Atención, pregunta: ¿Se debe especificar la contribución de cada autor de un artículo científico?

Permíteme exagerar un poco. Piensa en un artículo sobre el descubrimiento del bosón de Higgs en el LHC del CERN con más de 2000 autores. Bueno, con más de 2000 nombres y sus afiliaciones. Solo son nombres. Nadie sabe quiénes son, si son doctorandos, postdocs, seniors, jefes, etc. ¿Se debe especificar la contribución de cada autor? ¿Puede que haya personas que no firman el artículo que hayan contribuido más que algunos que lo firman? Quizás Hollywood tiene la respuesta. En 1934, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas que entrega los Oscar decidió mantener una base de datos de los créditos de todas las películas de Hollywood. Más aún, cualquier persona que aparezca en los créditos puede recibir algún premio, desde los peluqueros a la actriz principal, cada uno con una función bien especificada. ¿Por qué la ciencia no hace lo mismo? Hoy en día, con las tecnologías de la web sería muy fácil hacerlo. Obvio, el problema es otro. ¿Por qué hay que especificar la contribución de cada autor? ¿Realmente le importa a alguien? Preguntas retóricas que nos recuerda Sebastian Frische, “It is time for full disclosure of author contributions,” Nature 489: 475 (27 September 2012), y que discute más en detalle Amber Dance, “Authorship: Who’s on first?,” Nature 489: 591–593 (27 September 2012).

Algunas revistas científicas, como Nature, permiten que los autores especifiquen en qué y cuánto han contribuido en el artículo, pero mucha gente deja vacío el hueco o lo rellena con algunas “mentirijillas” (que todo el mundo acepta, pues quien logra la financiación tiene que firmar aunque no haya hecho nada más). La tecnología está ahí y bases de datos como ResearcherID.comBioMedExperts.com y ResearchGate.net podrían incorporar esta información sin dificultad alguna. La cuestión sobre el tapete es si la transparencia, la sinceridad y el buen hacer deben ser parte íntegra de la ciencia, o solo un adjetivo bonito.

¿Qué opinas sobre este tema? ¿Crees que en el futuro será una práctica habitual especificar la contribución de cada autor de un artículo? Usa los comentarios si te apetece…

Por cierto, a pequeña escala, en artículos con pocos autores, ¿quién debe firmar primero? ¿Es importante quién firma primero?

En ciencia no hay mala publicidad: Los artículos más criticados alcanzan un mayor impacto

Muchos científicos odian que se critique su trabajo, pues piensan que ello conlleva un bajo impacto y bajo número de citas. Sin embargo, los análisis bibliométricos afirman todo lo contrario. Filippo Radicchi (Universitat Rovira i Virgili) ha estudiado el número de citas de los artículos en 13 revistas importantes y ha descubierto que los más criticados (con comentarios enviados al editor que se publican en la propia revista) son más citados en media; además, entre los artículos más citados de cualquier revista siempre hay un alto porcentaje de artículos que han sido “comentados” (o criticados). El dicho popular “Que hablen de mí, aunque sea mal” adquiere todo su sentido en el mundo de las publicaciones científicas. Más aún, el estudio de Radicchi apoya la hipótesis de que las disputas y críticas entre científicos son claves para la producción y difusión del conocimiento, y para el avance de la ciencia. El artículo técnico es Filippo Radicchi (Universitat Rovira i Virgili, Tarragona, Spain), ”In science “there is no bad publicity”: Papers criticized in technical comments have high scienti c impact,”  arXiv:1209.4997, Subm. 22 Sep 2012.

La controversia científica es parte coyuntural del progreso científico. Grandes avances científicos del pasado, como el modelo heliocéntrico de Copérnico, la teoría de la evolución de Darwin o la deriva de los continentes de Wegener, han estado rodeados de disputas, críticas y controversias de todo tipo. Por supuesto, muchas investigaciones controvertidas acaban en el olvido o siendo rechazadas, como la fusión fría o la memoria del agua. Aún así, lo que parece claro de la historia de la ciencia es que los cambios revolucionarios suelen ser polémicos y encuentran cierta resistencia antes de ser aceptados.

Fracción de artículos comentados que forman parte del 5% de los artículos más citados (círculos rellenos). Se compara con las predicciones estadísticas de un modelo que no diferencia entre artículos comentados y no comentados.

Los comentarios o cartas al editor en muchas revistas son el medio por el cual los científicas demuestran sus críticas al trabajo publicado por otros. Estos comentarios son considerados por los editores de las revistas como cualquier otro artículo y pasan por una revisión por pares. Hay comentarios positivos que aclaran o complementan el artículo comentado, pero la mayoría suelen ser críticas a las conclusiones o a la metodología utilizada. Normalmente, estos comentarios críticos suelen ir acompañados de una respuesta por parte de los autores (una deferencia muy habitual entre todos los editores). Por tanto, una manera automático de detectar comentarios críticos es considerar los comentarios que van acompañados de una respuesta de los autores. Utilizando esta regla, Radicchi ha estudiado el número de citas recibidas en la base de datos del Web of Science por los artículos de 13 revistas que han recibido “críticas.” Por ejemplo, en Physical Review Letters, el artículo más citado (más de 20.000 citas) fue un artículo criticado. Solo el 3% de los artículos han sido comentados, pero los 5 artículos más comentados están entre los 16 más citados de esta revista. Lo mismo pasa en las demás 12 revistas estudiadas (Nature, Science, Phys. Rev., etc.), los 5 artículos más comentados siempre están en el top de los más citados.

Por supuesto, el estudio de Radicchi tiene muchas limitaciones, entre ellas, que no se incluyen todas las posibles críticas a un artículo, solo las publicadas como comentarios (con respuesta de los autores) en la propia revista. Un análisis más riguroso requeriría estudiar qué artículos que citan al artículo lo hacen criticando sus conclusiones. Radicchi tiene mucho trabajo por delante investigando en dicha línea.

Predicciones de Thomson Reuters para los Premios Nobel de 2012

Como todos los años, sobre estas fechas, Thomson Reuters utiliza los datos bibliométricos del ISI Web of Science para predecir los premios Nobel de ciencias (Medicina, Física, Química y Economía). En Science Watch tienen un listado al que añaden tres nuevos candidatos, el Hall of Fame de los posibles candidatos de años anteriores (los únicos españoles en la lista son Juan Ignacio Cirac para el Nobel de Física y Joan Massagué para el Nobel de Medicina). Permíteme un repaso a dichas predicciones.

Premio Nobel de Física.

Teletransporte cuántico Uno de los secretos del protocolo de teletransporte cuántico es su nombre, que trae reminiscencias del teletransporte de películas como Star Trek, aunque no tenga nada que ver. El marketing del título de un artículo científico o del nombre de un procedimiento experimental es fundamental para su rápida aceptación. El teletransporte cuántico es el único protocolo cuántico capaz de copiar información cuántica de un sistema a otro (con el requisito previo inexcusable de que hayan estado previamente entrelazados entre sí). El descubrimiento en 1984  del protocolo de cifrado cuántico (también llamado criptografía cuántica) por Charles H. Bennett (IBM Corporation, EEUU) y Gilles Brassard (Univ. Montreal, Canadá), les llevó a proponer, junto a William K. Wootters (Williams College, EEUU) la idea del teletransporte cuántico como único mecanismo de copia de la información cuántica. En 1993, se publicó el diseño del primer experimento para demostrarlo (C. H. Bennett, G. Brassard, C. Crépeau, R. Jozsa, A. Peres y W.K. Wootters). Este año, sin ir más lejos, se ha logrado un récord de teletransporte cuántico en una distancia de 143 km en las Islas Canarias.

Luz “lenta”. Lene V. Hau (Univ. Harvard, EEUU) logró en 1999 ralentizar pulsos de luz a solo 17 m/s, unos 61 km/h, mientras atravesaban un condensado de Bose-Einstein (BEC) ultrafrío, y en 2001 llegó incluso a parar la luz durante unas milésimas de segundo. Su secreto fue un fenómeno físico de los BEC llamado transparencia inducida electromagnéticamente, que fue descubierto por Stephen E. Harris (Univ. Stanford, EEUU).

Fotoluminiscencia del silicio poroso. El silicio no puede emitir luz, pero Leigh T. Canham (Univ. Birmingham, GB) descubrió en 1990 que el silicio poroso es fotoluminiscente y puede hacerlo, de hecho, también es electroluminiscente. La gran ventaja del silicio poroso es que permite desarrollar aplicaciones nanotecnológicas compatibles con las tecnologías microelectrónicas actuales.

¿Qué pasa con el Nobel al bosón de Higgs? Como ya he comentado en este blog, las nominaciones al Nobel se recogen en febrero y entonces el bosón de Higgs no estaba en las quinielas. Si se concede el premio con urgencia, será como Nobel de Física en 2013. Si no se concede con urgencia, porque se espere al análisis de todos los datos recopilados en 2012, que será publicado en el verano de 2013, no será Nobel de Física hasta 2014.

Premio Nobel de Química.

