Una práctica habitual, que cualquier estudiante que ha tratado de reproducir los resultados de un artículo técnico ha vivido en sus propias carnes, es la omisión de algún detalle importante, clave para la reproducción de los resultados. Los “jefes” tenemos que aplicar grandes dosis de ingenio para rellenar estas omisiones y convencer a nuestros estudiantes de que no son intencionadas (nunca se debe fomentar la “mala ciencia” entre nuestros pupilos). ¿Por qué muchos artículos científicos son irreproducibles? Quizás porque en la revisión por pares no hay tiempo para reproducir los resultados del artículo. Muchos revisores leen el artículo de forma diagonal y aceptan o rechazan el artículo en función de “detalles” (tanto técnicos como de forma), sin entrar en el meollo de la cuestión. ¿Deben los editores de las revistas de prestigio exigir a los revisores que garanticen la reproducibilidad de los resultados? La revista Nature ha decidido que a partir del próximo mes así lo exigirá. En mi opinión, otras revistas deberían seguir la misma filosofía. Nos lo cuentan en “Announcement: Reducing our irreproducibility,” Editorial, Nature, 24 Apr 2013. En el número de hoy dedican un especial a este asunto “Challenges in irreproducible research,” Special, Nature, 1 May 2013.
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¿Corrompe el factor de impacto a los jóvenes científicos?
Hoy en día, un joven científico es evaluado en función del factor impacto de las revistas en las que publica y del número de citas de sus propios artículos. La calidad de su producción científica no se mide de ninguna otra forma. Por ello, muchos jóvenes científicos toman decisiones clave en su carrera académica en función del factor de impacto; decisiones tan importantes como en qué tema trabajar, en qué revista publicar y qué puestos académicos solicitar. La dependencia excesiva en el factor de impacto es perniciosa para los jóvenes, que son corrompidos por algo ajeno a la producción científica de calidad. Nos lo contaron Eve Marder, Helmut Kettenmann, Sten Grillner, “Impacting our young,” PNAS 107: 21233, Dec. 14, 2010.
Todo el mundo sabe, pero muchos olvidan, que el factor de impacto se inventó para ayudar a los bibliotecarios a decidir a qué revistas suscribirse. El factor de impacto da una idea aproximada de la influencia que tiene una revista científica en su campo. Utilizarlo para evaluar un individuo, un departamento, o incluso una institución es un abuso (como está demostrado en múltiples estudios). Como pasa con muchos asuntos pseudocientíficos, todo el mundo recuerda cuando funciona bien, pero se olvida muy fácil cuando falla de forma garrafal (y lo hace más a menudo de lo que a muchos les gustaría). Usarlo para evaluar a los científicos (jóvenes) no tiene ningún sentido, más allá del ahorro en costes (pues la evaluación la puede hacer una máquina en lugar de un par).
La actividad científica se entronca en la creación y la difusión de nuevos conocimientos. La revisión por pares debe cuestionar si un trabajo se ha realizado con rigor, aplicando los controles apropiados y un análisis estadístico correcto, si los datos y el texto son claros y suficientes para la replicación de los resultados, y si los argumentos expuestos tienen sentido lógico. Más aún, los revisores también ponen hincapié en la importancia potencial y en la novedad de la contribución. Como es de esperar, estos factores son los más relevantes para la aceptación del artículo en las revistas de alto factor de impacto. Pero la novedad es una navaja de doble filo, pues a veces se opone a la importancia; un resultado inesperado suele tener consecuencias difíciles de predecir. Muchas veces es un error premiar a los investigadores jóvenes en función de las novedades que se cruzan (por casualidad) en su carrera científica. Más aún, puede ser un grave error penalizar a los que tienen un proyecto robusto, de mayor importancia y de mayor impacto global, pero carente de novedades a corto plazo. La ciencia de calidad no debería basarse en “burros que han tocado la flauta.”
La hipocresía inherente a la elección del factor de impacto como única herramienta para medir la calidad científica socava los ideales que subyacen al avance científico. Muchos jóvenes brillantes y creativos se desilusionan y abandonan su carrera científica al ver que otros jóvenes, por pura suerte, copan los pocos puestos académicos disponibles. Hacer demasiado énfasis en las publicaciones en revistas de alto factor de impacto puede ser una receta desastrosa para el futuro de muchos jóvenes.
¿Existe alguna solución? Lo ideal sería reemplazar el factor de impacto como único indicador de excelencia y utilizar la evaluación por pares siempre que sea posible. Más aún, a ser posible, que dicha evaluación incluya científicos de prestigio internacional. Se requiere más tiempo y más esfuerzo, pero todos los científicos (senior) en activo deberían estar dispuestos a participar en estas evaluaciones porque esta es la única manera de liberar a los jóvenes científicos de la tiranía del factor de impacto.
El suicidio de Aaron Swartz y la ciencia como negocio
Aaron Swartz se suicidó el pasado 11 de enero con 26 años de edad. Se enfrentaba a una condena máxima de 4 millones de dólares en multas y más de 50 años de prisión. El cargo más importante contra él era haber descargado cinco millones de ficheros pdf de artículos de JSTOR gracias a la red del MIT y haberlos publicado en abierto (el torrent de 35GB con los papers que Aaron publicó está disponible en la red). Publicar en abierto ciencia es un delito si no eres el autor (que solo tiene derecho a publicar en abierto su manuscrito, no la versión final, salvo en revistas específicas). Ayer y hoy en Twitter se han publicado miles artículos en pdf usando el hashtag #PDFtribute (como buscar en Twitter es penoso, hay una página web con todos los “links scraped from Twitter hashtag #pdftribute“).
Todo este penoso asunto trae a colación una pregunta que lleva mucho tiempo en el aire. ¿La ciencia es un negocio? ¿Tiene que ser la ciencia un negocio? ¿Algún día dejará la ciencia de ser un negocio? Como bien nos dice Enrique Dans, “la investigación académica debe ser libre” (es decir, gratuita). ¿Por qué no lo es? La razón no es que las grandes editoriales no lo permitan. La mayoría acepta artículos (manuscritos) de arXiv sin problemas. ¿Por qué hay autores que no envían todos y cada uno de sus artículos a arXiv? ¿Por qué hay autores que no publican todos y cada uno de sus manuscritos (antes o después de ser aceptados) en la web?
