Francis (th)E mule Science's News

28 abril 2011

Récord tras récord, el LHC del CERN navega viento en popa y a toda vela

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC o Large Hadron Collider) ha vuelto a lograr un récord de luminosidad instantánea (colisiones protón-protón por segundo) gracias al uso de 624 paquetes de protones por haz. El experimento ATLAS alcanzó 737/μb/s, mientras que CMS se quedó en 660/μb/s, lo que significa unos 30/pb de colisiones diarias en cada experimento. Si el LHC sigue con el viento en popa durante la próxima semana es posible que el próximo fin de semana se logren alcanzar en un solo día tantas colisiones como durante todo el año 2010 completo (unos 40/pb de datos). A este ritmo a mediados de junio se habrá logrado cumplir con el objetivo original para todo el año 2011, alcanzar 1/fb de datos. Pero todo apunta a que los responsables de la máquina van a seguir forzando los números todo lo posible. ¿Se logrará en el próximo mes alcanzar el límite de 1404 paquetes de protones por haz? Si se logra (no es fácil y podrían aparecer inestabilidades en los haces que obligaran a bajar este número) estaremos hablando de unos 70/pb por día. Mejor imposible. En febrero sólo en sueños se esperaba que el 1 de mayo las cosas fueran a este ritmo; hay que recordar que entonces se pensaba espaciar los paquetes de protones a 75 ns, pero tras varias pruebas con un espaciado de 50 ns se ha decidido que este último valor es seguro y será el utilizado durante 2011 y 2012. El trabajo de los responsables de los haces del LHC merece todas nuestras felicitaciones.

Si quieres jugar a adivinar la luminosidad integrada total durante 2011, puedes jugar con Philip Gibbs en ”LHC Luminosity Estimates for 2011 (and poll),” viXra log, April 28, 2011.

Por cierto, ¿qué ha pasado con el rumor relativo a una partícula de 115 GeV/c² observada en la búsqueda del Higgs en el canal H → γγ? Un nuevo análisis de los primeros 100/pb obtenidos por el LHC (ahora mismo ya se superan los 240/pb) realizado por ATLAS indica que la señal motivo del rumor ha desaparecido. Más aún, CMS también ha hecho los deberes y también ha buscado dicha señal, tampoco la ha encontrado. No hay nada extraño en los datos. La nueva partícula, bautizada por algunos como el bosón de Wu (la Dra. Wu fue la líder del análisis motivo del rumor), ha desaparecido. Nos lo ha contado Jester, “ATLAS shrugged,” Résonaances, 28 April 2011. 

No será la última vez que haya un rumor de este tipo en los próximos meses (años). En cualquier caso, para mí, lo importante es que ATLAS y CMS han sido capaces de realizar los análisis para refutar este rumor a una velocidad de vértigo, lo que indica lo bien que están engranadas todas las piezas del LHC y sus experimentos. Cierto es que todo está diseñado para trabajar con colisiones a 14 TeV c.m. y que las colisiones a 7 TeV c.m. son como usar un Ferrari en ciudad, todo está “sobrado” (sobredimensionado), pero los ingenieros y científicos del LHC son como principiantes con su “L” bien puesta en el Ferrari. Desde este blog quiero felicitar a todos (muchos de ellos son españoles) por su gran trabajo.

La hormesis y el riesgo de contraer cáncer tras una exposición a dosis bajas de radiación ionizante

Rafael, lector habitual de este blog, tras leer “Por qué la radiactividad causa miedo entre el público general,” 18 abril 2011, donde mencioné la hormesis, me ha recomendado la lectura de un par de artículos: Mark P. Little et al., “Risks Associated with Low Doses and Low Dose Rates of Ionizing Radiation: Why Linearity May Be (Almost) the Best We Can Do,” Radiology 251: 6-12, April 2009; y E. Cardis et al., “Risk of cancer after low doses of ionising radiation: retrospective cohort study in 15 countries,” BMJ 331: 77, 29 June 2005 [varios de los autores son españoles].  Os resumo dichos artículos e incluyo algunos datos adicionales.