Puntos cuánticos. Los puntos cuánticos (quantum dots) son nanocristales semiconductores que fueron descubiertos por el químico Louis E. Brus (Univ. Columbia, EEUU) cuando trabajaba en los Laboratorios Bell de AT&T en 1983. En la actualidad muchas aplicaciones nanotecnológicas se basan en estos dispositivos, cuya papel más importante es en nanofotónica (nanodispositivos tipo LED capaces de emitir luz).

Nanopartículas de oro. El oro es ideal para las joyas por su baja reactividad, lo que les permite “durar para siempre,” sin embargo, en 1985 Masatake Haruta (Univ. Metropolitana de Tokio, Japón) descubrió que nanopartículas de oro en un coloide eran un excelente catalizador de ciertas reacciones químicas, sobre todo las que involucran el oxígeno (como la oxidación de CO a muy baja temperatura, descubierta por Haruto en 1987). La catálisis basada en el oro fue llevada a su situación actual en la década de los 2000 gracias a los trabajos de Graham J. Hutchings (Univ. Cardiff University, GB), por ello también lo han incluido como candidato al Nobel en ScienceWatch.

Fotocatálisis y superhidrofilia del dióxido de titanio. En 1972 se publicó en Nature la tesis doctoral de Akira Fujishima (Univ. Tokio, Japón), quien junto a su director de tesis, Kenichi Honda (que yo también incluiría como candidato al Nobel si se concediera por este trabajo) descubrió que el dióxido de titanio puede utilizar para obtener hidrógeno por fotodisociación (fotolisis) del agua (procedimiento de bajo rendimiento y poco práctico en las aplicaciones industriales). En los 1990, Fujishima descubrió que el dióxido de titanio era superhidrófilo al ser irradiado con luz ultravioleta. El efecto fotocatalítico de Fujishima-Honda y la superhidrofilia de Fujishima han conducido a gran número de aplicaciones en sistemas de autolimpiado, como espejos para automóviles, y en sistemas para el tratamiento de la polución ambiental.

Premio Nobel de Fisiología o Medicina.

Adhesión celular. Richard O. Hynes (MIT, EEUU) y Erkki Ruoslahti (Inst. Investig. Médica Sanford-Burnham, EEUU) descubrieron de forma independiente la fibronectina, una proteína muy importante en la adhesión celular (con una función importante en la coagulación de la sangre, la cicatrización y la fagocitosis). Masatoshi Takeichi (Centro Biología Desarrollo RIKEN, Japón) descubrió la relación entre la fibronectina y las integrinas, gracias a canales de calcio, lo que permitió entender la función bioquímica de las primeras.

Control y señalización celular. Anthony “Tony” R. Hunter (Univ. California San Diego, EEUU) descubrió la fosforilación de la tirosina, fundamental para la señalización celular, y Anthony “Tony” J. Pawson (Univ. Toronto, Canadá), descubrió el dominio SH2, común a la mayoría de las proteínas que intervienen en las rutas de señalización, que se conecta a los receptores de la señal fosforilada.

Regulación genética. El papel de las histonas (responsables del empaquetamiento del ADN en el núcleo de las células) en la regulación de la expresión de los genes es fundamental. Los trabajos de C. David Allis (Univ. Rockefeller, EEUU) y Michael Grunstein (Univ. California Los Angeles, EEUU) clarificaron este papel a finales de los 1980.

Cómo predecir el impacto futuro de tus publicaciones

Seguro que no puedes esperar, pues conéctate ahora mismo a la página web H-index Predictor  y predice el que será tu índice de impacto en los próximos años (el estudio se ha realizado con biólogos evolutivos y especialistas en Drosophila, luego podría ser fiable en Ciencias de la Vida en general, aunque en otros campos no lo parece tanto; en mi caso es demasiado optimista). Daniel E. Acuña (Universidad de Northwestern, Evanston, Illinois, EEUU) y dos colegas publican en Nature una fórmula capaz de predecir el impacto de las publicaciones de un investigador que haya publicado al menos durante cinco años. Su método se basa en el uso de técnicas de aprendizaje automático y algoritmos de regresión lineal. El resultado muestra una estimación del futuro índice-h del autor en los próximos 10 años.  que es posible predecir la evolución del índice-h de un autor durante al menos los próximos 5 años. Las características con mayor valor predictivo son el número de artículos publicados, el número de revistas diferentes en las que se ha publicado, el número de revistas en el top de índice de impacto y el número de años desde el primer artículo. Según Acuña y sus colegas, su fórmula debería ser muy útil para los organismos que evalúan investigadores (como la ANECA en España), así como para comisiones de contratación. El artículo técnico es Daniel E. Acuña, Stefano Allesina & Konrad P. Kording, “Future impact: Predicting scientific success,” Nature 489: 201–202, 13 September 2012 (los detalles técnicos están en la información suplementaria). El editor de Nature también comenta sobre este artículo en “Count on me,” Nature 489: 177, 13 September 2012.

En un mundo ideal, los científicos nunca serían evaluados utilizando métricas bibliométricas, sino juzgando su currículum vitae mediante una evaluación por pares. Sin embargo, el coste de una evalución por pares rigurosa obliga, con frecuencia, a recurrir a la vía rápida y barata. Lo interesante del nuevo artículo es que, como se ha publicado en Nature, acabará generando un gran número de secuelas (como ya pasó con el artículo de Hirsch que se publicó en PNAS), nuevas métricas cada vez más precisas para facilitar la ingrata labor de los evaluadores. El problema de cualquier métrica es que hecha la ley, hecha la trampa.

PS (30 abr 2013): El artículo de Acuña y sus colegas es criticado en Orion Penner et al., “Commentary: The case for caution in predicting scientists’ future impact,” Physics Today 66: 8, April 2013 [copia gratis]. Predecir el éxito futuro de un investigador es muy difícil. Para ilustrarlo se aplicó el modelo de Acuña a 2 profesores asistentes de física de los 50 mejores departamentos de física de EEUU (es decir, a 100 profesores). El coeficiente de determinación R²(t, Δt) es una medida estadística de lo bien que predice un modelo con un horizonte de Δt años. Se aplicó dicho análisis al índice h. El resultado muestra que la predicción es buena (curva negra), pero mirando por grupos de edad (los que llevan 1, 2, y 3 años como asistentes) se observa que la predicción es mejor para los que llevan más tiempo.

Dibujo20130330 predictability - future horizon - scientist career evolution

Esta limitación es importante porque se espera que el algoritmo de Acuña et al se aplique antes del primer año de profesión, para seleccionar al personal en función de su proyección futura, y es en dicho caso cuando más falla la predicción. La predicción es mejor cuando se aplica a quienes ya han sido seleccionados y llevan cierto tiempo demostrando su valía.

Este resultado está de acuerdo con muchos otros estudios que apuntan a que el impacto de los artículos publicados en el pasado no está correlacionado con el impacto de los artículos publicados en el futuro. Usar medidas bibliométricas, aunque no sea una sola, sino 5, como en el caso de Acuña et al., no mejora el poder predictivo de estas medidas. Este hecho debe ser tomado con mucho cuidado. Nunca se debe abusar de la cienciometría. 

Los editores “lobos” que corrompen a la “Caperucita” de los autores con revistas de acceso gratuito

Lo he comentado muchas veces en este blog, el pagar por publicar (pay-per-publish) de muchas revistas de acceso gratuito está generando comportamientos poco éticos tanto de los editores como de los propios autores. Las editoriales y los editores ven un negocio redondo (en la India aparecen cada semana nuevas revistas que tratan de aprovecharse de los autores). Y los autores ven una oportunidad única para publicar con una revisión por pares “ligera” muchos artículos, con auto-plagios, plagios y muchos otros comportamientos poco éticos. Ya se sabe que el cliente siempre tiene la razón. Jeffrey Beall (autor del blog “Scholarly Open Access“) lo denuncia en ”Predatory publishers are corrupting open access,” Nature 489: 179, 13 September 2012. Por cierto, ya nos hicimos eco de la labor de Beall en este blog: “La lista de “lobos” entre las editoriales de revistas de acceso gratuito,” 31 enero 2012.

Nota dominical: ¿Cuál es el artículo más citado de Richard P. Feynman?

Richard P. Feynman leyendo en la biblioteca de la Universidad de Princeton en 1939.

El artículo más citado de un investigador depende de cómo y dónde se cuenten las citas. Una referencia fuera de toda duda es el ISI Web of Science de Thomson Reuters. El 1 de agosto pregunté en Twitter “Atención, pregunta: ¿De qué crees que va el artículo más citado de Richard Feynman?” El mismo día ofrecí la respuesta: “El artículo de R. P. Feynman más citado a día de hoy (1899 veces en ISI WOS) es “Forces in molecules,” Phys. Rev. 56: 340–343 (1939)” [copia gratis]. También aclaré que “El artículo de Feynman que introdujo sus famosos diagramas es su séptimo artículo más citado (solo 1010 veces)” [1]. Y como no, “su segundo artículo más citado (1830 veces) es sobre integrales de camino en mecánica cuántica no relativista” [2]. Obviamente, si todo el mundo que usara diagramas de Feynman citara dicho artículo sería el más citado de toda la historia. También hay que destacar dos cosas, que lo más citado de Feynman son sus libros y que si miras en Google Scholar este orden cambia bastante, pero no importa para lo que te quiero contar, la historia de su artículo “Forces in molecules.”

