“Los burros” fue el origen de “El último de la fila”, quienes popularizaron a Quimi Portet. Igualmente, el invento de Antonio Meucci fue el origen del invento de Bell, quien popularizó lo que ahora llamamos teléfono. Como nos cuenta Jürgen Schmidhuber, “The Last Inventor of the Telephone,” Science Vol. 319. no. 5871, p. 1759, 28 March 2008, en su comentario sobre la crítica al libro “The Telephone Gambit” de Seth Shulman, escrita por D. L. Morton Jr., “Tilting at a Myth,” Science Vol. 319. no. 5867, p. 1188, 29 February 2008. El susodicho libro trata sobre la disputa por la prioridad del descubrimiento entre Alexander Graham Bell y Elisha Gray, pero ninguno de ellos fue realmente el inventor. Los franceses dicen que el inventor fue Charles Bourseul, en 1854, por su concepción teórica del invento. Los italianos consideran a Antonio Meucci como el “padre” del invento, ya que tenía un teléfono “operativo” en 1857 (y así lo afirmó el Congreso Americano en 2002). Los alemanes consideran a Phillipp Reis como inventor del teléfono eléctrico en 1860. Comparados con estos pioneros, Bell y Gray llegaron bastante tarde (al menos tres lustros tarde).
Los escoceses consideran a Bell el “padre de la criatura” (patentó su invento en 1876), así considerado también en EEUU y Canadá. Lo que realmente hizo Bell fue comercializar y popularizar el invento creando una compañía telefónica que tuvo tanta influencia que modeló la opinión de los “masas” haciéndoles “creer” que era el gran inventor.
¿Qué nos muestra esta anécdota? Muchos inventos (y descubrimientos) ocurren simultáneamente en lugares muy alejados del globo, posiblemente sin conexión directa entre ellos, pero los que pasan a la historia como “padres” de la criatura, al menos para el “gran público”, son los que logran el éxito. Al menos en la cultura popular, el crédito siempre lo recibe el que ha tenido el éxito, el último de la fila, el último que contribuyó al invento olvidando las ideas originales, a los pioneros (a los “burros”).
Colón no se hizo famoso porque fue el primero en descubrir América, sino porque fue el último.
Bill Gates no se hizo famoso porque fue el primero en inventar “windows”, sino porque fue el último.