En 2007 un estudio del gobierno de EE.UU. encontró que el personal docente e investigador en la Universidad gasta alrededor del 40 por ciento de su tiempo de investigación navegando por el laberinto de la burocracia (buscando financiación). La situación no es mejor en Europa. Se ha desarrollado un círculo vicioso: conforme más y más personas solicitan subvenciones, las posibilidades de lograr una disminuyen, por lo que los científicos deben presentar cada vez más propuestas. Los que más sufren este círculo vicioso son los científicos más jóvenes. El sistema actual además de hacer un uso ineficiente del tiempo de los científicos, desalienta el tipo de investigación que más puede avanzar el conocimiento. Ante el abanico de propuestas, los organismos públicos de financiación tienden a favorecer la investigación digna pero constante en lugar del trabajo arriesgado, pero potencialmente transformador. El riesgo científico ya no está de moda. Nos lo cuenta el Editorial “Dr. No Money,” Scientific American, May 2011.
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La Ciencia de la Mula Francis
(Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear, Consolider-Ingenio 2010).