El efecto hormético (“beneficioso”) de la radiactividad a bajas dosis no está demostrado fuera de toda duda por los estudios epidemiológicos. Hay estudios que han encontrado evidencia del efecto “beneficioso” y otros estudios que han encontrado evidencia del efecto “perjudicial” de bajas dosis de radiactividad. Por tanto, Little et al. proponen que la mejor solución de compromiso es considerar que los efectos horméticos no se dan en las exposiciones a bajas dosis de radiactividad y que lo mejor es utilizar la ley lineal sin umbral recomendada por la ICRP (International Commission on Radiological Protection). Su artículo presenta un análisis de la evidencia científica publicada sobre los riesgos respecto al cáncer (de tiroides, mama, pulmón, etc.) y otras enfermedades de la exposición a dosis bajas y moderadas de radiactividad tanto en supervivientes de las bombas atómicas lanzadas en Japón, entre trabajadores de centrales nucleares y entre radiólogos clínicos. Este análisis confirma que dicha evidencia es consistente con las recomendaciones de la ICRP, en contra del uso de un umbral para dosis bajas (u hormesis).

Para medir el riesgo de contraer cáncer tras una exposición a bajas dosis de radiactividad podemos estudiar a los trabajadores de la industria nuclear cuya radiactividad es medida de forma regular y continuada. El mayor estudio realizado hasta el momento entre estos trabajadores comprende 407391 trabajadores de 15 países estudiados durante unos 12’7 años en media. El exceso de riesgo de contraer algún tipo de cáncer (salvo leucemia) relativo a la media que se ha observado entre estos trabajadores es de un 0’97 por Sv (sievert); con un 95% de confianza estadística está en el intervalo [0'14, 1'97]. En el caso de la leucemia el exceso de riesgo es algo mayor, en concreto, 1’93 por Sv. Como resultado, este amplio estudio concluye que la dosis de radiactividad que reciben los trabajadores de las centrales nucleares durante su trabajo incrementa su tasa de morir debido a un cáncer entre un 1% y un 2% respecto a la media (del orden del 20% de las personas muere de cáncer, pero entre los trabajadores de centrales nucleares este número sube en media al 22%). Para los amantes de los números hay que indicar que 24158 (el 5’9%) de los trabajadores han muerto durante el estudio, 196 entre ellos de leucemia y 6519 de otros tipos de cáncer. La dosis media de radiación acumulada por ellos durante el estudio ha sido de 19’4 mSv; el 90% de los trabajadores ha recibido dosis menores de 50 mSv y menos del 0’1% ha recibido dosis acumuladas mayores de 500 mSv. Quiero recalcular este dato; el exceso de 1’93 por Sv acumulado durante todo el estudio es una extrapolación del resultado observado, ya que el 90% de los trabajadores estudiados ha recibido dosis menores de 50 mSv. También quiero recalcar que Cardis et al. aclaran que estudios previos sobre la población de supervivientes de las bombas de Hiroshima y Nagasaki muestra niveles de exceso de cáncer similares a los obtenidos en este estudio.

Según Cardis et al., la recomendaciones de la ICRP (International Commission on Radiological Protection) limitan las dosis aceptables para los trabajadores de centrales nucleares a 50 mSv por año y a 100 mSV por cada 5 años. Para el público en general el límite recomendado es de 1 mSv por año. Entre los trabajadores estudiados, menos del 5% han recibido dosis acumuladas mayores de 100 mSv durante toda su carrera y la mayoría de estos trabajadores las recibieron durante los primeros de la industria nuclear, cuando las recomendaciones ICRP eran menos estrictas que en la actualidad. Si el estudio se limita a estos trabajadores resulta un incremento de la tasa de riesgo de mortalidad por leucemia, cáncer de pulmón y cáncer de la pleura de un 5’9% (entre -2’9% y 17’0% con un intervalo de confianza del 95% ) y de un 9’7% (entre 1’4 y 19’7% al 95% C.L.) para el resto de los cánceres. Fijaros que un valor negativo (como -2’9%) indica un posible efecto hormético.

He buscado un estudio más reciente y he encontrado un artículo [de acceso gratuito] específico para la leucemia (“cáncer de la sangre” que se desarrolla en la médula ósea): R.D. Daniels, M.K. Schubauer-Berigan, “A meta-analysis of leukaemia risk from protracted exposure to low-dose gamma radiation,” Occupational & Environmental Medicine, 8 October 2010. El artículo presenta un metaanálisis de 23 estudios (seleccionados entre 55 de los que se descartaron 33 por defectos en su análisis estadístico) sobre una población de más de 400000 trabajadores que reciben dosis bajas de radiactividad. Los resultados de este metaanálisis son similares a los del estudio anterior, se observó un aumento moderado de la tasa de mortalidad por leucemia del 19% (con un intervalo de confianza al 95% entre el 07% y el 32%) por cada 100 mSv de exposición acumulada. ¿Qué significa este número? Que si la tasa de cáncer en la población general es del 20%, la tasa entre los expuestos a baja radiactividad crece un 19% de dicho 20%, es decir, hasta casi un 24%.  