En su último año como estudiante de Física en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), Feynman publicó con uno de sus profesores, Manuel S. Vallarta, una carta al editor (Letter to the Editor) en la revista Physical Review sobre rayos cósmicos [3]; este artículo tiene menos de una página de longitud, pero a doble columna. El mismo año completó su “senior dissertation” (algo parecido a una tesina de fin de carrera) bajo la dirección de John C. Slater, titulada “Forces and Stresses in Molecules” [4], que publicó en versión corta como su famoso artículo “Forces in molecules” en Physical Review [5].

El resultado presentado en este artículo es un teorema en mecánica cuántica que juega un papel importante en química teórica y física de la materia condensada, llamado con frecuencia teorema de Hellmann-Feynman. Como nos cuenta en el resumen (abstract), “Se demuestra que la fuerza sobre un núcleo en un sistema con muchos átomos es solo la fuerza electrostática clásica que sería ejercida sobre este núcleo por los demás núcleos y por la distribución de carga de los electrones.” En el artículo se usa la mecánica cuántica para calcular esta distribución de carga utilizando el valor absoluto al cuadrado de la función de onda de Schrödinger para el sistema. Este artículo es muy citado por la importancia de las fuerzas sobre los núcleos atómicos para determinar la geometría de moléculas, enlaces químicos y la estructura cristalina de sólidos.

Volviendo al tema de las citas, esta figura muestra el número de citas por año al artículo “Forces in molecules” de 1939. Como vemos, solo recibió una cita en 1945, tres en 1951, cuatro en 1954 y 1955, dos en 1956 y 1957, cuatro en 1958 y siete en 1959. Durante sus primeros 20 años este artículo recibió 27 citas. ¡Quién entonces iba a pensar que este artículo sería el más citado de Feynman según el ISI WOS en 2012?

Este histograma muestra los 73 artículos de Richard P. Feynman en revistas del ISI Web of Science (los últimos son reimpresiones de artículos previos). En 1959, tras 20 años de haber publicado sus primeros artículos, Feynman tenía 34 artículos (en revistas del ISI WOS). Por supuesto, ya era famoso y su artículo sobre los diagramas de Feynman recibía más de 250 citas al año. No aburro más, lo que quería dejar claro con esta entrada es que el número de citas no es una buena medida de la calidad de muchos artículos, que pasan sin pena ni gloria hasta que un día se ponen de moda.

Por cierto, Michelle Feynman (hija de Richard) nos cuenta [5]: “Cuando era joven, pensaba que mi padre lo sabía todo. De hecho, la revista Omni le proclamó una vez “El hombre más inteligente del mundo.” Al oír esto, su madre, que estaba inmensamente orgullosa de su hijo (y que tenía un gran sentido del humor) levantó las manos al cielo y exclamó: “Si Richard es el hombre más inteligente del mundo, ¡qué Dios ayude al mundo!.” Mi padre fue el primero en reírse.” Seguro que Richard también se reiría de esta entrada.

[1] Richard P. Feynman, ”Space-Time Approach to Quantum Electrodynamics,” Phys. Rev. 76: 769–789 (1949) [copia gratis].

[2] Richard P. Feynman, ”Space-Time Approach to Non-Relativistic Quantum Mechanics,” Rev. Mod. Phys. 20: 367–387 (1948) [copia gratis].

[3] Manuel S. Vallarta & Richard P. Feynman, “The scattering of cosmic rays by the stars of a galaxy,” Phys. Rev. 55: 506-507 (1939) [copia gratis].

[4] Richard P. Feynman, “Forces and stresses in molecules,” Thesis (B.S.) Advisor John C. Slater, Massachusetts Institute of Technology, Dept. of Physics, 1939 [copia gratis].

[5] Richard P. Feynman (edited by Laurie M. Brown), “Selected Papers of Richard Feynman. With Commentary,” World Scientific, 2000 [Google Books].

[6] Richard P. Feynman (Michelle Feynman y Carl Feynman), “¡Ojalá lo supiera! Las cartas de Richard P. Feynman,” Crítica, 2005 [Google Books].

El Naschie, ex-editor de Chaos, Solitons & Fractals, pierde el juicio contra Nature por difamación

No podía ser de otra forma, pero los tribunales británicos son lentos y el asunto ha tardado mucho en ser resuelto. Mohamed El Naschie demandó a Nature Publishing Group (editora de la revista Nature) por difamación al afirmar que había realizado malas prácticas como editor de la revista Chaos, Solitons & Fractals de Elsevier que habían provocado que la editorial exigiera su dimisión [ver esta entrada, esta otra, ésta, o ésta]. Un tribunal de Bristol, Reino Unido, ha desestimado la causa, afirmando que el artículo de Nature es un ejemplo de “periodismo responsable” y que la información contenida en dicho artículo es de “gran interés para el público.” Lo que opina al respecto la revista Nature nos lo cuenta Daniel Cressey, “Nature Publishing Group wins long-running libel trial. Case brought by Mohamed El Naschie dismissed, but campaigners say it proves need for libel reform,” Nature News, 06 July 2012 [los que entiendan de leyes  británicas pueden leer la sentencia original aquí].

El autor del artículo en Nature que provocó la denuncia, nos ofrece su opinión en Quirin Schiermeier, “I was sued for libel under an unjust law. Nature reporter Quirin Schiermeier explains how one of his stories saw him face a High Court challenge — and win,” Nature 487: 141, 12 July 2012. En el juicio se enfrentó cara a cara con Mohamed Salah El Din Hamed El Naschie, que se autopublicó sin revisión por pares cientos de artículos en la revista en la que era editor. Schiermeier, alemán de origen, estuvo muy nervioso por el juicio porque no conocía las leyes británicas, pero se sintió muy aliviado cuando el proceso fue sobreseído. Buenas noticias para él y para todos los que creemos en la justicia.

Hoy se ha publicado el nuevo JCR 2011 de Thomson Reuters

Como todos los años, me hago eco de la publicación del nuevo Journal of Citations Reports (2011 JCR Science Edition).  Los que publicamos artículos, tenemos la obligación de actualizar los índices de calidad de nuestras publicaciones aparecidas en 2011, que hasta hoy solo tenían información sobre 2010. Nature (36,280) vuelve a estar por encima de Science (31,201), algo que ya viene ocurriendo desde 2007. España cuenta con 78 revistas (en el Science JCR), cuando en el 2010 JCR solo tenía 73. Como ya sabéis me gusta la categoría de ciencia multidisciplinar, os dejo los primeros 10 puestos.

Como bien sabéis la utilidad del 2011 JCR está en la comparación de revistas dentro de un área de conocimiento concreta. Las comparaciones generales son odiosas. A los que tengáis acceso en España (vía la FECYT) os animo a ojear las categorías que más os atañan, aunque sin olvidar que no debemos abusar del índice de impacto (aunque la ANECA lo haga por nosotros).

En mi área de conocimiento “natural,” que es MATHEMATICS, APPLIED, vuelve a reinar SIAM Review con una diferencia cada más abultada (pasa de 6,620 a 10,020). Me alegra, porque ha habido desviaciones no deseadas en los últimos años (gracias a la ingeniería del índice de impacto por parte de los editores de ciertas revistas de “segunda”). Revistas “patológicas” como Chaos, Solitons & Fractals vuelven al redil (después de estar por encima de 3 hasta 2009, fictioso, obviamente, ahora tiene 1,222, cuando tuvo 1,268 en el 2010 JCR, un valor mucho más natural para el impacto real de esta revista); o como el International Journal of Nonlinear Scienes and Numerical Simulation que lleva una caída abismal como muestra la siguiente figura (en mi opinión su índice de impacto natural es del orden de la unidad, no más y porque publican en ella muchos “lobbies” de chinos).

 Por cierto, ¿cómo ha quedado PLoS ONE, la gran revista de acceso gratuito en la que todo el mundo quiere publicar? La aprovecharé para explicar qué es el índice de impacto, que quizás mucha gente no conoce o no recuerda cómo se calcula.

El cálculo del índice de impacto es muy sencillo. Se suman todos los artículos publicados por la revista en los dos últimos años (en el 2011 JCR serán 2010 y 2009); en el caso de PLoS ONE son 11.125, sí has leído bien, más de once mil artículos. Se suman el número de artículos publicados en 2011 en revistas del 2011 JCR que han citado a algún artículo de la revista publicado en 2009 o 2010. En el caso de PLoS ONE, 45.521 artículos de 2011 (tanto de PLoS ONE como de otras revistas) han citado a los anteriores artículos. Finalmente, se obtiene el índice de impacto como el cociente entre ambos números. En el caso de PLoS ONE resulta 4,092, lo que no está mal.

Lo importante es la posición de la revista en las categorías (o áreas de conocimiento) a las que pertenece. En el caso de PLoS ONE solo pertenece al área de BIOLOGY y se encuentra en la posición número 12 de un total de 84, es decir, en el primer cuartil. Por cierto, en este área la revista mejor impactada es PLoS Biology, que alcanza un índice de impacto de 11,452.

