
Como todos los años, me hago eco de la publicación del nuevo Journal of Citations Reports (2011 JCR Science Edition). Los que publicamos artículos, tenemos la obligación de actualizar los índices de calidad de nuestras publicaciones aparecidas en 2011, que hasta hoy solo tenían información sobre 2010. Nature (36,280) vuelve a estar por encima de Science (31,201), algo que ya viene ocurriendo desde 2007. España cuenta con 78 revistas (en el Science JCR), cuando en el 2010 JCR solo tenía 73. Como ya sabéis me gusta la categoría de ciencia multidisciplinar, os dejo los primeros 10 puestos.

Como bien sabéis la utilidad del 2011 JCR está en la comparación de revistas dentro de un área de conocimiento concreta. Las comparaciones generales son odiosas. A los que tengáis acceso en España (vía la FECYT) os animo a ojear las categorías que más os atañan, aunque sin olvidar que no debemos abusar del índice de impacto (aunque la ANECA lo haga por nosotros).

En mi área de conocimiento “natural,” que es MATHEMATICS, APPLIED, vuelve a reinar SIAM Review con una diferencia cada más abultada (pasa de 6,620 a 10,020). Me alegra, porque ha habido desviaciones no deseadas en los últimos años (gracias a la ingeniería del índice de impacto por parte de los editores de ciertas revistas de “segunda”). Revistas “patológicas” como Chaos, Solitons & Fractals vuelven al redil (después de estar por encima de 3 hasta 2009, fictioso, obviamente, ahora tiene 1,222, cuando tuvo 1,268 en el 2010 JCR, un valor mucho más natural para el impacto real de esta revista); o como el International Journal of Nonlinear Scienes and Numerical Simulation que lleva una caída abismal como muestra la siguiente figura (en mi opinión su índice de impacto natural es del orden de la unidad, no más y porque publican en ella muchos “lobbies” de chinos).

Por cierto, ¿cómo ha quedado PLoS ONE, la gran revista de acceso gratuito en la que todo el mundo quiere publicar? La aprovecharé para explicar qué es el índice de impacto, que quizás mucha gente no conoce o no recuerda cómo se calcula.


El cálculo del índice de impacto es muy sencillo. Se suman todos los artículos publicados por la revista en los dos últimos años (en el 2011 JCR serán 2010 y 2009); en el caso de PLoS ONE son 11.125, sí has leído bien, más de once mil artículos. Se suman el número de artículos publicados en 2011 en revistas del 2011 JCR que han citado a algún artículo de la revista publicado en 2009 o 2010. En el caso de PLoS ONE, 45.521 artículos de 2011 (tanto de PLoS ONE como de otras revistas) han citado a los anteriores artículos. Finalmente, se obtiene el índice de impacto como el cociente entre ambos números. En el caso de PLoS ONE resulta 4,092, lo que no está mal.
Lo importante es la posición de la revista en las categorías (o áreas de conocimiento) a las que pertenece. En el caso de PLoS ONE solo pertenece al área de BIOLOGY y se encuentra en la posición número 12 de un total de 84, es decir, en el primer cuartil. Por cierto, en este área la revista mejor impactada es PLoS Biology, que alcanza un índice de impacto de 11,452.
Bueno, no sé qué más decir; además ahora tengo que actualizar mi currículum vitae.
PS (29 junio 2012): Álvaro Cabezas, “Las revistas españolas en los JCR 2011,” Primer Cuartil (Q1), 29 Junio 2012, nos recuerda que “Los JCR de Thomson Reuters recogen este año el índice de impacto de 10.677 publicaciones, de los cuales 528 lo reciben por vez primera. Son 127 las revistas españolas incluidas, en concreto 78 revistas corresponden al índice de Ciencias (SCI) y 54 al de Sociales (SSCI), cinco están en ambos índices, lo que significa en el caso del SCI cinco y en el del SSCI seis revistas más que el año anterior. (…) El dato anómalo en lo que respecta a las revistas españolas lo encontramos este año en la Revista de Psicodidáctica, editada por la Universidad del País Vasco, que ha aumentado su factor de impacto espectacularmente, desde el 0,815 hasta el 2,667, alzándose a la sexta posición en su categoría (Psychology, Educational). (…) A nivel internacional, por vez primera una revista supera los 100 puntos de factor de impacto (CA – A Cancer Journal for Clinicians; 101,780); [además] PLoS One, pese a su absurda política de publicación indiscriminada se mantiene con un índice por encima de cuatro. (…) Finalmente, la polémica este año la podemos tener con la desconocida revista turca Energy Education Science and Technology que alcanza un impacto de más de 31 puntos, por encima de Science, y que con una evidente falta de escrúpulos (autocitación del 90% y vida media de citas de solo 1,5 años) es la candidata número uno a ser expulsada del ISI ipso facto.”
PS (30 junio 2012): Los interesados en ver el listado de todas las revistas incluidas en el JCR pueden consultar este PDF. Las nuevas revistas que han sido incluidas aparecen en este otro PDF. Como nos cuenta Richard Van Noorden, “Record number of journals banned for boosting impact factor with self-citations,” Nature News Blog, 29 Jun. 2012, “Thomson Reuters ha excluido este año 51 revistas del 2011 JCR, cuando solo fueron excluidos 34 en 2010, 26 en 2009, 20 en 2008, y solo 9 en 2007. Casi todos han sido excluidos porque tienen un número excesivo de autocitas (“an anomaly in citation stacking”). Hay 140 revistas con un índice de autocitas superior al 70% que están en la sala de espera. ¿Cuál es el número normal de autocitas? 4/5 de todas las revistas tienen un porcentaje de autocitas menor del 30%.
Un ejemplo de cómo funciona la exclusión por autocitas. La revista Journal of Biomolecular Structural Dynamics (JBSD) ha sido excluida del 2011 JCR porque su índice de impacto subió de 1,1 en 2009 hasta 5,0 in 2010. Thomson Reuters solicitó al editor que explicara la razón de su éxito. Por lo que parece el editor decidió en 2009 recomendar a todos los autores de nuevos artículos que relacionaran su trabajo con el presentado en artículos recientes publicados en JBSD (supuestamente con objeto de mejorar la formación de los jóvenes estudiantes de doctorado que empiezan a leer la revista). Obviamente, la revista ha sido excluida del 2011 JCR por mala praxis del editor. El editor ha decidido cambiar de política (ya no apoyará la formación de los jóvenes doctorandos) y espera que dicho cambio le permita volver a entrar en el JCR (durante un par de años estará siendo vigilada y si corrige su mala praxis volverá a entrar en 2012 o en 2013).
¿Por qué no elimina Thomson Reuters las autocitas del cálculo del índice de impacto? Desde hace 3 años, el JCR incluye tanto el índice de impacto con autocitas como sin ellas. Por lo que parece, estadísticamente están bien correlacionados, luego no “merece la pena” utilizar solo el índice sin autocitas; según Thomson Reuters significaría un cambio fundamental en los cálculos del índice de impacto para corregir un problema que casi no existe.
Para los españoles que leen esto, les recuerdo que desde la ANECA todavía no han descubierto que el JCR incluye el índice de impacto de las revistas sin autocitas; espero que no lo descubran (por si acaso).
PS (01 julio 2012): En las revistas españolas también hay ingeniería del índice de impacto: Topo, “JCR 2011. Todo se pega. Ahora le toca manipular a la Revista de Psicodidáctica,” Un nombre al azar, Julio 01, 2012.