Una pregunta que seguro que te harás es si el riesgo de morir por cáncer entre trabajadores de centrales nucleares (que reciben pequeñas dosis durante mucho tiempo) es mayor que el de los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki (que recibieron una alta dosis pero por poco tiempo). Nos ofrece una respuesta el metaanálisis presentado en el artículo de P. Jacob et al., “Is cancer risk of radiation workers larger than expected?,” Occupational & Environmental Medicine 66: 789-796, 2009. Esta figura, extraída de dicho artículo, muestra el exceso relativo de riesgo por dosis recibida para la mortalidad por cáncer en nueve artículos científicos publicados entre 2002 y 2007 sobre los efectos de dosis bajas y moderadas de radiactividad de forma acumulada (símbolos en rojo) comparado con exposiciones a dosis altas entre los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki (símbolos azules). Las barras de error indican los intervalos de confianza al 95% para los estudios de los trabajadores en Rocketdyne, los “liquidadores” (trabajadores de emergencia) de Chernobyl y los residentes del río Techa, y al 90% para el resto de los estudios. El resultado de este metaanálisis es que el riesgo es similar. En la figura el eje horizontal es el riesgo de mortalidad por dosis medidas en Sv (dosis equivalente a un gray o Gy). Para mí lo más curioso de esta figura es la alto riesgo al que han estado sometido los trabajadores (científicos e ingenieros) del ORNL (Oak Ridge National Laboratory); la explicación es sencilla pero terrible: en los primeros años de la industria nuclear civil y militar las medidas contra la radiactividad eran ridículas (el ORNL cumplió 60 años en 2003).

Observada por primera vez el efecto de una lente gravitatoria en el fondo cósmico de microondas

 

Un grupo de astrónomos liderados por Sudeep Das, de la Universidad de California, Berkeley, ha detectado por primera vez el efecto de una lente gravitatoria en el fondo cósmico de microondas (CMB). Han utilizado el Telescopio Cosmológico de Atacama (Chile) que permite estudiar las anisotropías del CMB con una precisión 20 veces mayor que la obtenida por el satélite WMAP. Esta detección es una prueba fehaciente de que las leyes físicas de la gravedad también se aplican en el universo antes de la formación del CMB. Más aún, el análisis futuro de otras lentes gravitatorias en el CMB permitirá conocer muchos detalles del modelo cosmológico de consenso.  Los datos que publicará el satélite Planck sobre el CMB en 2013 prometen ser apasionantes (y presentarán muchos ejemplos de lentes gravitatorias en el CMB). Nos lo cuenta Yudhijit Bhattacharjee, “Peering Back 13 Billion Years, Through a Gravitational Lens,” News & Analysis, Science 332: 522, 29 April 2011, haciéndose eco del artículo técnico de Sudeep Das et al., “The Atacama Cosmology Telescope: Detection of the Power Spectrum of Gravitational Lensing,” ArXiv, 10 Mar 2011 (accepted in PRL).

Das y su equipo han medido la función de correlación entre cuatro puntos en los mapas de temperatura de alta resolución del CMB obtenidos por el ATC (Atacama Cosmology Telescope), un telescopio con un espejo de 6 metros situado en el desierto de Atacama, Chile, a 5200 metros de altitud.  El efecto de lente gravitatoria imprime un señal no gaussiana en los patrones de las anisotropías de la temperatura. Trabajos previos habían observado cierta evidencia (a 3 σ de confianza estadística) pero el nuevo trabajo lo confirma de forma irrefutable. El nuevo método de detección desarrollado por Das y su grupo ha sido validado mediante 480 simulaciones del mapa de temperaturas obtenido por el ACT. La figura que abre esta entrada muestra el ajuste el espectro observado experimentalmente (puntos rojos y barras de error (según los métodos de Montecarlo) en azul) y el mejor ajuste teórico a dicho espectro. El parámetro AL=1 indica la presencia del efecto de las lentes gravitatorias. Se ha obtenido un valor experimental ajustado con 5 datos de AL = 1’16 ± 0’29 (lo que corresponde a una detección a 4 σ). Restringiendo la medida a los primeros 3 datos se obtiene un valor de AL = 0’96 ± 0’31. El pico observado en el espectro a  z ≃ 2 corresponde a una distancia (conforme) de ≃ 5000 Mpc.

