se transfiere a la Luna. Las simulaciones muestran que tras el impacto la Tierra gira entre 2 y 2,5 veces más rápido que en la actualidad; la razón por la que disminuye el momento angular Tierra-Luna es la resonancia por evección entre la Luna y el Sol, como demuestra un nuevo artículo de Cuk y Stewart (Universidad de Harvard), que empieza a actuar cuando la Luna y la Tierra están separados por una distancia mayor de 7 RE (radios de la Tierra). El artículo técnico es Matija Ćuk, Sarah T. Stewart, “Making the Moon from a Fast-Spinning Earth: A Giant Impact Followed by Resonant Despinning,” Science Express, Published Online October 17 2012.
ALMA localiza una sorprendente estructura espiral alrededor de la gigante roja R Sculptoris
La red de telescopios ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) ha observado una estructura espiral en el material que rodea a la vieja estrella gigante roja R Sculptoris, que se encuentra en la Constelación del Escultor a unos 1.500 años luz de distancia de la Tierra. Se trata de la primera vez que se observa este tipo de estructura. Las gigantes rojas expulsan masa de forma periódica en forma de pulsos térmicos, pero para explicar la formación de una espiral hay que suponer la existencia de una pequeña estrella compañera que la orbita, aunque no ha sido observada aún. Esta hipótesis está ratificada por simulaciones numéricas mediante la técnica SPH (Smoothed Particle Hydrodynamics), muy utilizada en astrofísica (y para simular fluidos en gráficos por ordenador), mediante una versión modificada del programa GADGET-2. El vídeo de arriba muestra cortes transversales de la estructura espiral observada por ALMA y el vídeo de abajo una animación de los resultados numéricos para la formación de la espiral de materia formada por el viento estelar de una estrella de 1,6 M
(masas solares), rodeada de una pequeña compañera de solo 0,25 M
, separadas ambas por 60 UA. La estructura espiral se formó en un pulso térmico hace unos 1800 años que duró unos 200 años, expulsando unos 0,003 M
a una velocidad de unos 14,3 km/s. El artículo técnico es M. Maercker et al., “Unexpectedly large mass loss during the thermal pulse cycle of the red giant star R Sculptoris,” Nature 490: 232–234, 11 October 2012. La noticia en español nos la cuentan en “ALMA localiza una sorprendente estructura espiral. Nuevas observaciones revelan los secretos de una estrella moribunda,” ESO, 10 de octubre de 2012.
Las estrellas con masas superiores a ocho veces la del Sol se convierten en gigantes rojas y pierden una gran cantidad de su masa a través de su denso viento estelar. Durante la fase de gigante roja las estrellas también viven episodios periódicos de pulsos térmicos que llevan a la expulsión de material de la superficie de la estrella, lo cual genera la una gran envoltura de gas y polvo alrededor de la estrella. Las nuevas observaciones de R Sculptoris muestran que sufrió un pulso térmico hace unos 1.800 años y que duró entorno a 200 años, Una estrella compañera dio forma de estructura espiral a los vientos R Sculptoris. Esta compañera no se ha observado y sus características se han deducido a partir de las simulaciones numéricas.


La física de los arcoíris múltiples con gotas de agua no esféricas

Esta imagen de un arcoíris doble y bífido no es real, ha sido obtenida mediante el mejor software de simulación de arcoíris del mundo, resultado de una colaboración internacional en la que participa el grupo de investigación de Francisco Serón en la Universidad de Zaragoza. Para ello se ha mejorado el modelo físico de Lorenz-Mie, que asume gotas esféricas, para considerar gotas con forma no esférica realista (porque las de mayor tamaño lo son). En concreto, en esta imagen se observa un arcoíris ”bífido” porque se ha utilizado una mezcla de gotas pequeñas (esféricas) y gotas grandes no esféricas. El resultado es realmente espectacular y si no te dicen que está hecho por ordenador, lo mismo hasta te crees que es una fotografía de verdad. El artículo técnico para los interesados en los detalles técnicos es Iman Sadeghi, Adolfo Muñóz, Philip Laven, Wojciech Jarosz, Francisco Serón, Diego Gutiérrez, Henrik Wann Jensen, “Physically-Based Simulation of Rainbows,” ACM Transactions on Graphics 31: 3, January 2012 [tuit de Rafael Bachiller (@RafaelBachiller); la verdad es que ya no leo revistas de investigación en gráficos por ordenador (cuando hace un lustro las leía todas).
¿Realmente existen los arcoíris bífidos? Por supuesto, la imagen de la izquierda es una fotografía real obtenida por Benjamin Kuehne y la parte derecha la simulación correspondiente utilizando el nuevo software; se han utilizado gotas de agua de dos tamaños, con radio 0,4 mm y 0,45 mm. El acuerdo entre teoría y realidad es espectacular. Haz click en la imagen para verla en tamaño más grande (si te apetece disfrutar de sus sutiles detalles).

