
La belleza y el arte absolutos no existen para los historiadores del arte que los contextualizan, deconstruyendo socialmente la obra y su contexto para lograr entender por qué una obra es bella, es arte, y otra no, en palabras de Martin Kemp, historiador del arte emérito de la Universidad de Oxford, GB. ¿Tiene algo que aportar la neurociencia al respecto? Kemp colabora con Mengfei Huang y Andrew Parker, neurocientíficos de su universidad, en un estudio sobre la percepción neuronal de la belleza en obras de arte. Presentan pares de obras similares (autorretratos de Rembrandt y versiones de los mismos por pintores de su escuela) a grupos de personas no expertos en arte y estudian su actividad neuronal con objeto de determinar si su respuesta cerebral es diferente ante la obra auténtica o ante una buena copia. Muchos de estos retratos son desconocidos para los sujetos estudiados. Martin Kemp no nos desvela los resultados de este estudio (actualmente en desarrollo y que será publicado en un futuro cercano), pero se sorprende por el interés que despierta la historia del arte en los neurocientíficos en su artículo “Art history’s window onto the mind,” Nature 461: 882-883, 15 October 2009.
El artículo, contar cuenta pocas cosas, pero me ha resultado curioso. Según Kemp, los investigadores también están estudiando la respuesta neuronal de obras de arte abstracto, como las obras de Mark Rothko, que aunque hoy nos parezcan bellas y artísticas, hace siglos parecerían “basura.”
Por cierto, ¿cuál de las dos obras que abren esta entrada te parece más bella, más artística? ¿Cuál de las dos obras crees que es de autoría del maestro? Por supuesto, contesta sólo si ya no sabes la respuesta correcta sólo con verla, este autorretrato es bastante famoso.


Un segundo son 9.192.631.770 resonancias de un átomo de cesio (definido en 1967). Hoy en día se podría definir de forma aún más precisa. N.D. Lemke et al. han obtenido un reloj óptico basado en átomos de yterbio (de espín 1/2) confinados en una red óptica con una frecuencia de 518.295.836.590.865,2 (0,7) Hz. ¿Cuándo cambiará el segundo estándar y será redefinido en función de los nuevos avances? Nadie lo sabe aún, pero las opiniones que claman por un segundo más preciso (mejor definido) cada día son mayores, más aún cuando desde el propio NIST ya han desarrollado muchas tecnologías que superan al estándar. El artículo técnico es N. D. Lemke et al. “


