La búsqueda del elixir de la eterna juventud es uno de los Santos Griales de la Arqueología en muchas películas. Sorprendentemente, la rapamicina, que alarga la vida a ratones de laboratorio en su tercera edad, es un producto natural de la bacteria Streptomyces hygroscopicus, descubierta en muestras se suelo de la Isla de Pascua, Chile. Algo que William Mulloy, el “Indiana Jones” de la Isla de Pascua, nunca hubiera soñado. El artículo técnico ha sido aceptado en Nature pero ya se han hecho eco del mismo muchos medios (el antienvejecimiento atrae lectores), por ejemplo, el genial Javier Sampedro en “Hallado el primer fármaco que alarga la vida en los mamíferos,” El País, 09/07/2009 (que quizás llegue a portada en Menéame).
Para los que tengan acceso a una subscripción a la revista Nature, les recomiendo la lectura de Matt Kaeberlein, Brian K. Kennedy, “Ageing: A midlife longevity drug?,” News & Views, Nature advance online publication, 8 July 2009. Por cierto, el artículo está muy bien escrito. Los más agerridos preferirán ir directamente a la fuente, el artículo técnico David E. Harrison et al. “Rapamycin fed late in life extends lifespan in genetically heterogeneous mice,” Letter, Nature advance online publication, 8 July 2009.
Para los que no tengan acceso a Nature permitidme unas líneas (que por otro lado a mí me sirven para leerme con detenimiento ambos artículos técnicos que imprimí ayer tarde). No soy experto y mis comentarios son los propios de un aficionado.
Lo primero y más importante. No te acerques a la farmacia de la esquina a pedir cápsulas de rapamicina. Sus efectos potenciales inmunosupresores pueden ser muy perniciosos para tu salud. Así que cuidado. El descubrimiento publicado en Nature abre una nueva línea de investigación farmacológica pero todavía quedan lustros para que llegue al mercado un medicamento antienvejecimiento (si es que llega) basado en esta investigación.
Lo segundo, ya se sabía que la rapamicina alargaba la vida de invertebrados: levaduras de la cerveza, bacterias, gusanos y moscas de la fruta. Los investigadores del ITP querían estudiar los efectos de la rapamicina en ratones pero añadirla a la comida no producía efecto alguno en los ratones. Así que tuvieron que desarrollar un nuevo excipiente para la rapamicina que permite que sea ingerida en forma de cápsulas por vía bucal que se libere solo al alcanzar el intestino. Gracias a este nuevo procedimiento, que aplicaron a ratones que ya tenían 600 días de vida (el equivalente a unos 60 años en una persona) descubrieron que la rapamicina alarga en un 38% y 28% la vida de ratones hembras y machos, respectivamente. La figura de abajo os muestra los resultados del estudio. Los ratones tratados con rapamicina encapsulada a los 600 días de vida (curva roja) viven significativamente más que los no tratados. Los autores del estudio también consideraron otras drogas candidatas a alargar la vida como enalapril y CAPE (caffeic acid phenethyl ester) en dosis bajas y altas, pero no lograron alargar la vida respecto a los controles (curvas de otros colores).

¿Qué pasa si se les da a los ratones cápsulas de rapamicina a partir de los 270 días de vida en lugar de partir de los 600? Buena pregunta. Los machos se ven poco beneficiados por el tratamiento. Sin embargo las hembras si muestran en una mejora en su esperanza de vida. De todas formas, los investigadores han enviado el artículo antes de tiempo y de los ratones estudiados en este caso solo han fallecido el 51% de las hembras y el 68% de los machos. Así que, cuidado, las conclusiones en este caso están “con alfileres.”
¿Cómo actúa la rapamicina? Realmente no se sabe. Se sabe que comer poco alarga la vida. Así que los autores han estudiado la posibilidad de que la rapamicina produzca restricciones dietarias, pero han observado que los ratones envejecen sin mostrar ninguna reducción en su peso corporal. ¿Qué otra explicación puede haber? Todavía es pronto para saberlo. Claro que para publicar en Nature hay que mojarse y los autores proponen que la rapamicina actúa gracias a una combinación de efectos antineoplásticos (generan radicales libres), reforzar la resistencia celular ante esfuerzos y mejorar la respuesta celular ante la ingesta de nutrientes. Es decir, que no tienen ni idea.
En resumen, espero haberos aclarado algo. Aún así lo más importante, cuidado con los medicamentos milagro.
PERDÓN. Si eres lector de Menéame y llegas a esta entrada desde allí, perdón porque en la entrada aparece un enlace como “últimas relacionadas” con el título incorrecto “Cuidado, la rapamicina mata a los ratones de 270 días, aunque aumenta la vida de los de 600 días,” el primer título que le puse a la entrada y que decidí cambiar tras escribirla. Pero los errores debidos “a la tecla rápida” hicieron que se colara en Menéame. ¡Cosas de Menéame! Digo, ¡de la informática! Quiero decir, … ya me entendéis. Por cierto, no es la primera vez que me pasa.
Toda persona que afirme que la relatividad, la mecánica cuántica o la física de partículas son “obviamente” falsas, que proponga teorías “clásicas” que las sustituyan basadas en imágenes “intuitivas” más o menos ingeniosas, utilice o no matemáticas en sus descripciones, puede y debe ser calificado de quack, crackpot, crank, … o sus equivalentes en español.

