Me encantaría que Cristina Garmendia apareciera en Nature por sus grandes éxitos y por su gran labor en el Ministerio de Ciencia e Innovación de España. Sin embargo, en los últimos años todas sus apariciones me dan pena, mucha pena. Ya se sabe, un ministerio no va mal porque el ministro de turno lo haga mal. Los ministerios son junglas dominadas por la ley de la selva en las que ni tarzán es capaz de reinar. Pero me duele que el nombre de España salga asociado a una telenovela en Nature. Y me duele que uno de los candidatos españoles más firmes al Premio Nobel sea el protagonista de la telenovela. Alison Abbott, “‘Soap opera’ sours cancer chief hunt,” News, Nature 473: 264, 17 May 2011.
Ha dimitido el comité internacional de cinco científicos de alto nivel encargados por el Ministerio de Garmendia para seleccionar al futuro substituto de Mariano Barbacid como director del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas). Han dimitido porque no están de acuerdo con el guión de la telenovela protagonizada por Mariano Barbacid y Cristina Garmendia. No les ha gustado que se filtren a la prensa el nombre de los cuatro candidatos firmes al cargo, no les ha gustado que Garmendia les haya puesto como fecha tope el 16 de mayo (que ya ha pasado), no les ha gustado que el principal candidato se haya retirado la semana pasada de la contienda, no les ha gustado que esta telenovela lacrimógena perjudique su imparcialidad a la hora de seleccionar al substituto de Barbacid, no les ha gustado no poder cumplir con su labor como merece el CNIO.
Barbacid es candidato al Nobel por haber sido codescubridor del primer gen que causa cáncer (oncogén). La telenovela viene de lejos, cuando en 2006 decidió que el CNIO podría dedicar parte de sus esfuerzos al desarrollo de fármacos contra ciertos oncogenes. La ley española no permite que el CNIO desarrolle una labor “comercial” que no sea científica. Sin embargo, el 4 de marzo, el parlamento español aprobó una nueva ley que permite a las fundaciones públicas de investigación atraer fondos privados para la investigación y la innovación. Barbacid vio la puerta abierta para aprovechar la oportunidad y colarle un gol al Ministerio de Garmendia. Sin embargo, según los abogados contratados por el Ministerio, ni el CNIO ni Barbacid pueden aprovecharse de la nueva ley. No es la miel para la boca del asno. Ya se sabe que el burro del aguatero, va cargado de agua y muerto de sed.
¿Cómo acabará esta telenovela por entregas?
La Ciencia de la Mula Francis
(Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear, Consolider-Ingenio 2010).