Bueno, no sé qué más decir; además ahora tengo que actualizar mi currículum vitae.

PS (29 junio 2012): Álvaro Cabezas, “Las revistas españolas en los JCR 2011,” Primer Cuartil (Q1), 29 Junio 2012, nos recuerda que “Los JCR de Thomson Reuters recogen este año el índice de impacto de 10.677 publicaciones, de los cuales 528 lo reciben por vez primera. Son 127 las revistas españolas incluidas, en concreto 78 revistas corresponden al índice de Ciencias (SCI) y 54 al de Sociales (SSCI), cinco están en ambos índices, lo que significa en el caso del SCI cinco y en el del SSCI seis revistas más que el año anterior. (…) El dato anómalo en lo que respecta a las revistas españolas lo encontramos este año en la Revista de Psicodidáctica, editada por la Universidad del País Vasco, que ha aumentado su factor de impacto espectacularmente, desde el 0,815 hasta el 2,667, alzándose a la sexta posición en su categoría (Psychology, Educational). (…) A nivel internacional, por vez primera una revista supera los 100 puntos de factor de impacto (CA – A Cancer Journal for Clinicians; 101,780); [además] PLoS One, pese a su absurda política de publicación indiscriminada se mantiene con un índice por encima de cuatro. (…) Finalmente, la polémica este año la podemos tener con la desconocida revista turca Energy Education Science and Technology que alcanza un impacto de más de 31 puntos, por encima de Science, y que con una evidente falta de escrúpulos (autocitación del 90% y vida media de citas de solo 1,5 años) es la candidata número uno a ser expulsada del ISI ipso facto.”

PS (30 junio 2012): Los interesados en ver el listado de todas las revistas incluidas en el JCR pueden consultar este PDF. Las nuevas revistas que han sido incluidas aparecen en este otro PDF. Como nos cuenta Richard Van Noorden, “Record number of journals banned for boosting impact factor with self-citations,” Nature News Blog, 29 Jun. 2012, “Thomson Reuters ha excluido este año 51 revistas del 2011 JCR, cuando solo fueron excluidos 34 en 2010, 26 en 2009, 20 en 2008, y solo 9 en 2007. Casi todos han sido excluidos porque tienen un número excesivo de autocitas (“an anomaly in citation stacking”). Hay 140 revistas con un índice de autocitas superior al 70% que están en la sala de espera. ¿Cuál es el número normal de autocitas? 4/5 de todas las revistas tienen un porcentaje de autocitas menor del 30%.

Un ejemplo de cómo funciona la exclusión por autocitas. La revista Journal of Biomolecular Structural Dynamics (JBSD) ha sido excluida del 2011 JCR porque su índice de impacto subió de 1,1 en 2009 hasta 5,0 in 2010. Thomson Reuters solicitó al editor que explicara la razón de su éxito. Por lo que parece el editor decidió en 2009 recomendar a todos los autores de nuevos artículos que relacionaran su trabajo con el presentado en artículos recientes publicados en JBSD (supuestamente con objeto de mejorar la formación de los jóvenes estudiantes de doctorado que empiezan a leer la revista). Obviamente, la revista ha sido excluida del 2011 JCR por mala praxis del editor. El editor ha decidido cambiar de política (ya no apoyará la formación de los jóvenes doctorandos) y espera que dicho cambio le permita volver a entrar en el JCR (durante un par de años estará siendo vigilada y si corrige su mala praxis volverá a entrar en 2012 o en 2013).

¿Por qué no elimina Thomson Reuters las autocitas del cálculo del índice de impacto? Desde hace 3 años, el JCR incluye tanto el índice de impacto con autocitas como sin ellas. Por lo que parece, estadísticamente están bien correlacionados, luego no “merece la pena” utilizar solo el índice sin autocitas; según Thomson Reuters significaría un cambio fundamental en los cálculos del índice de impacto para corregir un problema que casi no existe.

 

Para los españoles que leen esto, les recuerdo que desde la ANECA todavía no han descubierto que el JCR incluye el índice de impacto de las revistas sin autocitas; espero que no lo descubran (por si acaso).

PS (01 julio 2012): En las revistas españolas también hay ingeniería del índice de impacto: Topo, “JCR 2011. Todo se pega. Ahora le toca manipular a la Revista de Psicodidáctica,” Un nombre al azar, Julio 01, 2012.

La revista de acceso gratuito PLoS ONE ya publica más de 2000 artículos al mes

Peter Binfield, editor desde marzo de 2008 de la revista de acceso gratuito PLoS ONE, deja su puesto y nos resume su experiencia en un breve post. Cuando llegó a PLoS ONE se recibían al mes unos 280 artículos y se aceptaban unos 170, ahora se reciben más de 3100 y aceptan más de 2000. A este ritmo, PLoS ONE publicará más de 20000 artículos en 2012; según Binfield publicará en 2012 casi el 3% de todos los artículos que se publicarán este año en ciencia, técnica y medicina (STM por Scientific, Technical and Medical). PLoS ONE publica en un mes más que cualquier otra revista en un año entero, salvo unas 20 excepciones. Estos números indican que PLoS ONE es todo un negocio que da ingentes beneficios; recuerda que hay que pagar 1350 dólares por publicar un artículo una vez haya sido aceptado, aunque si los autores se declaran insolventes no tienen que pagar nada y más del 50% de los autores lo hacen; aún así, en plena crisis financiera mundial, habrá muchos autores que eviten enviar artículos a PLoS ONE porque no tienen financiación específica para ello y no saben que declarándose insolventes también pueden publicar gratis. Siendo la editorial PLoS una sociedad sin ánimo de lucro, a mí me gustaría que los beneficios de esta revista se redujeran, en lo posible, hasta cero, poco más allá de cubrir costes de publicación y gestión, y que el coste a pagar por artículo fuera rebajado en consecuencia. Sé que muchos no compartís mi opinión, pero yo creo que las sociedades sin ánimo de lucro no deben tener beneficios; obviamente soy un iluso. Te recomiendo leer el breve post de Peter Binfield, “PLoS ONE – a personal farewell,” everyone, May 18th, 2012.

Muchos lectores de este blog me criticáis porque me gusta recordar que el concepto de PLoS ONE como revista científica es bastante radical y difiere del de la mayoría de las revistas de acceso gratuito y/o con índice de impacto. Binfield no tiene ningún rubor en confesarlo en su post y también lo califica de “radical concept,” así que, aunque muchos me volváis a criticar, lo volveré a recordar (repito, como lo he hecho en ocasiones anteriores, que no tengo nada en contra de este concepto, pero que quien lea y cite artículos de esta revista debe ser consciente de ello). La apuesta más arriesgada (en palabras de Binfield) de PLoS ONE fue pedir a los revisores que juzguen los artículos solo por su forma (“scientific and methodological soundness”) y no por su contenido, relevancia, impacto o novedad científica, que se relegan a los comentarios asociados al artículo una vez se haya publicado cualquiera puede hacer. Según Binfield esta apuesta radical de PLoS ONE fue considerada por muchos como un error (yo entre ellos), ya que se pueden publicar artículos imposibles de “colar” en ninguna revista con índice de impacto (“otherwise unpublishable work”), que serían publicados en PLoS ONE junto a artículos muy buenos, relevantes y que realizan importantes aportaciones científicas. Sin embargo, dice Binfield que esto no ha ocurrido y que los autores tratan la revista con cortesía y respeto (“courtesy and respect”), enviando solo artículos de calidad (podéis criticarme en los comentarios pero basta ojear unas decenas de artículos de PLoS ONE para darse cuenta que no es oro todo lo que reluce). Según Binfield el 75% de los autores envían el artículo a PLoS ONE como primera o segunda opción y el número de citas por artículo es muy alto, el 88% de los artículos publicados hace más de un año tiene al menos 1 cita y el 66% tienen 3 o más. Estos números son muy altos ya que menos del 50% de todos los artículos que se publican en revistas científicas reciben al menos 1 cita.

Según Binfield, el concepto radical de evaluación por pares de la revista PLoS ONE ha sido todo un éxito y ha sido muy bien recibido por los científicos. Por ello, PLoS ONE ha supuesto toda una revolución en el panorama de las publicaciones científicas. ¿Qué opináis al respecto?

Un artículo científico retractado porque se publicó por un error administrativo

Las grandes editoriales, como Elsevier, están gestionando las publicaciones en revistas científicas como un negocio tipo “bueno, bonito y barato,” sin preocuparse para nada de la ciencia. Un artículo publicado en la revista Computers & Mathematics with Applications (CMA) ha sido retractado porque “no presenta ningún contenido científico y fue aceptado debido a un error administrativo.” Un artículo enviado el 15 de abril de 2009, aceptado el 20 de julio de 2009 y publicado en enero de 2010. Durante dos años y pico nadie se ha dado cuenta de que este “artículo” no es un artículo científico sino una chorrada sin sentido. ¡Increíble! Si te apetece echar una ojeada al artículo (Elsevier lo ha eliminado) aquí tienes una copia en la web de los autores. Visto en “Math paper retracted because it “contains no scientific content”,” Retraction Watch, April 17, 2012.