Lo más importante de esta observación es sus posibles implicaciones respecto a las observaciones del satélite Planck que medirá el CMB de forma mucho más precisa y permitirá observar múltiples efectos de lentes gravitatorias en el CMB.

El impacto climático de las nubes tipo cirro formadas a partir de las estelas blancas de los aviones

Las estelas blancas que dejan tras de sí los aviones pueden convertirse en nubes de tipo cirro indistinguibles de las que se forman de manera natural. Según un estudio numérico publicado en Nature Climate Science, hoy en día estas nubes pueden estar causando un efecto mayor en el calentamiento climático que todo el dióxido de carbono emitido por los aviones desde el inicio de la aviación. La aviación es responsable del 3% de las emisiones de dióxido de carbono por la quema de combustibles fósiles y se estima que contribuye entre un 2 y 14 % al efecto antropogénico sobre el clima y, según algunos estudios, su efecto podría triplicarse para el año 2050. Por lo tanto, mitigar el impacto de la aviación sobre el cambio climático es un tema de considerable interés público y político. El nuevo artículo de Burkhardt y Kärcher presenta un estudio mediante simulación por ordenador del efecto global en el clima terrestre de las nubes jóvenes de tipo cirro formadas a partir de las estelas de los aviones. Sus resultados indican que estas nubes tienen un efecto sobre el cambio climático un orden de magnitud mayor que el que puedan tener las estelas como tales. Obviamente, este estudio es polémico pues es imposible distinguir si una nube tipo cirro es de origen natural o ha sido producida por la evolución (difusión) de una serie de estelas de aviones. Para entender el impacto de la aviación sobre el clima es necesario investigaciones experimentales más precisas sobre este mecanismo. La tarea no es sencilla. Nos lo ha contado Olivier Boucher, “Atmospheric science: Seeing through contrails,” Nature Climate Change 1: 24–25, 29 March 2011, haciéndose eco del artículo técnico de Ulrike Burkhardt, Bernd Kärcher, “Global radiative forcing from contrail cirrus,” Nature Climate Change 1: 54–58, 29 March 2011. Estos artículos son de acceso gratuito en la web por lo que os recomiendo su lectura si estáis interesados en los detalles técnicos. Algunos extractos en inglés en mi otro blog: “Contrails can evolve into cirrus clouds causing more climate warming today than all the carbon dioxide emitted by aircrafts.”

Por cierto, la semana que viene aparecerá en Amazings.es un artículo mío sobre la “Fïsica de las estelas blancas de los aviones,” que ha surgido a colación de la entrada de Rinze, “Chemtrails: Fumigados de la vida,” Amazings.es, 25 abr. 2011, y del artículo divulgativo de América Valenzuela, “¿Por qué los aviones dejan estelas blancas?,” El porqué de la ciencia, RTVE.es, 11 marzo 2011. Este último es un tentenpié para abrir boca.

Las estelas de condensación (contrails en inglés) están formadas por la condensación de vapor agua ambiental al mezclarse con los gases de escape del motor del avión que están más calientes. La dinámica atmosférica de las estelas es complicada y puede dar lugar a la formación de cirros, que tienen un efecto sobre el calentamiento climático. El artículo de Burkhardt y Kärcher utiliza un modelo por ordenador a escala global que trata de evaluar los efectos de las estelas y de las nubes tipo cirro a las que pueden dar lugar. Si los cálculos de Burkhardt y Kärcher son correctos, los efectos son importantes para el sistema climático.