Comparto lo que dice Enrique Dans [copia con ligeros cambios]: “Las revistas científicas son una desmesurada fuente de ingresos a través de las suscripciones de profesores, departamentos y bibliotecas. El sistema funciona [a las mil maravillas] desde el punto de vista económico: los revisores no cobran, los autores tampoco (en algunos casos, incluso pagan por enviar el artículo), pero las editoriales cobran y no precisamente poco. Un sistema envenenado que funciona bajo el pretexto de ejercer una revisión por pares y ciega que (se supone) asegura la calidad de lo publicado. Un sistema que funciona porque las revistas científicas se ha convertido en varas de medir que condicionan la promoción de los profesores en el escalafón académico.”
Si eres investigador pero no publicas todos y cada uno de tus manuscritos en abierto, ¿por qué no lo haces? ¿Qué miedo tienes a hacerlo? ¿Represalias de los revisores? Utiliza los comentarios (de forma anónima si así lo prefieres) para ofrecer tu opinión. En cualquier caso, que sepas que yo no lo entiendo… máxime cuando el número de citas y el impacto es mayor a los artículos cuyos manuscritos están disponibles en abierto en la red (y son fáciles de localizar, por ejemplo, en la página web del autor o de su grupo de investigación).
Lo cierto es que, mientras haya autores que no publiquen todos sus manuscritos en la web, el suicidio de Aaron Swartz no habrá servido para nada… Piénsalo mientras guardas un minuto de silencio en su memoria. Si te apetece…
Y por cierto, te recomiendo leer el artículo de Eva Rodríguez, “La ciencia abierta se expande en internet. España es uno de los líderes en ‘open access’ de la Unión Europea,” SINC, 11 ene 2013. ”La publicación en acceso abierto es mucho mejor para el científico, ya que no renuncia a su derecho con varias editoriales y conserva la capacidad de gestionar su propiedad intelectual”.
“España es uno de los países mejor posicionados de la Unión Europea en acceso abierto a los estudios científicos –a través del proyecto de repositorios en abierto Recolecta– y el único que tiene un mandato por ley al respecto. La Comisión Europea puso en marcha en agosto de 2008 el “Piloto de Acceso Abierto en el Séptimo Programa Marco (7PM)” para permitir el acceso gratuito a la información científica, después de un período de embargo de 6 o 12 meses, de los proyectos financiados a través de este programa. Además, la CE anunció que a partir de 2014, las investigaciones financiadas directamente por la UE a través de su 8º Programa Marco tendrán que publicarse con open access.”
“De los 1,66 millones de artículos científicos publicados durante 2011, el 12% siguieron el modelo de acceso abierto inmediato y el 5% dentro de los 12 meses siguientes a su publicación. “El acceso abierto con retraso es mucho mejor que no tener libre acceso”. Francisco Plou, investigador científico del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (CSIC) dice: “Mi experiencia indica que para ‘subir’ un trabajo al repositorio institucional necesito entre seis y ocho minutos y el número de descargas de todos los trabajos que hemos subido a Digital.CSIC es significativo, hasta llegar a las más de 10.000 descargas de uno de nuestros trabajos. Por tanto, merece la pena destinar nuestro tiempo para que una de nuestras publicaciones sea descargada en todo el mundo decenas, cientos o incluso miles de veces”.”
“Los científicos a menudo creen que el acceso abierto causa conflictos con los derechos de autor, pero no es así. Una de las premisas principales del open access es que, aunque se distribuye el trabajo abiertamente, el investigador conserva su autoría bajo una licencia Creative Commons de la obra. Pilar Rico, Responsable de Repositorios y Acceso Abierto de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), señala que muchas veces, cuando publican en revistas comerciales, los investigadores no saben que están cediendo sus derechos. “Deberían estar más informados sobre lo que ceden, en muchos casos lo desconocen”.”
“Los principales proyectos europeos de open access que ya están en marcha son:
El repositorio español Recolecta, y los repositorios
y
.”
Atención, pregunta: ¿Debe influir el número de citas a tus artículos en que recibas o no financiación?
Muchas veces nos comparamos con EEUU y tendemos a pensar que en ciencia y técnica ellos lo hacen mejor que nosotros. ¿Influye el número de citas del investigador principal en que un proyecto de investigación sea concedido o no en EEUU? A bote pronto, mucha gente dirá que sí, por supuesto. Pero, cuidado, las cosas no son tan sencillas. No tengo datos del NSF (National Science Foundation), pero en el NIH (National Institutes of Health) la respuesta es negativa. Aunque esto sorprenda a algunos, los investigadores que más financiación reciben del NIH no son los más citados. Nos lo cuentan Joshua M. Nicholson, John P. A. Ioannidis, “Research grants: Conform and be funded. Too many US authors of the most innovative and influential papers in the life sciences do not receive NIH funding,” Nature 492: 34-36, 06 Dec 2012.
Nota dominical: El timo de la revisión por pares

“El propósito de la revisión de pares es medir la calidad, factibilidad y credibilidad de las investigaciones, con miras a ser publicadas, ya sean sus procesos o sus efectos, o para presentarlos ante organismos de financiamiento.” [1] Mentira. Mucha gente se lo cree, pero es mentira. Si no lo fuera, los científicos que actúan como revisores tendrían una gran responsabilidad de cara a la historia de la ciencia y al progreso del conocimiento. Sin embargo, esta opinión olvida que la revisión por pares fue inventada para ayudar a los editores de las revistas a elegir los artículos que publicar. Por ello, muchos editores eligen a revisores que no son expertos en el tema del artículo, aunque su opinión nunca podrá garantizar la calidad de la investigación, ello no quita que permita predecir el impacto que tendrá el artículo en la comunidad especializada en su conjunto. Porque lo que interesa a los editores es que los artículos que publican tengan impacto y éste será mayor si el artículo interesa a un gran número de científicos en lugar de un reducido número de expertos. Recuerda, muchos artículos son revisados por personas que no entienden sus detalles técnicos, que serían incapaces de replicar el artículo, que nunca podrían garantizar la calidad, factibilidad y credibilidad del artículo. Pero no importa. Porque su opinión sobre si el artículo es interesante o no para la comunidad de lectores de la revista es lo único que interesa al editor. Lo único. A este hecho, bien conocido, pero muchas más veces olvidado, yo le llamo en mis cursos de metodología y epistemología de la investigación como “el timo de la revisión por pares.”