¿Quién es responsable de que ocurran estas cosas? Obviamente el editor principal (lo que no exculpa a la Editorial como responsable último). Cuando este artículo fue aceptado era Ervin Y. Rodin, que ha sido substituido por Leszek Demkowicz. De hecho, uno de los autores del artículo en CMA también tiene un artículo retractado en otra revista que también era editada por Rodin, Applied Mathematics Letters (“Faked data, unsubstantiated claims, and spirituality add up to a math journal retraction,” Retraction Watch, March 15, 2011), ha sido substituido por A. Tucker. Por lo que parece Elsevier no ha justificado oficialmente la retirada de Rodin como editor de estas dos revistas.

Un famoso ecólogo congoleño pillado in fraganti por plagiar multitud de artículos científicos

En agosto de 2011, un ecólogo holandés llamado Patrick Jansen notó que le resultaba familiar un artículo para la revista International Journal of Biodiversity and Conservation (IJBC) que le había tocado revisar. Su sospecha le llevó a utilizar el software antiplagio que usa con sus propios alumnos. El resultado fue que un 90% del texto había sido copiado de un artículo suyo de 2007 en la revista Conservation Biology (él era coautor junto con un ecólogo francés llamado Pierre-Michel Forget). El artículo enviado a IJBC estudiaba un árbol (Baillonella toxisperma) en la República del Congo. Su artículo con Forget estudiaba otro árbol (Carapa procera) en la Guinea Francesa. Salvo por estos pequeños cambios, casi todo el texto, las figuras, las tablas y los análisis estadísticos eran idénticos. La revisión por pares de Jensen era doble ciego, luego no podía conocer el nombre del autor del plagio. Tras insistir e insistir al editor de la revista logró que le revelara el nombre del plagiador, el famoso ecólogo congoleño Serge Valentin Pangou (toda una autoridad en el campo en su país). La revista Science ha entrevistado a Pangou que ha confesado que es el único autor del plagio y que añadió los nombres de sus coautores sin su permiso y sin que ellos supieran que el artículo era un plagio. Que el jefe asuma toda la responsabilidad de un plagio le honra pues es algo muy excepcional (lo habitual es culpar al “becario de turno”). Nos lo ha contado Michael Balter, “Reviewer’s Déjà Vu, French Science Sleuthing Uncover Plagiarized Papers,” Science 335: 1157-1158, 9 March 2012.

Forget decidió comprobar si otros artículos de Pangou también eran plagios y descubrió un gran número de ellos. Contactó con los editores de las correspondientes revistas y les indicó el plagio. Para su sorpresa hubo revistas que reaccionaron muy rápido, retractando los artículos correspondientes, pero otras revistas fueron muy lentas y tuvo que insistir e insistir en reiteradas ocasiones para lograr que el editor decidiera actuar ante un plagio obvio. Una de las revistas que reaccionó más lento fue Food Chemistry, de Elsevier; Forget para convencer al editor del plagio tuvo que contactar con los autores del artículo plagiado y que ellos solicitaran la retracción del paper. Science ha consultado con el editor de esta revista que dice que reaccionaron lo más rápido posible, pero que Pangou solo había plagiado el 59% del artículo. ¡Increíble!

¿Sabían los coautores de Pangou de sus malas prácticas? Science ha entrevistado a varios de ellos y por lo que parece ni siquiera sabían que eran coautores de los artículos; por ejemplo, Neela de Zoysa, que aparece en 4 de los artículos plagiados, tiene una buena excusa ya que aparece afiliada en los artículos a una universidad de Sri Lanka en la que conoció a Pangou en 1985, pero desde 1991 está afiliada a universidades estadounidenses. Otros coautores de Pangou han ofrecido explicaciones de corte similar (aunque algunos afirman que sabían que eran coautores de Pangou, pero que no habían leído los artículos antes de su envío a la correspondiente revista). Pangou les descarga de responsabilidad.

Para Forget, lo peor del caso de Pangou es que, al ser africano, mucha gente puede creer que plagiar es una conducta típica de los investigadores de este continente. Afortunadamente, plagiadores los hay por todas partes, incluso en nuestro propio país.

Para qué le sirve a un investigador científico estar en Twitter

Hay dos tipos de científicos que publican sus artículos en ArXiv, los altruistas y los egoístas. Los primeros lo hacen para que el mayor número de personas pueda leer sus artículos gratis. Los segundos saben que los artículos que aparecen en ArXiv tienen una mayor probabilidad de ser citados y tener un mayor impacto. Estos últimos deberían apuntarse también a Twitter y otras redes sociales. Los estudios bibliométricos indican que los artículos que aparecen citados muchas veces en Twitter reciben un mayor número de descargas en ArXiv, un mayor número de citas y alcanzan un mayor impacto. La visión de los científicos desde su “torre de marfil” es que los investigadores deciden de forma experta y racional sobre qué publicar, qué leer y a quién citar. Por ello, las estadísticas de citas se consideran una buena medida del impacto de un nuevo resultado científico. Sin embargo, en la práctica, el número de descargas de un artículo es un buen predictor de su impacto futuro en citas; de la misma forma, el número de menciones en Twitter de un artículo también es un buen predictor de su número de citas. ¿Debería entonces un investigador promocionar sus artículos en Twitter? Sí es la respuesta que nos dan Xin Shuai, Alberto Pepe, Johan Bollen, “How the Scientific Community Reacts to Newly Submitted Preprints: Article Downloads, Twitter Mentions, and Citations,” ArXiv, 11 Feb 2012.

El estudio considera 4606 artículos científicos aparecidos en arXiv entre octubre de 2010 y abril de 2011. Se analiza el número de veces que han sido descargados, el número de citas que han recibido en Twitter y el número de citas que han recibido según Google Scholar. Las descargas de un artículo en ArXiv se concentran en la primera semana (hay gente que lee ArXiv a diario, pero la mayoría lo hace una vez por semana). Las menciones en Twitter se concentran en unos días justo después de la aparición del artículo (conforme la gente lo descarga y a lo ojea). Obviamente, las citas no vendrán hasta meses después. Pero lo importante es que la visibilidad del artículo en las redes sociales es importante. El número de investigadores en las redes sociales es cada día es mayor. Un documento publicado en arXiv que recibe un gran número de menciones en las redes sociales acabará recibiendo un mayor número de citas, pues acabará siendo descargado muchas más veces y será mucho más conocido que los que no las hayan recibido. Por supuesto, los trabajos de mayor calidad acaban provocando un mayor impacto en la comunidad si aparecen mencionados muchas veces en Twitter. Hoy en día se publica tanto que de alguna manera tienes que destacar tus publicaciones sobre el resto.

Al poco de entrar en Twitter por primera vez, Marisa Alonso Núñez (@lualnu10) me preguntó: para qué le sirve a un científico estar en Twitter. Mi respuesta fue que yo pensaba que para nada; Twitter me parecía muy interesante para divulgadores científicos pero yo no le vía la utilidad para un investigador puro. Sin embargo, tras muchos meses en Twitter y más de 2500 tuits he descubierto varias cosas que me han hecho cambiar de idea. Hay muchos científicos en Twitter y muchos de ellos publicitan sus propios artículos tuiteando cuando aparecen en ArXiv. ¡¿Debo hacer yo lo mismo?! Tengo que hablar con mis coautores.

PS (1 nov 2012): El artículo citado en esta entrada aparece hoy en PLoS ONE: “Received: February 3, 2012; Accepted: September 12, 2012; Published: November 1, 2012.” Shuai X, Pepe A, Bollen J (2012) “How the Scientific Community Reacts to Newly Submitted Preprints: Article Downloads, Twitter Mentions, and Citations.” PLoS ONE 7: e47523.

Atención, pregunta: Si un revisor de un artículo te recomienda citar cierto trabajo superfluo, ¿qué haces?

Uno de cada cinco investigadores afirma que los revisores de sus artículos les han recomendado incluir referencias superfluas con el fin de que sean aceptados. Los investigadores jóvenes, además, afirman que han sucumbido a la presión y las han incluido. La “citación coercitiva” es un mal incómodo que cada día es más común. Muchos editores de revistas hacen la vista gorda o incluso la favorecen. El uso del número de citas como índice de calidad es la causa principal de este problema ético. Como los revisores no cobran por su trabajo gratuito, muchos “cobran” en citas a sus propios artículos o a los de sus colegas; hay revisores dicen que solo revisan artículos de “su tema,” es decir, en los que creen que pueden recomendar a los autores que les citen sus trabajos; para los autores este “precio a pagar” está asumido como algo “normal.” Los especialistas en ética científica creen que esta degeneración del sistema es perniciosa. Se ha publicado en Science los resultados de una encuesta sobre este tema realizada a científicos de áreas sociales y empresariales: el 86% de los autores que han contestado dice que esta coerción no es apropiada, el 81% dice que daña el prestigio de una revista, pero el 57% afirma que lo han hecho alguna vez. En ciencias puras los resultados seguro que son similares. El artículo con la encuesta es Allen W. Wilhite, Eric A. Fong, “Coercive Citation in Academic Publishing,” Science 335: 542-543, 3 February 2012; se han hecho eco del mismo Richard Van Noorden, “Researchers feel pressure to cite superfluous papers. First survey to quantify problem finds that junior faculty are more likely to be targeted,” News, Nature, 02 February 2012, y ”Coercive citation in academic publishing investigated,” PhysOrg.com, February 2, 2012, entre otros.