En estas cuatro imágenes de arcoíris incluyendo los arcos supernumerarios, la banda oscura de Alejandro y diferentes efectos. En concreto, arriba-izquierda, el arcoíris ideal según la teoría de Lorenz-Mie (gotas esféricas), arriba-derecha, cómo cambia éste cuando se introduce la efecto de que el Sol no es puntual, abajo-izquierda, una arco doble mostrando cómo cambian los colores de orden en el secundario, y abajo-derecha, un arcoíris doble con múltiples arcos supernumerarios resultado de una distribución uniforme de muchas gotas pequeñas.

La clave de la nueva teoría del arcoíris es considerar gotas de agua que no son esféricas. Beard y Chuang construyeron un modelo teórico de las gotas en 1987, que ratificaron con medidas experimentales. Os voy a confesar que yo le propuse a uno de mis estudiantes de doctorado hacer casi exactamente lo mismo que han hecho Paco Serón y sus colegas, estudiar cómo cambia la teoría de Lorenz-Mie cuando se usa el modelo de Beard-Chuang para la forma de las gotas. Pero al final mi estudiante, sin beca de investigación, no pudo completar su trabajo. Quizás por ello me ha encantado este nuevo trabajo. Los interesados en este modelo de gotas disfrutarán con Kenneth V. Beard and Catherine Chuang, “A New Model for the Equilibrium Shape of Raindrops,” Journal of the Atmospheric Sciences 44: 1509-1524, 1987, y Kenneth V. Beard, Rodney J.Kubesh, Harry T. III Ochs, “Laboratory Measurements of Small Raindrop Distortion. Part I: Axis Ratios and Fall Behavior,” Journal of Atmospheric Sciences 48: 698-710, 1991.

No este blog el lugar adecuado para discutir la teoría de la formación de los arcoíris. Quienes no la recuerden o nunca la hayan estudiado pueden recurrir a la web. En cualquier caso, resumiendo mucho, un arcoíris se forma por la refracción y reflexión de la luz del Sol en el interior de gotas de agua, incluyendo efectos de óptica geométrica (u óptica de rayos) y ondulatoria. El arcoíris primario (ver figura arriba-izquierda) se forma gracias a la luz que se refleja en el interior de la superficie interior de la gota, que ha llegado allí tras una refracción y que llega a nuestros ojos tras otra. El arcoíris secundario (ver figura arriba-derecha) requiere dos reflexiones en el interior de la gota (más las dos refracciones). Los arcos supernumerarios que se ven debajo del arcoíris primario se deben a la combinación de dos fenómenos ondulatorios, por un lado la interferencia (ver figura abajo-izquierdo), que les da los detalles finos, y por otro la difracción (ver figura abajo-derecha), que emborrona estos detalles finos.

El responsable de los maravillosos colores del arcoíris es la dispersión de la luz, el hecho que la refracción dependa de la longitud de onda de la luz incidente. La intensidad y el color de la luz dependen del ángulo con el que penetra la luz en el gota de agua y de su radio, como muestran estas dos figuras obtenidas utilizando la teoría de Lorenz-Mie para gotas esféricas. Para el caso de gotas no esféricas, el nuevo artículo técnico ha desarrollado un método numérico capaz de obtener el equivalente a estas figuras para diferentes radios de la gota de agua modelada según la teoría de Beard-Chuang.

Fotografía de un arcoíris en la que se ha insertado un trozo simulado por ordenador (solo se ha ajustado el color de fondo del arcoíris insertado). Click para ampliar.
¿Cómo compara el nuevo algoritmo con fotos reales de arcoíris? En estas fotografías reales de arcoíris se han insertado un pequeño trozo del arcoíris simulado por el nuevo modelo (los colores simulados no han sido retocados, solo se ha retocado el color de fondo para lograr un mejor ajuste con la fotografía). Tienes que ser click en la imagen para ampliar esta imagen y disfrutar del increíble acuerdo entre teoría y experimento. Los valores de los parámetros del arcoíris utilizados en estas fotografías aparecen en la siguiente tabla.


Haz click en la imagen para verla mejor. Arriba, se comparan la teoría de Lorenz-Mie y la nueva teoría; abajo izquierda, se ilustra el efecto del radio de la gota; y abajo derecha, se ilustra el efecto de la posición del Sol para gotas de 0,5 mm de radio.
En resumen, ya habrás notado que soy un apasionado de la óptica física de los arcoíris (y de otros fenómenos ópticos atmosféricos). Realmente si te apasionan como a mí este tema, te recomiendo leer el artículo de Paco Serón y sus colegas, así como muchas de las otras fuentes que hay disponibles por la web. Conocer la teoría detrás de los arcoíris te permitirá disfrutar mucho más del espectáculo que puedes contemplar cuando ves regar con aspersores el césped en cualquier parque de tu ciudad, o cuando disfrutas de los primeros rayos de Sol al acabar de llover.
Nuevas simulaciones numéricas de la fusión inercial magnetizada predicen una alta ganancia energética