A principios del siglo XX la revisión del artículo la realizaba el editor principal de la revista, o algún miembro del consejo editorial; por ejemplo, los artículos de Albert Einstein en su“Annus Mirabilis” (1905) publicados en Annalen der Physics fueron evaluados por Max Planck, jefe del consejo editorial. El concepto de revisión por pares moderno nació en la explosión de revistas científicas tras la II Guerra Mundial. Tantos artículos se enviaban a las revistas que los editores y el consejo editorial no podían leérselos, con los que se decidió enviarlo a pares. Siempre se pensó como una ayuda a la toma de decisiones y nunca como un garante de calidad. Con los años la opinión de que la revisión por pares era un garantía de calidad se fue extendiendo y muchos revisores se la tomaron en serio durante muchos años. Pero recientemente estamos viviendo una nueva explosión de revistas y de artículos publicados que impide que haya un número suficiente de revisores expertos que garanticen la calidad de lo publicado, con lo que se está retornando al sistema original. La revisión por pares como opinión sobre el interés del artículo y no como garante de su calidad.
En 1982, se reenviaron 12 artículos ya publicados en revistas de psicología de prestigio (las de mayor impacto) a las mismas revistas que los habían publicado, pero entre 18 y 32 meses más tarde. Solo 3 editores principales detectaron que el artículo ya había sido publicado en su propia revista. Los otros 9 artículos pasaron a revisión por pares. Los revisores rechazaron 8 de estos artículos, en muchos casos “por graves defectos en la metodología.” [2] ¿Cómo es posible que un artículo se “cuele” en una revista de prestigio en cierta ocasión y un par de años más tarde sea rechazado por “graves defectos en la metodología”? Pues muy sencillo. Depende de la lotería, del número (digo, del revisor) que te toque.
¿Podemos concluir que un artículo que ha pasado por revisión por pares es de mayor calidad que uno que no lo ha hecho? En general, sí, pero no hay que ser más papista que el papa con estos asuntos. El artículo ha “colado” pero si fuera enviado otra vez quizás no lo hubiera hecho. Siempre hay que tener precaución. Lo importante es que nos leamos el artículo. Sobre todo los divulgadores. Últimamente hay mucho divulgador que ni siquiera se lee el título del artículo sobre el que divulga y que se cree lo que medios sensacionalistas publican (omito nombres, pues todos sabéis cuáles son). Por favor, si eres divulgador y vas a hacerte eco de una noticia publicada por otro medio, por favor, léete el título del artículo y el resumen (abstract), como mínimo. Muchas revistas tienen resúmenes gráficos (el autor elige una o varias figuras del artículo que acompañan al resumen). Y si puedes conseguir copia gratis del artículo en ArXiv o gracias a Google Scholar, por favor, léete el artículo antes de divulgar. No cuesta tanto…
Si quieres llegar a portada de Méneame o similares no te esfuerces en ser el más rápido, meterás la pata muchas veces y se te verá el plumero. Por favor, recuerda que los buenos divulgadores españoles logran portadas gracias a que sus artículos son buenos, no por ser los más rápidos, porque son buenos y sus artículos están bien trabajados. Busca la calidad y trata de ser auténtico. Mira los primeros puestos en los Premios Bitácoras 2012 en la categoría de Ciencia y busca sus blogs, lee sus entradas y aprende. Ellos lo hacen bien y por ello logran ser los mejores. Recuerda, la prisa siempre es mala consejera…
[1] Michele Ladrón de Guevara Cervera et al., “Revisión por pares: ¿Qué es y para qué sirve?,” Salud Uninorte 24: 258-272, 2008.
[2] D. P. Peters, S. J. Ceci, “Peer-review practices of psychological journals: The fate of published articles, submitted again,” The Behavioral and Brain Sciences 5: 187-195, 1982.
Los efectos colaterales en Nature de publicar un preprint en ArXiv

Oficialmente, la revista Nature acepta sin problemas artículos que hayan aparecido en forma de preprint en ArXiv, como la mayoría de revistas científicas. Sin embargo, publicar en ArXiv puede tener efectos colaterales no deseados. Otros investigadores, o incluso los mismos autores, pueden apoyarse en el trabajo ya publicado y realizar avances, que aparezcan en nuevos artículos en ArXiv, que inciten al editor de Nature a reconsiderar su decisión sobre un artículo ya aceptado o a punto de ser aceptado. No es una posibilidad abstracta, le ha pasado al físico cuántico Terry Rudolph (Imperial College de Londres). Su artículo “The qantum state cannot be interpreted statistically,” arXiv:1111.3328, con Matthew F. Pusey y Jonathan Barrett, provocó un gran revuelo mediático (más info en mi blog). Como resultado varios investigadores desarrollaron ideas en la misma línea. Como respuesta, Rudolph y Barrett enviaron un nuevo artículo titulado “The quantum state can be interpreted statistically,” arXiv:1201.6554, junto a Peter G. Lewis y David Jennings. Enviado a Nature, los tres revisores del primer artículo lo habían aceptado a falta de unos pequeños retoques. Pero uno de los revisores, al leer el título del nuevo artículo, mostró reservas al editor de Nature y reconsideró su posición. El editor no lo dudó y una semana más tarde rechazó el primer artículo. Rudolph tuvo que enviar su primer artículo, con un cambio de título, a otra revista, Nature Physics, que lo aceptó. Nature Physics es prestigiosa, pero no tanto como Nature. El segundo artículo apareció en Physical Review Letters. Rozar con la mano un paper en Nature y perderlo como agua entre los dedos no es plato de buen gusto. Por ello, Terry aireó su descontento en “Terry Rudolph on Nature versus Nurture,” Cosmic Variance, 27 aug 2012. Me enteré, pero no me hice eco de ello en su momento porque estaba de vacaciones. Ahora recupero el tema gracias a un tuit de @RSEF_ESP que se hace eco de Brian Jacobsmeyer, “Preprint Policies Sow Confusion,” APS Physics, Nov. 2012.
Aceptan un artículo de Mathgen en una revista de matemáticas cuyo editor principal es español
¿Quién es el responsable de que un artículo generado por ordenador sea aceptado en una revista internacional? Mathgen es un generador online de artículos de matemáticas basado en SCIgen. El 13 de agosto de 2012, el editor principal de la revista open access Advances in Pure Mathematics aceptó un artículo enviado el 3 de agosto que había sido generado por Mathgen. ¿Realmente ha sido sometido a revisión por pares el artículo generado por Mathgen? A priori, uno tiende a dudarlo. “Independent, Negative, Canonically Turing Arrows of Equations and Problems in Applied Formal PDE” [copia en PDF] es un artículo sin sentido, imposible de entender y con un formato inaceptable, pero ha sido aceptado. La respuesta en plan broma del autor ficticio Professor Marcie Rathke (University of Southern North Dakota at Hoople) a los comentarios de los revisores no fue entendido por el editor, quien los aceptó sin más y solicitó el pago de los 500$ por el artículo. Obviamente, Nate Eldredge no quiso gastarse ni un dólar, pero nos lo cuenta en su entrada “Mathgen paper accepted!,” That’s Mathematics!, Sep. 14, 2012.