¿Qué opinas de esta práctica? ¿Crees que es un peaje que se ha de pagar por publicar si el revisor o el editor así lo requieren? ¿Te negarías a hacerlo? Usa los comentarios, si te apetece, para mostrar tu opinión al respecto.

La ciencia convertida en noticia y los científicos convertidos en estrellas mediáticas

Nótese la ignorancia del editor de la portada de Nature: Una de las patas de la oveja, no es de oveja, sino de cabra.

“La interacción de la ciencia con los medios de comunicación, en lugar de beneficiarla, está perjudicándola seriamente. Algunos científicos pueden desarrollar un tipo de ciencia susceptible de ser publicada como noticia periodística, pero carente de interés científico relevante. Detrás de este comportamiento puede estar la actual cultura de trabajo en la que los científicos viven bajo la presión de la dictadura de los índices de citación de las revistas de referencia. Los científicos se miden a sí mismos en función de sus publicaciones y, sobre todo, del índice de impacto científico (Science Citation Index o SCI), así como del número de veces que cada trabajo y cada científico sean citados. El problema es que este sistema de citas puede ser pervertido si los trabajos científicos son objeto de noticia periodística en los medios de comunicación de masas. ¿Hay científicos que eligen su área de investigación en función de su posible repercusión mediática?” Te recomiendo leer el artículo de Carlos Elías, “Ciencia y científicos convertidos en noticias y estrellas mediáticas desde las revistas científicas. Estudio de sus consecuencias en el comportamiento científico actual,” SISSA – International School for Advanced Studies, Journal of Science Communication 7, September 2008 [original en español]. Me he enterado en Twitter gracias a Alejandro Bellogin @abellogin. Permíteme un breve extracto de este interesante artículo para motivar su lectura.

“Las grandes revistas científicas como Nature o Science dedican un gran esfuerzo a sus gabinetes de prensa, a su comunicación mediática y que sus relaciones públicas tengan gran importancia. Se produce el efecto Mateo: “Porque a cualquiera que tuviese le será dado y tendrá más; y al que no tuviese, aun lo que tiene le será quitado”. La distorsión se produce porque Nature y Science poseen gabinetes de prensa muy profesionales que saben de verdad cómo funciona el periodismo. Debe aclararse que estas publicaciones son generalistas y que su objetivo principal, por supuesto, es publicar la mejor ciencia, pero también tener el mejor índice de impacto. Esto provoca que muchas veces  sean criterios de noticiabilidad los que imperan a la hora de seleccionar sus artículos, no ya para el comunicado de prensa, sino en la propia aceptación del artículo científico, lo cual sí puede constituir una perversión del sistema científico.”

“Un ejemplo: el artículo publicado por Nature el 4 de enero de 1996 sobre los efectos analgésicos de la mirra. El artículo, según los tres expertos consultados, tenía una relevancia científica de 2,9 sobre 10. Se publicó en la semana que se celebra la festividad de Reyes Magos. El estudio de Nature tenía un título típicamente descriptivo de los artículos científicos (“Efectos analgésicos de la mirra”), pero en el comunicado de prensa, Nature titulaba el trabajo: “¿Por qué los tres Reyes Magos llevaban mirra?” Obviamente, la noticia fue seleccionada por muchos medios de comunicación porque se adaptaba perfectamente a la actualidad de la semana.”

“Lo que no cabe duda es de que todo esto contribuye a una caricaturización de la ciencia. ¿Quién tiene la  culpa: los periodistas que simplemente copian lo que le aseguran los investigadores o los científicos que los utilizan para hacer currículo y tener más prestigio ante sus colegas? Cientos de científicos que en el mundo investigan los efectos analgésicos de diversas sustancias, mencionarán en sus referencias la relativa a la mirra publicada por Nature, de forma que un artículo, en principio irrelevante, se convertirá en importante y sus autores ganarán méritos con el actual sistema de evaluación de investigadores que impera en todo el mundo.”

“Otro ejemplo: el científico como estrella mediática, el caso Wilmut y la clonación de la oveja Dolly. Los más peregrinos opinadores sin formación científica llenaron páginas de periódicos, mientras que los que en realidad sabían del asunto se recluyeron, asustados, en sus laboratorios esperando que escampara el temporal. Este estrés mediático destruyó el equipo de investigación del instituto Roslin de Edimburgo (Escocia) dirigido por Ian Wilmut. Los relaciones públicas del gabinete de prensa de Nature y de PPL Therapeutics (que financió el estudio) escogieron a Ian Wilmut como principal portavoz. El elegido como portavoz se convirtió en estrella mediática y su resplandor aún continúa. En tan solo una semana tras la publicación atendieron a más de 2.000 llamadas telefónicas, hablaron con cerca de 100 periodistas y concedieron acceso a Dolly a 16 equipos de filmación y más de 50 fotógrafos de todo el mundo. PPL Therapeutics quería publicidad gratuita en los medios y para ello trazaron una estrategia que dio un buen resultado: solicitar a los científicos que hablaran de la posibilidad de clonar células humanas, un hecho que en el trabajo publicado en Nature ni siquiera se menciona como remota posibilidad.”

“En el caso del equipo de investigación que logró la clonación de Dolly, el impacto mediático de la noticia lo destruyó. En 2006 la prensa británica informó sobre el juicio contra Ian Wilmut por “apropiarse del trabajo de la clonación de Dolly y no dejar que sus colaboradores también tuvieran su parte de fama”. Durante el proceso judicial, Wilmut tuvo que admitir que otros hicieron la mayor parte del trabajo, aunque fuera él el que se llevara la fama mediática. Todo esto nos lleva a plantearnos que en los resultados científicos actuales no existe un claro protagonista y que, muchas veces, los investigadores usan a los medios para concederse una importancia que, científicamente, no poseen. El efecto mediático funcionó a favor de Wilmut, no a favor del científico que más había trabajado en el proyecto, Campbell, que aportó el 66% de todo el trabajo.”

Los artículos de Nature ¡vaya timo!

Nature es la revista científica más prestigiosa del mundo, junto con Science, luego cualquier cosa que se publica en Nature es ciencia de primera calidad. Falso; completamente falso. Publicar algo en Nature no es un marchamo de calidad. Mucha gente no lo sabe, porque no lee Nature de forma asidua (yo la leo todas las semanas desde hace muchos años). En Nature hay dos tipos de artículos, las noticias y los artículos técnicos. Confundirlos es un craso error que lleva a muchos malentendidos (hay gente que afirma que como lo dicen en Nature tiene que ser verdad y sin embargo están hablando de la opinión de una persona, opinión que no tiene que estar avalada por resultados científicos). Me he acordado de este asunto porque surgió en las Jornadas Divulgativas “Los blogs como medio emergente de divulgación de la ciencia,” Universidad de Murcia, 13-14 de enero, 2012 [vídeos de las jornadas]; allí se habló sobre si Nature o Science hacía divulgación o difusión de los resultados científicos (en este vídeo puedes consultar la primera pregunta y la respuesta de Aurora Ferrer). Lo cierto es que Nature hace ambas cosas. Lo cierto es que ambas cosas son muy diferentes y la diferencia hay que tenerla presente siempre que se comente en un blog algo aparecido en Nature. Permíteme una aclaración al respecto (ya que yo mismo he caído en la trampa en varias ocasiones).

Una noticia es eso, una noticia periodística; por tanto no pasa por revisión por pares (solo la de los propios redactores y editores de Nature) y su calidad científica a veces es muy discutible (muchas veces están sesgadas con la opinión de los autores y las más de las veces  son sensacionalistas). Las noticias pueden ser muy cortas (un solo párrafo en los Research Highlights), cortas (pocos párrafos como en los News in Focus), de longitud normal (como en las Features) y de gran longitud (como en los Comments). Tanto los Features como los Comments son noticias de opinión y por tanto ofrecen una opinión que puede ser discutible y que debe ser discutida. Las noticias son artículos periodísticos de los propios redactores de Nature, de periodistas freelance o de científicos que son invitados a ello o que envían una noticia como divulgadores (de hecho, muchas veces hablan de temas en los que no son “expertos”). Las noticias de Nature reflejan la labor de divulgación (“vulgarización” o “popularización”) de esta revista (de hecho, Nature nació para ello). Muchas veces los blogueros mencionamos un artículo de Nature (yo mismo lo he hecho) sin indicar de forma explícita que se trata de una Feature o un Comment, y por tanto sin indicar que se trata de una opinión y no de un resultado científico. Ello puede llevar a error a cierta gente, que confía en lo que se publica bajo el aval de Nature.

