Imagina que un investigador logra financiación para el mismo proyecto desde dos fuentes diferentes, que no saben de la existencia una de la otra. ¿Crees que ha cometido una falta por no informar de este hecho? Concretemos con un ejemplo. El neurólogo Steven McIntire (Universidad de California, San Francisco) ya no se dedica a la investigación, por ello confiesa que obtuvo en el año 2001 un proyecto del NIH (Institutos Nacionales de Salud de EEUU) por 1,6 millones de dólares para estudiar la respuesta al etanol del nemátodo Caenorhabditis elegans (un animal modelo), pero “olvidó” mencionar al NIH que ya había recibido cinco meses antes 1,2 millones de dólares del DoD (Departamento de Defensa de EEUU) para estudiar lo mismo (él dice que era “casi” lo mismo, pero no lo mismo). ¿Hubiera recibido la financiación del NIH si hubiera confesado que ya había recibido la ayuda del DoD? La política del NIH trata de evitar la duplicidad en la financiación de proyectos, pero no tiene medios para evitarla (salvo que sea confesada por el propio investigador). En el caso de McIntire, el DoD descubrió la duplicidad en el informe final del proyecto, pero el contestó que ambos proyectos se solaparon en parte y que hubo “sinergia” entre ambos, pero que más tarde se separaron lo suficiente para justificar la doble financiación.
Nos cuentan Eugenie Samuel Reich, Conor L Myhrvold,” Funding agencies urged to check for duplicate grants. Nature probe reveals lack of oversight of researchers who win two grants for similar projects,” Nature 493: 588-589, 31 Jan 2013, que un estudio reciente ha mostrado que entre unas 850.000 solicitudes de financiación solicitadas al NIH había al menos 1.300 que “parecían” duplicadas (se utilizó un programa informático antiplagio). Un chequeo manual confirmó que 167 lo eran. Una auditoría del Congreso de EEUU realizada por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental concluyó que tanto el NIH y como el DoD deben hacer todo lo posible para evitar las duplicidades en la financiación. Más información sobre este estudio en Harold R. Garner, Lauren J. McIver, Michael B. Waitzkin, “Research funding: Same work, twice the money?,” Nature 493: 599-601, 31 Jan 2013.
La cuestión importante es que hay muchos investigadores que piensan que recibir financiación para un proyecto es equivalente a recibir un premio y nadie le hace ascos a recibir varios premios, aunque sea por lo mismo. ¿Quién debe ejercer la responsabilidad, la agencia o el investigador? ¿Actúa de forma amoral quien se aprovecha de la oportunidad? ¿Cualquiera la aprovecharía? ¿Harías tú lo mismo en plena crisis financiera y con fuertes recortes para la investigación? ¿Qué opinas? Si te apetece, utiliza los comentarios.