Lo que apena de este caso es que el editor principal de Advances in Pure Mathematics es un profesor español del departamento de geometría y topología de una prestigiosa universidad española. No tengo ni idea de qué puede haber ocurrido, pero ahora mismo es el hazmerreír de toda la comunidad matemática internacional. Una pena.
Las revistas de acceso gratuito y la revista PLoS ONE
Este vídeo de PhD Comics explica muy bien lo que son las revistas de acceso gratuito (open access). Me ha recordado que hace unos días, un compañero de la Universidad Politécnica de Valencia se sorprendió cuando le dije que PLoS ONE es la revista científica que publica más artículos al año del mundo. Según ISI WOS, publicó 4403 artículos en 2009, 6722 artículos en 2010, y 12075 artículos en 2011. ¿Cuántos lleva en 2012? En septiembre ya había superado los 12000, lo que apunta a que se acercará a los 20000 para finales de año. ¡Una barbaridad! Por ello, la revisión por pares de PLoS ONE es como la lotería, te pueden tocar revisores que acepten casi cualquier cosa, o te pueden tocar unos “cabrones” que te saquen los colores (mi amigo dice que le han pasado ambas cosas y no lo entendía). Los editores no pueden realizar con éxito su labor de elegir de forma adecuada a los revisores, dado el enorme volumen de artículos que manejan al año, de ahí que la revisión por pares sea “ligera” (por decirlo de forma políticamente correcta).

¿Cuál es la segunda revista por volumen de artículos publicados al año? Mi amigo, y varios de los oyentes de la conversación, no se lo podían creer, pero la segunda en volumen es Physical Review B que publicó 5676 artículos en 2009, 6032 artículos en 2010, y 6148 en 2011 (en 2012 publicará un número similar). Escribo esta entrada para mi amigo, que pensaba (inocente él) que Physical Review Letters tenía que publicar muchos más artículos que Physical Review B. Obviamente, yo no recordaba los números, pero le dije que tenía que publicar como la mitad. Para él (y para tí que lees esto), PRL publicó 3414 artículos en 2009, 3119 en 2010, y unos 3244 en 2011.
Los artículos publicados en una revista tras ser rechazados en otra reciben un mayor número de citas

Los 1.841 nodos son revistas y los enlaces indican el flujo de manuscritos reenviados de una revista a otra tras ser rechazados. Science, Nature y PNAS se encuentran en el centro. (C) Science.
La historia de cada artículo, desde que es enviado por primera vez a una revista, hasta que acaba siendo publicado en ésta o en otra, está envuelta en un halo de misterio debido al anonimato implícito en la revisión por pares. Sin embargo, dicha historia influye en el impacto (número de citas) que tendrá una vez publicado, según un estudio bibliométrico publicado en Science. Una encuesta realizada por e-mail a unos 200.000 autores principales de artículos de Biología publicados en 923 revistas, a la que solo contestaron 80.748, ha descubierto que el número de citas a los artículos que fueron publicados en una revista tras haber sido rechazados en otra es mayor en promedio que el de los artículos que fueron aceptados en un primer envío. Más aún, muchos de esos artículos han sido citados desde la revista en la que originalmente fueron rechazados. Un resultado sorprendente que indica que o bien los artículos han mejorado tras la primera revisión gracias a los comentarios de la revisión por pares, o bien los artículos que van en contra del statu quo tienden a ser rechazados con más frecuencia, pero acaban causando un mayor revuelo tras ser publicados y con él acaban recibiendo un mayor número de citas (“En ciencia no hay mala publicidad: Los artículos más criticados alcanzan un mayor impacto,” 26 sep. 2012). El artículo técnico es V. Calcagno, E. Demoinet, K. Gollner, L. Guidi, D. Ruths, C. de Mazancourt, “Flows of Research Manuscripts Among Scientific Journals Reveal Hidden Submission Patterns,” Science Express, Published Online October 11 2012 [podcast inteview to Vincent Calcagno].

Obviamente, el análisis estadístico realizado muestra que los datos tienen mucha dispersión y que el beneficio en número de citas obtenido en los artículos reenviados es pequeño (aunque el valor p < 0,0001). Así que cuidado con extrapolar las conclusiones de este tipo de estudios (sobre todo se lo digo a los jóvenes). Además, este beneficio se obtiene solo si el artículo es reenviado a una revista dentro del grupo de revistas de temática afín (los autores han usado las categorías del ISI Web of Science); tratar de evitar que nos toquen los mismos revisores enviando el artículo a una revista con una temática colateral conduce a un menor impacto.
En resumen, un nuevo artículo que viene a confirmar lo que yo siempre le digo a mis estudiantes de doctorado: que te rechacen un artículo no es malo, más aún, puede llegar a ser incluso bueno. Por supuesto, yo siempre se lo digo en relación al valor que pueden llegar a tener los comentarios de los revisores en las mejoras que se puedan introducir en el artículo. Nunca imaginé que además pudiera estar correlacionado con un mayor impacto. Los estudios bibliométricos son cada día más sorprendentes.
En ciencia no hay mala publicidad: Los artículos más criticados alcanzan un mayor impacto

Muchos científicos odian que se critique su trabajo, pues piensan que ello conlleva un bajo impacto y bajo número de citas. Sin embargo, los análisis bibliométricos afirman todo lo contrario. Filippo Radicchi (Universitat Rovira i Virgili) ha estudiado el número de citas de los artículos en 13 revistas importantes y ha descubierto que los más criticados (con comentarios enviados al editor que se publican en la propia revista) son más citados en media; además, entre los artículos más citados de cualquier revista siempre hay un alto porcentaje de artículos que han sido “comentados” (o criticados). El dicho popular “Que hablen de mí, aunque sea mal” adquiere todo su sentido en el mundo de las publicaciones científicas. Más aún, el estudio de Radicchi apoya la hipótesis de que las disputas y críticas entre científicos son claves para la producción y difusión del conocimiento, y para el avance de la ciencia. El artículo técnico es Filippo Radicchi (Universitat Rovira i Virgili, Tarragona, Spain), ”In science “there is no bad publicity”: Papers criticized in technical comments have high scientic impact,” arXiv:1209.4997, Subm. 22 Sep 2012.
La controversia científica es parte coyuntural del progreso científico. Grandes avances científicos del pasado, como el modelo heliocéntrico de Copérnico, la teoría de la evolución de Darwin o la deriva de los continentes de Wegener, han estado rodeados de disputas, críticas y controversias de todo tipo. Por supuesto, muchas investigaciones controvertidas acaban en el olvido o siendo rechazadas, como la fusión fría o la memoria del agua. Aún así, lo que parece claro de la historia de la ciencia es que los cambios revolucionarios suelen ser polémicos y encuentran cierta resistencia antes de ser aceptados.