¿Se pueden minimizar estos efectos? Según Boucher, se podrían desarrollar estrategias de mitigación que reduzcan el impacto de la aviación sobre el clima. Por ejemplo, las rutas de vuelo o la altitud de vuelo podrían ser planificadas y modificadas en tiempo real para evitar las regiones de la atmósfera que estén sobresaturadas con respecto al hielo (en mi artículo en Amazings.es explico que significa esto) para reducir la probabilidad de formación de las estelas y minimizar su evolución hacia cirros. Pero esta estrategia puede conducir a un aumento en el consumo de combustible. También se podrían desarrollar nuevos conceptos de motores que minimicen la producción de estelas (algo que ya ha sido estudiado en aviones militares; imagina un avión espía invisible al radar que vaya dejando estelas a su paso). Hay también otras estrategias propuestas por Boucher.

El trabajo de Burkhardt y Kärcher ofrece algunos consejos interesantes sobre cómo podría reducirse el impacto de la aviación en el sistema climático, pero las incertidumbres sobre dicho impacto siguen siendo grandes. Según Boucher, la industria aeronáutica tendría que investigar más sobre el impacto climático de las estelas y cómo mitigar dicho impacto.

El futuro de la ley de Moore, el memristor y la Fórmula 1

Kimi Raikkonen ganador del Gran Premio de España 2005 conduciendo un McLaren MP4-20.

La Hoja de Ruta Internacional para la Tecnología de Semiconductores (ITRS 2010) prevee que en el año 2019, las memorias RAM dinámicas (DRAM) con canal de 16 nm tendrán una capacidad de alrededor de 46 GB/cm² (gigabytes por centímetro cuadrado) si su eficacia por unidad de área es del 100%. Las memorias ROM basadas en (nano)memristores (MROM) prometen una capacidad superior a 110 GB/cm² y 460 GB/cm² para los dispositivos  con canal de 10 y 5 nm, respectivamente. Las memorias MROM son más lentas que las DRAM, aunque estas últimas necesitan de un refresco continuo (al menos cada 16 ms). Gracias a las MROM la Ley de Moore seguirá cumpliéndose durante las próximas dos décadas. En este blog ya hemos hablado del memristor en dos ocasiones (aquí y aquí), quizás convenga recordarlo una vez más. Me basaré en el artículo de O. Kavehei et al., “The fourth element: characteristics, modelling and electromagnetic theory of the memristor,” Proceedings of the Royal Society A 466: 2175-2202, 8 August 2010 [el artículo es de acceso gratuito].

Los elementos pasivos clásicos de los circuitos eléctricos son tres: el condensador (C), la resistencia (R) y la inductancia (L), que fueron descubiertos en 1745, 1827 y 1831, respectivamente. Estos elementos relacionan entre sí las cuatro magnitudes fundamentales de la teoría de circuitos: la corriente eléctrica (I), el voltaje (V), la carga eléctrica (Q) y el flujo magnético (φ). Las leyes que rigen el comportamiento de los tres elementos pasivos son bien conocidas: V = R I para la resistencia, Q = C V para el condensador y φ = L I para la inductancia. Leon O. Chua propuso en 1971 la existencia de un cuarto elemento pasivo al que llamó memristor (M) porque era como una resistencia con memoria y cuya ley circuital sería φ = M q. En el caso lineal, este elemento se comporta como una resistencia (o una conductancia), pero en el caso no lineal el comportamiento es diferente (presenta una histéresis). Chua demostró que a partir de las leyes de Maxwell es posible deducir la existencia de un dispositivo pasivo que se comporte como un memristor, pero fue incapaz de imaginar qué tecnología sería capaz de fabricarlo. En su lugar propuso una modelo circuital del memristor basado en dispositivos activos (amplificadores operacionales) que permite simular su comportamiento como dispositivo pasivo.

