Yo soy muy goloso, pero no me considero una persona dulce. Brian Meier et al. publican un estudio en la revista Journal of Personality and Social Psychology que afirma que las personas más golosas son más dulces, amables y prosociales. Estudiantes universitarios han respondido a una serie de preguntas acerca de su carácter y sobre sus gustos a la hora de comer. Una correlación estadística de ambos grupos de respuestas ha indicado que las personas más dulces son las más golosas. Más aún, sin saber los resultados de este estudio, los estudiantes opinan que las personas más dulces son más golosas. El estudio concluye que el lenguaje metafórico con el asignamos nombres a comportamientos humanos tiene una razón “real” detrás. A mí este tipo de estudios siempre me dejan con un poco de mal sabor de boca; me dejan con la duda de si la correlación observada será “real” (si habrá alguna razón fisiológica para ella, como afirman los autores sin pruebas) o es un mero resultado “ficticio” debido al análisis estadístico realizado (el resultado es robusto pues el valor p obtenido es menor de 0,001). En cualquier caso, a los interesados que tengan más conocimientos que yo sobre psicología y quieran leer los detalles técnicos, el artículo científico es Brian P. Meier, Sara K. Moeller, Miles Riemer-Peltz, Michael D. Robinson, “Sweet taste preferences and experiences predict prosocial inferences, personalities, and behaviors,” Journal of Personality and Social Psychology, Aug 29, 2011 (copia gratis en pdf). Visto en Karen Hopkin, “People With Sweet Tooths May Be Sweeter,” 60-second science, Scientific American, October 30, 2011.
La Ciencia de la Mula Francis
(Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear, Consolider-Ingenio 2010).