Fracción de artículos comentados que forman parte del 5% de los artículos más citados (círculos rellenos). Se compara con las predicciones estadísticas de un modelo que no diferencia entre artículos comentados y no comentados.
Los comentarios o cartas al editor en muchas revistas son el medio por el cual los científicas demuestran sus críticas al trabajo publicado por otros. Estos comentarios son considerados por los editores de las revistas como cualquier otro artículo y pasan por una revisión por pares. Hay comentarios positivos que aclaran o complementan el artículo comentado, pero la mayoría suelen ser críticas a las conclusiones o a la metodología utilizada. Normalmente, estos comentarios críticos suelen ir acompañados de una respuesta por parte de los autores (una deferencia muy habitual entre todos los editores). Por tanto, una manera automático de detectar comentarios críticos es considerar los comentarios que van acompañados de una respuesta de los autores. Utilizando esta regla, Radicchi ha estudiado el número de citas recibidas en la base de datos del Web of Science por los artículos de 13 revistas que han recibido “críticas.” Por ejemplo, en Physical Review Letters, el artículo más citado (más de 20.000 citas) fue un artículo criticado. Solo el 3% de los artículos han sido comentados, pero los 5 artículos más comentados están entre los 16 más citados de esta revista. Lo mismo pasa en las demás 12 revistas estudiadas (Nature, Science, Phys. Rev., etc.), los 5 artículos más comentados siempre están en el top de los más citados.
Por supuesto, el estudio de Radicchi tiene muchas limitaciones, entre ellas, que no se incluyen todas las posibles críticas a un artículo, solo las publicadas como comentarios (con respuesta de los autores) en la propia revista. Un análisis más riguroso requeriría estudiar qué artículos que citan al artículo lo hacen criticando sus conclusiones. Radicchi tiene mucho trabajo por delante investigando en dicha línea.
Los editores “lobos” que corrompen a la “Caperucita” de los autores con revistas de acceso gratuito

Lo he comentado muchas veces en este blog, el pagar por publicar (pay-per-publish) de muchas revistas de acceso gratuito está generando comportamientos poco éticos tanto de los editores como de los propios autores. Las editoriales y los editores ven un negocio redondo (en la India aparecen cada semana nuevas revistas que tratan de aprovecharse de los autores). Y los autores ven una oportunidad única para publicar con una revisión por pares “ligera” muchos artículos, con auto-plagios, plagios y muchos otros comportamientos poco éticos. Ya se sabe que el cliente siempre tiene la razón. Jeffrey Beall (autor del blog “Scholarly Open Access“) lo denuncia en ”Predatory publishers are corrupting open access,” Nature 489: 179, 13 September 2012. Por cierto, ya nos hicimos eco de la labor de Beall en este blog: “La lista de “lobos” entre las editoriales de revistas de acceso gratuito,” 31 enero 2012.
El Naschie, ex-editor de Chaos, Solitons & Fractals, pierde el juicio contra Nature por difamación
No podía ser de otra forma, pero los tribunales británicos son lentos y el asunto ha tardado mucho en ser resuelto. Mohamed El Naschie demandó a Nature Publishing Group (editora de la revista Nature) por difamación al afirmar que había realizado malas prácticas como editor de la revista Chaos, Solitons & Fractals de Elsevier que habían provocado que la editorial exigiera su dimisión [ver esta entrada, esta otra, ésta, o ésta]. Un tribunal de Bristol, Reino Unido, ha desestimado la causa, afirmando que el artículo de Nature es un ejemplo de “periodismo responsable” y que la información contenida en dicho artículo es de “gran interés para el público.” Lo que opina al respecto la revista Nature nos lo cuenta Daniel Cressey, “Nature Publishing Group wins long-running libel trial. Case brought by Mohamed El Naschie dismissed, but campaigners say it proves need for libel reform,” Nature News, 06 July 2012 [los que entiendan de leyes británicas pueden leer la sentencia original aquí].
El autor del artículo en Nature que provocó la denuncia, nos ofrece su opinión en Quirin Schiermeier, “I was sued for libel under an unjust law. Nature reporter Quirin Schiermeier explains how one of his stories saw him face a High Court challenge — and win,” Nature 487: 141, 12 July 2012. En el juicio se enfrentó cara a cara con Mohamed Salah El Din Hamed El Naschie, que se autopublicó sin revisión por pares cientos de artículos en la revista en la que era editor. Schiermeier, alemán de origen, estuvo muy nervioso por el juicio porque no conocía las leyes británicas, pero se sintió muy aliviado cuando el proceso fue sobreseído. Buenas noticias para él y para todos los que creemos en la justicia.
La revista de acceso gratuito PLoS ONE ya publica más de 2000 artículos al mes

Peter Binfield, editor desde marzo de 2008 de la revista de acceso gratuito PLoS ONE, deja su puesto y nos resume su experiencia en un breve post. Cuando llegó a PLoS ONE se recibían al mes unos 280 artículos y se aceptaban unos 170, ahora se reciben más de 3100 y aceptan más de 2000. A este ritmo, PLoS ONE publicará más de 20000 artículos en 2012; según Binfield publicará en 2012 casi el 3% de todos los artículos que se publicarán este año en ciencia, técnica y medicina (STM por Scientific, Technical and Medical). PLoS ONE publica en un mes más que cualquier otra revista en un año entero, salvo unas 20 excepciones. Estos números indican que PLoS ONE es todo un negocio que da ingentes beneficios; recuerda que hay que pagar 1350 dólares por publicar un artículo una vez haya sido aceptado, aunque si los autores se declaran insolventes no tienen que pagar nada y más del 50% de los autores lo hacen; aún así, en plena crisis financiera mundial, habrá muchos autores que eviten enviar artículos a PLoS ONE porque no tienen financiación específica para ello y no saben que declarándose insolventes también pueden publicar gratis. Siendo la editorial PLoS una sociedad sin ánimo de lucro, a mí me gustaría que los beneficios de esta revista se redujeran, en lo posible, hasta cero, poco más allá de cubrir costes de publicación y gestión, y que el coste a pagar por artículo fuera rebajado en consecuencia. Sé que muchos no compartís mi opinión, pero yo creo que las sociedades sin ánimo de lucro no deben tener beneficios; obviamente soy un iluso. Te recomiendo leer el breve post de Peter Binfield, “PLoS ONE – a personal farewell,” everyone, May 18th, 2012.