Me ha llamado la atención “Un paso más hacia la fusión nuclear,” Ciencia Kanija, 1 Oct. 2012 [original en inglés], que se hace eco de un nuevo artículo sobre fusión inercial de funda magnetizada (MagLIF) publicado en Physical Review Letters por investigadores del Laboratorio Nacional Sandia en Albuquerque, Nuevo México, EEUU. El resumen del artículo técnico es muy optimista y predice una ganancia energética de hasta 1000, lo que significaría que se obtiene mil veces más energía de la fusión que la necesaria para producirla. Este valor hay que tomarlo con alfileres, no solo porque se ha obtenido mediante simulaciones numéricas en dos dimensiones (2D en lugar de 3D), sino también porque los autores del artículo han definido la ganancia energética G como el cociente entre la energía de fusión alcanzada y la energía absorbida por el combustible y su cápsula durante la implosión. Obviamente, hay muchas pérdidas. En la introducción del artículo, los autores aclaran que solo un 20% de la energía utilizada es útil, es decir, acaba en la cápsula y el combustible; por tanto, un valor más realista de la ganancia energética G lograda en la fusión inercial magnetizada en estos experimentos numéricos es cinco veces menor. Por supuesto, en mi opinión incluso este valor es muy optimista, pues las simulaciones numéricas incurren en gran número de simplificaciones de la física del plasma. Sinceramente, no creo que se logre nunca una ganancia de energía en la fusión gracias a MagLIF (es decir, una ganancia Q>1), salvo que se introduzcan gran número de cambios en los diseños que han sido estudiados por estos autores. Pero quizás soy demasiado pesimista (prefiero pensar que realista). El nuevo artículo técnico es Stephen A. Slutz and Roger A. Vesey, “High-Gain Magnetized Inertial Fusion,” Physical Review Letters 108: 025003, 2012. Más información sobre MagLIF y simulaciones previas menos detalladas en S. A. Slutz et al., “Pulsed-power-driven cylindrical liner implosions of laser preheated fuel magnetized with an axial field,” Physics of Plasmas 17: 056303, 2010.
La fusión por confinamiento inercial consiste en inyectar mucha energía en una cápsula de combustible de tal forma que explote la funda de la cápsula y, por el principio de acción y reacción, implosione el combustible de su interior hasta que se logra la superar el punto de equilibro de la fusión (llamado breakeven en inglés) y denotado Q=1. La idea parece sencilla y hace 60 años parecía tan fácil de lograr como la fisión nuclear; sin embargo, tras 60 años aún nos encontramos tan verdes como entonces y aún no se ha logrado alcanzar el punto de equilibrio de la fusión por confinamiento inercial (el récord actual, logrado gracias al confinamiento magnético en el tokamak JET fue Q=0,7<1, aunque las pruebas con bombas atómicas indican que es posible y se espera que ITER logre alcanzar Q=10).
Uno de los grandes problemas de la fusión por confinamiento inercial es el diseño y el preproceso de la cápsula de combustible (pellet). Las cápsulas esféricas son mejores porque consiguen una implosión más simétrica, pero su volumen crece con el cubo del radio, luego se necesita una mayor energía para lograr la explosión de su capa exterior que logre la implosión del combustible interior. Las cápsulas cilíndricas, cuyo volumen crece con el cuadrado del radio, parecen una mejor opción, pero requieren una mayor energía para lograr una explosión radial de la funda del combustible. La técnica MagLIF trata de resolver este problema mediante el precalentamiento previo del combustible mediante magnetización. Para ello se usa una funda metálica por la que se hace pasar una corriente eléctrica muy alta que genera un gran campo magnético.

El nuevo artículo estudia la fusión deuterio-tritio (DT) en cápsulas metálicas de berilio y aluminio magnetizadas con corrientes de millones de amperios (MA) aplicadas mediante pulsos cortos de decenas de nanosegundos (ns). La ganancia energética de 1000 se obtiene en las simulaciones numéricas al aplicar una corriente de 70 MA en la cápsula durante unos 10 ns; con una corriente de unos 60 MA durante 10 ns se obtendría una ganancia energética de 100. Son números fáciles de escribir, pero son enormes y están más allá de la tecnología actual. Por ejemplo, el mayor generador de rayos X del mundo, la máquina Z del Laboratorio Nacional Sandia, logra alcanzar unos 20 MA en pulsos cortos de unos 100 ns. Alcanzar 60 MA, aunque sea en pulsos de 10 ns, requiere una nueva instalación experimental.
En resumen, el nuevo artículo técnico es llamativo, en especial a los que hacemos simulaciones numéricas, pero creo que debemos poner los pies sobre la tierra y recordar que “la realidad siempre supera a la ficción.”
PS: En la versión original de esta entrada yo usaba el término “ignición” para denotar el punto de equilibrio Q=1, cuando estrictamente hablando la ignición se logra para Q→∞. Me lo ha aclarado alfonsotwr (@alfonsotwr) en Twitter; gracias.
Los agujeros negros clásicos y la geometrodinámica (la dinámica no lineal del espaciotiempo)