Los artículos técnicos pasan por una revisión por pares muy rigurosa, además de por una revisión editorial; esta última trata de seleccionar entre los artículos aceptables científicamente los que además pueden atraer a los medios y provocar una repercusión más allá de los círculos científicos. Los artículos técnicos pueden ser cortos (Brief Communications), de longitud normal (Letters), largos (Articles) e incluso de gran longitud (Reports o Insights). Hoy en día la mayoría de los artículos técnicos incluyen una extensa información suplementaria (a veces decenas de páginas, incluso cientos) porque las limitaciones de espacio obligan a que los artículos técnicos sean demasiado breves para permitir que la investigación sea replicable. Los artículos técnicos más “noticiables” vienen acompañados de una noticia técnica (llamada News & Views) dirigida a todos los científicos que no pueden comprender el artículo técnico y necesitan que alguien les explique y contextualice el trabajo. Las News & Views no sufren revisión por pares, salvo la revisión de los redactores de Nature, y se escriben por invitación (sus autores son científicos, pero son “artículos de divulgación” o noticias para científicos).

En resumen, revistas como Nature y Science no son revistas científicas al uso (que solo publican artículos técnicos) ni revistas de divulgación al uso (que solo publican artículos de divulgación y noticias); son revistas que combinan ambas facetas y por tanto cada mención a un resultado aparecido en estas revistas debe aclarar si se trata de una mención a un artículo técnico o a una noticia.

La lista de “lobos” entre las editoriales de revistas de acceso gratuito

Yo no conocía la lista de Jeffrey Beall (autor del blog Metadata) de “Predatory, Open-Access Publishers” [PDF link]; me he enterado gracias a J.M. Mulet (@JMMulet) un colaborador de Amazings. Los ”lobos” editoriales editan revistas que se aprovechan de los autores como si fueran “corderitos.” Aprovechan el sistema de “pago por publicar” (“pay per publish“) de las revistas de acceso gratuito (“open access“) como un lucrativo negocio. Hay revistas de acceso gratuito muy buenas que respetan todos los procesos editoriales de una revisión por pares rigurosa. Pero también hay “lobos” con los que hay que tener cuidado, como Caperucita (los lobos en el cuento son los hombres adultos que disfrutan acosando a las jovencitas). Todo investigador senior conoce las editoriales de la lista de “lobos” de Beall, pero los investigadores jóvenes deberían consultarla. Por eso me permitiré presentaros un resumen breve de las editoriales que tienen revistas con índice de impacto en el ISI JCR 2010 de Thomson Reuters. Porque sí, lo has leído bien, algunas de estos “lobos” editoriales tienen revistas con índice de impacto (gracias a la política del ISI de admitir revistas del tercer mundo para que no parezca que solo aceptan revistas del primer mundo; ya se sabe que la mujer guapa cuando se maquilla no siempre mejora). Los jóvenes tienen que tener cuidado y no caer en la trampa del índice de impacto (pagar por publicar en una revista de un “lobo” editorial no da prestigio, pero quita las pelas).

Las editoriales de la lista de Beall de diciembre de 2011 que tienen revistas que aparecen en el JCR 2010 son:

  • Academic Journals (7 revistas impactadas en JCR 2010). Editorial nigeriana con más de 100 revistas de todas las áreas.
  • Academic Journals, Inc. (1 revista impactada en JCR 2010). Editorial pakistaní que dice que está afincada en New York.
  • Bentham Open (36 revistas impactadas en JCR 2010). Uno de las primeras editoriales que han aprovechado el negocio del acceso gratuito y que cuenta con más de 230 revistas de todas las áreas.
  • Dove Press (2 revistas impactadas en JCR 2010). Editorial médica neozelandesa que presume de un revista de alto índice de impacto y pide el oro y el moro por publicar.
  • Medwell Journals (1 revista impactada en JCR 2010). Editorial pakistaní con 34 revistas que evita decir dónde está afincada en su web.

Jeffrey Beall nos advierte también de editoriales que no son “lobos” pero son como “zorros” y hay que tener precaución con ellas.

  • Hindawi (27 revistas impactadas en JCR 2010). Editorial egipcia que ahora publica de forma independiente (pues antes de 2011 colaboraba como Sage). El número de revistas de Hindawi crece como los “gazapos” y ya acumula 31 títulos “Advances in …” y 32 títulos “Case Reports in …” Como Hindawi saca al “mercado” muchas nuevas revistas, muchos investigadores españoles reciben peticiones para formar parte de sus comité editoriales. Yo solo la recibí una vez y me negué. Pero otros han caído entre sus zarpas.
  • MedKnow Publications (14 revistas impactadas en JCR 2010). Editorial india que Beall calificaba de “lobo” y ahora califica de “zorro” que usa el viejo truco de llamar a algunas revistas con un nombre muy similar a una revista bien conocida y respetada, cambiando solo una palabra del título o reordenando éstas. Viejo truco con el que hay que tener cuidado.
  • PAGEPress (2 revistas impactadas en JCR 2010). Editorial italiana con unos 50 revistas. .
  • Versita Open (no tiene revistas impactadas pero Versita tiene 14 en JCR 2010). La versión online de una editorial polaca llamada Versita que comprende unas 200 revistas.

Como bien dice Jeffrey Beall: “These views represent the personal opinions of the author.” Pues lo dicho. Yo comparto lo que he leído y afirmo lo mismo. Si puedes evitar publicar en las revistas de los “lobos” editoriales de Beall, evítalo; publicando en ellas le harás un flaco favor a tu curriculum vitae (aunque podrás presumir de un mayor número de artículos en revistas con índice de impacto o que pronto lo tendrán). En mi opinión personal, quizás sesgada, es mucho mejor que inviertas tu valioso tiempo en enviar artículos a revistas de otras editoriales de mayor impacto real en la comunidad y que te darán prestigio.

Posible plagio de Miguel Delibes y sus colegas

Lo prometido es deuda… prometí borrar esta entrada y la borro. Cuando uno escribe algo enfadado pasan estas cosas… por la web quedarán muchas copias de esta entrada como era originalmente…

Rosa M. Tristán me cuenta en “La Fundación Oso Pardo acusa a Delibes de Castro de plagio,” Ciencia, El Mundo, 28 de enero de 2012.

Artículo en la revista de Elsevier Animal Behaviour titulado “Evidence of sexually selected infanticide in an endangered brown bear population” [enlace y DOI]

Me apena la situación de la ciencia en España por muchas cosas, pero sobre todo por el desprecio a la ciencia que muestran los grandes científicos españoles. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

Los pingües beneficios de PLoS ONE, la revista científica más grande del mundo

Una de nuestras lectoras, Mariana Benítez, me ha recordado que no he comprobado cuántos artículos ha publicado la revista PLoS ONE en el año 2011: según el ISI Web of Science han sido 12.077 artículos (en 2010 fueron solo 6.723 y en 2009 solo 4.004). PLoS ONE es la revista más grande, en número de artículos, del mundo. Ella nos comenta que la editorial PLoS se ha financiado, hasta hace poco, por la caridad de instituciones públicas y donaciones privadas y que no busca el ánimo de lucro. Yo no estoy de acuerdo. Lo siento, Mariana, no puedo estar de acuerdo.

En el año 2008, la editorial PLoS publicó 4.366 artículos (según el ISI WOS) y tuvo unos ingresos de 8,9 M$ (millones de dólares), en 2009 publicó 6.361 artículos y tuvo unos ingresos de 9,4 M$ y en 2010 recibió por donaciones y dinero público solo 0,5 M$ (la fuente des estos datos es un informe financiero de PLoS).

¿Cuántos ingresos ha tenido PLoS en 2010? Tras publicar 8.933 artículos ha tenido unos ingresos de 15 M$, un incremento del 60% respecto a 2010 (la fuente de estos datos es otro informe financiero de PLoS); en 2010 ha recibido de instituciones públicas 2 M$ (cuatro veces más de lo que indicaba en el informe anterior).

Según el último informe financiero de PLoS, no han tenido beneficios hasta 2010; dicho año se han gastado 12,2 M$ en publicar los 8.933 artículos. Hasta entonces sus balances eran negativos. Ya se sabe, publicar online 8.933 artículos con revisión por pares cuesta 12,2 M$. ¿PLoS vivió “hasta hace poco” de la “caridad” de las instituciones públicas? Lo siento, Mariana, pero no me lo creo. Debo ser muy incrédulo.

¿Cuántos ingresos tendrá PLoS en 2011? ¿Cuánto beneficio tendrá? Ha publicado 14.162 artículos (más del triple que en 2008); haz las cuentas. ¿Seguirá recibiendo dinero de la “caridad” pública?

Atención, pregunta: Si fueras revisor de JHEP, ¿aceptarías el artículo de OPERA sobre los neutrinos superlumínicos?

El 17 de noviembre la colaboración OPERA ha enviado su famoso artículo del 23 de septiembre (con ciertos cambios) a la revista internacional Journal of High Energy Physics (JHEP), una revista italiana de Springer con un índice de impacto de 6,05 (ISI JCR 2010), que la coloca en el cuarto puesto en la categoría de Física de Partículas y Campos del ISI WOS, por delante de Physical Review D (PRD) y Nuclear Physics B; puedes consultar el artículo en Inspire y en Arxiv. Dada la polémica alrededor de este artículo y del procedimiento experimental utilizado, si fueras revisor de dicho artículo, ¿lo aceptarías como está? ¿Exigirías que verificaran el protocolo experimental? La respuesta la sabremos dentro de unas semanas, ya que un artículo “tan importante” será aceptado o rechazado con rapidez. Más información en CERN News, “OPERA experiment reports anomaly in flight time of neutrinos from CERN to Gran Sasso,” UPDATE 18 November 2011, y en Eugenie Samuel Reich, “Neutrino experiment replicates faster-than-light finding. Latest data show the subatomic particles continue to break the speed limit,” Nature News, 18 Nov. 2011.