Muchos lectores de este blog me criticáis porque me gusta recordar que el concepto de PLoS ONE como revista científica es bastante radical y difiere del de la mayoría de las revistas de acceso gratuito y/o con índice de impacto. Binfield no tiene ningún rubor en confesarlo en su post y también lo califica de “radical concept,” así que, aunque muchos me volváis a criticar, lo volveré a recordar (repito, como lo he hecho en ocasiones anteriores, que no tengo nada en contra de este concepto, pero que quien lea y cite artículos de esta revista debe ser consciente de ello). La apuesta más arriesgada (en palabras de Binfield) de PLoS ONE fue pedir a los revisores que juzguen los artículos solo por su forma (“scientific and methodological soundness”) y no por su contenido, relevancia, impacto o novedad científica, que se relegan a los comentarios asociados al artículo una vez se haya publicado cualquiera puede hacer. Según Binfield esta apuesta radical de PLoS ONE fue considerada por muchos como un error (yo entre ellos), ya que se pueden publicar artículos imposibles de “colar” en ninguna revista con índice de impacto (“otherwise unpublishable work”), que serían publicados en PLoS ONE junto a artículos muy buenos, relevantes y que realizan importantes aportaciones científicas. Sin embargo, dice Binfield que esto no ha ocurrido y que los autores tratan la revista con cortesía y respeto (“courtesy and respect”), enviando solo artículos de calidad (podéis criticarme en los comentarios pero basta ojear unas decenas de artículos de PLoS ONE para darse cuenta que no es oro todo lo que reluce). Según Binfield el 75% de los autores envían el artículo a PLoS ONE como primera o segunda opción y el número de citas por artículo es muy alto, el 88% de los artículos publicados hace más de un año tiene al menos 1 cita y el 66% tienen 3 o más. Estos números son muy altos ya que menos del 50% de todos los artículos que se publican en revistas científicas reciben al menos 1 cita.
Según Binfield, el concepto radical de evaluación por pares de la revista PLoS ONE ha sido todo un éxito y ha sido muy bien recibido por los científicos. Por ello, PLoS ONE ha supuesto toda una revolución en el panorama de las publicaciones científicas. ¿Qué opináis al respecto?
Un artículo científico retractado porque se publicó por un error administrativo
Las grandes editoriales, como Elsevier, están gestionando las publicaciones en revistas científicas como un negocio tipo “bueno, bonito y barato,” sin preocuparse para nada de la ciencia. Un artículo publicado en la revista Computers & Mathematics with Applications (CMA) ha sido retractado porque “no presenta ningún contenido científico y fue aceptado debido a un error administrativo.” Un artículo enviado el 15 de abril de 2009, aceptado el 20 de julio de 2009 y publicado en enero de 2010. Durante dos años y pico nadie se ha dado cuenta de que este “artículo” no es un artículo científico sino una chorrada sin sentido. ¡Increíble! Si te apetece echar una ojeada al artículo (Elsevier lo ha eliminado) aquí tienes una copia en la web de los autores. Visto en “Math paper retracted because it “contains no scientific content”,” Retraction Watch, April 17, 2012.
¿Quién es responsable de que ocurran estas cosas? Obviamente el editor principal (lo que no exculpa a la Editorial como responsable último). Cuando este artículo fue aceptado era Ervin Y. Rodin, que ha sido substituido por Leszek Demkowicz. De hecho, uno de los autores del artículo en CMA también tiene un artículo retractado en otra revista que también era editada por Rodin, Applied Mathematics Letters (“Faked data, unsubstantiated claims, and spirituality add up to a math journal retraction,” Retraction Watch, March 15, 2011), ha sido substituido por A. Tucker. Por lo que parece Elsevier no ha justificado oficialmente la retirada de Rodin como editor de estas dos revistas.
Un famoso ecólogo congoleño pillado in fraganti por plagiar multitud de artículos científicos

En agosto de 2011, un ecólogo holandés llamado Patrick Jansen notó que le resultaba familiar un artículo para la revista International Journal of Biodiversity and Conservation (IJBC) que le había tocado revisar. Su sospecha le llevó a utilizar el software antiplagio que usa con sus propios alumnos. El resultado fue que un 90% del texto había sido copiado de un artículo suyo de 2007 en la revista Conservation Biology (él era coautor junto con un ecólogo francés llamado Pierre-Michel Forget). El artículo enviado a IJBC estudiaba un árbol (Baillonella toxisperma) en la República del Congo. Su artículo con Forget estudiaba otro árbol (Carapa procera) en la Guinea Francesa. Salvo por estos pequeños cambios, casi todo el texto, las figuras, las tablas y los análisis estadísticos eran idénticos. La revisión por pares de Jensen era doble ciego, luego no podía conocer el nombre del autor del plagio. Tras insistir e insistir al editor de la revista logró que le revelara el nombre del plagiador, el famoso ecólogo congoleño Serge Valentin Pangou (toda una autoridad en el campo en su país). La revista Science ha entrevistado a Pangou que ha confesado que es el único autor del plagio y que añadió los nombres de sus coautores sin su permiso y sin que ellos supieran que el artículo era un plagio. Que el jefe asuma toda la responsabilidad de un plagio le honra pues es algo muy excepcional (lo habitual es culpar al “becario de turno”). Nos lo ha contado Michael Balter, “Reviewer’s Déjà Vu, French Science Sleuthing Uncover Plagiarized Papers,” Science 335: 1157-1158, 9 March 2012.
Forget decidió comprobar si otros artículos de Pangou también eran plagios y descubrió un gran número de ellos. Contactó con los editores de las correspondientes revistas y les indicó el plagio. Para su sorpresa hubo revistas que reaccionaron muy rápido, retractando los artículos correspondientes, pero otras revistas fueron muy lentas y tuvo que insistir e insistir en reiteradas ocasiones para lograr que el editor decidiera actuar ante un plagio obvio. Una de las revistas que reaccionó más lento fue Food Chemistry, de Elsevier; Forget para convencer al editor del plagio tuvo que contactar con los autores del artículo plagiado y que ellos solicitaran la retracción del paper. Science ha consultado con el editor de esta revista que dice que reaccionaron lo más rápido posible, pero que Pangou solo había plagiado el 59% del artículo. ¡Increíble!