Los mayores avances en la física clásica de los agujeros negros se han obtenido gracias a las simulaciones numéricas y a las nuevas técnicas de visualización científica de sus resultados. Este fotograma del vídeo de youtube de más abajo muestra los horizontes de sucesos de dos agujeros negros con espín en colisión mutua. Kip S. Thorne dedica su artículo en Science a revisar estos avances, con énfasis en la predicción teórica de las propiedades de las ondas gravitatorias, clave para su futura observación en LIGO o Virgo. Permíteme un resumen breve de su artículo Kip S. Thorne, “Classical Black Holes: The Nonlinear Dynamics of Curved Spacetime,” Science 337: 536-538, 3 August 2012.
Hace 50 años, John Archibald Wheeler especuló con la posibilidad de estudiar la dinámica no lineal del espaciotiempo, lo que él llamó geometrodinámica, gracias a la resolución de las ecuaciones de la relatividad general de Einstein. Alrededor de 1976, la física de las agujeros negros se separó en dos, por un lado, la física cuántica de la radiación de Hawking y, por otro, las simulaciones numéricas. El estudio actual de la geometrodinámica se ha focalizado en dos frentes: la simulación numérica de las colisiones de agujeros negros y la posible observación experimental de ondas gravitatorias. Como es obvio, ambos están muy relacionados.
Puede resultar sorprendente, pero Thorne nos cuenta que lo más complicado de las simulaciones numéricas es su visualización científica, cómo representar gráficamente el tensor de curvatura de Riemann. Igual que un campo electromagnético se puede dividir en un campo eléctrico y otro magnético, el tensor de Riemann se puede dividir en un campo de (fuerzas de) marea E (“tidal field” en inglés), que extira y contrae lo que encuentra, y un campo de (fuerzas de) arrastre B ["frame-drag field" en inglés], que retuerce los sistemas inerciales adyacentes unos respecto a otros (como cuando retorcemos con las manos una toalla mojada por sus extremos para escurrirla). Matemáticamente ambos campos son tensores de segundo orden (matrices de 3 por 3). Dibujar los campos eléctrico y magnético es fácil porque se pueden usar flechas, pues son vectores, pero los campos de marea y arrastre son matrices, requiriendo técnicas más sutiles.

El campo de marea se dibuja mediante líneas “tendex” de dos tipos (ver la parte A de la figura donde se han dibujado para una agujero negro estático): las líneas rojas representan el estirado y la contracción en dirección radial, y las líneas azules en dirección transversal. Se ha dibujado el cuerpo de una persona para aclarar su significado. El campo de arrastre se dibuja mediante líneas “vortex” de dos tipos (ver la parte B de la figura donde se han dibujado para un agujero negro en rotación): las líneas rojas y las azules se diferencian en el sentido de rotación de la cabeza y los pies del cuerpo de la persona, si este sentido es horario y antihorario, o antihorario y horario, respectivamente (ver la figura para tenerlo más claro).
Este vídeo de youtube muestra la colisión mutua de dos agujeros negros en rotación (cuyo eje de rotación es perpendicular a la dirección de la colisión y antiparalelo entre ambos). Lo más interesante de esta simulación es cómo interaccionan las líneas “vortex” (los “vórtices”), oscilando y retrasando la velocidad de rotación, resultando un agujero negro final sin rotación. Obviamente, esta simulación es poco realista por lo excepcional que debe ser una colisión tan “ajustada,” siendo lo más habitual que los agujeros negros en rotación que colisionan orbiten el uno alrededor del otro haciendo espirales hasta fusionarse, resultando un agujero negro en rotación. En ambos casos, el sistema binario de agujeros negros emite ondas gravitatorias que nos ofrecen una información muy detallada sobre la fusión de los dos agujeros negros (sus masas, sus velocidad de giro y sus órbitas mutuas). En la actualidad, los expertos en geometrodinámica numérica están elaborando un catálogo con información detallada de estas ondas que podrán ser estudiadas mediante detectores de ondas gravitatorias.
En la actualidad, LIGO (Laser Interferometer Gravitational Wave Observatory), con dos interferómetros en EEUU (uno en Livingston, Louisiana, y otro en Hanford, Washington) y otros repartidos por todo el mundo (como Virgo, cerca de Pisa, Italia, y KAGRA, en mina Kamioka, Japón), está buscando estas ondas gravitatorias. Las búsquedas iniciales en 2006-2007 y en 2009-2010 han sido infructuosas, como era de esperar según las simulaciones numéricas. LIGO y Virgo siguen realizando mejoras que permitan el incremento en su sensibilidad y para 2017 se estima que su sensibilidad será suficiente para observar las fusiones de agujeros negros. Estos experimentos confirmarán o refutarán las predicciones de la geometrodinámica numérica. Se auguran momentos muy apasionantes en la década del siglo XXI (la década del descubrimiento del Higgs, quizás sea también la de la detección de ondas gravitatorias y en la que se desvele el secreto de la materia oscura).
El cambio climático y los modelos de simulación por ordenador