La cuestión parece baladí, pues muchos dirán que la revista aceptará el artículo sin dilación, porque dicho artículo será muy citado en los próximos meses, incluso años. El artículo es una ganga para cualquier editor. Pero recuerda, el nuevo artículo elimina un posible error sistemático en la primera medida, pero puede haber otros. Además, hay algunos defectos de forma en el artículo que todos los revisores que lo reciban y evaluén deberían sopesar. Permíteme que enumere algunos (quizás seas uno de los revisores), por si aún no los conoces.

1) En la primera versión del artículo se analizaron 16 111 neutrinos detectados en OPERA entre 2009 y 2011. Pero en la segunda versión solo se analizan 15 223. ¿Qué ha pasado con los otros 888 neutrinos detectados? ¿Por qué han sido eliminados del nuevo análisis? El nuevo artículo técnico no dice nada al respecto. Si yo fuera revisor exigiría que se incluyera un párrafo explicando por qué han sido eliminados y qué criterio ha sido utilizado para ello. Las figuras 11 y 12 de la primera versión y sus correspondientes 13 y 14 de la segunda no coinciden exactamente (las he superpuesto en un programa de dibujo y la diferencia en los datos es pequeña pero existe).

2) En la primera versión del artículo se afirma que los neutrinos llegaron 60,7 ± 6,9 (stat.) ns antes de lo esperado. Pero en la nueva versión se afirma que llegaron 57,8 ± 7,8 (stat.) ns; no hay ningún comentario explícito sobre el porqué de esta diferencia. Yo creo que es debida a que en el nuevo artículo se ha tenido en cuenta el efecto de la rotación de la Tierra (2,2 ns); pero todavía quedan 0,7 ns por explicar que no veo bien de dónde salen (podría ser debido a que se han eliminado 888 neutrinos del análisis). En mi opinión los revisores deberían exigir una explicación detallada.

3) La nueva figura del artículo (aquí en formato original) muestra que los neutrinos siguen una distribución estadística uniforme con una anchura de unos 50 ns, ¿por qué este valor? El artículo aclara que “the jitter of ± 25 ns [is] related to the tagging of the external GPS signal by the OPERA master clock.” El “reloj” que “marca” los tiempos tiene una resolución de 50 nanosegundos (o una frecuencia de 20 MHz). Este detalle, que puede parecer poco importante, fue omitido en la primera versión del artículo y explica el porqué agruparon sus datos (binning) en bloques de 50 ns (y por qué no pueden agruparlos en un intervalo más pequeño). En mi opinión los revisores deberían exigir que se discutiera en detalle este punto (quizás en un apéndice al artículo). ¿Por qué afirman que el error es menor de 10 ns si el “jitter” es de 25 ns?

De hecho, varios blogueros creen que en esos 20 MHz se “esconde” el error sistemático “sutil” del experimento. Por ejemplo, Ethan Siegel, “The New OPERA faster-than-light Neutrino Test: Results!,” Starts With a Bang!, Nov. 18, 2011; Sascha Vongehr, “OPERA Confirms Faster Than Light Neutrinos And Indicates Ultra Superluminal Small Initial Jumps,” Alpha Meme, Nov. 18th 2011; Tommaso Dorigo, “A Few Additional Technicalities On The Opera Measurement,” A Quantum Diaries Survivor, Nov. 18th 2011; y otros.

Más aún, Tommaso Dorigo se pregunta qué pasaría si hubiera un error de “un solo tick” en la cuenta de reloj de 50 MHz (por ejemplo, por culpa de un error en el software de procesado). En dicho caso la medida del tiempo de llegada podría ser 8 ± 10 ns (compatible con que los neutrinos viajan a la velocidad de la luz). Todo revisor debería exigir una copia de dicho software (sólo de la rutina relevante) así como un análisis detallado que garantice que este error no se ha cometido. Una aclaración al respecto en el artículo también debería ser exigida.

4) Utilizando pulsos largos de protones (o de neutrinos) se ha medido una diferencia de tiempos de 57,8 ± 7,8 (stat.) ns, pero utilizando pulsos cortos se ha obtenido un valor de 62,1 ± 3,7 ns. El artículo no discute en detalle el porqué con más neutrinos (15 223 en lugar de 20) se ha obenido un error estadístico más grande; obviamente la razón es que el análisis estadístico es diferente, pero si el resultado más fiable es este último, por qué no aparece en el resumen (abstract) del artículo. Además, en el artículo no se indica el error sistemático en la nueva medida utilizando pulsos cortos. ¿Por qué no? Los revisores deberían exigir un comentario al respecto y una estimación.

4) Como los experimentos (tanto en CERN como en Gran Sasso) son subterráneos, la sincronización mediante GPS requiere el uso de fibras ópticas muy bien calibradas que conecten la superficie de la Tierra con los laboratorios. En el CERN se utilizando unos 2 km de fibra óptica (en una configuración de doble fibra, una de ida y otra de vuelta) que están monitorizadas de forma continua; los efectos de la temperatura sobre estas fibras introducen un error de unos 0,4 ns en la medida de tiempos en el CERN. Sin embargo, en Gran Sasso se utiliza una fibra óptica doble con un total de 8,3 km; esta fibra no es monitorizada de forma continua. En julio de 2006 se midió que su error es de 1 ns; valor que se confirmó en abril de 2008; OPERA ha prometido volverlo a verificar en los próximos meses. Un revisor podría (yo diría incluso que debería) exigir que esta nueva verificación sea incluida en el artículo que se publique en la revista. Aunque haya que esperar un par de meses, esta verificación del buen estado de la fibra óptica doble en Gran Sasso es necesaria y debería ser discutida en un párrafo específico en el artículo.

De hecho, el centro de Italia, donde se encuentra Gran Sasso, es una zona de alto riesgo sísmico, mientras que Ginebra es de bajo riesgo, lo que puede someter a los 8 km de fibra óptica en Gran Sasso a tensiones mecánicas mayores que las que sufren los 2 km de fibra en el CERN. Aunque mucha gente opina que esta fuente de error sistemático es despreciable y la verificación que realizará OPERA será todo un éxito, en mi opinión, la publicación del artículo en una revista internacional (lo que implica un retraso de varios meses) debería incluir una confirmación/verificación del buen estado de estas fibras ópticas.

Hay más cosas, pero por ahora lo dejo aquí.

Rankings de Universidades Españolas

Twitter tiene cosas buenas, a veces. Gracias a @EDocet, que ha defendido con sabiduría su alma mater granatensis (“cuando te MATRIculas adoptas a tu universidad como madre nutricia o alma MÁTER”), me he enterado que existe una web con los ”Rankings ISI de las Universidades Españolas según Campos y Disciplinas Científicas (2ª Ed. 2011). Se trata de un ranking de las universidades españolas públicas y privadas basado en la investigación publicada en las revistas internacionales de mayor impacto y visibilidad.” Obviamente, he buscado la Universidad de Málaga, que no queda bien parada. ¡Busca tu universidad!

La tabla que abre esta entrada está extraída del “Informe resumen de los Rankings ISI 2011.” El número de artículos publicados por españoles (NDOC) se ha duplicado entre 2001 y 2010. El número de artículos publicados en revistas del primer cuartil (Nº 1Q) se ha multiplicado por 2,25 y ya supera el 51% de todos los artículos. El número de artículos publicados en revistas situadas en los tres primeros puestos  (Nº T3), el top del top, tampoco está mal y se mantiene alrededor del 10%.

Comparar mi universidad, la Universidad de Málaga, con las grandes universidades españolas nos deja en clara evidencia. Pero ahora que estamos en campaña electoral para el rectorado creo que es bueno que sepamos dónde estamos y a qué aspiramos. Nuestro mejor puesto, #8 en TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), seguido de un #15 en PSI (Psicología y Educación). Un honroso #20 en MAT (Matemáticas) me recuerda lo que me dijo hace poco un amigo que le había dicho un catedrático de matemáticas de mi universidad (también amigo pero que no se atreve a realizar estas afirmaciones delante mía): “somos una potencia a nivel internacional en matemáticas.” Siendo los #20 a nivel nacional…

Por cierto, yo conocía el Ranking Web of World Universities, aquí tenéis las universidades españolas (la UMA es la 414 de 12000 en el año 2011). Por supuesto, también conocía el THE World University Rankings 2010-11, que pone como mejor universidad española, puesto #142, a la Univ. Barcelona; este ranking es muy discutido por algunos porque pone como segunda mejor universidad española, en el puesto #155, a la Univ. Pompeu Fabra. También hay otros rankings pero, ¿para qué sirven los rankings? Ningún candidato a rector en mi universidad ha hablado de rankings (que yo haya leído o escuchado).