¿Sabían los coautores de Pangou de sus malas prácticas? Science ha entrevistado a varios de ellos y por lo que parece ni siquiera sabían que eran coautores de los artículos; por ejemplo, Neela de Zoysa, que aparece en 4 de los artículos plagiados, tiene una buena excusa ya que aparece afiliada en los artículos a una universidad de Sri Lanka en la que conoció a Pangou en 1985, pero desde 1991 está afiliada a universidades estadounidenses. Otros coautores de Pangou han ofrecido explicaciones de corte similar (aunque algunos afirman que sabían que eran coautores de Pangou, pero que no habían leído los artículos antes de su envío a la correspondiente revista). Pangou les descarga de responsabilidad.
Para Forget, lo peor del caso de Pangou es que, al ser africano, mucha gente puede creer que plagiar es una conducta típica de los investigadores de este continente. Afortunadamente, plagiadores los hay por todas partes, incluso en nuestro propio país.
Atención, pregunta: Si un revisor de un artículo te recomienda citar cierto trabajo superfluo, ¿qué haces?

Uno de cada cinco investigadores afirma que los revisores de sus artículos les han recomendado incluir referencias superfluas con el fin de que sean aceptados. Los investigadores jóvenes, además, afirman que han sucumbido a la presión y las han incluido. La “citación coercitiva” es un mal incómodo que cada día es más común. Muchos editores de revistas hacen la vista gorda o incluso la favorecen. El uso del número de citas como índice de calidad es la causa principal de este problema ético. Como los revisores no cobran por su trabajo gratuito, muchos “cobran” en citas a sus propios artículos o a los de sus colegas; hay revisores dicen que solo revisan artículos de “su tema,” es decir, en los que creen que pueden recomendar a los autores que les citen sus trabajos; para los autores este “precio a pagar” está asumido como algo “normal.” Los especialistas en ética científica creen que esta degeneración del sistema es perniciosa. Se ha publicado en Science los resultados de una encuesta sobre este tema realizada a científicos de áreas sociales y empresariales: el 86% de los autores que han contestado dice que esta coerción no es apropiada, el 81% dice que daña el prestigio de una revista, pero el 57% afirma que lo han hecho alguna vez. En ciencias puras los resultados seguro que son similares. El artículo con la encuesta es Allen W. Wilhite, Eric A. Fong, “Coercive Citation in Academic Publishing,” Science 335: 542-543, 3 February 2012; se han hecho eco del mismo Richard Van Noorden, “Researchers feel pressure to cite superfluous papers. First survey to quantify problem finds that junior faculty are more likely to be targeted,” News, Nature, 02 February 2012, y ”Coercive citation in academic publishing investigated,” PhysOrg.com, February 2, 2012, entre otros.
¿Qué opinas de esta práctica? ¿Crees que es un peaje que se ha de pagar por publicar si el revisor o el editor así lo requieren? ¿Te negarías a hacerlo? Usa los comentarios, si te apetece, para mostrar tu opinión al respecto.
Posible plagio de Miguel Delibes y sus colegas
Lo prometido es deuda… prometí borrar esta entrada y la borro. Cuando uno escribe algo enfadado pasan estas cosas… por la web quedarán muchas copias de esta entrada como era originalmente…
Rosa M. Tristán me cuenta en “La Fundación Oso Pardo acusa a Delibes de Castro de plagio,” Ciencia, El Mundo, 28 de enero de 2012.
Artículo en la revista de Elsevier Animal Behaviour titulado “Evidence of sexually selected infanticide in an endangered brown bear population” [enlace y DOI]
Me apena la situación de la ciencia en España por muchas cosas, pero sobre todo por el desprecio a la ciencia que muestran los grandes científicos españoles. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.
El revisor ideal que todas las revistas quieren para sí
Claudio Casola no sabía que sus revisiones de artículos científicos recibían la máxima calificación por parte de los editores de revistas, hasta que la editorial Elsevier le concedió el premio al mejor revisor por sus ”contribuciones excepcionales a la calidad de la revista Gene. ” Casola es meticuloso y revisa con cuidado cada figura, cada tabla que aparece en un manuscrito, sugiere mejoras con mucho tacto y siempre cumple con los plazos. Casola es el revisor ideal que todo editor quiere para sí. Casola, postdoc en genética evolutiva en la Universidad de Indiana en Bloomington, confiesa que necesitó más de 10 horas para realizar su primera revisión en 2006, pero ahora (tras 12 revisiones en 5 años) solo necesita 3 horas por manuscrito. Muchos editores afirman que los mejores revisores son los investigadores posdoctorales jóvenes, que según Leslie Sage, editora de Nature, están en la cima de su carrera, están muy versados en la literatura científica y además les importa tan poco la política científica que son capaces de decir la verdad pese a quien pese. Porque la realidad es que ese es el gran problema de la revisión por pares, aunque sea anónima, pocos revisores se atreven a decir la verdad sobre lo que piensan de un artículo concreto. Pero no basta con decir la verdad, los editores de las revistas quieren algo más, quieren que los revisores evalúen en conciencia el impacto futuro del artículo revisado, ya que el impacto es la medida de calidad científica que más les interesa. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo se le puede enseñar a un científico joven a realizar esta labor? ¿Deben aprender todos los doctorandos a evaluar el impacto futuro de un artículo? Preguntas de difícil respuesta que nos propone Virginia Gewin, “Rookie review,” Nature 478: 275–277, 13 October 2011; yo no me atrevo a contestar a sus preguntas, pero si quieres opinar en los comentarios, adelante.

Un gran problema para los editores de las revistas es que el 20% de los autores omiten, de forma deliberada, mencionar las referencias más recientes en su línea de trabajo, con objeto de que su artículo parezca más novedoso (así lo afirma Leslie Sage, que nos habla de su experiencia personal en Nature). La labor del revisor es descubrirlo y exigir a los autores que justifiquen en detalle por qué su trabajo es innovador y merece ser publicado. Los revisores que afirman que el trabajo es muy bueno y debe ser aceptado con cambios menores le hacen un flaco favor al editor. Hay que recordar que los revisores no son quienes aceptan o rechazan los artículos, esta decisión es solo de los editores; el editor necesita que el revisor le de una excusa razonada para rechazar un artículo y necesita buenos argumentos que le informen sobre el futuro impacto del mismo en caso de que sea aceptado.
¿Para qué sirve hacer buenas revisiones? Ayuda a tener buena relación con el editor, lo que podría facilitar el publicar artículos en su revista y además, con los años, acabar siendo invitado a formar parte del comité editorial, al menos así lo cree Mark Spigt de la Universidad de Maastricht, Países Bajos, que habla por experiencia propia. Lo que está claro es que la revisión de manuscritos es parte de nuestra labor y debemos tratar de hacerla lo mejor posible y para ello tenemos que tener muy claro para qué sirve.