Hay una cosa que no me gusta de algunos artículos que hablan sobre el cambio climático, la tranquilidad con la que describen lo que pasará en el próximo siglo. Acabo de leer un artículo en Nature que presenta una figura que predice las pérdidas de hielo (en billones de kilogramos (Gt) por año) en una cierta región de la Antártida (la costa del Mar de Weddell mostrada en la figura de abajo) desde el año 1860 hasta el 2200. Has leído bien, predicen lo que pasará dentro de 190 años. ¿Cómo evolucionará el clima global de la Tierra en los próximos dos siglos? ¿Cómo evolucionarán las corrientes oceánicas circumpolares? Por muy buenos que sean los modelos numéricos del clima global (en este artículo se ha usado HadCM3), que no lo son, extrapolar sus resultados durante dos siglos me parece excesivo. En mi opinión, estos resultados lo único que hacen es alimentar con argumentos fáciles a los escépticos del cambio climático; los expertos deberían evitar este tipo de figuras tan exageradas, especialmente, en revistas tan leídas como Nature. La figura está extraída del artículo de Hartmut H. Hellmer, Frank Kauker, Ralph Timmermann, Jürgen Determann & Jamie Rae, “Twenty-first-century warming of a large Antarctic ice-shelf cavity by a redirected coastal current,” Nature 485: 225–228, 10 May 2012. Ver también Angelika Humbert, “Cryospheric science: Vulnerable ice in the Weddell Sea,” Nature Geoscience, Published online 09 May 2012.

La simulación numérica de la evolución del clima global durante el siglo XXI requiere el uso de los supercomputadores más poderosos del mundo. Los modelos numéricos más avanzados del clima global que acoplan el comportamiento de la atmósfera, los océanos y los casquetes de hielo trabajan dividiendo la Tierra en regiones de unos 100 km² (en los modelos de regiones más pequeñas se reduce este número a entre 10 y 20 km²); bajar a una resolución de unos 5 km² (que requiere una potencia de cómputo unas 160 mil veces mayor que la actual) no estará disponible en los próximos 5 años. El mayor problema de estos modelos son el gran número de fuentes de incertidumbre; por ejemplo, el efecto de la polución en la dinámica de las nubes se está empezando a incluir desde hace solo unos meses, como nos recuerda Jeff Tollefson, “Climate forecasting: A break in the clouds,” Nature 485: 164–166, 10 May 2012; ¿cómo predecir el efecto del vulcanismo en el presente siglo?
El cambio climático es una realidad demostrada científicamente, pero predecir cuál será su efecto en el año 2100 (no digamos ya en el 2200) es prácticamente imposible. ¿Aumentará la temperatura global 1 ºC o 2 ºC o incluso 4 ºC? La realidad es que nadie lo sabe con certeza. Lo mejor que podemos hacer en la actualidad es estudiar un gran número de modelos diferentes y comparar sus predicciones entre sí.
La masa de un protón, la masa de sus quarks y la energía cinética de sus gluones