En 2008 científicos de los Hewlett-Packard Labs liderados por R. Stanley Williams fabricaron mediante nanotecnología el primer memristor (y lo publicaron en Nature). En 1995 HP decidió crear un grupo de investigación básica para desarrollar proyectos a largo plazo y puso a Williams a su cargo con “carta blanca” para trabajar en cualquier tema que quisiera. Se creía entonces que el límite físico último para la tecnología de los transistores era un canal de 0’35 μm (350 nm). Williams decidió utilizar la manipulación de átomos mediante microscopios de barrido por efecto túnel (STM) para diseñar dispositivos 100 veces más pequeños (0’3 nm). Parecía algo ridículo, imposible, pero tenía “carta blanca” y tenía que pensar a lo grande. Más de cien científicos e ingenieros han pasado por el laboratorio a su cargo. Sus primeros dispositivos, fabricados manipulando átomo a átomo, se comportaban de forma extraña y no parecía que fueran a tener ninguna utilidad práctica. Además, no conocían ningún modelo físico que permitiera describir sus propiedades. En 2002 tenían algo que funcionaba, pero no entendían por qué ni para qué podría servir. Su colaborador Greg Snider le dijo a Williams en 2002 que la histéresis del diagrama corriente-voltaje de su “dispositivo” se parecía a la del memristor de Chua y le retó: ¿por qué no fabricas un memristor? Dos años le costó a Williams entender la relación entre el “oscuro” artículo de Chua y su dispositivo. Williams recuerda que el 20 de agosto de 2006 resolvió las dos ecuaciones más importantes de su carrera, las que demuestran que su dispositivo era el memristor de Chua. Un mes más tarde ya eran capaces de controlar sus dispositivos y cambiar a voluntad sus propiedades. El camino hacia un memristor con 4 nm de ancho estaba allanado y la gloria sonreía a Williams. La historia del memristor, el eslabón perdido de la teoría de circuitos, es apasionante. Te recomiendo la lectura del artículo de R. Stanley Williams, “How We Found the Missing Memristor,” Cover paper, IEEE Spectrum, December 2008.

Los memristores tienen propiedades muy curiosas como también ocurre con otros elementos no lineales. Por ejemplo, funcionan mejor bajo cierto nivel de ruido. Alexander Stotland y Massimiliano Di Ventra, ambos de la Universidad de California en San Diego, han estudiado los efectos del ruido sobre la dinámica de los memristores. Su conclusión es sorprendente: los memristores son inmunes a muchos tipos de ruido y, además, su memoria mejora con cierto nivel de ruido. Este fenómeno es análogo a la resonancia estocástica: cierto nivel de ruido mejora la sensibilidad de ciertos sistemas en lugar de degradarla. La fuente de ruido más natural en un dispositivo electrónico es debido a la temperatura (ruido térmico). Nos lo ha contado KFC, “Next Generation Memories Will Be Improved By Noise,” arXiv blog, 27 abr. 2011, haciéndose eco del artículo técnico de Alexander Stotland, Massimiliano Di Ventra, “Stochastic memory: getting memory out of noise,” ArXiv, 22 Apr 2011.

¿Qué tiene que ver el memristor con la Fórmula 1? En 1972, G. F. Oster y D. M. Auslander propusieron que podría existir un análogo mecánico al memristor. Nadie ha sido capaz de fabricarlo, sin embargo, muchos lo han intentado. La búsqueda de elementos mecánicos equivalentes a los elementos circuitales tuvo un avance reciente en 2009 cuando Michael Z. Q. Chen et al. propusieron que un nuevo componente de suspensión mecánica inventado por el equipo McLaren de Fórmula 1, llamado J-damper, era un inertor. Kimi Raikkonen utilizó por primera vez el J-damper en su McLaren MP4-20 en el Gran Premio de España de 2005, donde logró una victoria aplastante. En McLaren le llamaron J-damper para despistar a los demás equipos, ya que la “J” no significa nada y no es un amortiguador (damper). El objetivo era mantener esta tecnología en secreto. Pero el espionaje del equipo Renault logró descubrir el secreto del J-damper en 2007 (noticia en la FIA). Gracias a los pocos datos publicados en la prensa automovilística sobre su funcionamiento Chen et al. propusieron que se trataba de un inertor. Os recuerdo la analogía entre circuitos eléctricos y sistemas mecánicos: muelle ↔ inductancia, amortiguador ↔ resistencia y masa ↔ condensador (pero con un terminal conectado a tierra). Un elemento circuital tipo condensador con ningún terminal conectado a tierra no tiene análogo mecánico. Malcolm Smith propuso en 2002 un elemento de este tipo, con dos terminales de tal forma que la fuerza aplicada a dichos terminales es proporcional a la aceleración relativa entre ellos. Smith introdujo el término “inertor” para este dispositivo.

El inertor ha sido encontrado pero el equivalente mecánico del memristor todavía se encuentra en la agenda de los investigadores. ¿Será descubierto por un equipo de Fórmula 1? Quizás el coche de carreras que posea este tesoro será el ganador de todos los grandes premios (hasta que los espías desvelen de nuevo su secreto o la FIA tome cartas en el asunto).

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