Los peligros de “pagar por publicar” en las revistas científicas de acceso abierto
Las revistas de acceso abierto, donde todo el mundo puede leer los artículos gratis, necesitan una fuente de financiación y la fuente más obvia son los propios autores. El autor investiga, escribe el artículo, formatea el artículo con el estilo de la revista y paga todos los gastos una vez que el artículo ha sido aceptado tras una revisión por pares. El “pagar por publicar” es un ejemplo de un remedio peor que la enfermedad, al menos en matemáticas. ¿Qué pasa cuando una revista no tiene suficientes artículos aceptados como para financiar todos sus gastos? O quiebra, o acepta más de la cuenta… La integridad de todos los procesos editoriales, incluso de la revisión por pares, peligran, fuera de toda duda. A mí no me gusta “pagar por publicar” y no soy el único. Ilya Kapovich (Universidad de Illinois en Urbana-Champaign) me ha quitado las palabras en “The Dangers of the “Author Pays” Model in Mathematical Publishing,” Notices of the AMS 58: 1294-1295, October 2011.
Los autores pagan unos miles de dólares por cada artículo publicado porque les prometen que el proceso de revisión será rápido y todo el proceso de publicación será veloz (la mayoría de las revistas de “pagar por publicar” prometen esto en sus páginas web). Pocas revistas prometen un proceso de revisión riguroso, lento y fiable. Nadie paga por eso. Como resultado muchas de estas revistas están publicando artículos que bien podrían ir a la papelera y que solo sirven para engrosar la vanidad de sus autores.
Yo, igual que Kapovich y quizás como todo el mundo, recibo todas las semanas varios correos invitándome a publicar artículos en revistas de “pago por publicar” y muy pocas veces junto a la invitación me indican que en mi caso será gratis. No, no caigo en la trampa, aunque alguno de mis doctorandos de vez en cuando me recuerda que muchas hasta tienen índice de impacto. ¡Qué me importará que tengan índice de impacto! Pero si tenemos dinero (público, pagado por todos los españoles) y podemos gastarlo en publicar rápido y seguro “pagando por publicar.” No, lo siento. Yo no caigo en la trampa. Incluso cuando me invitan a publicar gratis, que se ha dado el caso, me he dicho, sino publico pagando en esta revista, por qué voy a hacerlo gratis (no quiero la caridad de nadie).
Incluso, a mí muy pocas veces, Kapovich dice que a él muchas veces más, me han invitado a pertenecer al comité editorial de una de estas revistas (envíe su CV y le consideraremos como posible miembro). Siempre he rechazado estas invitaciones. Si no publico en una de estas revistas, porque me niego a hacerlo, por qué voy a pertenecer a su comité editorial. Digo yo. Mucha gente no comparte mi opinión (conozco a varios colegas que me han confesado que en la vida publicarán un artículo en algunas de las revistas en cuyo comité editorial se encuentran incluidos; da prestigio estar, pues ya está y “punto pelota”).
La revisión por pares en matemáticas (sobre todo en su parte más pura) es muy difícil, ya que el revisor debe garantizar que cualquier demostración en el artículo aceptado sea correcta (o al menos fuera de toda duda obvia). Ello requiere un estudio detallado de la demostración, paso por paso, revisando todos y cada uno de los argumentos, un análisis que el revisor realiza gratis y que le puede requerir meses de trabajo. No se puede realizar una revisión por pares con urgencia y aceptar cualquier demostración que parezca “razonable” porque el editor nos meta presión. Las demostraciones del artículo tienen que ser correctas (hasta donde los conocimientos matemáticos del revisor sean capaces de llegar). Si el revisor tras varios meses estudiando una demostración observa que es incapaz de saber si es correcta o no, debe indicarle al editor que busque otro revisor alternativo, que él no está preparado para cumplir con su labor con un 100% de fiabilidad. La revisión por pares en matemáticas no puede ser rápida y ágil, si queremos que sea fiable y rigurosa. Una demostración matemática no puede ser creíble, tiene que ser correcta.
Un problema añadido del sistema de “pago por publicar,” como nos indica Kapovich, es que muchos matemáticos reciben muy poco dinero público para financiar sus proyectos de investigación. Ya se sabe que a un matemático le basta con papel y lápiz para trabajar (hoy también necesita un ordenador). El dinero suele utilizarse para pagar viajes a congresos, cursos de verano, visitas a colegas y otras actividades de cooperación científica. Pocos investigadores piden dinero específico para “pagar por publicar” y cuando lo piden, muchos evaluadores de sus proyectos eliminan dicha partida por considerarla “inútil” (que publiquen donde es gratis, las revistas de “pago por publicar” son para los que escriben artículos de baja calidad).
Obviamente, en ciertas ciencias experimentales, este asunto es muy diferente. Publicar el primero y poder reclamar la prioridad de un descubrimiento merece “pagar por publicar” de la manera más rápida posible. Por ejemplo, los proyectos de investigación sanitaria en EE.UU., financiados por el NIH, deben incluir una partida específica para “pagar por publicar.” El NIH tiene una política que pretende favorecer la publicación en revistas de acceso abierto.
En mi opinión, que comparte Kapovich, la mejor manera de favorecer que todo el mundo tenga acceso a nuestras publicaciones científicas no es “pagar por publicar” sino publicar los manuscritos (preprints) en servidores como ArXiv. Allí todo el mundo puede acceder a nuestro artículo de forma gratuita y sin que el autor tenga que pagar nada. Además, la mayoría de las revistas internacionales aceptan que los artículos aparezcan en ArXiv, tanto antes de la revisión por pares como tras ella, aunque siempre en formato de manuscrito (la diferencia con el formato final de la revista es ridícula, puramente estética).
¿Qué opinas de todo esto? ¿Te parece necesario que todos los proyectos de investigación con financiación pública tengan una partida específica para “pagar por publicar”? ¿Debería haber una ley (o recomendación oficial) que obligara a (o recomendara) publicar todos los artículos de matemáticas en forma de manuscrito en ArXiv?
Vídeos de la ACS que explican cómo escribir un artículo científico
La ACS (American Chemical Society) cumple 101 años y ha decidido editar una serie de vídeos explicando el proceso de publicación. Los vídeos están en inglés, pero merecen la pena. Por ejemplo, en la primera serie de vídeos entrevistan a George M. Whitesides (Universidad de Harvard) quien ha publicado más de 1100 artículos científicos y está en el comité editorial de muchas revistas. Merece la pena escuchar sus palabras.
“How to Write a Paper to Communicate your Research” [full interview MP3]
“Selecting Peers to Suggest as Reviewers“