Decir que un protón son tres quarks unidos entre sí por gluones es como decir que un átomo de carbono son 6 electrones, 6 protones y 6 neutrones; con esta definición se pierde mucha información sobre sus propiedades. No es cierto que el 99% de la masa de un protón la aporten los gluones y la energía cinética de los quarks; la masa de los quarks debida al bosón de Higgs aporta mucho más del 1% restante. Los cálculos exactos indican que la masa de todos los quarks de un protón contribuyen casi un octavo (1/8) de su masa (la mitad de este valor es debido a sus quarks extraños, que no son quarks de valencia). Un tercio (1/3) de la masa del protón es debida a la energía cinética y potencial de los quarks (como se mueven muy rápido dentro del protón, su radio es muy pequeño, este valor tan bajo es debido a la cancelación entre ambas contribuciones). Otro tercio (1/3) es debido a la energía cinética y potencial de los gluones. Finalmente, la anomalía de traza contribuye alrededor de un cuarto (1/4). Como siempre, los detalles técnicos requieren cierta matemática. Los físicos (aunque no sean expertos en QCD) disfrutarán del artículo de Xiangdong Ji, “QCD Analysis of the Mass Structure of the Nucleon,” Phys. Rev. Lett. 74: 1071–1074 (1995) [arXiv:hep-ph/9410274], y de las transparencias de su charla Xiangdong Ji (University of Maryland), “Gluons in the proton,” BNL Nuclear Physics Seminar, Dec. 19, 2006.
No me gusta que este blog parezca un libro de texto, porque no lo es; mi objetivo es otro, divulgar noticias científicas de actualidad. Sin embargo, me gusta cumplir mis promesas, aunque no siempre puedo hacerlo, y prometí en Twitter ”Voy a escribir una entrada sobre qué es un protón y por qué tiene la masa que tiene.” El origen de esta entrada es una conversación en Twitter de la que me enteré a tiro pasado iniciada por César @EDocet con “La materia ordinaria se construye con 2 quarks (up y down) y el electrón. Pero toda la materia no es toda la masa… Un protón está constituido por dos quarks up y un down; el neutrón por dos down y un up… El 99% de la masa de la materia ordinaria la aportan los gluones y la energía cinética de los quarks de los nucleones…” Mario @Fooly_Cooly contestó que “esos son los de valencia, en realidad los hadrones son mares cuánticos de todos los tipos de quarks y gluones… Los gluones no tienen masa.” César @EDocet preguntó sobre si los gluones “¿Tienen energía? m = E/c².” Mario @Fooly_Cooly contestó que “otro tema es que los loops de interacción de gluones doten de inercia a partículas compuestas como los protones, pero es otra cosa. Esa ecuación sólo es válida para partículas con masa en reposo (es a lo que se refiere). Los gluones no pueden tener masa por ser propagadores de un campo gauge; la simetría gauge prohibe términos de masa. ” Las conversaciones en Twitter a veces incluyen términos muy técnicos. Ramón @ramoneeza trató de arreglarlo afirmando que los gluones tienen “energía en función de su frecuencia, no masa.” Al grano.
El núcleo de los átomos está formado por nucleones (N), tanto protones (p) de carga positiva (N+), como neutrones (n) sin carga eléctrica (N0). La masa de un nucleón es de 939 MeV/c², en números redondos, ya que según el PDG el protón tiene una masa de 938,272013 ± 0,000023 MeV/c², y el neutrón de 939,565346 ± 0,000023. El nucleón es una partícula compuesta y presenta estados excitados llamados resonancias de masa creciente: N(1440), N(1520), N(1535), N(1650), etc. Estas resonancias son inestables y decaen en bariones y mesones de menor masa. De hecho, el neutrón también es inestable y decae en el vacío en un protón, un electrón y un antineutrino tras unos 881,5 ± 1,5 segundos (unos 14 minutos y 42 segundos), aunque no es fácil calcular este valor y la incertidumbre podría ser mayor. El protón es estable ya que su desintegración en un electrón y un pión no ha sido observada; su vida media debe superar unos 10³² años, miles de trillones de veces la edad del universo.
Se sabe que el protón tenía que ser una partícula compuesta desde la década de los 1930 porque su momento magnético era “anómalo” (unas 2,8 veces mayor de lo esperado si fuera una partícula elemental como el electrón), algo que se confirmó a finales de los 1940 cuando se descubrieron las primeras resonancias. A finales de los 1950 nadie dudaba que el protón tenía que estar compuesto de cosas más elementales y los físicos propusieron varios modelos teóricos, pero ninguno era capaz de explicar las propiedades observadas para el nucleón. Los experimentos en el SLAC entre 1967 y 1973, en los que se exploraba el interior del protón utilizando electrones de alta energía, demostraron que el protón estaba constituido de muchas partículas más pequeñas llamadas partones por Richard Feynman. Hasta 1973, estos experimentos no demostraron de forma definitiva que los partones eran quarks, antiquarks y gluones, como muestra la figura que abre esta entrada.
Como ya he dicho, la imagen de un protón como tres quarks unidos entre sí por un “mar” de gluones es incorrecta pero útil a nivel divulgativo. En este blog la he utilizado en varias ocasiones, ya que la manera más rápida de describir un barión es nombrar sus quarks de valencia, que en el caso del protón son dos quarks arriba (u) y un quark abajo (d). Pero no debemos olvidar que decir que un protón es un barión uud y que un neutrón es un barión udd es algo parecido a decir que un átomo de carbono son 6 electrones, 6 protones y 6 neutrones (solo el 98,9% de los átomos de carbono son 12C, el 1,1% son 13C y siempre hay trazas del famoso 14C); se pierde muchísima información sobre las propiedades de un átomo de carbono con una descripción tan sencilla. Lo mismo ocurre con un protón.
Las únicas propiedades del protón que se pueden explicar utilizando solo sus tres quarks de valencia son su espín (1/2), su carga eléctrica (+1) y su hipercarga (+1), o lo que es equivalente, su isoespín (+1/2); lo mismo ocurre con el neutrón. Los gluones son neutros para la carga eléctrica y el resto de los quarks y antiquarks que constituyen el protón compensan mutuamente sus cargas eléctricas y sus hipercargas de tal forma que en promedio se comportan como si fueran neutros. Las demás propiedades del protón (su masa, su momento magnético, su polarizabilidad magnética, su momento dipolar eléctrico, su polarizabilidad eléctrica, etc.) requieren considerar su estructura en detalle; como esta estructura detallada es muy complicada, con infinidad de quarks, antiquarks y gluones, para estimar estas propiedades con precisión se requieren cálculos numéricos utilizando cromodinámica cuántica en redes o reticular (lattice QCD).
La masa del protón según la QCD se puede repartir en varios términos bien diferenciados utilizando la descomposición “natural” del tensor energía-momento del campo, que describe como se reparten la energía cinética y potencial de los quarks, antiquarks y gluones que constituyen el protón, y como afectan las masas de los quarks y la anomalía de traza de los gluones. La energía total del protón, la responsable de su masa, se puede repartir en cuatro términos. Técnicamente se utiliza el concepto de hamiltoniano y por ello se usa la letra H para denominar estos cuatros términos de la energía, en concreto, HQCD = Hm + Hq + Hg + Ha. Estos cuatro términos se pueden parametrizar con dos variables (a y b) que se utilizan para su evaluación numérica. El término Hm representa la contribución de la masa de todos los quarks y antiquarks del protón, incluyendo los quarks de valencia, y corresponde a una fracción b de dicha masa. El término Hq representa la energía cinética y potencial de los quarks y antiquarks del protón, que contribuyen con una fracción 3(a − b)/4 a la masa del protón. El término Hg representa la energía cinética y potencial de los gluones del protón y contribuye una fracción 3(1 − a)/4 a la masa total. Finalmente, el término Ha representa la energía de los gluones debida a la anomalía de traza, que contribuye con una fracción (1 − b)/4. Este último término es el más difícil de explicar sin usar matemáticas y creo es que el término al que se refiere Mario @Fooly_Cooly cuando habla de ”loops de interacción.”
Permíteme un breve comentario al respecto de la anomalía de traza, aunque no sé si aclarará ideas a algún lector; puedes omitir este párrafo si te apetece. Una teoría gauge, como la QCD, presenta ciertos grados de libertad que hay que fijar a la hora de realizar cálculos, aunque los resultados de dichos cálculos no dependen de la elección realizada. Cuando medimos un voltaje entre dos puntos de un circuito en realidad lo que medimos es una diferencia de potencial; el voltaje en cada punto de un circuito tiene un valor respecto a un terminal de masa; dar un valor absoluto concreto al potencial en este terminal es fijar un gauge; no importa el valor que pongamos, las diferencias de potencial siempre serán la mismas. En QCD fijar un gauge es algo un poquito más complicado, pero la idea es la misma. A la hora de calcular la masa del protón es habitual fijar un gauge tal que la traza del tensor de energía-momento es cero (así se representa mejor la conservación de este tensor). Una vez fijado este gauge se procede a realizar la renormalización de la teoría (necesaria para obtener resultados finitos en ciertos cálculos). La anomalía de traza aparece porque cierto término asociado a los gluones no se puede renormalizar con este gauge y su contribución ha de ser calculada de manera independiente; este término representa, grosso modo, el confinamiento de los gluones. Su cálculo requiere técnicas no perturbativas y se utiliza una herramienta matemática llamada loops de Wilson; sin entrar en detalles técnicos, estos loops corresponden a un cambio de variables en ciertas integrables que se interpreta como bucles cerrados de gluones, algo así como lazos de energía gluónica, por llamarlos de alguna manera. Calcular loops de Wilson es algo que todo físico que quiera realizar cálculos en QCD tiene que dominar (de hecho en cualquier teoría gauge interesante incluyendo la teoría de cuerdas, donde se usan mucho los loops de Polyakov). Bueno, continúo, si no te has enterado de nada, lo siento.

El cálculo teórico de la contribución de cada uno de los cuatro términos de la energía total del protón requiere el uso de métodos numéricos. Ji en su artículo realiza dicho cálculo bajo la hipótesis de que en el protón solo hay tres tipos de quarks, arriba, abajo y extraño (los quarks encanto tienen mayor masa que un protón y no pueden contribuir en su masa, aunque sí pueden hacerlo en ciertas resonancias del nucleón). El artículo presenta el resultado en dos casos extremos, que el quark extraño tenga una masa muy pequeña (ms→0) y que tenga una masa enorme (ms→∞), comparada con la masa de los quarks de valencia. La tabla de arriba muestra la contribución aproximada de cada término. La masa de los quarks de valencia suma menos de 10 MeV (he supuesto que el quark arriba tiene 2,4 MeV y el quark abajo el doble, 4,8 MeV, pero el valor exacto de la masa de estos quarks aislados no se conoce pues no se pueden aislar); un valor muy pequeño comparado con los entre 110 y 160 MeV que contribuyen la masa de todos los quarks dentro del protón. La energía cinética y potencial de estos quarks contribuye entre 270 y 300 MeV. La energía cinética y potencial de los gluones unos 320 MeV y el término debido a la anomalía de traza entre 190 y 210 MeV. Los números de la tabla suman los 940 MeV estimados para la masa del nucleón.
PS: En los comentarios, uno de vosotros, que firma como V, nos aclara que la contribución de la masa de los quarks a la masa del protón es un “tema espinoso, más aun teniendo en cuenta que nuestro conocimiento sobre este tema ha variado desde que se publicó el artículo que mencionas” (en 1995). “En esencia las contribuciones debidas a los quarks, son lo que se llaman términos sigma. El artículo que apuntas usa bien teoría de perturbaciones quiral, bien algunos argumentos bastante discutibles. La realidad es que los cálculos puramente numéricos de estas cantidades dan una imagen bien distinta, en la que la contribución del quark extraño a la masa del nucleón es muy pequeña, en algunos casos compatible con cero. Aún a día de hoy hay una discusión importante sobre esto, más que nada porque el valor de esta cantidad es necesario para saber la probabilidad que tenemos de detectar materia oscura.”
Por lo que parece la discusión se centra en la contribución de la masa de los quarks a la masa del protón, el término b en la tabla, que vale entre 0,11 y 0,17. Algunos artículos confirman el valor de Ji, como P.R. Silva, “Analysis of the mass structure of the hadrons,” arXiv:1108.2073, Aug 2011; otros obtienen un valor algo más pequeño, b≈0,09, que equivale a unos 85 MeV, como H. B. Meyer, “Hadron Structure on the Lattice,” arXiv:1106.3163, Feb 2011; incluso algunos separan la contribución de los quarks de valencia σl(N) = 31 ± 3 ± 4 MeV y de los quarks estraños σs(N) = 71 ± 34 ± 59 MeV, aunque estos últimos con mucha incertidumbre, como R. Horsley et al., “Hyperon sigma terms for 2+1 quark flavours,” arXiv:1110.4971, Oct 2011.
Sin embargo, como bien nos comenta V, también hay autores que afirman que los quarks extraños no contribuyen nada, reduciendo b≈0,03, lo que equivale a unos σ(N) = σl(N) = 26 MeV, o muy poco, con unos σ(N) = 36 ± 7 MeV. Él nos cita A.W. Thomas et al., “Strangeness in the nucleon: what have we learned?,” arXiv:1202.6407, Feb 2012. Según estos autores hay una escala de energía crítica de alrededor de 0,4 GeV y como el kaón (el mesón formado por un par quark-antiquark extraños) tiene una masa de unos 0,5 GeV, la contribución de los quarks extraños a la masa del protón es muy pequeña (b = 0,066 ± 0,011 ± 0,002) o incluso nula b = 0,04 ± 0,02, pero siempre mucho más pequeña de lo estimado por Ji en 1995.
Como yo no soy experto en estas lides, no puedo aportar mucho más, pero trataré de estar al loro de futuros avances en este sentido (he de confesar que aunque investigo en métodos numéricos para ecuaciones de onda no lineales, no suelo leer artículos de QCD en redes; obviamente nunca es tarde para empezar).
La complejidad de los sistemas bioquímicos en acción
Cuando veo vídeos como éste, en el que cinco proteínas interaccionan entre sí en un determinado punto de la membrana de una bacteria, ejecutando con una precisión extrema una serie de acciones orquestadas al unísono para lograr que un átomo de hierro penetre en el interior de citoplasma bacteriano, casi no me lo creo. Me parece imposible que un entorno tan agresivo y complejo como es el citoplasma puedan llegar a producirse interacciones coordinadas tan complejas. Proteínas que se mueven por la membrana y se dirigen exactamente a donde corresponde; átomos de hierro que caen al citoplasma y son capturados con precisión subnanométrica por una enzima. Si se publica en una revista del prestigio de Nature debe ser porque el mecanismo está bien justificado con experimentos específicos, pero sigo teniendo una sensación de que no puede ser verdad. Sin embargo, el culpable es mi ignorancia de la bioquímica más moderna. Lo que se ve en el vídeo es la membrana de una bacteria patógena del género Neisseria causante de meningitis bacterianas, septicemias y gonorreas. Estas bacterias requieren hierro para la supervivencia y lo pueden extraer directamente de los glóbulos rojos humanos del torrente sanguíneo. El vídeo forma parte de la información suplementaria del artículo de Nicholas Noinaj et al., “Structural basis for iron piracy by pathogenic Neisseria,” Nature 483: 53–58, 01 March 2012.












